Autohumillación:
Cuando jugábamos a Astroboy de chiquitas, éramos cuatro nenas. Mi hermana Patricia y yo, y Alejandra y Claudia, vecinas de enfrente de mi abuela Nené.
Había tres personajes queribles en ese dibujito, a saber: Astroboy, Astrita y Estrellita.
Qué macana, nunca me tocaba ninguno de ellos en el reparto, entonces elegía "ser algo"para participar del juego. Adoraba los animales, y en función de eso mi papel era -ridículo, grotesco, a todas luces fuera de contexto- el de una oveja.
¿Una oveja? ¿En una nave espacial? Sí, señor, una oveja. Un corderito, imaginaba yo.
No me dí cuenta de lo estúpida que era la situación hasta que muchos años más tarde, al referirla en alguna sobremesa familiar, causó esas seguidillas de carcajadas que lastiman.

Autorrecuperación:
Los estertores de la última dictadura sangrienta sacudían las calles, las aulas, las plazas. Yo iba a las marchas de Madres, leía autores condenados, me identificaba con todas las luchas contra la injusticia. Me sentía "parte" de lo que estaba pasando.
Mi viejo destilaba su rabia y su descontento porque mi actitud daba un giro que indicaba inexorablemente que no lo obedecería nunca más. Ensayaba con amenazas, con ironías, con ataques verbales lisos y llanos. Me había convertido en la oveja negra de la familia, hecha y derecha. Sin matices, para confirmar el sambenito que se me había colgado desde la infancia.
Él vociferaba "¡cerebro lavado!" y yo "¡gorila!"
Él "¡idiota útil!" y yo "¡facho de mierda!"
Ah, la bella desmesura de la juventud, la omnipotencia en bruto de la juventud!

En esos luminosos días, abrí las puertitas de mis recuerdos, dejé pasar a la nena que jugaba a ser la oveja de Astroboy, le convidé galletitas, le enderecé los moños azules del cabello. La perdoné por haber sido estúpida y también escuché sus argumentos (¿quién se atreve a juzgarla por haber querido ser parte?)
Ese blanco corderito inocente había mutado en astuta y saltarina oveja negra.
Bueno, no tan saltarina.
Y bueno, tampoco tan astuta.

2 comentaron esto...:

LLUM dijo...

Con las ovejas negras no se concilia el sueño...te habias fijado en eso?

Anónimo dijo...

Señor, Señor, ...por favor, déjame llegar hasta 10, te lo suplico.
Permíteme retener partes de esta historia, pero solo para saber como educar bien y nó que me señale aquello que debo enseñar a odiar.
TQM.
Auguy

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