Customizados

12:12 p. m. | 4 Comments

  • Dicen que el tipo parecía un vendedor de los de "llame ya" ofreciendo su producto (la laptop de juguete para niños tercermundanos). Que entre las bellezas y ventajas ofrecidas, destacaba con acento indefiniblemente centroamericano la posibilidad de que cada niño "customizara" su laptop agregándole stickers, etiquetas con sus nombres, adornos, Bla. "Customizadas" tenían otro valor, el valor de la personalización del objeto, supongo.
  • Una peli de esas que auguran negros porvenires. Los seres humanos controlados por sistemas tecnológicos avanzados que registran la identidad por reconocimiento del iris. El protagonista se esconde de esa policía aterradora cambiándose los ojos en un dudoso consultorio clandestino. Cuando sale a la calle los carteles de publicidad lo saludan: "¿Quiere comprar esto, señor Fukuyama?" "Fukuyama!" se queja el ilegal "Maldito, me dio los ojos de un japonés!"(Amigos cinéfilos...¿me ayudan con esta película? ¿Cuál podría ser?)

  • Mi e-mail dice "hola, VeRa". Los archivos que genero le llegan a otros con el añadido de "Hecho por Vera Rex". La carta del gerente del banco ofreciéndome un préstamo viene con mis dos nombres y entra sin dudar por debajo de mi puerta. Estoy "customizada", me digo...
Personalizado, configurable, individualizado, antón pirulero, cada cual atiende su juego. Que de a poco se perfeccionarán los sistemas de seguimiento, control, reconocimiento por la voz, por las huellas dactilares, por el adn, por el aura....ma qué se yo! Vaticinan un futuro donde los grupos se cohesionan detrás de un nombre, una marca de estilo, un sello de originalidad.

Y... qué quieren que les diga: a mí no me convence. Me parece más bien un síntoma de despersonalización que de lo contrario. Cualquier cristiano que aprendió a combinar correspondencia en Word es capaz de redactar una carta íntima y cálida y mandársela a sus treinta y ocho amigos, cambiando apenas el nombre, el apodo, la dirección de mail... Es trampa, no hizo un esfuerzo especial por cada uno, solo "customizó" un modelo.
Los artilugios comerciales de la película (cuyo nombre es...capa a mi memoria) no conocían al señor Fukuyama. De hecho ni se enteraban de que el tipo se había robado malamente la "marca" del finado Fukuyama para sobrevivir en un mundo tiranizado por sistemas de vigilancia feroz.

La página de Yahoo no me conoce, sólo se apega a un código de unos y ceros, para horror y delicia de los hackers. Una laptop con figuritas de Patoruzú no se vuelve más argentina, un sujeto no se despega del resto porque muchos sepan su nombre.
Yo creo que la auténtica personalización, el auténtico "volverse persona" (persona= per sé = por sí mismo) ocurre , como tantas otras cosas trascendentes y fuertes, con la llegada del Amor. Ayer escuché una frase que decía que nada te individualiza tanto como el Amor, pues es gracias a ese Amor que uno se convierte en especial, único, indivisible e irreemplazable para alguien.
El amor hace que reconozca la voz de mi hijo en medio de un coro de niños peligrosamente parecidos a él. El amor me permite individualizar un trabajo de arte de mi hija, no sé, por una letra que ella hace, por el globito de la "i".  El amor dispara en mi mente una catarata de luces y me permite reconocer a la amiga que no vi por 20 años y le permite a ella acordarse del nombre de mis golosinas preferidas. El amor mantiene en la memoria de mi vieja el peso y medida de cada uno de sus cuatro hijos, y ahora, de cada uno de sus siete nietos.
No hay, no habrá jamás de los jamases, tecnología de reconocimento capaz de tales hazañas.
El amor te customiza, nene. Que no se te olviden las cosas fundamentales. ;)

Tengo un sueño

12:12 a. m. | 4 Comments

Así se conoce al famosísimo discurso de Luther King. I have a dream.
Creo que él, al pronunciar ese discurso, se hizo dueño del sueño y a la vez lo repartió, como una naranja de miles y millones de jugosos gajos, en las mentes de otros tantos soñadores o descreidos.


Mi abuela decía que un sueño feo no hay que contarlo en ayunas, porque en una de esas, se cumple. Sobre un sueño lindo, no me dejó instrucciones.
Pero creo que seguí mis propias reglas... que no tienen nada de reglas.
Mis sueños se esparcen por dondequiera que voy. Tardo poco en liberarlos. Cuando ocupo un nuevo espacio, en vez de plantar bandera poniendo mi foto y un pisapapeles personalizado, echo a rodar mis buenos sueños.


Todos los conocen al poco tiempo y nunca falta el horoscopero que sentencia "y claro, porque sos de piscis" Pero no, che, qué tiene que ver...hay gente de piscis que se contenta con ganar la lotería, y gente de escorpio, de sagitario, de tauro que comparte mi tendencia a soñar y hasta la supera.
No puedo asegurar que no se sufre por el naufragio de algunos sueños atesorados. Son laceraciones íntimas, dejan cicatrices, tardan en sanar.

Creo que Martin Luther King fue inclusivo y preclaro: él tenía en su discurso -atrapado- un sueño que miles de personas compartían ya.
Ese talento no me sale con mis modestas fantasías y anhelos. Tengo dos o tres (quizás hasta cuatro) sueños tontos que se niegan a volverse verdad. Tal vez por eso mismo: porque cuando sean hechos y no suspiros, se habrá aniquilado su magia.
Me ha pasado infinidad de veces cruzarme en el momento más oportuno con un aviso, un recordatorio, una señal que está delante de mis ojos, emparentada con mis sueños. Alguien dice una palabra, miro una etiqueta que me advierte de algo, el nombre del mozo lleva la letra buscada, suena una canción que me despierta...
Así también me pasa que encuentro, por decenas ya, tréboles de cuatro hojas mientras hay gente que me asegura que jamás en la vida dio con uno. (No importa, de todas maneras, no ha aumentado mi buena suerte, o sea que el método trébol es una falacia, amigos)


Esta imagen la topé en una carpeta de algun usuario de Flickr. Me pegó en el ojo, como digo a veces, porque es una imagen que vi, en vivo, en una madrugada de Buenos Aires, desde una vereda. Aún estaba envuelta en el cálido vaho del café molido, mal dormida, con frío en las manos y en los labios, ante el presagio de una pérdida confirmada. Era ese instante en que lucho conmigo misma para no llorar, y lloro igual, con más pena aún, con rabia por no saber vender más cara mi dignidad.
Me acuerdo del sol saliendo, y esa luz blanca me hizo alzar la vista. Increiblemente, vi esta cúpula. Extraña, recargada, fuera de contexto. Como un retazo de Gaudí en pleno congreso.
Con mayor sorpresa leí, dando vuelta casi por completo a la esquina, una frase en catalán, que una mano puso allí para que ese día yo pudiese leerla.


"NO HI HA SOMNIS IMPOSSIBLES"
Yo le creí, necesitaba hacerlo, me volví más soñadora acaso, más combatiente, menos estúpida.Tengo un sueño. Dos sueños. Veinticinco sueños. Voy tras ellos en alegre y dulce desorden, los dejo sueltos, para que crezcan, se reproduzcan, se transfiguren. No hi ha somnis impossibles.
Escuchá:


"Amada: supón que me voy lejos...
Tan lejos, que olvidaré mi nombre.
Amada, quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por sí mismo"



¿Qué tan lejos llega el espíritu de alguien para olvidar su propio nombre?
¿Cuánto debe estirarse la cáscara del corazón para que éste crezca dentro del pecho?
¿Cuánto, para volverse uno más alto, menos viejo?
¿Qué sonoro maestro dicta la carta que nuestras manos temblorosas dejarán en la mesa, antes de partir del todo?
¿Cómo se verá el sol del siguiente día desde la profundidad del dulce abismo?
¿Qué recuerdo feliz vendrá a torcer sobre nuestros labios una sonrisa?
¿Cuánto dura la espera por sí mismo? ¿Hay sala de espera? ¿Y de esperanza?

Supón que me voy lejos. Tan lejos, que olvidaré mi nombre.
¿Extrañarás mi sabor alguna vez en tu semisueño? ¿Serás por algún tiempo un vagabundo del reino de las palabras, tras la huella inasible y volátil de mis antiguos versos?
Supón que me voy lejos:
¿Tomarás un pensamiento, eligiéndolo como a una rosa fragante dentro de un ramo?
¿Lo sembrarás en la memoria de alguien, como homenaje?
¿Murmurarás a mi salud en un brindis?
¿Verás en otros rostros, algo que vagamente nostalgie el rostro mío?
¿Qué señal deberé buscar en el viento para saber que me extrañas un tantito así?
Quizás antes me sucediera menos. Quizás se me pasaba inadvertido.

Pero ahora... diablos! con qué frecuencia se producen entre mi interlocutor y yo esos dudosos momentos, en los que ninguno de los dos sabe qué palabra será buena para profanar el silencio.
Se puede probar con un anodino "bueno..." y muchas veces se precipita el cierre de la charla con un salomónico "en fin"

¿Con qué personas molesta ese vacío de voces? Voy a pensar...Ciertamente, no con algunos amigos. Los que pueden soportar mi compañía en silencio. Los que se contentan con hacerme saber que simplemente están ahí.
Una mano, una oreja, un hombro curtido de sollozos.
Algunas ocasiones he tenido yo también de ser esa presencia. En esos casos basta la simple advertencia amigable: "No hace falta que digas nada. No hace falta tampoco que me escuches. Solo que tengas presente: estoy aquí"
Es dificil, casi insufrible, en algunas circunstancias, ese instante del doble silencio...

Uno ruega que Dios, si acaso existe, y si acaso se ocupa de tan insignificantes menesteres, ponga en los labios una idea sabia, una seguidilla de sílabas que formen una frase digna.

Una tradición (creo, es mas que una tradición, un consuelo) dice que cuando se produce un silencio entre dos, es que ha pasado un ángel.

El ángel deja su estela de fría suavidad, de dulce penumbra de estrellas, un estremecimiento que puede llegar a erizar la piel. Después de que pasa el ángel, es aún más complejo pronunciar algo que realmente no sobre.

Mi sobrino dice que ha descubierto una palabra que le permite avanzar en cualquier conversación trunca. No importa si solo es un subterfugio para ir pensando en cómo seguir después. Él me pasó este truco con la generosidad de los niños, típica de quien ignora que está regalando un tesoro.

Dice que en esos instantes de no saber qué decir, solo pronuncia una pregunta , variando la entonación según el matiz de la charla previa:

"¿por qué?"

Así es: un servicio de ayuda para decirle a alguien que odiamos que no queremos volver a ver ni su sombra por nuestro jardín.
Lo dice Paquita, con música y todo: "...rata de dos patas, te estoy hablando a ti..."
Jajaja!! Me causó gracia, si, si.
...y mi confianza no se cuestionaba nada
Cuando el mundo era un sitio seguro, simplemente así...
Cuando lo que decían los grandes era siempre verdad, por eso uno preguntaba...
Cuando no sabía que no podía...

ENTONCES, PODIA TODO

Aún no me habían dicho que los ángeles no existían, será por eso que yo andaba con ellos, a los tumbos, a las risas.

(Algunas tardes, los extraño un poco.)
Composición ingenua

En este pueblo vivía una mujer que amaba las fragantes sustancias. Con paciencia y sabia dedicación, había experimentado hasta convertirse en una experta perfumista.
No comerciaba con su talento, pues consideraba degradante obtener dinero por una tarea que le causaba estricto placer.
La mujer de los perfumes había conseguido elaborar uno especial para cada día de la semana. Los lunes, eran jazmines y caléndulas silvestres.
Los martes, el dulce y profundo musgo de roble.
Los miércoles era el turno de los hesperidios: limas, pomelos, mandarinas rotundas y definidas.
Los jueves, el día de los aromas ahumados de maderas y cueros, una reminiscencia de lo antiguo.
Los viernes la mezcla incluía fresia, loto, azucena, rosa y un magnético toque de almizcle.
Los sábados, sándalo y vainilla.
Los domingos, lirios y magnolias , y rojos pétalos de amapola.

Su perfume, intenso, envolvente, territorial, inundaba los espacios por los que ella transitaba día a día. La fragancia la precedía, y normalmente dejaba su impronta de frescura o inquietud al retirarse.
De manera que la gente del puebo empezó a administrar sus días por el perfume de la dama. El relente de maderas avisaba que ese día había estrenos en los cines.
Si uno amanecía con una sensación de pradera entrando por la ventana, se iba a misa.
Un día la perfumista decidió cambiar el orden de sus aromas. Aun siendo sábado, se bañó en su rocío de caléndula y jazmín.
Los panaderos del pueblo, sin dudar, bajaron sus persianas. Los niños acudieron a las escuelas. No hubo función de teatro ni cine de trasnoche.
El día siguiente, en lugar del esperado y sereno olor a bosque húmedo, la mujer impregnó sus pasos de una sutil frescura limonada.
Ese día, la confusión fue completa, incluso se formaron bandos opuestos. Hubo peleas, rabietas, argumentaciones.

La dama de los aromas se mudó del pueblo, desilusionada por tan poca tolerancia ante las innovaciones.

Golpea tus manos una contra otra -le aconsejó el vanidoso.

El principito aplaudió y el vanidoso le saludó modestamente levantando el sombrero

A los cinco minutos el principito se cansó con la monotonía de aquel juego.

-¿Qué hay que hacer para que el sombrero caiga? -preguntó el principito.

Pero el vanidoso no le oyó. Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.

Hace muy poquito, en una charla telefónica, hubo quien me advirtió acerca de los peligros de los "comentadores" de blogs.

Esas gentes que usan tu espacio para decir algo ingenioso y aparentemente inocente, pero se encargan bien de pavonearse con las palabras, tanto como para capturar otras miradas, para conseguir un nuevo visitante ante quien sacudir el sombrero.

"Fijate" me decía "que se meten en todas partes con la misma pretendida actitud de sana curiosidad, pero si sos capaz de ver entre líneas, descubris facilmente que los mueve la vanidad. Escriben para exhibirse, para decir -aun sin decirlo- que también escriben, que también tienen su rosario de ideas que contar, que los visites, que les subas el handicap..."

Me sentí un poco avergonzada, pues reconozco que a veces he caído en ese truco. En general no lo hice con la intención de captar ovejas para mi rebaño. (Creo, ya lo dije hace pocos días, lo sostengo: no tengo tiempo para giladas, no tiendo atrapamoscas en los marcos de mis ventanas...)

Pero sí que algunas veces me fui de paseo por una cadena de blogs enlazados, en alguno he dejado mi marquita de caracteres, y sí, ciertamente: he tratado de ser ocurrente o simpática.
¿Acaso esa misma conducta es la que nos permite sobrevivir a la vida social moderna?
Me da mala espina pensar que fui sencillamente vanidosa.
¿Cómo encontrar el delgado equilibrio entre la vanidad y la autoestima?

Yo no nací rubia, ni de ojitos verdes, ni tengo una genética que me haya llevado más allá del metro cincuenta y cuatro. Si así hubiese sucedido... sería justo arrogarme algún mérito? (esto lo digo porque vivimos en esta sociedad donde el prototipo de rubia ojos claros es el summun de la beldad, nada más... me gustan mis ojos, me gusta mi estatura. No me quejo, diría mi hijo)
En cambio, no nací ocurrente ni sociable. De hecho en mi familia no hubieran apostado mucho a eso. Pasé por la infancia con la marca de la timidez en la frente. Algunas veces, pienso, era un sinónimo del miedo.
Entonces... en mi caso, lograr una escritura personal y fluida, escribir y comunicar emociones, reflexionar sobre detalles cotidianos y conseguir arrancarles una nota leve, levemente original...esos modestos triunfos los siento totalmente míos.
Digo: si escribo algo que me parece inteligente o conmovedor, o sutil o lindo... está mal disfrutarlo?
Esperar que a vos también te ilustre / conmueva/ asombre / guste ...es una cara de la vanidad?
Si una tiene, digamos, una percepción o una explicación que le parece de lo más astuta y creativa y la postea rodeándola de cuatro o cinco artilugios del lenguaje para que parezca casi brillante...es eso también vanidad?
Si entra por la noche a ver si hubo comentarios en ese post que nos pareció buenisimo...y sí! los hay! y una siente una rica alegría...una alegría casi tonta... ¿es eso vanidad?
Cuando escribo en lenguaje llano y amable una verdad que otros también habían pensado, y algunos de esos otros confirman, comentando por escrito, o en el MSN o por teléfono, lo acertado de mi pensamiento...la sonrisita que esbozan mis labios...¿es vanidad?

Ya hace unos años que merced a minuciosas y alpédicas observaciones Herni y yo hemos concluido que las moscas modernas ya no son lo que eran: para horror de los zoólogos, los molestos bichitos voladores, al ser aplastados, desparraman una sangre que te mancha de pintitas rosadas. Antes no. Antes simplemente se despatarraban con un scratch! como de celofán arruinado.

Algun día, alguien nos dará la razón: la sangre de las moscas ha mutado. Ese día..¿sentiremos vanidad? ¿O simple orgullo?

Quizás sólo nos miraremos con complicidad. "Jé. Recién se avivan estos" diremos con la mirada. Nada de presumir. Eso es para los que viven de los aplausos de incautos principitos.

Y es que tenemos la misma jodida sangre.
Que no es la de las moscas.
Aclaro, por si las moscas.



Las tres últimas líneas son robadas amablemente de una cartita que recibí de Hernán, no sé cuando, no sé por qué. Pero qué importa.
Precioso... me gustó mucho. Y para mayor placer, se llama "Grandes Esperanzas" ;)


(Lo vi en el blog de Mandarina Azul)
Hace unos años mi hermano, el viajero, estuvo en Cuba. Recuerdo que trajo muchos libros, mucha música, y sobre todo, muchas historias brevísimas, que casi no eran historias. Digamos: asombros.
Y uno de ellos le sucedió en la parada del "camello" (el transporte público de Cuba, un colectivo larguísimo tirado por un camión, tengo entendido).
Claro, si vas todo el tiempo de turista normalmente recordarás una visión anestesiada y controlada de todos los momentos. Habrá quienes prefieren eso, sobre gustos...
Pero si querés ver un poco el país "real", nada mejor que mezclarse con la gente real. Tomemos el colectivo.
La gente no se ordena en prolijas filas. Ni en desprolijas filas. Directamente, no se ordena en filas. Están todos desparramados, charlando o tomando fresco...haciendo tiempo (los camellos no pasan muy seguido) Así que se preguntó (mas bien afirmó): "Qué descontrol se debe armar cuando llega el colectivo...¿como hacen? todos se querran subir juntos...!"
En eso llega un jovencito flaco de sonrisa enorme. Se arrima y pregunta "¿Quién es el último?"
My brother tarda un instante. ¿El último...? Por suerte varios pasajeros atentos lo señalan: "Es él"
Flash! Me señalaron. Qué rayos pasa. ¿Hice algo infrecuente? Soy el último en llegar...y qué?
Antes de que más cuestionamientos se sigan disparando, una familia se suma a los que esperan. Surge otra vez la pregunta "¿Quién es el último?" El de la sonrisa gigante hace un gesto: "Soy yo"
La escena se repite 2, 3 veces más, hasta que llega por fin, el camello. Entonces el grupo desordenado se las arregla para ir subiendo por estricto orden de llegada: alcanza con saber después de quién te toca. Sorprendido turista argentino se queda pasmado por la simpleza del método y por el respeto que todos manejaron para poder aplicarlo.
A mí también me impresionó. Es, sin dudas, un bello ejemplo de que podríamos tratarnos con cortesía en las calles del mundo, aun siendo perfectos desconocidos.
También me impresionó la capacidad de observar y ser observados sin temer la censura del "¿¡Qué mirás?!"
Uno no tira la pregunta al aire y se hace el distraído: hay que mirar para saber quién me antecede, mirar bien. Hay que mirar a la gente que está ahí nomás, respirando tu aire.

(A partir de aqui... podrías poner de fondo a Sau)

No creo que se pueda aplicar en muchos lugares de nuestra benemérita civilizacion.
Entre las muchas pérdidas que le debemos a la vida de las grandes ciudades, la pérdida de la confianza en el otro es una de las más frecuentes. Si uno mira a un desconocido a los ojos, inmediatamente se dispara en el otro una señal de alarma.
Una sensación inquietante y difusa de que algo anda mal: o me quiere robar, o me quiere seducir, o me quiere traer del pasado reconociendo mi cara después de 25 años. Alguien me mira: cuidado.
A las nenas las vamos entrenando sutilmente para desviar la mirada, para no permitir que se genere el más minimo malentendido. No mires, no provoques.
A los pequeños, que miran con voracidad y libres de los diques con que los adultos tabicamos los ríos de nuestras reacciones y palabras, también les enseñamos la lección: "No mires al señor, no mires así al nene, no mires, que no te miren"
Se miran profundamente a los ojos los que entran en intimidad: los que se besan, los que quieren besarse, los que comparten otras proximidades.
En una reunión de trabajo, por ejemplo, fíjense que dificil es mantener la mirada en los ojos de un interlocutor. Uno va "paseando" el destino de la mirada, quizás para que nadie se sienta "atrapado" por la focalización de la atención.
Al presentarse a una entrevista, suelen recomendar justamente que miremos con atención y gesto atento al entrevistador. Y uno lo hace, porque se lo dijeron, porque necesita ser elegido, pero en el fondo se sufre una marcada incomodidad.
No en vano el gesto de bajar la vista se considera una señal de sumisión, o de vergüenza.
Y, como contrapartida, dicen que cuando uno hace un brindis debe mirar al otro directamente a los ojos en el momento del chin-chin. No hacerlo equivale a una maldición que no se la deseo a nadie...y que viene a confirmar una vez más la ligazón entre mirar y gozar, mirar y saborear, mirar e intimar...

Pucha, y yo que quiero mirar a los ojos...heme aquí, mirando en el fondo de la copa ese doble brillo, que parece la luz de unas pupilas brillantes y amorosas... pero no lo es.

Ya sé, haré caso a Sau: me beberé esa luz reflejada. Salud, buenas noches, mejores madrugadas.
Este post sugiere como música de fondo: clic aqui
ratitaEl cuento es sencillo:
Que habían puesto a dos ratas en un tanque cilíndrico a nadar, sin posibilidad de salirse por ningun lado. Que a los 15 minutos una de las dos se fue a pique, y la otra, la que siguió nadando, fue rescatada con una plataforma.

Que al día siguiente otra vez dos ratas, una de ellas la sobreviviente. De igual modo, su compañera de desventuras se dio por vencida y se hundió, mientras ésta, la rata memoriosa, seguía a toda patita batiendo el agua. Que cuando pareció agotada sin remedio, los experimentadores volvieron a salvarla. Pero esta vez, el roedor había resistido el ejercicio por casi dos horas.

Moraleja?
La rata había "aprendido" -sin duda por su experiencia anterior-, que había una chance de salvarse si conseguía continuar a flote. La opción era, pues, no dejar que el agua la cubriera.
Hay quienes han visto en este relato un paralelo con el humano sentimiento de la esperanza.
O con la sensación del ahogo inminente, también.

Ese escalofrío en la espalda del alma, en las vértebras del espíritu, cuando se sabe que el agua viene subiendo... Esa certeza de que algo hay que hacer: o levantar el cogote y ponerse en puntas de pie...y aguantar hasta donde se pueda... o meterle garra y nadar.
Los intérpretes de la esperanza explican que la ratita salvada, al haber "registrado" que antes hubo una salida, en el siguiente intento no se rinde fácilmente, y es por eso que persevera.

¿Es eso, entonces, la esperanza?
¿Seguir nadando?¿Mantenerse tozudamente en lo que ya se hizo antes?
¿Repetir? ¿Soportar más?¿Cuánto más?

Yo pensé más allá... Me imaginé en esos momentos en que mi vida era un tanque metálico sin fisuras. O un abismo que parecía infinito. O una nave quemada, humeante y dolorida contra un cielo sin pájaros.
Cierto es que se hace imperioso resistir. Pero creo que no vencí por perseverar.
Le adjudican a San Agustín la frase: "La esperanza tiene dos hijas hermosas: la ira y la valentía. La ira ante el estado de las cosas y la valentía, para cambiarlas"

Así sí me consagro sin tapujos al sabor agridulce de la esperanza. La esperanza que me calienta la sangre y me agita desde el interior con el fuego de la incomodidad. La que sacude a patadas los miedos, y no logra que se vayan pero me sostiene los hombros para que les haga frente. Las dos hermosas hijas de la esperanza se entrelazan y caracolean en mis manos, se disputan mi lengua, tironean de mis ideas, ayudan a mis piernas a esquivar el calambre.

La ira, magnífica consejera. Imprudente, inquieta, colorada, toquetona, innovadora. La ira que se indigna y me chicanea "te das cuenta, esto no debe seguir así"
La valentía que me inflama de coraje, de heroísmo, de resistencia, de energías blancas y vibrantes.
Entre las dos me van sosteniendo el ritmo.

Pero...
No me conformo con ponerme en puntas de pie para que el agua no me ahogue. No me conformo con no agitar las olas. No me conformo, tampoco, con volver a nadar igual que ayer: si estoy de nuevo en el maldito experimento, hice algo mal (debí haber escapado!).
Y sobre todo: no soy una ratita mojada.

Creceré hasta que el tanque sea la taza de mi desayuno. Me beberé toda el agua.Volaré si es preciso. Lo haré todo por quienes lo merecen.

En la lista de merecedores pongo mi nombre en dorado.
Y el tuyo.

Y el tuyo también.

Ejercitación

3:01 a. m. | 5 Comments

Diogenes el cínico fue un filósofo que se jactaba de su desapego por los bienes materiales, las comodidades, los placeres mundanos.
En el calor del verano, se dejaba calcinar por el sol, tendido en la arena.
Cuando el invierno congelaba el aliento, abrazaba las columnas de los templos, inmaculadas de escarcha.
Dicen que se comportaba como un perro, gruñendo y desafiando a cuantos lo increpaban o insultaban al paso. Muchos lo consideran el padre fundador de esta secta, la secta de los perros.

Y yo no sé...tal vez su insolencia llegó demasiado lejos... Tal vez los dioses se hartaron de protegerlo. Tal vez su postura era una burla imperdonable a la cuna de la civilización.
El caso es que un buen día, la limosna de los transeúntes dejó de llegar. Lo evitaban. Lo esquivaban. Era, en todo caso, un loco que había pasado los límites de la decencia.

Entonces Diógenes, terca, parsimoniosamente, como en cámara lenta, se dirigió a una estatua y se ubicó frente a ella en actitud mendicante. El tiempo discurría perezoso. Diógenes, impasible, limosneaba frente a la imagen de dura piedra.
Finalmente, una voz entre la multitud inquirió "¿Qué esperas lograr con esto, Diógenes? ¿Para qué lo haces?" -Quién sabe, sospecho, la perseverancia del sabio furioso habrá despertado algún género de compasión, acaso la que despiertan los que han perdido la cordura-
Sin desviar su mirada de la mirada de piedra, el sabio contesta:

"Para ejercitarme en el fracaso"


Nota al pie: a este post sigue uno que versa sobre ratas que nadan, gentes en punta de pie, vaivenes de los tiempos, esperanzas, charlas de madrugadas extrañamente agridulces. To be continued...

Por supuesto, no sirve para enseñar ciencias. Tampoco para enseñar cine. Ni diseño. Ni biología animal. Probablemente no sirve para nada. Simplemente me gustó Sofía. La sutil belleza de lo inútil.

El arte de amar

12:12 a. m. | 0 Comments

Dice Erich Fromm, en su libro "El arte de amar":

"¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte? [....] es indudable que la mayoría de la gente de hoy cree en la segunda opción.
No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor."

Dice Thiago de Mello en su poema "El arte de amar"

A gente nem se dá conta, até acha bom,
o imenso trabalho que amor dá para fazer.
Perdão, amor não se faz.
Quando muito, se desfaz.
Fazer amor é um dizer
(a metáfora é falaz)
de quem pretende vestir
com roupa austera
a beleza do corpo da primavera.


Traduzco con lo poquito que sé, excusenme:

"La gente no se da cuenta y hasta encuentra bueno
el inmenso trabajo que el amor da para hacer.
Perdón, el amor no se hace.
Cuando mucho, se deshace.
Hacer el amor es un dicho
(la metafora es falaz)
de quien pretende vestir
con ropa austera
la belleza del cuerpo de la primavera."


Creo...no,no,no: mas bien lo sé, me aseguré de ello, nos entendemos bien. Vibramos cuando ciertas palabras descerrajan tormentas de recuerdos, emociones, punzadas, calideces.
Pero si usted supiera o apenas imaginara, mi adorable C.T.F....si usted fuese igual de clarividente que de buen tipo...se daría cuenta de inmediato qué tan profundo llegan algunos de los aleteos de sus chistes.
Si se pudiera figurar qué buen bálsamo esos gestos graciosos, esas monigotadas, esa escucha serena, esa aseveración impúdica y cien por ciento argie "qué flor de mina... no haberla conocido un par de años antes!!"
Y la charla sobre filosofía al paso. Sobre gentes, sobre enseñar, sobre oportunidades desperdiciadas que nos causan indignación... Y la pregunta de cajón, la que me repiten algunos como regaño, otros con descrédito: "pero me querés decir a qué hora te sentás a escribir ese blog?"
A ESTA HORA, señor. A la que pueda. Escribo como vomitando sintagmas, sin editar, posesa, bloggera naif que sigue sus propias reglas (no las del marketing...aqui no entra nadie atraido por peces de colores...). Escribo en los minutos que le robo al sueño.

Pero, eso si. Y en esto soy, irreductible: -Como Girondo- escribo exclusivamente lo que quiere expresar mi corazón. No tengo tiempo para ahondar en retóricas posmodernas. No tengo tiempo para cultivar un rebaño. No tengo tiempo para buscar videos que fidelicen a mis lectores.
En síntesis: no tengo tiempo para giladas.

Lo que se lee en mi blog es lo que me está pasando justo ahora.

Por ejemplo: leo a La Pontiac, le dejo mi comentario...antes de validar copiando ese codigo molesto, me doy cuenta de que las letras al azar me dicen "Korso". Y si...tengo un corso batiendo parches a lo loco (sístole! diástole! tucutum, tucutum...)

Por ejemplo: hoy desde la oficina de Gabi hasta la del Ministerio conté cuánta gente se reía por la calle.
En 14 cuadras: seis. Sobre un total de...digamos...cien? Dije y bueno...camino de regreso sonrío yo a ver si elevo el promedio.
En 7 cuadras: nueve. Me anoté un punto, poroto celestial, en la libreta que el de Arriba tiene conmigo. Hay días que emparejo la deuda...y así vamos tirando...

¿Perdí la cordura, ud qué dice CTF? Los detalles más disparatados y pequeños me mantienen en vilo, me hacen ser quien soy.

Entonces me tomo mis breves lapsos para escribir aquí. Es por mi salud. No tengo tiempo para giladas.

Irremediable

11:21 p. m. | 2 Comments

Salí de la somnolencia que me provoca a veces la computadora, cuando escuché el ruido.

Inconfundible, alarmante.

Por delante de mis ojos pasó, veloz fantasma blanquísimo, la imagen de un cristal estallando.

El MP3 hizo su parte, cantando: "una luz cegadora, un disparo de nieve"

Volví la cabeza instintivamente hacia la ventana que da a la calle.

Al hacerlo, se escuchó claramente una voz desde mi pecho que dijo "No busques más. Es acá"

Recuerdo a mis cientos y acaso millares de lectores (jejeje) que estuve "re-estudiando" a Platón con Niko en las tórridas tardes de enero (encima! para que después la jodida de Filosofía se ensañara preguntando la definición estratosférica de la gnoseología cartesiana post socrática.... ya llegará tu hora, bruja!)
Que en ese proceso me volví a centrar en algunas ideas y las formas en que ellas se expresaban.
Por ejemplo: la enquistada seguridad de Platón para declarar verdades sin dubitar sobre esto y aquello y lo de más allá:
El alma se divide en tres partes. Los números son de un género más elevado que el color de las flores. La forma de conocer es recordar.
Qué tranquilo descanso deben gozar los que pontifican. Claro, si se las saben todas. Y quién se va a atrever a contradecirlos?
Como sea... tuve ocasión de releer esas teorías que afirmaban que el alma cultivaba tres virtudes. Cada una tenía incluso un "alojamiento" en el cuerpo:


  • La virtud del alma inteligible tenía su sitio en la cabeza. El trono de las ideas, el recipiento del intelecto. Al alma inteligible le correspondía la virtud de la Prudencia.
  • El alma irascible se acunaba, coherentemente, en el pecho. Donde late el corazón, claro. Cerca del estómago, órgano delator de nuestras iras más feroces. La virtud a cultivar por el alma irascible: la Fortaleza.

  • Por último, la zona de alojamiento de alma concupiscible no podía ser otra que el vientre. Allí donde las pulsiones nos llaman y nos retornan al mundo más precario del deseo de la carne. Si había de cultivar esa parte del alma una virtud, esta sería sin dudas la Templanza. Templa tu carácter! Resiste el canto de sirenas de la concupiscencia!

Para completar el grupo de las virtudes (vaya Ud a saber por qué) Platón solía citar a la Justicia como una virtud cardinal más, quizás la que englobaba a las demás.

Las virtudes: cardinales. Que vienen del corazón quiere decir.
En cambio los pecados... ay, mis queridos... los siete pecados nada de pasar por el corazón. Los pecados son capitales. De Cápita, de Cabeza.... para pecar parece que pensamos más (o mejor)

Los pecados capitales se ramifican, incluyen sub-pecados, variaciones. Uno no dice "Soberbia" y ahí se termina el asunto. No, no: dice "soberbia" y tiene que pensar también en vanagloria, jactancia, altanería, hipocresía, ambición... cheeeee!!!
Al capital "soberbia" le siguen, en desordenado montón, estos seis: avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. (Caramba...qué curioso...se me ocurren personas y personales que parece que se han esmerado en cultivarlos a todos)
Los pecados capitales te mandan de cabeza al fuego eterno, dicen los teólogos.
Si, pero Dios te los perdona todos si te arrepentís a tiempo, dicen los cristianos de base. Bolasos de los cardenales y sus bonetes púrpura, que se empeñan en discursear como si la humanidad no hubiera pasado la infancia medieval del espíritu.
Pecados capitales, grosos, importantes. Pecados que son magnos y considerables.Todos de acuerdo.

Pero el post es para los otros: los pecaditos que se miran con indulgencia, los que no le cuentan al monje los que -aún- se confiesan, que podrán avergonzarte un poco pero no convertirte en un indeseable. Pecados de segunda categoría, vamos. Pecados provinciales...

Voy a intentar "la gran Platón" y enumerarlos:

  1. Reírse de una leve desgracia ajena (el otro se tropieza y se cae, se le cae la baba mientras cuenta un chiste, se le ve el culo cuando sale de la pileta...)

  2. Cortar los tallarines con el cuchillo (y cuadricularlos!! y hacerlo al ritmo de la pobre excusa de "y bueno!! pero si son re largos!!" No, no, no, no... feo, feo...pecado provincial a full)

  3. Arreglarse bien porque están por sacar una foto, filmar un video, y no prevenir a las amigas presentes. Empeora si hubo tiempo para avisar y se prefirió no hacerlo.

  4. Contar anécdotas de cuando uno era pequeño a gente que no tiene el menor interés, necesidad, curiosidad, motivación por saberlo, pero que escuchan por una cuestión de asimetría en la autoridad (ejemplo: la inspectora me cuenta cómo era la imprenta de su padre en el año 20.... Pffffffffff!)

  5. Traer a tu familia, como recuerdo de un viaje (tanto exótico como común y silvestre) un esperpento estilo bola de cristal con nieve, artesanía hecha con caracoles, monigote de plástico, posavasos con malas palabras, o cualquier otra porquería que se consigue en los puestitos ambulantes de Retiro. Igualmente es pecado provincial hacerles eso a los amigos.

  6. Ponerle edulcorante al agua del mate. Ponerle edulcorante al mate. Ponerle azúcar hasta la náusea al mate. Violar el mate.

  7. El séptimo pecado provincial está en construcción. Hubo ofertas, ninguna me convenció. Que el MSN, que la burla a los defectos físicos,que el autoengaño, que la mentira piadosa. El séptimo pecado está en la mesa del remate. Pueden sugerir.

Este post me llevó más tiempo de lo usual. Hubo varios guardados como borrador antes de su publicación efectiva. Esto atenta contra mis propias leyes como blogger. Asi que se cierra aquí. Ahora. C´est fini.
Sugerencia gratis para soportar cualquier clase de pecado (capital, capitel, provincial, zonal, etc) :

Tiempo!

8:45 p. m. | 2 Comments

Lo quiero en mi mesa de luz...
El que me regaló Albert es funcional, pero no tan elegante...
Te preparo una taza cada mañana. Tres de azúcar. Sin galletitas: demasiado sueño para compatibilizar dos acciones nutritivas como sorber y masticar.
Y así, con esa escasa armadura de desayuno, te vas al encuentro de los triángulos escalenos, de los verbos en inglés, de los verdes y amarillos y naranjas de los mapas.
¿Quién podría sospechar que una taza común y corriente encierra cientos y miles de palabras que los labios no dicen?
Tomatelo calentito.
Dulce, bien dulce, si no enseguida se abre la oficina de reclamos con un "no tiene gusto...."
Algo que preparó mamá, en 5 minutos, pero con dedicación.
Simplemente eso: la tacita del café con leche cada mañana para que Pato se despabile un poco y arranque bien el día.
Es una receta super fácil:
  • Café.
  • Con leche
  • Con azúcar
  • Con amor

(Cliiiiiic!)

Dicen de los que se miran mucho al espejo que son egocéntricos u ególatras (no es lo mismo!)
Que vivimos en un mundo de individualistas, narcisistas, yoistas.
Y hay mucho de eso suelto. Pero también, sin caer en las sutiles bellezas de la grupalidad, uno siente que no es un sujeto aislado. Yo soy yo porque he podido ser parte de otras y otros. No podría construirme a mí misma sin el preciado insumo de los demás.
Soy así: soy yo y soy muchos. Un mosaico. (Lo pueden ver...?)

Pero no te confundas: no me pises.


La verdad, prefiero los gatos: más limpitos, más a su aire.
Pero creo que un aplastante 90% de los humanos occidentales y cristianos -y un nosecuánto porcentaje de los orientales no cristianos- prefieren la compañía de los perros.

Para ser franca -por segunda vez en el mismo post- nunca me interesó demasiado la técnica de adiestramiento de perros. Me da la sensación de que los sobreadaptan a una mentalidad que no les es natural, que los avasallan. Es una falsa educación: se cae a pedazos ante la menor irrupción del carácter "natural" del animal.

Leí por ahi que se llama doma al proceso por el cual se domina o doblega a UN individuo de una especie. Podría tratarse perfectamente de un caso aislado.
En cambio se habla de domesticación cuando esos procedimientos, esos acercamientos, esa nueva convivencia con humanos afecta a toos los organismos de una especie. Es entonces que la especie se vuelve doméstica.
Un conocido adiestrador de perros advierte, con sensatez, que en el libro que escribió sobre la educación de canes, podría perfectamente reemplazarse la palabra "perro" por la palabra "niño" y el texto se convertiría en una estupenda guía para padres.
Porque ...miren! las mascotas ideales deberían ser casi como los niños ideales: obedientes y que nos admiren, sumisos, pedidores de permisos, no ruidosos.
Es por eso que hay gente que infantiliza a sus perros con nombres de juguete y un trato a medio camino entre la tolerancia y la inmadurez.

Dice la Wikipedia que es posible que en lugar de que el hombre haya domesticado al perro, los perros se hayan domesticado espontáneamente, viviendo por su propia voluntad cerca de los humanos para aprovechar las sobras de las comidas...
Incluso ciertos mapeos genéticos parecen señalar que el perro cualunque, ese que vaga por las calles meneando la cola y olfatéandolo todo, no es mas que una subespecie del lobo gris.

Es probable también que, hace 14.000 años, cuando el hombre consiguió domesticar a ejemplares de lobos, haya tomado en cuenta algunas de las ventajas que esta compañía acarreaba: la ayuda durante la caza y la defensa del hombre y su espacio...

Caída la primera etapa en que la domesticación fue un proceso de mutuo acercamiento de especies, se inició el dominio. Entonces vino la servidumbre y el adiestramiento.

Marcha al lado. ¡Junto! No te escapes. Quieto en el lugar. Sentado. Acostado. Vení cuando te llamo. Silencio. No toques eso. No muerdas lo otro. No caves en la tierra. Quieto. ¡Muerto!

Ejercicios básicos y clásicos de disciplina. Disciplina que se aplica con persistencia para sofocar los instintos normales del perro: presa, agresión, evasión

Voy de nuevo con el libro que leo: estamos en el momento en que la chica Cromagnon intenta enseñarle al Lobo que viaja con ellos a NO ATACAR a un extraño si ella se lo pide.

Jondalar, su bello compañero pesimista, se pregunta si es posible enseñarle a un animal algo que vaya en contra de su esencia. Ayla dice que sí, que sólo se trata de encontrar el mecanismo adecuado y los estímulos o castigos que harán que Lobo "recuerde" esas enseñanzas.

Lobo quiere atacar: para defender, para marcar territorio, para ser el jefe.
Los humanos que lo han "adoptado" se empeñan en reprimirle esa parte de su ser.
En cambio, las escuelas de adiestramiento de perros hoy en día, se dedican a lo contrario: enseñan a tu perro a ser bravo y feroz, le enseñan "ataque", le enseñan a adoptar actitudes fieras, lomo arqueado, alto el hocico, dientes a la vista.
En síntesis: le enseñan lo que cualquier lobo haría sin más ni más.

Las "escuelas para perros" del siglo XXI nos cobran para enseñarles a los perros esclavos y aletargados por años de manoseo genético y degradación de la especie, aquellas cosas que sabrían hacer si vivieran en estado salvaje.

Ay, sí...los diminutos perritos de adorno que parecen peluches y que solo "sirven" para hacerle compañía a personas aisladas de las demás personas...son monstruosidades elegantes.


Y...
No quería imaginarme una escuela para niños
donde se les enseñe a jugar con otros niños,
a manipular objetos, a imitar gestos, a reir...
Pero, tarde: me la imaginé.
No queria imaginarme lo que sigue:
niños que ya no saben ser niños,
niños a los que se les arrebató la inocencia,
niños convertidos en esclavos de las necesidades,
de los placeres vanos, de las demandas atroces
de un gigantesco mercado donde una subespecie del homo sapiens
dice que gobierna.

Nunca forcejees con un cerdo.

Ambos se ensucian,

pero al cerdo le gusta.



Vía Una Ardilla

Ojala pudiese ayudarte a ver a traves de mis ojos los tuyos
y que pudieras verte donde estas y donde podrías,
si quisieras,
si te vieras.
Ojala pudiese darte una fe distinta a la falta de fe
distinta a la fe de todos,una fe que te haga reirte de vos misma y de mi.
Ojala tuvieras el coraje de lanzarte al vacio
que no es tal,antes que desangrarte en esta muerte lenta,
pendiente de no importarle a nadie,
pendiente de no ser nadie.
Ojala me escucharas y te perdonaras la vida
para quedar los dos equidistantes,
serenos,integros.
Ojala tu boca tuviera la dulzura silenciosa de tu vientre
que todo me lo da,y que no esta pendiente de nada mas que de mi
y de mi risa.
Ojala que te dieras menos tiempo y mas permiso
menos leyes y mas delitos,menos opresion y mas libertad,
y que nos hicieras valer la pena.
Ojala no portases esta tremenda necesidad de serme ajena
y que soñaras al menos un dia siguiente conmigo,
y que tuvieras las ganas de que sea tu milagro
y vos el mio.
Ojala me dejaras estrenarte
menos de punta en blancoy mas gastada,mas azotada por el viento,
menos destinada al fracaso,mas cerca de vencer que de estar vencida.
Ojala encontraras la necesidad de equivocarte irreparablemente
Sin vuelta atrás,
Y que la inacción que te miente el estar a salvo
Se vuelva tu enemiga.Ojala hoy te hayas despertado
Enojada con vos misma,
Porque nos están comiendo los años
Y las carencias,
Y que me dieras el beneficio de tu duda
Y de la mia.
Ojala que tengas mucho miedo
Y que se te de por mirar hacia atrás
Y hacia adelante,
Y que comprendas
Que cada vez tenemos mas pasado,
Y que cada vez tenemos menos futuro.
Ojala te despiertes con animo de lucha,
Contestataria, rebelde
Que despotriques contra todo
Y te aferres a una bandera
Que nos represente a los dos,
Y que sientas que en el fondo
Bien mirado,
Somos una causa justa,
Una que valga la pena.
Ojala que me despierte y te encuentre ahí
Agazapada
En los bordes de mi vida,
Prendida como una escarapela,
Que me sonrias,
Que me obligues a devolverte la sonrisa,
Que te hagas real,
Que no tenga que esperarte mas,
Que no tenga que buscarte mas,
Que lo bueno de compartir el mismo mundo
Empiece ahora,
Y si no es mucho pedir
Que empiece antes.
Ojala me dejaras hacerte bien,
Y que pudiese ayudarte a ver a traves de mis ojos los tuyos
y que pudieras verte donde estas y donde podrías,
aca,conmigo,
si quisieras,
si te vieras.

Un viejo poema, que no causó el efecto esperado. Me lo prestó el señor Daniel. Brigadao.
Musas, ráfagas divinas, alucinaciones, necesidades básicas insatisfechas...quién sabe qué extraña combinación de todas estas cosas se requieren para hallarse en el punto propicio para la inspiración.
Paso revista mentalmente a todos los temas que me incitan a escribir, y uno por uno los descarto: por repetido, por triste, por demasiado intimista, por críptico, porque me aburrirá en la primera línea....uf...


Renuncio también a declarar aquí un "pot pourri" de escenas cotidianas que componen, a modo de rompecabezas, los instantes fugaces de un día. Hice esto, fui para allá, volví, saludé a tal y cual. Horror. Ese tipo de enumeraciones banales nos termina pareciendo patético 24 horas más tarde. Y a quién le interesa si mi gata tiene las uñas largas o cortas, o si llueve sobre mojado en Monte Grande...


Heme aquí, entonces, a un lado del camino, no ando fumando el humo mientras todo pasa (a veces me lamento de no tener esos esmirriados vicios comunes y vulgares: un cigarrito....una copa de vino...qué desgracia: soy original hasta en lo que no quiero...)

Aquí me encuentro, en ninguna parte, esperando el convite de las ideas...

Acoplando mi voz cascada a la de Fito, para alegrarme por la opción de la inocencia... en estos tiempos de oferta y demanda, de feroces competencias signo pesos, me doy el estrafalario lujo de escoger SENTIR.

Luego se filtrará, dulce veneno, la inspiración hasta las letras mías. Ya escribiré algo como Dios manda. (y quién sabe si manda...a lo mejor apenas es una sugerencia...)

Sobrecarga

11:41 p. m. | 2 Comments

No sé, en serio, no me lo explico... Pero es como que siento un poco de peso extra. O estoy trabajando de más... o alguien se avivó de mi ingenuidad a prueba de balas y está aprovechando la situación. En cuanto me caiga la ficha de qué es lo que me agobia, le pondré solución. Denlo por hecho.

Leo sobre la prehistoria, en un libro de factura limpia y descriptiva. Leo acerca de cómo se supone que los grupos humanos fueron forjando esa bola de conductas que hoy es imposible desmadejar, y que llamamos "cultura". Leo con avidez y curiosidad, leo y dudo, leo y pongo a prueba mis supuestos, leo y consulto con otros humanos que comparten mi zona vital (ja ja) para chequear el nivel de acercamiento a la Verdad.

(Y cómo habrían ellos de saber qué es lo más cierto: se basan prácticamente en las mismas sombras que yo... lecturas, huellas, especulaciones acumuladas... )

Por otra parte, porque supongo que así es como estoy hecha, mi curiosidad me sigue llevando por senderos vírgenes, donde no hay (para mí) ribetes señalados, ni marcas que seguir, sólo -ocasionalmente- acompañantes que gracias al cielo sonríen cuando pasan a mi lado o andan un trecho conmigo.
Pruebo constantemente: enseñando, criando a mis hijos, organizando y llevando adelante a un grupo humano que deposita en mí ciertas confianzas, participando de otros grupos para funciones nuevas... Tengo algunas manías aprendidas que sigo utilizando porque me dan resultado. Pero me siento constantemente empujada a innovar. Avanzo o zigzagueo, sabiendo que voy estrenando emociones, ideas, proyectos que lenta y sustanciosamente cobran cuerpo.

En este proceso, miro mucho a los niños, a los más peques de los que me tocan en suerte en mi trabajo. Miro sus métodos y su estilo de compartir, aun cuando sé que a los cinco años ya han recibido suficiente adiestramiento cultural como para reaccionar según pautas (lástima!).

Algunos me soprenden, muchos me enseñan. Me enseñan sin egoísmos y sin reparos, me dicen lo que les viene a la mente con las palabras que pueden.
Yo: ¿Cómo te diste cuenta de que este juego se podía usar así?

Alfre: "Vas tocando de a una las "cosas de la pantalla", hacés siempre lo mismo pero probás de a uno lo distinto...si probás todas juntas no te das cuenta...y si hacés siempre cosas diferentes...tampoco te das cuenta! Después que me fijé así, si empiezo a hacerlo distinto...voy probando, viste?"

Sintetizo el "método Alfredo" en esta sugerencia: Establecer una acción estándar, variar uno de los componentes de la acción, obervar el resultado. Repetir variando otro componente. Después de haber visto los efectos de cada item sobre esa acción, probar con otra.
Dios! Se parece muchísimo a un algoritmo de programación recursiva...!

Algunos chicos y chicas empiezan su educación ofreciéndonos maravillosas muestras de talento creativo y un uso magistral de la imaginación para salvar problemas de lo más variados. He visto a mi hijo resolver situaciones matemáticas de las formas más inverosímiles, formas que me costaba a mí "seguir", quedarme fascinada ante esas soluciones absolutamente innovadoras. Hoy lo veo, penosamente, a los 11 años, luchando por memorizar la forma "en que la señorita quiere que lo hagamos". Aun cuando llega al resultado correcto por medio de sus estrategias mentales, le cuesta ajustarse a los modelos escolares, falla en reproducir las "formas aceptables" para el sistema. Me esfuerzo por convencerlo de que no importa el 4 en la prueba, importa que él realmente SABE matemática, mucho, pero mucho más que muchos de sus compañeros mejor adaptados. No sé si me sigue creyendo... (otra vez: lástima!)

Me repito: la escuela es una trituradora. Funciona igual que las modernas empresas que "Exigen emprendimiento y creatividad pero castigan los errores y limitan la autonomía de sus miembros. Hablan de trabajo en equipo y colaboración pero incentivan y premian resultados individuales y no a quien comparte su conocimiento." (Miren más
aqui)

Pero... como en todo! Existe el Yin y el Yang. No todo negro, no todo blanco. Existen maestras como Cristina. Existen niños como Santino.

Cris les habla a sus preciados cachorros explicándoles las cosas con respeto por su persona: como a niños, no como a subalternos, ni como a menos dotados. Les estimula la imaginación, los llama "mi cajita de bombones". Tiene una varita mágica con estrella y todo. Mira a cada uno y descubre sus talentos, no como alumnos, sino como personas capaces y llenas de potencias...

Santino es tímido y rehuye la compañía de los ruidosos. No se apasiona por la compu, como muchos de sus compañeros, excepto cuando la propuesta es totalmente constructiva. Tengo en mi panel de clase un dibujo hecho por él con un graficador al que llamamos "John Lennon" con la complacencia del autor y sus coquipers. Santino es creativo, es innovador, se hace preguntas...

En el recreo se pega a Cristina: un día le muestra la recreación de un cocodrilo hecho con el papel de un turrón con un extremo aserrado que remeda una hilera de filosos dientes; otro día produce una infinidad de sombras chinescas con la luz del sol. Son dos almas que se buscan y se reconocen, pienso yo.

Ayer hablabamos de eso con Cris, de la creatividad, de la innovación, de cómo la escuela (la empresa, la fábrica, la iglesia... uf...) opacan esa parte del alma para que todos "encajen". Hablábamos de Santino y su talento, y en eso lo vemos... apenas a unos metros. Yo se lo señalé: estaba usando sus manos como binoculares, mirándonos como si estuviéramos a una distancia enorme. De repente "suelta" uno de los binoculares y saluda con la mano en alto. "Enfocaba" de nuevo...y volvía a saludar.
¿Quién más veía la escena en ese tumulto de fin de recreo? Nadie más, supongo...
Cris también armó un largavistas con sus manos, y saludó a su vez "Chaaaaaaaau...hasta el próximo recreoooooooooo!"
Yo no sé...quizás Santino veía una espesura de selvas y de montes entre nosotras y él. Quizás estaba de pie sobre un glaciar, o en la cubierta de un barco, o sobre una dorada duna del Sahara, o en la orilla opuesta de un torrentoso caudal de agua...

Pensé en todas esas cosas, y pedí más Cristinas en nuestras aulas y patios. Pues niños así tenemos muchos, pero hay que dejarlos fluir. Y permitirles expresarse. Y alentarlos...


Santino es un hermoso río.
Se la agregué a la izquierda de "Esc". Sólo como recordatorio. ;-)

Algo en lo que había pensado como una originalidad y ahora me entero que no, que hasta tiene nombre y se llama "ejercicio de Von Oech ". Consiste en elegir una cualidad a buscar, por ejemplo: te piden que te predispongas a encontrar 5 objetos verdes en el ambiente que te rodea. En cuanto encontras esos cinco...verás otros más...

Algo similar pasa cuando estamos a punto de comprarnos algo (un auto, un par de botas, una mascota) y te parece que por todos lados ves ESO que andas buscando. O cuando aprendemos una palabra nueva, nos parece luego escucharla repetida en muchas otras circunstancias.

(A mí me sucedía especialmente con nombres de personas: el nombre de alguien que tomaba importancia en mi vida comenzaba a aparecer en libros, películas, etiquetas de ropa, personajes históricos, menciones de amigos...)

Y por qué sucede esto, voto a Von Oech? Dicen que porque la gente encuentra lo que está buscando. La predisposición mental hace que nos inclinemos hacia ello. Nuestra atención hace que se vuelvan más importantes. Les dedicamos nuestra energía, y crecen.

Somos una especie que curiosamente se inclina hacia los "malos humores" con mayor facilidad. Duilio, un blogger que me he topado por ahí, lo dice en estas palabras "estamos condenados por estúpidos" Podríamos ser completamente felices, pero no lo buscamos. Buscamos lo que duele, nos apegamos a la tristeza, perfeccionamos la nostalgia de lo terrible. Es curioso...ya hablé sobre esto...sobre el solaz del dolor propio. Algo asi como: "sé que me hace mal, pero no lo puedo evitar"
Entonces, sucedió.
Tal vez se acumularon muchos consejos de quienes me quieren bien. Quizás afloró, una vez más, esa suerte de instinto que conservamos, y me dijo que ya basta de prestar atención a los ornamentos del dolor, que hay dos cachorros que necesitan una madre entera.
Que basta de alimentar los monstruos de la memoria del abandono, de la memoria del amor roto, de la memoria del llanto oprimiendo el pecho y sosteniendo el insomnio.
Y estoicamente, disciplinadamente, empecé a poner en práctica una por una, algunas lecciones olvidadas. Lecciones sobre las propiedades curativas de la risa, por ejemplo.

Hasta los médicos más ortodoxos y galénicos sugieren esta terapia. Una buena sesión de carcajadas mejora la respiración, fortalece el corazón, facilita la digestión, hace vibrar el hígado, baja la hipertensión y se tonifican los músculos que hay en el rostro...
Les doy la razón: las noches que cenamos con carcajadas de postre con mis hijos, suelo dormir mejor o sentarme en la PC con una dosis extra de creatividad o apertura mental.

Empecé a tomarme en serio a la gente más optimista. Pongo a Petti a las seis de la mañana diciéndome que se puede ser feliz a esa hora, en una curiosa mezcla de clásica radio porteña con good morning vietnam. Pettinato clava una versión furiosa y dance de "Wadu wadu", se burla de un titular del día que habla de negociaciones "trabadas" con las prostitutas y travestis de alguna zona roja de la Capital, les dice a mis hijos que es hora de ir al Colegio, y que no importa si no aprenden nada, que vayan igual "a hacerse amigos"...
Repite su frase acerca de la risa, asegurandonos que es "la obra social más barata y efectiva del mundo" Y va sin bonos, sin firma, sin receta archivada.

Admiro a los veneradores del Buda sonriente.
Cambio mi nick en el MSN por otro que me obligue a tener una imagen esperanzada de mí misma, no una imagen derrotada y con sabor a fracaso.

Me miro en el espejo y me acepto con mis arrugas de haber vivido 43 pirulos en este planeta, con mis puntos fuertes y flojos; saco cuentas y me da bastante bien el saldo.

Ensayo unas sonrisas, varias, distintas, matices de la misma mueca estrictamente humana que estoy tomando como medicina.


"Está saliendo el sol..."

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