Llueve, hace frío. "No salgan que se van a enfermar" decía sin éxito la abuela Nené.

Esa vez llovió mucho, los baldes del patio estaban llenos hasta los bordes con ese líquido milagroso con el que había que lavarse el cabello para que te quede más suave.

Mi pelo en ese entonces era lacio y no necesitaba ningún agregado para ser suave, pero igual, así se procedía, nos lavábamos el pelo con agua de lluvia. "Ahora sí, quedó precioso" sentenciaban los mayores, ellos eran los que sabían sobre efectos químicos y había que creerles.

Pocas cosas me causan ese efecto instantáneo de melancolía como la imagen de la lluvia a través de un vidrio (eso, y los molinos de viento, vaya a saber por qué, no quiero arriesgarme a una cura hipnótica para averiguarlo, pero bueno, veo los molinos de viento, en especial al atardecer, y me lleno de una súbita angustia sin motivo).

Ha llovido en estos días, días grises y destemplados, días de no poder salir a jugar, días de mirar a través de las ventanas, tosiendo o frotándose las manos para entrar en calor...

Andan las bacterias dándose festines con nuestras amígdalas, los vendedores de jarabes sonríen de oreja a oreja, los pediatras se quejan de que tantos niños se enfermen justo el fin de semana largo...

Quiero salir a buscar los baldes del milagro, a sacudir las ramas del laurel para que vuelva a llover sobre nuestras cabezas, a buscar telarañas con gotas de agua increíblemente sostenidas...

No salgo porque la abuela Nené no me dio permiso, y si después me resfrío voy a tener que tomar la taza de leche caliente con miel a la noche, y yo a la noche la verdad... ya me acostumbré a un cafecito.

Creo que crecí.

6 comentaron esto...:

Anónimo dijo...

Mientras leía se me vino la imagen de tu hijita parada sobre la mesada de la cocina de mi mamá diciendo: "Lleve,LLeve"...abu Ana tampoco a ella la dejaba salir a jugar.

Lala

VeRa dijo...

La p....!
hoy pensé bocha en ella

ya lo voy a postear...

VeRa

Anónimo dijo...

Llueve, llueve ¿qué nos pasa cuando nos llueve adentro? No siempre nos llueve dolor.
Te regalo mi poesía:

¿Alguna vez has visto morir la llovizna en tus pestañas?

Indefensas y minúsculas han copado tus ojos,

reposan un sueño de abril, cargado de otoño,

cristalizan tu mirada, la vuelven más tierna.

La lozanía de tu vida es un horizonte cercano;

el peor momento de tu historia, apenas una ráfaga;

la calma de una tarde, al alcance de tu mano;

el nudo en el alma, el deshielo de un témpano.

Y en tu cara ida..., casi sin darte cuenta

como brotes de sol, deslizan por tu mejilla.

Pero no te equivoques, ya no es la lluvia,

es que estás llorando.


Jorge St.

VeRa dijo...

Gracias Jorge!!!

Ke bonitooooooooooooo

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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