Juego de palabras imposible de gozar por escrito.
Favor de léerselo a alguien con la entonación adecuada.

-Me tengo que comprar una malla para ahora, para las vacaciones y vi unas re buenas...
(Chechu) -¿Por acá?
-No, en un mayorista
(Pato) -Claro, por eso vende "mallas"...porque es "mayorista"
-Entonces está mal: debería vender "mayos"
-Cierto...el negocio que vos viste seguramente era un "mayarista", mamá
-También hay que ver si en enero venden mallas...quizás solo las venden en mayo
-Si...típico... los eneristas venden eneros...Al mes siguiente vienen los febreristas...
-Y los que son mas conocidos son los de marzo, los marxistas. A esos sí que los conoce todo el mundo.
-No sé si venden, pero arman unos bardos...
- Después de las revoluciones que se mandan los marxistas, para cuando llegan los mayoristas nadie entiende nada...venden mayos, mallas, es todo una mezcla, a nadie le importa...
- Claro
- Obvio

Claro. Obvio.
Mis dos hijos están locos. Pero son super ocurrentes, a que si?

Cero ganas

2:53 a. m. | 0 Comments

Así dicen los chicos, para justificarse cuando no quieren leer mucho, escribir mucho, pensar mucho.
No es tanto así, pero ando volcado demasiados litros de mi combustible vital en el nuevo trabajo. Está bueno, menos mal y me gusta, y todos los etcéteras. Pero me deja poco tiempo para leer tonterías, para dormir bien, para salir a ver el sol.
Ya va siendo hora de que el 2007 amaine...

Te lo digo con fotos: el 2007 se va así:
Uf, pasó cerca, se lleva mi camiseta como trofeo


Y el 2008 quiero que empiece así:

Sí! Olas y arena y criaturas inteligentes y divertidas. Les deseo lo mismo (o casi)
El juego de palabras no es mío -aclaro-sino de Les Luthiers. Y daaaaaaaaale,....está bieeeeen! Son días de jolgorios un poco injustificados, pero para no ser menos, me sumo al festejo: Ho, ho. ho! Feliiiiiiz Navidaaaaad!

Hay un proverbio muy antiguo que advierte "El demonio está en los detalles"

No sé si entiendo bien la referencia, pero siempre me dio la impresión de que los buenos actúan de manera mas espontánea y sin medir consecuencias, y en cambio, las malas jugadas, las agachadas, las trampas, exigen una dosis extra de planificación, y por ende, de ajuste a los detalles.


También, aunque suene paradojal, es típico de ciertos ególatras el perderse de vista algunos detalles. Bah, ellos son la estrella luminosa...quién habrá de mirar más allá?


Mi ojo es verdugo en los detalles, en toda clase de detalles: una falta de ortografía en un e-mail puede revolcar el chamuyo del más pintado, unas medias blancas con los mocasines náuticos dan un vuelco irretornable a una decisión laboral, la confesión tal vez demasiado temprana de que la lectura del horóscopo acompaña el desayuno pone punto final a mis cavilaciones mentales acerca de si contarle o no contarle tal cosa de mi vida a esa persona.
Sí, soy lapidaria, y vaya a saber si cometo injusticias por esa manía de capturar las particularidades, a simple vista, más ínfimas.


Súmenle a esa extravagancia el plus de manejar algún que otro dato pseudo científico, como varios años de estudiar psicologías y análisis de humanos, haber tomado un curso de grafología aplicada, llevar un minucioso recuerdo de los símbolos más clásicos de los sueños según Freud.


Entonces, cuando alguien firma o garabatea unas líneas enfrente de mí, cuando relata inocentemente una pesadilla, cuando usa un chiste que lo deja al descubierto en alguna tipología identificable...¡tin! suena la campanilla interior de mi adorable demonio, un demonio de entrecasa sin ningún atributo de temer: el demonio de los detalles.


Pruebas al canto, vamos a jugar:
Una conocida me incluye en una lista de mails (supongo, sin reparar en ello) avisando que subió su foto a uno de esos mercados de carne donde usuarios famélicos de contacto o aprobación ponen su "mejor foto" y esperan que les digan, mediante una mustia escala numérica, si se mantienen apetecibles en el escaparate impúdico del siglo XXI.


El asunto es triste y simple: ves la foto, pulsás sobre el número de 0 a 10, el susodicho recibe la puntuación, y con sucesivos votos se va formando un promedio. El índice que marca, sin derecho a réplica, si el dueño de la foto es "Sexy o no". Bueno, miren...en lugar de observar si son sexys...o no...yo me fijo en otros pormenores, cosas que han salido en la foto por casualidad o destino.


Por ejemplo:(piadosos abstenerse, me voy a poner ácida...pero es sólo bromeando!)
Empecemos con el muchacho en cueros. Bueno, está orgulloso de lo que consigue en el gym..
Pero... entonces por qué esa cara?
Esa cara de ...
1: Estas sandalias berretas si no se ven, mejor
2: Vivo en un barrio cualunque
3: La camioneta de mi vecino es mucho más cool que mi auto modelo 79
4: Shit! Salieron los malvones de mamá en la foto!


Foto de la señora antes de irse a bailar música de los ochenta con "las chicas"
Detalles:
1: Antes de dejarme, el Cacho me hizo plastificar los pisos, por lo menos
2: Y terminó el bajomesada de roble, con manijitas torneadas
3: El sillón símil cebra me lo regaló mi hermana. Divino.
4: Sacate el saquito para la foto!!!! mostrá lo que tenés, nena!






Foto del dolape que se hace el intelectual y distraido, tipo "sacame una foto que parezca que leo en serio"
1: ¿Qué lee? ¿Un manual de la secundaria??
2: Él quizás se esfuerza por dar una imagen de tipo rudo e independiente, pero la hermanita menor pega posters de chicos de la tele al lado de las penosas reproducciones -sin marco- de Diego Rivera, pone muñequitos arriba de la PC y en una de esas hasta eligió el fondo de pantalla.
3: El caballero FUMA mientras chatea y BEBE ídem
4: Se hace el tecnológico mostrando la PC pero no sabe sacarle la fecha a la cámara digital.


Jovencita intentando dar el look "chica buena pero divertida". Se concentró en su cara, se olvidó que la cámara fotografía todo lo de alrededor también.

1: ¿Justo elegiste amarillo? Se nota el push up así! Y como solo se concentró en la carita...no se acordó de pararse en una pose más femenina...
2: Esta niña se saca las ojotas a golpe de pata, y NO las guarda. Tampoco ordena la ropa que se estuvo probando. Y miren el perchero!! Hay cosas colgadas desde que renovó el DNI a los 8 años, mas o menos...
3: Esas paredes tienen humedad, papáaaaaaaaa


Jovencita que se saca la esperable foto inclinada, recurso que luego usarán sin asco los estudiantes de diseño gráfico (cuando quieren subvertir algo, simplemente lo inclinan entre 30 y 45 grados). Quema la foto, pero no importa, porque puede sacar 174,893 más con la cámara nueva que le regalaron para los 15.
Detalles:
1: Cuidado que es mentirosa...declaró tener más de 18 para ingresar al grupo "sexy o no" pero ahí se ve su foto de salita celeste...y no pasó suficiente tiempo como para renovarla. Una criaturita. Ojo.
2: Incluso está la foto de los nonnos!! Acompañada de un pisapapeles con frases memorables.
3: En los estantes se ven colecciones dudosamente "parejas", las típicas compras masivas de libros estilo "Guía visual del planeta tierra" o "Grandes nombres de la literatura universal". Ergo: los padres de esta nena no leen en serio. Ponen libros porque queda bien.
4: Ya aprendió a hacer el gesto inequívoco de las lolitas que quieren provocar: frunce los labios mientras entorna los ojos como al descuido.
Danger! Danger! El demonio está en los detalles!

Hay cientos, hay miles y cientos de miles... chicos que fuerzan una cara seria (¿alguien les habrá dicho que es más sexy quien menos se ríe?) y salen patéticos, o que ponen una mirada lasciva y de fondo se ve el calzoncillo secándose en la manija de la ducha, o frases que revelan abiertamente una mala escuela primaria, una idea horrorosa acerca de la poesía, o una incapacidad manifiesta de ser honestos. ( Palabras de presentación: "Soy divertido, sincero, me gustan las cosas de frente" Foto: gorra, lentes negros, foto tomada de arriba para disimular la panza...¿y el sincero? ¿salió a la vereda a fumar?)
Y así voy: en una colección de fotos, donde hay que mirar caras yo miro fondos, en un menú donde hay que elegir un plato yo encuentro los errores de tipeo, y desde el interior de la librería me detengo a ver cuántos de los transeúntes miran los libros y cuántos su propio reflejo en el escaparate...

Y bueno, para finalizar la revista:
él es un chico lindo (ah, sí, claro, por eso lo puse!) que no deja que nadie le diga qué usar y qué no.
Que no se esfuerza mucho por poner "cara de foto": él YA TIENE CARA DE FOTO y no necesita simulacros.
Para mí que es buen tipo y tiene un poco de angustia porque se va a quedar pelado pronto.
Su detalle: reloj con malla violeta.
Too much.
No sé cuál será su nombre. (El nombre de la rosa)
-I-

Una canción de cuna, que me devuelve a un olor tibio y azul del alcohol de quemar, a unas noches íntimas y borrosas. Mi vieja me cantaba, con una voz muy joven. "Duerme, duerme, negrito....que tu máma está en campo, negrito"
Era hermosa y triste, una mamá luchadora, y trabajadora y joven, una mamá que era en casi todo igual a la mía, terca y agotada, dándome palmaditas desde el borde de la cuna. Ella no cantaba bonito, pero yo me quería dormir porque era lo mínimo que podía ofrecerle. Mi mamá me acunaba y se dormía ella...estaba tan cansada...
Las canciones de cuna eran eso, siguieron siendo eso: pedidos amorosos de descanso.

-II-

Chechu escucha todo el día a Serrat, un poco de Sabina, un poco de Sui Géneris. Estamos como invertidas, yo soy la que pone algo de música electrónica, una pizca de Estelares, algo más digerible para el alma.
No entiendo de dónde le viene a mi hijita ese gusto en estilo boomerang. Juro que no hago nada en ese sentido.
Entonces suena "Para la libertad" y ella pregunta, no sé, que por qué habla de los hospitales, qué cuál es el sentido, qué quiso decir Serrat... yo respondo vagamente que Serrat nada, que es un poema de Miguel Hernández, ese pastor de cabras que se enseñó solo, que se volvió librepensador y por eso fue encarcelado por el franquismo. Que escribió ese poema en la cárcel, asegurando que para la libertad era que se mantenía vivo. Ella abrió los ojos como soles.
A todos los adolescentes les simpatizan los héroes libertarios.
- Y qué más escribió?
- Bueno..."Las nanas de la cebolla" no lo escuchaste...? (canto un pedacito, ese que dice que al octavo mes ríe con cinco azahares, con cinco diminutas ferocidades)
Abre más los ojos. Se sienta en la PC, tac, tac, tac a las teclas y al rato suenan los acordes de las nanas. La lee completa en voz alta. "Es hermosa,... y es triste..." dice, como decía -como pensaba- yo, cuando mamá me acunaba.

-III-

-El jueves la tía Lala va al recital de Serrat y Sabina- les cuento.
Va sola, y dice que mejor así, porque se va a emocionar mucho y eso...es incordioso de explicar en medio de un recital. Se va a emocionar por qué. Porque las canciones de Serrat le van a recordar a su mamá, la "Abu Ana", que ya no está. Ah. Claro. A Abu Ana le gustaba Serrat. Sí. Mucho. Mirá vos.

Flashback: ¿Fue Ana la que me contó a mí la historia de Hernández y las nanas de la cebolla? Sí, seguro que sí. Creo que cuando supe a qué venía eso de amamantarse con sangre de cebolla, la canción me sonó más dulcemente bella, más trágicamente amante.
De pronto y sin necesidad de simplificarlo más, el nudo del tejido cerró su borla alrededor de la cáscara blandita de mi corazón: pegó un tirón, enlazó con un doble bucle y siguió tejiendo...la vida...la vida... sigue urdiendo la trama, y en ella las hebras, las lanitas, los flecos, nos vamos acomodando lo mejor que podemos a los vaivenes de las agujas que nos entrelazan.

-IV-

Aquí un Joan Manuel inmaduro y rebelde, pelilargo y tierno, les canta, cómo no, con todo gusto... "Las nanas de la cebolla"


Miguel Hernández, poeta español, 1910, 1942. Escribió "Las nanas de la cebolla" tras recibir una carta de su mujer, en la que ésta la contaba la extrema pobreza en que se hallaba junto a su segundo hijo (el primero había fallecido el año anterior). Miguel le dice a su esposa en una carta, con fecha septiembre de 1939: "Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche." Ese sufrimiento interior se transformó en una poesía de una ternura y melancolía magníficas. Miguel murió en la enfermería de la cárcel, a los 31 años, tres años después.

  Un día atípico: dormir hasta tarde, ir a Palermo, tomar una clase de origami, jugar a la pelota debajo de unos árboles gigantes mientras la lluvia amenazaba, comprobar teorías completamente inútiles sobre los peces koi y las masas japonesas.
  De regreso a casita, surgió el tema de los tatuajes y piercings, de cómo están presentes en el ojo cotidiano, de cómo ya no llaman la atención. Hay tatuados y perforados de todas las capas sociales. Enchufados y localizables, lo mismo. Personas a las que se les adivina una vida que roza la miseria, pero que de pronto vibran como serpientes de cascabel, y segundos después, están aturdiendo a todo el vagón con sus ringtones de Shakira.

Íbamos observando el fenómeno como quien se percata de repente de lo que realmente pasa, como quien se despierta en medio del sueño pacífico del resto de la familia. Yo recordé los vaticinios de algunos autores de ciencia ficción que trazaban la cartografía de un mundo contaminado y violento, en el que abundaban los humanos trastocados por los efectos radiactivos de una última (o anteúltima) guerra. Sujetos con más dedos de los esperables, con una boca de más, un pie surgiendo de la rodilla, una frente protuberante dando sombra a ojos empequeñecidos y vacuos... un embrutecimiento del espíritu venía de la mano con este amargo porvenir de los cuerpos mutantes.
El cóctel de la raza se completaba casi siempre con robots, y por cierto, con esos puzzles cuasi frankesteinianos, cyborgs mas logrados.


En algún relato de ciencia ficción que he leído (creo, espero no errar, era en "A través del mar de soles") se narraba un ambiente en el cual los cuerpos se transformaban alegremente en campos de manipulación: hombres que ostentaban crestas de pelo como crines, que cubrían las espaldas, mujeres con parches epidérmicos que variaban a voluntad su coloración, cambios de sexo reversibles, redistribución de fluidos, de glándulas, de cartílagos...

En la comprobación empírica de que TODOS los cuerpos que estábamos mirando tenían rasgos de haber sido modificados encaja bien la asociación entre mis lecturas de CF y la realidad. Cabellos teñidos, perforaciones varias, ajustes de contornos para calzar en la ropa, uñas limadas con formas antinaturales, y los tatoos...muchos, muchísimos, tantísimos tatoos aquí y allá. 
Y, pegados a las orejas o a los dedos pulgares, los celulares. Como un anexo. Como una extensión del yo.
Por cierto, tanto mi hija como yo entrábamos en la misma clasificación.
Hemos pasado juntas la experiencia -terrible- de un cuerpo vital que se deja masacrar por los dictámenes de una posmodernidad hipócrita que vocifera a favor de la ecología y la salud, pero fuerza los cuerpos normales hacia delgadeces que conducen a la androginia, cuerpos que no parecen de hombres, ni de mujeres, ni de personas reales, cuerpos de clavículas salientes y ojeras violetas. Perforarse con una lanceta de acero es menos agresivo que soportar día y noche la violencia simbólica de sentir que tu cuerpo "no encaja" en el discurso del 90% de tus congéneres (pues hasta los que padecen el estigma de la imperfección beben de sus aguas: sienten vergüenza de sus redondeces, suspiran por tener piernas brillosas y perfectas como las de Araceli en las publicidades de ropa interior, se sienten feos, se sienten acaso menos humanos...)
A veces un tatuaje es una manera de ingresar. A veces unas zapatillas carísimas. A veces una bolita negra bajo el labio. Pequeños estadios intermedios. Alcanzables.

Y digo: no es el futuro apocalíptico y nihilista de algunos presagiadores del horror, no veo un presente de sujetos tuneados en exceso, por ahora siguen siendo la excepción los infortunados que se agujerean las mejillas y se tajean los brazos y se meten cuernos de acero bajo la piel del cráneo tan sólo para provocar...
Pero sí veo -y lo veo claramente, parafraseando a Silvio- que los cuerpos se convierten en un escenario de la cultura, y que esa cultura se transfunde más allá de los estratos sociales, y también más allá de las barreras geográficas o históricas. Fenómenos hasta hace muy poco impensables como la idea de implantar un chip bajo la piel para que tenga una utilidad social, hoy no causa tanto asombro.
Hace un par de días en el blog de Microsiervos, Alvy escribió este post:
"Si alguien quisiera, podría utilizar un virus para insertar una copia de cualquier texto codificado, por ejemplo Los viajes de Gulliver, en su genoma. Lo más curioso es que se convervaría sin apenas errores durante generaciones y generaciones."
Cómo diría el célebre Mendieta: qué lo parió.

O sea que es técnicamente posible que una buena parte del patrimonio escrito por la Humanidad se resguardara en forma de virus transmisibles que copiarían (sin el menor esfuerzo) una carga monstruosa de datos de padres a hijos. Claro que yo podría estar inoculada con el virus que portara, digamos, el Kamasutra y eso no me convertiría en una buena amante.
O podrían haberle encargado a mi descendencia llevar en sus genes las letras de las obras de Lin Yutang, y ellos las transmitirían a sus vástagos sin entender una puñetera palabra.


Los cuerpos serían vehículos de los datos. Portadores de mensajes codificados. Información. Bueno, MÁS información.


Señores extraterrestres: he aquí una humilde perlita de la sabiduría humana,
diría de mí misma en ese caso, si me abducen para examinarme.
Hace días que me da vueltas por la cabeza esta idea de las pestes y las plagas, de los males generalizados o los castigos bíblicos.


Serán estos días zarandeadores de noviembre: uno de mucho frío, el siguiente de calor tropical, el mediodía para minifalda, la medianoche para botas de caña alta. Lo dicen los remiseros (segundos en el ránking de hablar del "tiempo loco", el primer puesto lo tienen los porteros de edificio) que el clima está muy raro, que el planeta se toma su venganza, que claro, que la empezamos a pagar por tanta contaminación y tanto desconche de la naturaleza.
Y flota, en medio de las empatías compartidas por los fenómenos meteorológicos, esa sensación culposa de la plaga...


Cruzan la historia, desde el Diluvio y las siete plagas de Egipto, hasta las horrendas mortandades de la peste bubónica a fines del siglo XVII.


traje de un medico epoca de la peste negraEsa peste que empezó en la India, y fue llevada primero a Asia y más tarde a Europa.


Esa vez recibió el nombre de "peste negra" porque las ratas que transportaban la pulga del delito (la pulga era la infectada, realmente) eran esas ratas de pelo negro y brillante que pululaban por las apestosas callejuelas del mundo humano por entonces. Millares morían sin remedio, los pueblos hedían de cadáveres, y como refieren algunas crónicas no alcanzaban los vivos para enterrar a los muertos.


Se supuso que los gatos transmitían la peste negra, y entonces se los pesriguió y exterminó, aumentando así la expansión de las ratas, y en consecuencia, de la pandemia.


Un prejuicio tuvo más fuerza que la ciencia o el simple análisis... 25 millones murieron víctimas de la peste negra, que se detuvo cuando ya no tuvo donde anidar...


Otro color de la peste, más romántico, si se me permite, es el dado a la tuberculosis o tisis, a la que se conoció como "peste blanca". Dicen, que por el aspecto megapálido de los afectados. Motivo de vergüenza o escarnio privado en la antigüedad, de vergüenzas públicas en los albores de nuestro siglo XXI, en el que algo así como ¡la tercera parte! de la población del mundo está afectada de tuberculosis: la peste blanca, la peste de los pobres, la peste de la miseria y el desamparo, la peste de la incapacidad de los que gobiernan y deciden.


Nos ha tocado asistir a más de un blogger (lector o posteador, da igual) a la metamorfosis del Sida, que comenzó embanderado con el mote doblemente descalificador de ser "la peste rosa". Era una enfermedad, terrible, violenta, veloz, sanguinaria, una peste sin duda, un dedo acusador señalando los descarriados caminos del sexo. Era, además, rosa. Cosa de putos. De mariquitas. De hombres pervertidos y desviados. Bah, ahí tienen su peste rosa, que se jodan: se lo tenían merecido.


Los curas (algunos, bueno) se restregaban las manos dando sermones, los militares argentinos hicieron un payasesco intento de instituir una nueva marca de deshonra y degradación, al proponer que a los 43 pibes a los que se les detectó el virus en el ingreso al servicio militar, les fuera puesto un sello en rojo en el DNI donde se leyera "SIDA".
La campanilla para los leprosos ya estaba inventada desde la época de Jesús, por eso no se lo arrogaron como brillante método de identificación.


Pero la peste rosa muy pronto dejó de ser rosa, y la expansión teñida de vértigo se empezó a cobrar víctimas entre los pequeños, entre mujeres, entre ilustres ciudadanos y ciudadanas, hijos predilectos, artistas reconocidos, peones de talleres, adolescentes desconcertados...


Ya no cuadraba el discurso del castigo moral. No había rey impoluto que desde su manto de armiño nos concediera el permiso de borrar a los apestados, para preservar a los sanos y puros.


Y, batido en este cóctel vomitivo, -peste negra, peste blanca, peste rosa- me resulta imposible no rememorar el lúgubre relato de Edgar Allan Poe "La máscara de la muerte roja". Qué manía de ponerle colores a los tormentos, che...!


Ultimamente la ciencia ha asumido un caracter pedagógico inusualmente fuerte: nos explica todo. Le pone razón a los mitos, ilumina los recovecos de los miedos, tira abajo con un manojo de argumentos incontrovertibles toda una construcción mágica o sobrenatural en un santiamén. Y nos gusta ese afán de entenderlo todo. Creo, es una extensión de la pulsión que sentimos por dominar.


Entonces enciendo la tele y me desayuno de la farsa de las apariciones fantasmagóricas. Me explican y me siento hasta piadosa comprendiendo a otras mentes primitivas. Me dicen que la muerte de los primogénitos de Egipto no fue ninguna advertencia del dios de Israel, sino una consecuencia más (una nube baja de CO2) que formó parte de una catástrofe ecológica, de una sucesión de "desgracias" bien aprovechadas (el agua-sangre, los mosquitos, las ranas....en fin! todo eso!)


La ciencia me explica tanto que me acorrala: ya no queda lugar para mi asombro. Ya ni Fox Mulder me convence. Y aunque sigo sintiendo a mi alrededor esas presencias, esas espirituales compañías, la ciencia me dice que el psiquismo, que el superyo y el ello, que el sujeto barrado y que la mar en coche. Cada tanto me gana y me dejo llevar por sus frescos brazos del raciocinio. Y me gusta saber cosas, lo admito, soy curiosa.


No obstante, no dejo de cultivar una parcela de mi espíritu con una dosis fuerte de misterio, de ciega fe; me relamo los labios y paladeo el sabor antiguo de la superstición o la alquimia.


Si un todopoderoso quisiera oír mis ruegos, yo pediría una plaga incolora (o cuando mucho, plateada): ¡la plaga de los dedos pulgares!


Que caiga sobre todos los dueños de celulares que viajan conmigo día a día...por favor!
A ver,un dios, el que sea: una plaga como ésta, de cuarta categoría, debería ser un pedido fácil.
Para más detalles, espere el próximo post.


Aquí el link al video "El éxodo descifrado" Es largo, una peli. Pero, para quien guste..

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