Escindida

8:00 p. m. | 0 Comments

Sí, así me siento en ocasiones.
Como una quimérica copia de mí misma. Escindida en dos personas que no son del todo opuestas y no son del todo complementarias.
Y algunas veces en más de dos.

Me miro en el reflejo de mis deseos, veo un sinfín de oportunidades, veo futuro, veo promesas inconclusas, veo las cosas que aún me faltan materializar desfilar en alegre batucada, saludándome con sus manecitas multicolores, diciéndome "nos vemos pronto, eh!"
Me miro en las ventanas del colectivo y en las vidrieras de los negocios cuando paso caminando y digo: bueno, va mas o menos bien la cosa.
Y la "cosa" es la vida, el momento, el presente, lo cotidiano, la respuesta de los otros, el día a día, el trabajo, la casa, los dedos en el teclado...

Pero así también, como quien levanta la vista y sorprende su propia imagen en un un espejo inesperado, de golpe veo otra cara: cansada, demacrada o con sueño, signada por un rictus amargo, golpeada con el latigazo de la angustia, contraída por algún dolor del alma. Esos dolores no se esconden con ningún maquillaje, se las arreglan para aparecer aún a través de las sonrisas mas preciosamente pulidas.

A veces soy una niña que se ríe. Que se ríe y la pasa mejor, que se ríe con todo el mundo y genera ese aire fresco alrededor. Me estimo tanto a mí misma en esos momentos, que temo por la desmesura de mi ego.
A veces soy seria y callada, detallista, molesta, aburridora.
A veces soy la que lee a ignotos filósofos que despuntan el vicio en ocultos weblogs.
A veces, la que no puede opinar de televisión porque tozudamente se niega a (re)incorporarla en el menú del día.
A veces la que mete las narices en la Historia para degustarla, para entenderla mejor, para plantarse delante (o en medio, o detrás) de algunos discursos grandilocuentes.
A veces la que prefiere ver X-Men3 en el cine (pero sobre todo, por la compañía)

La ardilla edu y yo
A mí me gusta que me expliquen sobre genética vacuna, y me gusta hacer un collage con polenta, pelusitas y yerba.

Me gusta ser simple, pero no me sale.
Me gusta ser compleja.

Pero tampoco me sale.
Gracias, Liniers:
por la simpleza, por la ternura,
por recordarnos que las mejores soluciones
son las que tenemos más a mano.
Que los abracen a todos los que sienten que se están por caer.
Que los asalten las ideas más poderosas para cambiar sus vidas
y que esas ideas sean las mismas trilladas y remanidas
de toda la vieja humanidad, pero que les parezcan originales y limpias.
Que haya música por todos lados.
Que salga el sol y te tueste las pestañas.
Que Liniers siga dibujando bonito.
Llueve, hace frío. "No salgan que se van a enfermar" decía sin éxito la abuela Nené.

Esa vez llovió mucho, los baldes del patio estaban llenos hasta los bordes con ese líquido milagroso con el que había que lavarse el cabello para que te quede más suave.

Mi pelo en ese entonces era lacio y no necesitaba ningún agregado para ser suave, pero igual, así se procedía, nos lavábamos el pelo con agua de lluvia. "Ahora sí, quedó precioso" sentenciaban los mayores, ellos eran los que sabían sobre efectos químicos y había que creerles.

Pocas cosas me causan ese efecto instantáneo de melancolía como la imagen de la lluvia a través de un vidrio (eso, y los molinos de viento, vaya a saber por qué, no quiero arriesgarme a una cura hipnótica para averiguarlo, pero bueno, veo los molinos de viento, en especial al atardecer, y me lleno de una súbita angustia sin motivo).

Ha llovido en estos días, días grises y destemplados, días de no poder salir a jugar, días de mirar a través de las ventanas, tosiendo o frotándose las manos para entrar en calor...

Andan las bacterias dándose festines con nuestras amígdalas, los vendedores de jarabes sonríen de oreja a oreja, los pediatras se quejan de que tantos niños se enfermen justo el fin de semana largo...

Quiero salir a buscar los baldes del milagro, a sacudir las ramas del laurel para que vuelva a llover sobre nuestras cabezas, a buscar telarañas con gotas de agua increíblemente sostenidas...

No salgo porque la abuela Nené no me dio permiso, y si después me resfrío voy a tener que tomar la taza de leche caliente con miel a la noche, y yo a la noche la verdad... ya me acostumbré a un cafecito.

Creo que crecí.

Qué ves

1:12 a. m. | 2 Comments


Qué ves
cuando
me ves...?


Mi hija, los amigos y amigas de mi hija, mis alumnos, montones de adolescentes que conozco o intuyo, visitan alocadamente los espacios donde se exponen a sí mismos sin el más mínimo pudor: sus fotologs.
En ellos la palabra está destrozada en minúsculas unidades que ellos comprenden o hacen que comprenden. La ortografía ha muerto para espanto de sus muchos profesores de lengua.
Algunos escriben "mal a propósito". Otros directamente agarran las pocas palabras que repiten y repiten y repiten y las pegotean aquí y allá, variando las V por B, las S por Z o C.
Total, mañana será otro post, el de ayer casi deja de existir, el tiempo es fugaz y fluido, es fragmentado y veloz, aparecen y desaparecen los nombres, los apodos, las camarillas, los amores, los odios, los recuerdos...

Los que quieran entender cómo los chicos se enganchan con las tecnologías no deberían estudiar tantos libros ni leer tanto a Deleuze. Deberían abandonar un poco la retórica de los filósofos post modernos. Son adictivos para ciertos adultos, lo sé, me incluyo: me siento estúpidamente fascinada por un franchute que me cuenta en términos "socialmente científicos" cómo la sociedad se desintegra y se descascara del viejo molde y cómo quiere ser algo que nadie sabe qué podrá resultar.

Pero, digo... no para dejar la lectura. No para dejar de pensar y metamorfosearse en un sujeto de las palabras rotas. No para abandonar el placer de las letras y zambullirse en las imágenes digitales.

Sí para comprender el fenómeno. Sobre todo los que nos relacionamos con pibes por nuestro trabajo. Profesores, preceptores, dires, entrenadores, enseñantes varios: MIREN y ESCUCHEN a los adolescentes. Mírenlos con amor y paciencia, no con susto y tolerancia. Mírenlos con respeto y con rigor, nada genera mas desprecio en un joven que sentir que el adulto no siente respeto por lo que él o ella piensa. Tampoco hay que creer que por usar algunos de sus modismos o codearnos con ellos ganaremos su lealtad. No nos engañemos: las nuevas generaciones sólo se pertenecen a sí mismas.

Creo que esto lo ha dicho más profundo y bonito Khalil Gibrán, hace siglos.
Pues bien, los mayas tenían razón: el tiempo es cíclico...

Y bueno, pues, heme aquí, entrando tímidamente en el fotolog de Chechn cada tanto, a ver de qué va la cosa, pasando un poco por otros, donde chicos y chicas parecidos a ella dicen los suyo, abren sus corazones, mienten seguridades, reiteran, reiteran, día a día se dicen con descaro "te amo", se insultan con la agresividad cariñosa de los amigos, se burlan de sí mismos, se construyen, se inventan su espacio en el mundo...

Y no hace falta decir nada serio. Basta con el consabido "sólo pasaba por aquí"


ps: dedicado a todos los fotologueros. Siga, siga...
Bueno: eso. Que le digo a Edu que me causa gracia y espanto la web de yonki.com y me sale diciendo que por qué no entro en TAL y TAL y TAL otra que son muchisimo mas bizarras.
Que le cuento a Gus ese truco de las fotos (vean dos posteos mas abajo) y dice "si, qué bueno, lo tengo visto, jeje"
Páginas con fotos insólitas, blogs que descubren la pólvora, foros que aburren hasta la náusea: todo cabe en la misma pantalla y casi en simultáneo.


Y bueno, si ya TODOS lo conocen, qué mas da. Está buenísimo y me dio tanta curiosidad que entré a ver el código. Sorprendentemente el código con que está hecho es "entendible" y me recordó muchísimo unos juegos que armaba yo con palabras y frases para diversion de mis alumnos, y para animarlos a usar las palabras como juguetes. Me recordó mis adorables programas modulares en LOGO.

Bueno, esto genera un resumen de un libro "inventado", y el autor del blog asegura que de alli podran surgir cientos de ideas para escribir novelas estúpidas como las de Dan Brown. Jajaja...!

Por favor, vayan y hagan la prueba varias veces. A veces los resultados son absolutamente chistosos. Clic aquí, pasen y lean.
Esto es un rap sin musica (ponganle la que deseen).
Es un videoclip sin movimiento (elijan, dancen)
Son frases, pedazos de canciones, de poemas, de polifonías que se reúnen en mi cabeza como en aquelarre. Hablan sobre el sentir y el dejarse apoderar por las emociones, hablan sobre algo que me pasa sin que pueda hacer (casi) nada al respecto:





Si tu signo es arder, árdelo todo:

tu camisa, tu patio, tu salud.
*:.~.:.~.:*Arde, arde... con qué violencia
*:.~.:.~.:**:.~.:.~.:*Arde, arde, tu maldito corazón.---
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo
y más la piedra dura, porque ésa ya no siente
*:.~.:.~.:*Arde, arde, con qué violencia...
Vivir atormentado de sentido,
creo que esta, sí, es la parte mas pesada.
No hay mayor pesadumbre que la vida consciente.
*:.~.:.~.:*Arde, arde, con qué violencia...
Mejor arder, mejor arder,
mejor arder que diluírse en la nada.
Porque somos eso:
un montón de gente, un mar de fueguitos.
Hay gente que cuando arde, llena el aire de chispas.
Mejor arder, mejor sentir,
dejar que el sentimiento se haga dueño.
Y cultivar la fuerza del espíritu
porque en medio de toda aridez y desengaño,
el amor es perenne como la hierba.
Mejor ser ese fuego que arde la vida con tantas ganas
que no se puede mirarlo sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende.

*:.~.:.~.:*Arde, arde...
*:.~.:.~.:**:.~.:.~.:*tu bendito corazón.

A nuestros hijos

11:06 p. m. | 6 Comments

Así lo dice Goytisolo:
Un hombre sólo, una mujer
así, tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Se lo dice a su hija Julia. Bellas palabras que vienen de "la otra generación", que vienen como advertencias o consejos y caen sobre las mentes de nuestros críos como una tenue llovizna, como una bruma de intenciones, nada más...
Miramos crecer a nuestros hijos con cierto orgullo narcisista, puesto que ellos son de algun modo nuestra mejor obra, una obra viviente y cautivante, ese carrusel de preguntas que atormentan y causan alivio.
Los miramos tomar decisiones equivocadas y metemos cuchara, a pesar de habernos prometido, allá en la lejana adolescencia, que nunca interferiríamos con los deseos de nuestras criaturas. Les decimos qué deberían ser y cómo se espera que respondan a la vida, a ese torrente alocado que bulle y se nos mete entre los dedos, que desvía su curso a cada instante, para el descrédito y la obsolescencia de nuestras imposibles recomendaciones.
Nos regocija y nos lastima ver cómo crecen rápido, cómo mutan y se vuelven irreconocibles, como abandonan los espacios tibios y conocidos para aventurarse ¡ay! un poco más allá.
Nos enseñan cosas que jamás hubiéramos imaginado aprender de ellos.
Hacen que nuestras vidas tengan sentido.
Tocan su propia música (su canción entre nuestras canciones), pero marcan el ritmo que les hemos cantado, allá, hace tanto, cuando eran nuestros bebés indefensos y tiernos.
Después de autocastigarme escuchando con lágrimas en los ojos todos los temas melanco posibles... hasta los más irreproducibles y abyectos (y emocionarme IGUAL! dios!)
Después de andar destilando aquí y allá el Licor de la Pena Difusa...
Después de la lamentación (Job tiene poco que envidiarme, en determinados momentos) ...
Después de la breve noche del sollozo...

...esta mañana no sale el sol.
...no se me revela una verdad que anduve buscando.
...no reaparece un antiguo afecto, ni siquiera metamorfoseado en otro sentimiento.
...no me levanto con un ánimo de perlas y sonriente.

PERO!

...Suceden tres o cuatro nimios detalles que atraen mi atención sobre otras personas y sobre las circunstancias que están atravesando.
Recibo tres mensajes, de distintas esquinas, los tres dicen que me consideran, que me esperan, que han resuelto algo teniendome en cuenta. Alguien acomoda mis horarios y consigue que no pierda una oportunidad de trabajo. Alguien buscó en su placard el saquito que va perfecto con algo que debo usar. Alguien dice a otros que me llamen a mí para solucionar un asunto necesario y urgente, con la total confianza de que lo resolveré.

Bueno, de qué me quejo.

El Universo debe estar funcionando como Dios manda. Quizás Dios no manda nada...y el Universo toma sus propias decisiones y modula una que otra mutación, apelando a la bonita figura del efecto mariposa.
El chiste es poder estar atenta y percibirlo. O apenas sospecharlo.
El chiste es, además, tener el corazón dispuesto para el agradecimiento, así como de rápido se dispone para meterse en la piel del "pobre de mí".

En fin...dicen que de esto se trata la rueda del Karma.
Hay que girar con ella en vez de resistir la excentricidad.

Duele

11:31 p. m. | 2 Comments

Yo, que creo que puedo con todo.
Masoquista, que se pone los temas mas terribles de la trova cubana, no sé, para que duela más o para que duela con una poesía de alto vuelo.

No aprendí nada, después de todo.

O casi nada.

Decía Gibrán que los árboles eran los poemas que la tierra escribía sobre el cielo. Pero ¡claro! somos tan necios que los abatimos, para transformarlos en papel... Usamos luego ese papel para consignar en él que sentimos un horrendo vacío por las salvajadas de la vida civilizada y desearíamos retornar a la Naturaleza.
Según Samuel Beckett , el paradigmático "Pienso, luego existo" de René Descartes no era tal.
En una de sus obras aparece un atormentado Descartes proclamando que no se trata de "pensar" sino de "engañarse"
Y qué mejor para engañarse que enmadejarse infinitamente en el universo de las palabras?

"hay que intentarlo de prisa, con las palabras que quedan, ¿intentar qué?, lo ignoro, no importa, nunca lo supe, intentar que ellas me conduzcan a mi historia, las palabras que restan..., hay que decir palabras, mientras las haya, hay que decirlas, hasta que me encuentren, hasta que me digan, extraño castigo, extraña falta, hay que seguir ."


Fallor, ergo sum.
Me engaño, luego existo.
mas que palabras
Algunas personas jamás usan en sus diálogos cotidianos más que palabras de una, dos, como máximo TRES sílabas.
Yo conozco muchísimas expresiones y conceptos que se valen de palabras compuestas y amalgamadas, o palabras que se vuelven descriptivas simplemente debido a su longitud.
Digo, por ejemplo, en una charla entre colegas, que tal conducta en un niño es ni mas ni menos que una manifestación de la disposición perversa polimórfica...
Chequeo las cejas de mis interlocutores y veo que todas se arquean en notable e inocultable signo de pregunta, aunque sus bocas se esfuerzan en no preguntar.

Bueno: he aquí mi diminuto truco para aparentar erudición. Sé una notable cantidad de palabras de 3 sílabas o mas, y las uso a discreción y donde y como me place.

Con Juan (un niño atrapado en el cuerpo de un señor que dice ser abuelo) ideamos una prueba para saber si un disertante en un congreso de educación pasa la vara de las palabras complejas. Contamos cuántos minutos tarda en pronunciar "epistemología" o cualquiera de sus derivadas.
En cuanto lo hace, nos miramos con pueril felicidad, nos hacemos señas de pulgares levantados, nos recordamos mutuamente el pago de alguna apuesta de bajo calibre.

Debo ser una especie de fenómeno de las palabras. Una wordfreak, para nombrarlo con un equivalente inventado del término.
Pueden reconocerme en el gusto sabroso y recargado por las estructuras de varias sílabas.

Escuché o leí por algun lado que la repetición de mantras (conjuntos de sílabas en general, que se cantan una y otra vez) provoca una mejoría importante en la vida cotidiana, que es consecuencia de la serenidad que invade la mente cuando dejamos que las vibraciones de esas palabras hagan su trabajo.

Un mantra para limpiar el mal karma consta de 100 (cien!) sílabas en determinado orden. Estuve tratando de memorizarlas, pero no, no hay caso.
Una pena.
Hace muchos siglos ya, el sabio Lao Tsé (autor del libro del Tao) escribió estas
Consignas para una enseñanza exitosa:

Vayamos donde está la gente.
Aprendamos de ella.
Mostrémosle nuestro amor.
Partamos de lo que ya saben.
Construyamos sobre lo que ya han hecho.
Y cuando hayamos terminado nuestra tarea,
sabremos que hemos sido exitosos cuando ellos digan:
"Lo hicimos nosotros mismos"

Por eso me gusta mucho enseñar con computadoras. Yo les doy unas pocas estrategias...observo qué tal se defienden, les acerco uno que otro truco según lo que veo que más les atrae...
Siempre (o casi siempre) mis alumnos me dicen "Mirá lo que hice...esto lo hice yo solo"
Entonces sé que el viejo Lao Tsé, en algun punto luminoso del cielo, sonríe para mí.
Los que cumplen 80 piensan que cumplir 36 años es una indecencia. Mis alumnos de 14 años también piensan que 36 años es una cantidad obscena.
Será porque son tres docenas de algo... Y dos docenas, vaya y pase, pero tres!! Tres! Es gula, por lo menos. O ambición.
(Como quiera que sea, solo se me ocurren pecados capitales -indecencia, obscenidad, gula, ambición- Debo estar necesitando una confesión....jajajaja...) Hernan y Ana

La cuestión es que el 11 de Mayo se cumplieron 36 años de que Hernán apareció por el mundo, irrumpió en nuestras vidas, arrancó su cadena de cotidianeidades y extravagancias.

Necesito escribir algo sobre esto, pero se me agolpan tantos detalles...y no logro discernir cuál es más apropiado. (Apropiado en este caso sería lo contrario de "políticamente correcto")
Ufa! Entonces...como no puedo elegir, saco al azar...los tres primeros:
  • Una tarde, éramos chicos, estábamos solos en la casa, jugando afuera y empezó a oscurecer. Lo llamo para que entre a casa y no me responde. Repito. Levanto la voz, me desespero. Salgo a la calle, doy vuelta a la manzana gritando su nombre. Una señora me pregunta si me pasó algo "Perdí a mi hermanito" digo ya llorando a moco tendido. Vuelvo a casa sin saber que hacer y lo veo en una cama, dormido, palmado, inmutable. "Pelotudo!!" pienso, llena de rabia. Pero me aflojo, respiro. Abro mi diario y escribo un poema (pésimo) que se titula "El valor de un hermano". Qué suerte, jamás lo leyó.
  • Una carta que le mandó a mi hija en esos umbríos tiempos de la angustia. Yo la leía y lloraba, ella la leía y lloraba más aún. "No aflojes, princesa" le decía. Ella leía y se transformaba en esa princesa guerrera. Bendito sea ese e-mail.
  • Filosofando liviano: Hernán dice algo así como "yo pienso que esto es así" pero ipso facto, mediando, digamos, un pestañeo, titubea y dice "ay, no, acabo de cambiar de opinión...puedo?" Y lo dijo tan convencido, tanto como antes. Me quedé maravillada de ese permiso. La autocondescendencia que nos permite querernos.

Mi hermanito, el alquimista que ha fracasado pero dice saber por qué ; y si no, busca la dimensión estética de la verdad. El sujeto que se deprime cuando todos se alegran y que se ríe de cosas que la mayoría considera carentes de toda gracia. El que experimentó más sus viajes interiores que los que lo llevaron a miles de kilómetros de aquí, allá donde había que llamarlo por teléfono y chapucear en inglés para que nos entendieran en irlandés (pero no, esas tareas titánicas, mejor ni intentar, si habré transpirado tartamudeando en el teléfono antes de colgar estrepitosamente, entre las risas del resto de la familia...)

El experto en música de Virus. Paradoja de las palabras, el virus mató a Virus.

El que me trajo de regalo la música de Sau. El que a veces parece que canta con ellos:

los cuatro hermanitos disfrazados
I quan veig la llum de l'alba
se'm treuen les ganes de marxar.
Potser que avui no em suicidi,
potser ho deixi fins demà. (*)

Y bueno, ya lo sé! Ya pasó! Es que tardé mucho en redactar esto, qué se habían pensado que todo es soplar y hacer botellas? Asi que me repito (perdón, Herni, en tiempos de escasez de ideas brillantes, una echa mano de las pocos ingenios que nos regala nuestra mente) y vuelvo a declarar con toda la fuerza:

QUE LOS CUMPLAS F E L I Z , HERMANO.

(*) Y cuando veo la luz del alba / se me quitan las ganas de irme / Puede ser que hoy no me suicide/ puede que lo deje para más adelante.

Cyberia

12:12 a. m. | 5 Comments



“Nos sentimos inmigrantes
en lugares donde nuestros hijos
son nativos,
porque la tecnología
se desarrolla demasiado rápido
para que podamos asimilarla”.


Cyberia (Douglas Rushkoff)

No sé por qué razon me vino a la memoria el Test de Turing.
Muchos programas se han diseñado con la intencion de "confundir" a un usuario (humano! claro está) haciendole pensar que está frente a un "sistema inteligente" (o sea: frente a otro ser humano)
Hubo un curioso caso de un programa basado en una técnica de psicoanálisis roggeriano. El programa se llamó "Eliza".
Eliza era capaz de tomar las respuestas de sus "pacientes" y formar con ellas una constelación de datos de los cuales se servía luego para estructurar respuestas cada vez más complejas y diversas.
Y digo que fue curioso (al menos, lo fue para mí) por el hecho de que muchas personas, aun a sabiendas de que Eliza era meramente un programa de computadora, preferían confiarle sus cuitas y solicitarle consejo a ella, y no a sus amigos o personas cercanas.
Aqui me vino a la memoria la frase de Fer "¿Para qué voy a pagar psicoanalista si tengo amigos y tomo vino?"
Y pues... navegando y buscando un poco en la red, me encontré muchas páginas sobre el bueno de Alan Turing y su test. Encontré una página en la que se podía probar un poco esta idea de "conversar" con un programa. Lástima que era en inglés y mi dificultad volvió la charla demasiado molesta (para el programa!) por lo que en un momento me dijo "You win. That is a Turing Test!"
En cambio mi coequiper que sí habla y escribe bien inglés, mantuvo una charla más amable que llegó incuso hasta a pedirle una cita a ciegas. Y la muy atorranta no solo le dijo que sí, sino que le re preguntó a su vez por qué habia de ser solo "una" cita.
Ah no! ponerme celosa de una mujer dibujada en una pantalla ya es demasiado surrealista, incluso para mí!

Sigo dandole vueltas al tema...pero cada vez mas humanamente y menos fascinada por los programadores de IA. Me despierta un suave terror la idea de la soledad inmensa de esos seres que sumidos en mundos poblados de miles de rostros y voces humanas, se refugian en la piedad sin reclamos de un programa de computadora...

Por fin leo a Guillermo Martínez decir:

"Mucho antes de Searle y de Turing, un poeta árabe, Qais bin-al-Mulawah, sintió la misma clase de incertidumbre y sólo le quedó un ruego desesperado a un Tercero que pudiera mirar por adentro a los dos:

Oh Dios, haz que el amor entre ella y yo sea parejo
que ninguno rebase al otro
Haz que nuestros amores sean idénticos,
como ambos lados de una ecuación.

Sí: somos habitaciones cerradas que intercambiamos hojas bajo la puerta en idiomas extranjeros, precarios, tentativos, con la esperanza -como otro ruego- de que no todo se pierda en la traducción."

Voto a Turing! A sus maquinas simuladoras, a la habitación china, a la traducción de Borges!
Que no todo se pierda en la traducción!
Que salgamos minimamente bien parados de esta moderna Babel en la que no hace falta hablar idiomas diferentes para no comprendernos.

De buenos amigos

12:37 p. m. | 2 Comments

Escuché por ahi que un buen amigo es el que te critica en presencia, pero habla bien de vos cuando no estás.
Confieso que me cuesta digerir las críticas.
No porque sea yo una persona que hace todas las cosas bien (sería aburridisimo, supongo) sino porque está en mi naturaleza ser autoexigente en algunos aspectos y autocondescendiente en otros.
En fin, que tengo una valoración extraña y ambigua de mí misma. Entonces quizás lo que para algunos es intrascendente, para mí es una herida narcisística irremediable.
Mi tío Jorge siempre decía esta frasecita, de la sabiduría popular "Lo que para uno es trapo, para otro es bandera"

Ahora, justo ahora, hace minutos, me encuentro en internet con un amigo al que le reclamo que no lee este blog. Dice que no lo hace porque es buen amigo: "Soy muy crítico" remata.

Y entonces pensé esto...
Y digo: si no puedo soportar las críticas de mis amigos... no puedo soportar nada.
Y añado: si solo escucho a los que me endulzan el oído, terminaré con sordera en el corazón.
(Este post va dedicado a Dianita ...ella sabe por qué)

Algunas veces uno necesita que le digan lo que ya sabe, pero parece que ha olvidado.
Que se lo repitan. Que usen la técnica del mantra milenario.
Necesitamos "vaciarnos" de todo lo que aparentemente ya tenemos claro y aceptar nuevas comprensiones.
Necesitamos leer de nuevo el mismo poema, oír la misma frase, ver en los ojos de alguien -nuevamente, milagrosamente- el mismo brillo que ya vimos anteriormente.... sólo para saber que aún existe... sólo para saber que ya existió...
Estamos de pie sobre el borde filoso de nuestra endeble cordura y sentimos la tentación de dejarnos ir. Y la tentación es sabrosa. Endemoniadamente sabrosa.
Nos negamos a entender que la felicidad es nuestro destino. Preferimos autocompadecernos porque el mundo externo se nos ha vuelto hostil o peligroso. Ponemos allí las frustraciones y las broncas. Todo afuera, todo en los otros.
Dejamos de ver -nos cegamos, propiamente- qué tan profundo tenemos inscriptas esas sabidurías que en otros casos han transfigurado una experiencia dolorosa en otra de crecimiento y autoafirmación, sea propia o ajena.
Los monjes budistas dicen que si la mente consigue dominar la experiencia, que si la mente consigue, mediante sucesivas inscripciones de las experiencias, volver positivos los saldos, orientar los esfuerzos hacia lo que realmente buscamos, entonces la vida no podría hacerte tanto daño.
Y : ¿qué buscamos?
A juzgar por la constante insatisfacción: no es la moneda, ni la casa, ni la silueta perfecta, ni el pasaje de avión, ni siquiera el plato de comida. Es mas contundente y mas brutal, es más básico. Es AMOR. Un destello de amor, un impulso de amor, un deseo de amor.

Entonces, como hay que repetir, repito:

Tú eres el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino.





Mi cabeza no descansa.
Ni siquiera en sueños.
Teje redes, inventa historias, anuda pareceres, imagina soluciones.
Visita mundos y sigue preguntando. Mi mente es incansable.
Ah...pero el cuerpo... el cuerpo pide por favor un sueño despejado de labores.
Sueño que sueño... y en el sueño sigo revolucionando los átomos de la vida.
No es que hablo dormida: es que mi espíritu no duerme, ni aun en sueños.
Cuenta una leyenda china que un potrillo blanco, todavía inexperto, todavía temeroso del mundo, estaba en la orilla del río tratando de decidir cómo o por donde cruzar... o decidiendo si debía cruzar.
Estaba tan angustiado por no tomar la decisión que un caballo de la manada (o quizás...por qué no? una yegua!) se le acercó y le preguntó por qué dudaba tanto.
Él respondió: "El buey me dijo que el río es semejante a un charco...que apenas si toca el agua su panza. La ardilla, en cambio, dijo que el río era un sitio peligroso y profundo, con correntadas que podrían arrastrarte hasta el fondo..."

"El buey?" preguntó su asesor. "Es mucho más alto que vos... y la ardilla...es evidentemente mas pequeña. Ambos sólo pueden decirte lo que les pasa a ellos con el río."
"Entonces?"
suplica el potrillo
"Entonces... para saber cómo te va a ir con algún asunto, no queda más remedio que involucrarse con él"

Y, dando un leve toquecito de ánimo, le indicó la orilla.

involucrate con el asunto...Así que, claro, como era de esperar: ni el río era un simple charco ni se trataba de una barrera infranqueable.
De a ratos caminó tranquilo, otras veces vadeó haciendo un notable esfuerzo...
Llegó del otro lado y ahora que volvió a mirar, ya no le parecía una cuestión por la cual preocuparse.

Entonces: aquí estamos.
De este lado de la orilla. No soy buey, no soy ardilla, no soy siquiera un potrillo que tiene el amparo de su inexperiencia.
Me estoy arremangando los pantalones, dejo el reloj (no es resistente) en una ramita aquí, para cuando regrese. Me froto las manos, me dan ganas de estar ya del otro lado: vamos a ver qué me pasa a mí con el río.
Curiosidades de la blogósfera: alguien se puso a pensar y medir cuando se considera a un blog "legalmente muerto".
A raíz de ese dato -muy "geek" por cierto- se me disparó una secuencia de suposiciones acerca de estas declaraciones de estado de las personas, las instituciones, las páginas, las emociones...

¿Cuándo un blog está verdaderamente "muerto"? ¿Cuando nadie postea o cuando nadie lee?
¿Cuándo se ha muerto un sentimiento?
¿Cuándo se ha muerto una ilusión?
¿Cuándo es "razonable" decir que está legalmente muerto un volcán apagado, un sistema político olvidado, un ser querido conectado a aparatos que lo hacen latir lastimosamente?

¿Cuándo está legalmente muerto un amor?
Y viceversa: ¿qué cualidades, qué síntomas específicos, qué bullir de endorfinas debería prevenirnos que ese amor no ha muerto del todo?

Y todavía más importante: ¿cuándo estamos legalmente seguros de que un amor HA NACIDO?

Acepto sugerencias, escucho ofertas.
"Quise convertir una habitación de casa en un jardín zen, ya sabéis, arena, algunas rocas y un rastrillo para arar formas mientras meditas. Yo opinaba que quedaría muy bonito y que relajaría mucho entrar allí, con olor a incienso, esas cosas. Mi mujer, sin embargo, consideraba que haría un montón de polvo, y que pronto tendríamos el pasillo lleno de arena, y que se nos iría metiendo por los zapatos, y que, además, aquello sería un perfecto nicho ecológico para todo tipo de bichos. Y es que es lo que tiene el zen, que no se puede practicar en casa."

Este es uno de los cuentos de cien palabras, llamado Jardín zen, que publica Jordi Cebrián en su blog. Hay muchos bonitos y ocurrentes. Otros, apenas se sostienen por su peculiaridad de estar escritos en cien palabras. Ni una mas, ni una menos (o eso dice Jordi)

Helo aquí. El que siempre sabe ver la parte buena de toda situación.
¿Parece serio? Es simplemente reflexivo. Simplemente positivo.
Anoche soñé con la abuela Ester. Ibamos a su casa: yo con... quién? Hernán? No lo sé.
La mesa del comedor diario estaba tendida, con cuatro, cinco platos en los que alguien, alguna vez, comió. Pan rancio, botellas vacías.
En el otro comedor estaba tendido el mantel, con migas. Había botellas en el piso. Ropa en las sillas. Yo empiezo a ordenarlo todo, recargándome las manos. Tocan el timbre.
Digo "no abras, abuela" porque veo que ella iba directamente a hacerlo, sin precacución alguna. Por la ventana veo que se trata de unos pendejitos que se ríen. Quieren molestar, pienso. No debe ser la primera vez, pienso.
Yo quiero limpiar, limpiar, ordenar. La sombra que está conmigo dice "siempre está hecho un asco esto". Reacciono: "Abuela, vos deberías estar en el cielo, vos estás muerta, qué es toda esta historia? Qué locura..."
Ella farfulla. Dice que los que se acuerdan de ella seguramente lo hacen por la herencia.
Qué herencia, pienso, si se la patinaron toda tus hijos...
De pronto me asalta el miedo de estar pensando en la muerte de mi propia madre. A mí no me preocupa ninguna herencia. No soy codiciosa, es una suerte, creo. No acierto a recordar cuando ni como se estableció así, pero mi mente opera con la idea de que vivo con lo que tengo y si acaso recibo algo más, será un extra, por el cual no debo litigar con nadie.
La semana pasada, no en una sino en DOS oportunidades, la presona que me precedía en el cajero electrónico del banco se dejó allí, a la mano, su tarjeta insertada y su sesión abierta con la pregunta "Quiere realizar alguna otra operación? SI/NO "
Las dos veces hubiera sido simple escribir "SI...extracción..." y solucionar un par de cuotas de las muchas que pago. Pero no. "Ni ganas" (diría mi hija) Y no me siento especialmente buena por ello. Es lo que me sale, así nomás.

Recordé una charla de meses atrás. Hablaban de testamentos, de artículos de leyes, de heredar casas y cosas. Me cruzó por la cabeza el "consejo familiar" de ir a visitar a mi madrina, con la intención de que escriba algo en el testamento a mi favor.
Me corrió frío por la espalda. Me pareció abusivo.
Durante años no supimos nada una de la otra. Ahora que ella está vieja y enferma, aparecer de visita me recuerda el vuelo de los buitres. Aborrezco esa actitud. La he visto brillar, como velada pátina de ambición, en los ojos de todos los que participaban de la charla.

En fin, ojalá no sea Coca la anciana sumida en la suciedad y el desorden.
Ojalá no se sienten a su mesa los devoradores de sueños dejando sus impúdicos platos vacíos, sus botellas tiradas, sus panes secos generando moho.

Que Dios conserve mi estúpida ingenuidad, para que yo me crea buena gente.
....en fin, [lo que quiero hacer es] una gran boludez, como dice en la peli "el abuelo":" los viejos somos niños encerrados en estos cuerpos desgastados" ... decime cuándo
Hernán

....me encanta lo que me decis y con respecto a lo de ponerte vieja te digo los jóvenes tambien maduran, y vos seguís madurando, porque sos joven todavía, besos
Gusti


Seguir creciendo es intenso. Es mucho más reconfortante que sentir que tan sólo envejecemos.
Cuando me dicen que tengo cosas de niña, siempre prefiero sentirme piropeada.
Lo lindo es tener consciencia de que uno puede seguir jugando... puede reírse en la cena con los hijos hasta que te salga el jugo de manzana por la nariz y se manche el mantel recien lavado... puede tener "permisos" juguetones en todos los ambientes y tiempos que componen tu vida y que te hacen mas llevaderos los otros instantes (los serios, los amargos, los dolorosos...)

Los que saben jugar y no se arrepienten de soltar la carcajada... viven mejores vidas, creo yo.
Los que se exponen al ridículo para vergüenza ajena de sus colegas, coequipers, parientes y subalternos, pero disfrutan y no lastiman a nadie... a esos dicen que Dios los mira con alegría.
Los que nunca se relajan y siempre hacen lo correcto..se quedan con las ganas.
Y yo no recuerdo lo que decía Freud sobre los deseos no realizados, pero mi mamá siempre largaba su frase lapidaria, en estos términos "el que no galopa de joven, trota de viejo" (nunca dije que iba a ser una frase erudita, el que avisa no es traidor)

Hace -relativamente- poco tiempo, en un pico de meditación y quiebre de mi vida, me crucé con un maestro que me puso a reflexionar y me dio como tarea definir un poco qué quería ser en esta vida.
BuceÉ mucho en mi cabeza taladrada...demasiado bollo de palabras y de mandatos...demasiada filosofia barata y zapatos de goma... costó mucho elegir (y por suerte, me convencí de que puedo cambiar de opinión sin ser condenada) pero en algún momento del desmadejamiento de elecciones, me dije que lo que quería era ser sabia. Y sabia significaba: alguien que SABE lo que realmente vale la pena.
No, no, no... mejor así: sabia y alegre... alguien que SABE lo que realmente vale la ALEGRÍA.
Dice Bob
(no en su blog, sino en algún comment;)

epa! era esto?Se podría decir que una teoría falsa pero atractiva es mejor que una verdadera pero aburrida [sería algo así como la dimensión estética de la verdad, perdida la posibilidad de conocer cómo son las cosas, uno debe quedarse con la más apasionante]

200% de acuerdo con Mr Bob Chow si se pudiera!
Ante la posibilidad aplastantemente cierta de no tener respuesta a 8 de cada 10 cuestiones clásicas y fundamentales, me inclino por adherir a alguna teoría que resulte novedosa, que me cierre por algún costado, que a defecto de teoremas demostrados me seduzca con algún aspecto que cosquillea mi curiosidad o mi fantasía.

Miren, por ejemplo "la verdad de la milanesa" de la estatua posteada hace un par de días.
Mucho mejor la hipótesis de la caricia helada!!!

Hay ciertas verdades que transgreden tanto la estética y el buen gusto que sería preferible no conocerlas jamás.

Saliva amarga

11:24 p. m. | 6 Comments

Trago, sintiendo esa leve carraspera que se aloja en mi garganta hace unos añitos ya.

Los ojos arden. No quieren seguir leyendo. Ni escribiendo. Ni buscando en las sombras.

Los recuerdos y las noticias, entrelazados, tejen telarañas.

Vuelven los sabores amargos, vuelven las lágrimas calientes, vuelven los condenados fantasmas del malquerer.

El espejo dice que me vaya a dormir, que estoy impresentable hasta para un desfile de espectros.

Tengo el pecho lleno a rabiar de sentimientos que disputan la corona de mi atención: un poco de ira, una melancolía usada, indignación (a mares), algo de viejas tristezas rejuvenecidas, la tozudez que me marca el paso incansablemente. Y la ternura furiosa que se aferra a mi centro y no cede, no cede... Y el amor nuevo que esquiva la pelea de todos los demás porque quiere respirar limpio cuando todo se apacigüe (mi amor nuevo es sereno y es alegre, es urgente y es perseverante, es temerario, es terco...)

Trago, de nuevo. Me sale, como una manifestación del inconsciente, el gesto de sostenerme la garganta que empieza a doler. La saliva es amarga.

Silvio canta:

Quien ayer me daba un beso
ahora me trata de usted.
Yo no quiero aprender eso
Yo no quiero aprender eso
ni al derecho ni al revés.

Yo tampoco quiero. Que vengan al ruedo la tozudez y el amor: traguemos juntos hasta que la saliva tenga el sabor del día en que los besos fueron plato principal.

La mano de piedra dura, la mano de mármol, se hunde blandamente en el muslo blanco como nieve.
La cintura de piedra dura, la cintura de mármol, describe una torsión que imprime un giro a los dedos, también hundidos con falsa suavidad.
Los dedos de los pies se están por separar, pareciera, de un momento a otro...
Está el tiempo detenido en ese instante, donde la caricia se ha vuelto helada...

Sé de un niño asombrado que le preguntó a un escultor famoso (creo...no quiero errar...que a Miguel Angel) al ver la transformación de un enorme bloque de piedra, cómo era que él sabía que había un caballo adentro.

Pienso igual que el pequeño: algo, un don, un talento, un toque de dios... concede a algunos pocos humanos la capacidad para transformar la roca monolítica en estas fuentes de inspiración para los sentidos...

Que les den larga vida y escasos temblores.
Un hombre citadino, un hombre común, un hombre igual a cientos de miles de hombres en grandes ciudades del planeta descubre un buen día que tiene un problema.
Vulgar, yo diría.
No grave ni desesperante, diría mi hermano.
Se aburre, se siente vacío repitiendo los rituales de la urbanidad, ve pasar los días sabiendo con certeza que no es dueño de una gran felicidad ni una gran pena. Es un hombre adormilado por el veneno letárgico de la posmodernidad.
Necesita quitarse de encima ese sentimiento pegajoso de malestar. Quizás se llame molicie o quizás aburguesamiento, y hasta (voto a Julián) quizás sea su famosa sensación de "acedia".
Este sujeto gris necesita una excusa para llorar. O para reír. (Da igual)

Entonces deambula.... se busca a sí mismo en el dolor y la piedad.
Y se encuentra...curiosamente...se encuentra en el otro lado de esos valores "políticamente correctos".
Se encuentra en la violencia y la descarga de golpes. Se encuentra en la ácida venganza de una escupida en la sopa. En una película ATP adulterada gruesamente con la inserción de una imagen obscena, casi invisible al ojo.

Una lógica ardiente e implacable lo mete de cabeza en el club de la pelea. Haciendo equilibrio entre la ira y la lógica, entre la satisfacción y el escándalo, el hombre se disocia en sus mitades furiosa y civilizada. Hay unas pocas reglas que señalan la cancha. Son reglas para vivir en las ciudades enormes, llenas de soledad. Reglas de sobrevivientes.

Estas rezan:


Regla Numero 1
No hablar del Club de la Pelea
Regla Numero 2
No hablar del Club de la Pelea

......no hay secreto mejor guardado que el que nadie quiere creer. Viceversa: censura la información y ésta fluirá con una fuerza brutal.

Regla Numero 3
Cuando alguien dice "stop" o se debilita, la pelea se termina.
......tensa todo lo que puedas, pero no quiebres lo vital.
Regla Numero 4
La pelea es sólo de a dos
......si, de a dos y sus fantasmas. Es que uno va seleccionando su oponente principal en cada momento y escenario de la vida. Si todos "valen" lo mismo, ahí tenemos un problema...
Regla Numero 5
De a una pelea
......Se desprende de la regla 4!
Regla Numero 6
Sin zapatos ni remera
......ni nada que te incomode al asestar golpes. Esto lo interpreto como "vayan ligeros de equipaje", en todo sentido.
Regla Numero 7
Las peleas duran tanto como tengan que durar
......claro, no es que cuando uno empieza a hartarse de ciertos detractores, de ciertas técnicas de golpe y magullón, de ciertas estrategias del mal...las pelean cesan. No,no: Duran! Se mantienen!
Regla Numero 8
Si es la primera vez que asistís al Club de la Pelea tenés que pelear esa primera noche.
......el día que alguien vislumbra que puede liberarse de su vacío y displacer mediante una pelea, una contienda cualquiera, una lucha, del calibre que sea...hay que intentar.

Y ahora, un petit secret: no me agradan las reglas del club de la pelea. No creo en ellas. No me gusta, tampoco, para nada, sentir que son una descripción de la ferocidad de la convivencia humana . Mejor, a continuación de estas, unas bienaventuranzas.
Salut.

30 años

9:26 p. m. | 4 Comments

Cita de autoridad
Dice John Guare, un dramaturgo inglés:
"En este planeta sólo seis individuos me separan de cualquier otro individuo, ya sea el presidente de los Estados Unidos o un gondolero de Venecia. Estas seis personas me separan no sólo de los personajes famosos, sino de cualquier persona: un indígena de la selva tropical, un habitante de la Tierra del Fuego, un esquimal. Estoy vinculado a todos los otros seres humanos del mundo por un camino que pasa por seis personas."

Problema:
En 1967, (yo era una nena de sólo tres añitos) un psicólogo americano, Stanley Milgram, llevó a cabo un experimento muy interesante para demostrar que las personas (sobre todo si comparten una cierta cercanía geográfica, agrego) aún aquellas que jamás se vieron o tuvieron contacto, pueden encontrar, si se reúnen y conversan, algún punto que las relacione. Que ese punto es alguna persona que conocen en común. Que fueron alumnos del mismo profesor, o tienen una cuñada en común, o fueron al mismo club o los bautizó el mismo cura, o un amigo del amigo conoce al primo de...

La experiencia
Milgram envió más de 150 cartas a personas de la Zona Central de Estados Unidos, al azar.
Les pidió que trataran de hacer llegar esa carta a dos personas de Boston, sin darles precisiones. Ni direccion ni telefono...solo sabian que eran un agente de bolsa y la esposa de un teólogo.
Tenían que hacerles llegar la carta por intermedio de otras personas, personas que pensarn que de algún modo tenían más que ver con los destinatarios.
Además, por cada carta enviada, enviaban una copia a Milgram, para que éste pudiera seguir el
viaje de las comunicaciones.
Sorprendentemente, al cabo de pocos días los destinatarios de Boston empezaron a recibir las primeras cartas, que habían pasado por un solo intermediario.
Cuando el experimento acabó, más de la mitad de las cartas habían llegado: ninguna había pasado por más de doce manos, y, en promedio, los grados de separación fueron seis.

Justificación del título del post:
A este número de escalones mínimo que separan a un ser humano de otro se lo llama el número de Paul Erdos (es un matemático, que se yo... me dio fiaca averiguar qué pintaba en toda esta historia, pero intuyo que como buen chico de las ciencias duras habrá modelizado el experimento de Milgram)

Y digo yo...
Entonces, vamos a ver: esto indiscutiblemente concuerda con la frase de origen popular que reza "el mundo es un pañuelo". Es totalmente funcional con la sensación de agrado que nos causa estar en una fiesta en la que "aparentemente" no conocemos a nadie pero al iniciar una conversación con un sujeto cualquiera, no tarda en aparecer algún ser humano en común.

Me dieron muchísimas ganas de hacer mi propio experimento Milgram, pero no con cartas sino con encuestas personales o con eventos sociales de gran escala (si! lo sé! requeriría de varios cientos de miles de $$$ para semejantes veleidades... pero no importa mientras permanece en el ámbito del deseo incumplido...)

Imagínense una fiesta de mil invitados que no tienen relacion aparente entre sí, en la que la consigna es simplemente "elija una persona al azar y conversen hasta encontrar una tercera, o cuarta o quinta persona que los relacione"

A ver...una propuesta mas simple sería... qué seis personas me separan de una persona que elijo al azar de la guía telefónica, de una lista de usuarios en una lista de internet, de un individuo al que me cruzo casualmente en las vacaciones, de un actor famoso, de un criminal de alto voltaje?

Y digo más:
¿Cuántos grados me separan de Jesús?
¿Cuántos de un torturador?

Conclusión (para nada científica)
Eva... qué simpática tu tentación de la manzana...nos has desparramado a todos como negras y flacas semillitas, y la evolución misma nos empuja a vernos nuevamente como una sarta de hermanos diversos que siguen creciendo entrelazados sobre la maraña de un pequeño planeta azul...
que añorar lo que nunca jamás sucedió" dice un tema de Sabina.

Yo no lo creo del todo.
¿Añoramos lo que no tuvimos nunca? Quizás no lo añoramos sino que sufrimos su ausencia por el acicate del deseo.
heme aki añorando algo...Pero sí que conozco bien la sensación que describe...quién? cuando dice:
quiero volver a desvelarme con tus ronquidos y a poner mi mano en tu muslo mientras conduces.

Curioso espíritu humano, capaz de prescindir de lo básico, pero que se desangra en millares de imperceptibles gotitas de dolor cuando añora los detalles que pueblan de sentido nuestras vidas.

Algunas noches, algunas siestas, en ese territorio nimbado de la luz del inconsciente, mi mano izquierda reproduce el gesto de acariciar su cabello suavemente, mis labios buscan el beso sencillo y limpio del encuentro...

Lo confirmo: mi cuerpo recuerda mucho más que mi cabeza, y casi tanto como mi desarreglado corazón.

Confía

3:03 a. m. | 2 Comments

Believe!

Porque cree en milagros, los milagros empiezan a suceder.
Porque está seguro de que su pensamiento puede cambiar su vida, su vida empieza a cambiar.
Porque está convencido de que encontrará el amor, este amor aparece.

(El guerrero de la luz confía)
Autohumillación:
Cuando jugábamos a Astroboy de chiquitas, éramos cuatro nenas. Mi hermana Patricia y yo, y Alejandra y Claudia, vecinas de enfrente de mi abuela Nené.
Había tres personajes queribles en ese dibujito, a saber: Astroboy, Astrita y Estrellita.
Qué macana, nunca me tocaba ninguno de ellos en el reparto, entonces elegía "ser algo"para participar del juego. Adoraba los animales, y en función de eso mi papel era -ridículo, grotesco, a todas luces fuera de contexto- el de una oveja.
¿Una oveja? ¿En una nave espacial? Sí, señor, una oveja. Un corderito, imaginaba yo.
No me dí cuenta de lo estúpida que era la situación hasta que muchos años más tarde, al referirla en alguna sobremesa familiar, causó esas seguidillas de carcajadas que lastiman.

Autorrecuperación:
Los estertores de la última dictadura sangrienta sacudían las calles, las aulas, las plazas. Yo iba a las marchas de Madres, leía autores condenados, me identificaba con todas las luchas contra la injusticia. Me sentía "parte" de lo que estaba pasando.
Mi viejo destilaba su rabia y su descontento porque mi actitud daba un giro que indicaba inexorablemente que no lo obedecería nunca más. Ensayaba con amenazas, con ironías, con ataques verbales lisos y llanos. Me había convertido en la oveja negra de la familia, hecha y derecha. Sin matices, para confirmar el sambenito que se me había colgado desde la infancia.
Él vociferaba "¡cerebro lavado!" y yo "¡gorila!"
Él "¡idiota útil!" y yo "¡facho de mierda!"
Ah, la bella desmesura de la juventud, la omnipotencia en bruto de la juventud!

En esos luminosos días, abrí las puertitas de mis recuerdos, dejé pasar a la nena que jugaba a ser la oveja de Astroboy, le convidé galletitas, le enderecé los moños azules del cabello. La perdoné por haber sido estúpida y también escuché sus argumentos (¿quién se atreve a juzgarla por haber querido ser parte?)
Ese blanco corderito inocente había mutado en astuta y saltarina oveja negra.
Bueno, no tan saltarina.
Y bueno, tampoco tan astuta.

Aquí estoy con algunas sombras coloridas de mis amigos y amores, celebrando este nueve de marzo. Gracias mamá, por parirme valiente y hacerme sensible. Aquí, hoy, me celebro así:

SONG OF MYSELF
I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

toy con mis amigos y amores

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.


(Traducción del caballero Borges. Es la que más me gusta)

Pues sí: soy ególatra y heme aquí regresando del territorio hostil de la fealdad. Con mis mandatos de ser buena y humilde, incumplidos a medias, y mis ganas de ser buena y de ser humildemente sabia, humildemente alegre, humildemente generosa.

Soy cumplidora: CUMPLO 42. Me tomó 42 años llegar aquí. No disfrutarlo sería un agravio al tiempo transcurrido. Brinda conmigo: Chin chin.

tómame como me doy
No escojas sólo una parte,
tómame como me doy,
entera y tal como soy,
no vayas a equivocarte
.

Pero uno ¿es realmente una persona "entera" para todos?
¿O es una parte para cada entorno, para cada situación?
Digo, sin embargo: no quieras de mí sólo la parte que te complace, la parte en la que se reflejan tus ideas o tus preferencias como en un espejo bruñido. No elijas la porción de mí que más te gusta, desdeñando el resto, pues soy lo que te satisface y soy eso que te incomoda, a un tiempo.
No creas que siempre podrás mirar mi cara amable, o mi cara amadora. No soy la luna: todas mis caras se muestran, a su debido tiempo.

En ese sentido, sí,me siento "una". Me siento entera. Me siento de una única manera. Y así, como me sale de las tripas, es como me doy a quienes creo que me debo.


Pero, eso sí. Existe una condición, una única condición:


No escojas sólo una parte,

tómame como me doy,

entera y tal como soy,

no vayas a equivocarte.

no me rompas en partecitas...soy así

Mal Trato

11:23 p. m. | 3 Comments

no lo maltrates mas

Maltrato.
Mal trato: mal negocio, mal acuerdo.
Mal trato: Recibo menos de lo que merezco.
Mal trato: Doy mi parte y rapiñan la parte que me queda.
No hace falta el cachetazo para sentir el dolor.
Algunas palabras arteras pegan más fuerte.
No hace falta que arranquen los cabellos.
Basta con que arranquen del alma unas pocas certezas construidas con sacrificio. Y dejen ahí, sangrantes y abiertas, las heridas de la duda y la humillación.
Maltrata la burla y el grito.
Maltrata el insulto, maltrata el desprecio, maltrata el rechazo abierto y también la indiferencia.
Maltratan las amenazas, aún las más inverosímiles y disparatadas.Pues quien maltrata no sabe cuándo detenerse. La hostilidad se transforma en medio de expresión.
Privar al otro de algo bueno, omitir el cuidado, abandonar... es ejercer maltrato también.
Y es un "mal trato" no querer bien a los que te manifiestan su amor y su capacidad de escucha.
Peor que eso: dejarse amar por alguien y no devolver amor a cambio, es una traición.
Todos tenemos un rey o un mendigo agazapado en el interior.
¿Quién elegiría ser mendigo, pudiendo ser rey?

Hay cosas mas dificiles de sacar que una espada de una piedraNo me pregunten cómo lo sé, porque no puedo revelarlo.

Pero yo sé cómo se comportaba
el Rey Arturo antes, mucho antes de saber que estaba destinado a sacar la espada de la piedra y a convocar a los caballeros que fundarían la famosa orden de la mesa redonda, antes de pasar a la historia como un conquistador de tierras y de corazones.

El Rey Arturo tenía un humor muy variable: se levantaba enfurruñado y protestaba contra el mundo, contra las tostaditas del abuelo, contra el padre que insistía (aliteración mediante) que tenía que estudiar más y divertirse menos. Protestaba, estornudaba y fruncía la nariz.
Al rato se le pasaba, claro, y entonces saludaba con buenos modales y empezaba a contagiar su energía a todos con una sonrisa que se podría calificar -por lo menos- de encantadora.

El joven Rey Arturo sufría mucho por los devaneos del corazón: amaba a las chicas equivocadas y se empecinaba en historias de conquistas verdaderamente difíciles. (Arturo no sabía aún que esos tempranos desengaños lo convertirían en un experto amigo y un confidente perfecto, y que esa iba a ser, a fin de cuentas, una fortaleza en su futuro amoroso) a caballo Arturo

Variaba también, a veces en el curso del mismo día, su confianza en sí mismo. Pasaba de autocalificarse como “el mejor entre los mejores” a “nunca lo voy a conseguir”.
Según mis registros, se dice que hacia los 15 años de edad Arturo empezó a darse cuenta de que era mas lo que SI podía que lo que NO. Que a partir de esa edad desarrolló la famosa entereza del alma que lo llevó a ser verdaderamente grande.
Quizás él mismo no lo haya recordado luego, pues el proceso empezó con pequeños desafíos, como superar a su prima en una competencia en el agua, o tomar decisiones con los adultos que lo rodeaban, algunas veces más maduras que las de aquellos.

En esos lejanos momentos, King Arthur no usaba corona, sino una gorra azul que le había regalado (con bastante esfuerzo) su padre. No entrenaba con caballos acorazados, sino con paletas de paddle. No recitaba poemas épicos, sino la penosa conjugación de los verbos irregulares.

Libraba, eso sí, importantes batallas contra su propio espíritu.
Y las iba ganando. Una por una. Una por una.
Cuando era un chico de 15 años, el Rey Arturo se parecía muchísimo a Nikito.

Aceptación

11:42 a. m. | 3 Comments


Hablando de esperar o no esperar los buenos tratos de los demás...
Hablando de merecer la bondad o la compasión, o merecer el ninguneo y la mala leche...
Hablando -otra vez, qué persistencia tienen ciertos espíritus intranquilos- de los fantasmas del malquerer...Maritxé me dijo en un comment:

Tampoco te olvides de las palabras de Ardilla (uno de los personajes de El caballero de la armadura oxidada) que le enseñó al caballero que uno no tiene que "esperar", sino "aceptar".Así no se llevaría decepciones, todo sería aceptación del mundo que lo rodea y las criaturas que habitan en él.

Y bueno, habrá que probar...
En Catalunya se celebra Sant Jordi.
No el 14 de febrero, claro, sino el 23 de Abril.
Pero así soy: contracorriente.

(Acepto rosas, o libros, o libros sobre rosas o rosas en cuyos pétalos se pueda leer como en los libros)
¿Quién sabe qué tan lejos irán las palabras que decimos? ¿Cuántas horas o días o décadas seguirán haciendo su trabajo?
¿Quién puede menospreciar una herramienta que trabaja por sí sola, suavemente, perseverantemente, incansablemente?
Así como hubo palabras que laceraron mi corazón -y persisten, en la memoria, en ese presente sinfín-he tenido otras que salvaron, una y otra, y otra, y otra vez mi vida.
(porque la vida, bah! la vida! no es un espamentoso sonar de clarines...sino esos minutos que se enlazan uno a otro hasta ser "tu tiempo")

Palabras que alguna vez me salvaron la vida:

Una pregunta, una afirmación contundente, un piropo, un mensajito de alarma, una sola vocal acompañada de una expresión insondable en los ojos, mi nombre pronunciado con una carga de esperanza gigante, una risa inesperada y refrescante, un reconocimiento no demasiado tardío, un pedido que era un ruego y a la vez la respuesta a ese ruego, una conversación que se fue apagando hasta ser sólo un sollozo... Paraules d´amor

La confirmación de un milagro.
La confesión alegre de un pecado, que me liberó para siempre.
Las palabras que bastardearon en nombre del amor, pero que son bienvenidas porque el bálsamo de la ternura no tiene por ahora contrincantes...
Los millones de puntitos suspensivos... se me han pegado como tics, acuden a mis frases escritas con voracidad, han adquirido ya entidad de palabra.

Palabras de esperanza, palabras de futuro, bellas palabras de amor.
Y bueno: encontré (de nuevo) unos poemas de Oliverio Girondo. Hay de todas las clases, y muchos son más lindos y más elaborados que éste. Pero me enamoré de este, no de los otros.
Me imagino, -me parezco a John Lennon- un mundo humano basado en el presupuesto del amor. Loco y errante, curativo, gustoso.
Al que le guste más Girondo, clic por aqui.

Los amantes- de Rodin¡Todo era amor... amor!

No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue, cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.

ké ganas de abrazarte...
Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto. Amor, incandescente —y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es, simplemente, amor.

Amor y amor... ¡y nada más que amor!


Namasté!!!!!!

5:27 p. m. | 4 Comments

La turca dice que anda queriendo algo y no sabe qué. Yo aventuro: "será un amor, nena?"
Ella postea a diario, con dedicación y constancia admirables.
Hoy que ando con los angelitos lejanos, entro a su blog y veo que ha escrito sobre el signifiacdo del vocablo NAMASTE.
Namasté!!! Así nos saludamos con Lala3K... con Hari...con Pan...con gente medio loca y llena de energías buenas...
Namasté!!!Me levantó el animo..!

Voy a brindar con mate con mis niños. Con ustedes. Con todos. Namasté.

el mate es mi debilidad
Miedo, maldito miedo…
Miedo a sufrir. A ser despreciados. A que nos digan lo que no queremos saber, porque intuimos que después de las palabras indeseables sobreviene el dolor. tiene miedoooo
Miedo a ir más allá…miedo a permanecer aquí por siempre…
Miedo a las personas que desconocemos. Miedo a las personas en que se ha transformado los que creíamos conocer. Miedo de nuestra propia historia, enésima autobiografía de un fracaso”.

¿Cómo se reemplaza el miedo por un sentimiento menos paralizante?
No pido sentir euforia y despreocupación… pero cómo me desprendo esta sombra que da frío en mi alma…que vuelve estúpidos mis consejos… que se contagia a los que amo a través de una tenue vibración de mi garganta?
Ando buscando una cura contra el miedo.
Hubo un maestro que me enseñó esta frase (creo que ya la repetí aquí mismo…) “El miedo es nuestro peor enemigo”
¡Y por Dios! Que hubo un tiempo en que sostuve casi con dignidad esa lucha. ¡Creí que había ganado para siempre! (es el defecto que tenemos los soñadores, la ingenuidad)
Hoy ando de nuevo por esos caminitos torturados que estimaba haber abandonado de por vida, mirando a los costados, buscando blancas luces encendidas, ejercitando con tozudez las lecciones que consideraba superadas.
Ando tratando de subir la guardia. Yo sé que el miedo crece cuando le prestás atención. Así que hay que estar haciendo cosas, para que no queden muchos resquicios.
Cosas buenas, mejor. Ayudar, contener, comprender, gozar lo simple, lo cotidiano, lo que tenés.
Arboles en verde suave: relax
Miedo, maldito miedo: no te acerques al filo de mi Amor.
Voy a cortarte en veinte pedazos. O en treinta. O en mil. Fuera de aquí.

Me lo repito, como un mantra, como un rap alocado, como una retahíla de brujas:
~ fuera de aquí, fuera de aquí, fuera de aquí…~
"Las ideas poderosas también necesitan amor."
Lo dice Alan Kay en este artículo que por suerte Daniel se tomó la molestia de traducir.
Cómo aprendemos, como nos movemos entre televisiones y máquinas y personas, cómo confrontamos nuestras lábiles teorías acerca del mundo con las verdades que la Ciencia se empeña en enseñarnos con perseverancia de escriba...
Si pasas por este blog, visita la nota de Alan Kay.
Es agradable para mí comprobar que un intelectual reconocido piensa igual que pensé yo (sin publicarlo jamás)

(Perdones, anda mal mi conexión, debo negociar con la tecnología para seguir apareciendo por aquí...)
Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero.
El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro.
"Ahí está", le dijo al viejo, "¡a ver si puedes igualar eso!".
Inmutable, el maestro no desenfundó su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña.
Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco.
Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo.
"Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme.
Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro.
"Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".

Les conté ya que quiero aprender a tirar con arco y flecha?
Veleidades que tiene una...

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