Sobrecarga

11:41 p. m. | 2 Comments

No sé, en serio, no me lo explico... Pero es como que siento un poco de peso extra. O estoy trabajando de más... o alguien se avivó de mi ingenuidad a prueba de balas y está aprovechando la situación. En cuanto me caiga la ficha de qué es lo que me agobia, le pondré solución. Denlo por hecho.

Leo sobre la prehistoria, en un libro de factura limpia y descriptiva. Leo acerca de cómo se supone que los grupos humanos fueron forjando esa bola de conductas que hoy es imposible desmadejar, y que llamamos "cultura". Leo con avidez y curiosidad, leo y dudo, leo y pongo a prueba mis supuestos, leo y consulto con otros humanos que comparten mi zona vital (ja ja) para chequear el nivel de acercamiento a la Verdad.

(Y cómo habrían ellos de saber qué es lo más cierto: se basan prácticamente en las mismas sombras que yo... lecturas, huellas, especulaciones acumuladas... )

Por otra parte, porque supongo que así es como estoy hecha, mi curiosidad me sigue llevando por senderos vírgenes, donde no hay (para mí) ribetes señalados, ni marcas que seguir, sólo -ocasionalmente- acompañantes que gracias al cielo sonríen cuando pasan a mi lado o andan un trecho conmigo.
Pruebo constantemente: enseñando, criando a mis hijos, organizando y llevando adelante a un grupo humano que deposita en mí ciertas confianzas, participando de otros grupos para funciones nuevas... Tengo algunas manías aprendidas que sigo utilizando porque me dan resultado. Pero me siento constantemente empujada a innovar. Avanzo o zigzagueo, sabiendo que voy estrenando emociones, ideas, proyectos que lenta y sustanciosamente cobran cuerpo.

En este proceso, miro mucho a los niños, a los más peques de los que me tocan en suerte en mi trabajo. Miro sus métodos y su estilo de compartir, aun cuando sé que a los cinco años ya han recibido suficiente adiestramiento cultural como para reaccionar según pautas (lástima!).

Algunos me soprenden, muchos me enseñan. Me enseñan sin egoísmos y sin reparos, me dicen lo que les viene a la mente con las palabras que pueden.
Yo: ¿Cómo te diste cuenta de que este juego se podía usar así?

Alfre: "Vas tocando de a una las "cosas de la pantalla", hacés siempre lo mismo pero probás de a uno lo distinto...si probás todas juntas no te das cuenta...y si hacés siempre cosas diferentes...tampoco te das cuenta! Después que me fijé así, si empiezo a hacerlo distinto...voy probando, viste?"

Sintetizo el "método Alfredo" en esta sugerencia: Establecer una acción estándar, variar uno de los componentes de la acción, obervar el resultado. Repetir variando otro componente. Después de haber visto los efectos de cada item sobre esa acción, probar con otra.
Dios! Se parece muchísimo a un algoritmo de programación recursiva...!

Algunos chicos y chicas empiezan su educación ofreciéndonos maravillosas muestras de talento creativo y un uso magistral de la imaginación para salvar problemas de lo más variados. He visto a mi hijo resolver situaciones matemáticas de las formas más inverosímiles, formas que me costaba a mí "seguir", quedarme fascinada ante esas soluciones absolutamente innovadoras. Hoy lo veo, penosamente, a los 11 años, luchando por memorizar la forma "en que la señorita quiere que lo hagamos". Aun cuando llega al resultado correcto por medio de sus estrategias mentales, le cuesta ajustarse a los modelos escolares, falla en reproducir las "formas aceptables" para el sistema. Me esfuerzo por convencerlo de que no importa el 4 en la prueba, importa que él realmente SABE matemática, mucho, pero mucho más que muchos de sus compañeros mejor adaptados. No sé si me sigue creyendo... (otra vez: lástima!)

Me repito: la escuela es una trituradora. Funciona igual que las modernas empresas que "Exigen emprendimiento y creatividad pero castigan los errores y limitan la autonomía de sus miembros. Hablan de trabajo en equipo y colaboración pero incentivan y premian resultados individuales y no a quien comparte su conocimiento." (Miren más
aqui)

Pero... como en todo! Existe el Yin y el Yang. No todo negro, no todo blanco. Existen maestras como Cristina. Existen niños como Santino.

Cris les habla a sus preciados cachorros explicándoles las cosas con respeto por su persona: como a niños, no como a subalternos, ni como a menos dotados. Les estimula la imaginación, los llama "mi cajita de bombones". Tiene una varita mágica con estrella y todo. Mira a cada uno y descubre sus talentos, no como alumnos, sino como personas capaces y llenas de potencias...

Santino es tímido y rehuye la compañía de los ruidosos. No se apasiona por la compu, como muchos de sus compañeros, excepto cuando la propuesta es totalmente constructiva. Tengo en mi panel de clase un dibujo hecho por él con un graficador al que llamamos "John Lennon" con la complacencia del autor y sus coquipers. Santino es creativo, es innovador, se hace preguntas...

En el recreo se pega a Cristina: un día le muestra la recreación de un cocodrilo hecho con el papel de un turrón con un extremo aserrado que remeda una hilera de filosos dientes; otro día produce una infinidad de sombras chinescas con la luz del sol. Son dos almas que se buscan y se reconocen, pienso yo.

Ayer hablabamos de eso con Cris, de la creatividad, de la innovación, de cómo la escuela (la empresa, la fábrica, la iglesia... uf...) opacan esa parte del alma para que todos "encajen". Hablábamos de Santino y su talento, y en eso lo vemos... apenas a unos metros. Yo se lo señalé: estaba usando sus manos como binoculares, mirándonos como si estuviéramos a una distancia enorme. De repente "suelta" uno de los binoculares y saluda con la mano en alto. "Enfocaba" de nuevo...y volvía a saludar.
¿Quién más veía la escena en ese tumulto de fin de recreo? Nadie más, supongo...
Cris también armó un largavistas con sus manos, y saludó a su vez "Chaaaaaaaau...hasta el próximo recreoooooooooo!"
Yo no sé...quizás Santino veía una espesura de selvas y de montes entre nosotras y él. Quizás estaba de pie sobre un glaciar, o en la cubierta de un barco, o sobre una dorada duna del Sahara, o en la orilla opuesta de un torrentoso caudal de agua...

Pensé en todas esas cosas, y pedí más Cristinas en nuestras aulas y patios. Pues niños así tenemos muchos, pero hay que dejarlos fluir. Y permitirles expresarse. Y alentarlos...


Santino es un hermoso río.
Se la agregué a la izquierda de "Esc". Sólo como recordatorio. ;-)

Algo en lo que había pensado como una originalidad y ahora me entero que no, que hasta tiene nombre y se llama "ejercicio de Von Oech ". Consiste en elegir una cualidad a buscar, por ejemplo: te piden que te predispongas a encontrar 5 objetos verdes en el ambiente que te rodea. En cuanto encontras esos cinco...verás otros más...

Algo similar pasa cuando estamos a punto de comprarnos algo (un auto, un par de botas, una mascota) y te parece que por todos lados ves ESO que andas buscando. O cuando aprendemos una palabra nueva, nos parece luego escucharla repetida en muchas otras circunstancias.

(A mí me sucedía especialmente con nombres de personas: el nombre de alguien que tomaba importancia en mi vida comenzaba a aparecer en libros, películas, etiquetas de ropa, personajes históricos, menciones de amigos...)

Y por qué sucede esto, voto a Von Oech? Dicen que porque la gente encuentra lo que está buscando. La predisposición mental hace que nos inclinemos hacia ello. Nuestra atención hace que se vuelvan más importantes. Les dedicamos nuestra energía, y crecen.

Somos una especie que curiosamente se inclina hacia los "malos humores" con mayor facilidad. Duilio, un blogger que me he topado por ahí, lo dice en estas palabras "estamos condenados por estúpidos" Podríamos ser completamente felices, pero no lo buscamos. Buscamos lo que duele, nos apegamos a la tristeza, perfeccionamos la nostalgia de lo terrible. Es curioso...ya hablé sobre esto...sobre el solaz del dolor propio. Algo asi como: "sé que me hace mal, pero no lo puedo evitar"
Entonces, sucedió.
Tal vez se acumularon muchos consejos de quienes me quieren bien. Quizás afloró, una vez más, esa suerte de instinto que conservamos, y me dijo que ya basta de prestar atención a los ornamentos del dolor, que hay dos cachorros que necesitan una madre entera.
Que basta de alimentar los monstruos de la memoria del abandono, de la memoria del amor roto, de la memoria del llanto oprimiendo el pecho y sosteniendo el insomnio.
Y estoicamente, disciplinadamente, empecé a poner en práctica una por una, algunas lecciones olvidadas. Lecciones sobre las propiedades curativas de la risa, por ejemplo.

Hasta los médicos más ortodoxos y galénicos sugieren esta terapia. Una buena sesión de carcajadas mejora la respiración, fortalece el corazón, facilita la digestión, hace vibrar el hígado, baja la hipertensión y se tonifican los músculos que hay en el rostro...
Les doy la razón: las noches que cenamos con carcajadas de postre con mis hijos, suelo dormir mejor o sentarme en la PC con una dosis extra de creatividad o apertura mental.

Empecé a tomarme en serio a la gente más optimista. Pongo a Petti a las seis de la mañana diciéndome que se puede ser feliz a esa hora, en una curiosa mezcla de clásica radio porteña con good morning vietnam. Pettinato clava una versión furiosa y dance de "Wadu wadu", se burla de un titular del día que habla de negociaciones "trabadas" con las prostitutas y travestis de alguna zona roja de la Capital, les dice a mis hijos que es hora de ir al Colegio, y que no importa si no aprenden nada, que vayan igual "a hacerse amigos"...
Repite su frase acerca de la risa, asegurandonos que es "la obra social más barata y efectiva del mundo" Y va sin bonos, sin firma, sin receta archivada.

Admiro a los veneradores del Buda sonriente.
Cambio mi nick en el MSN por otro que me obligue a tener una imagen esperanzada de mí misma, no una imagen derrotada y con sabor a fracaso.

Me miro en el espejo y me acepto con mis arrugas de haber vivido 43 pirulos en este planeta, con mis puntos fuertes y flojos; saco cuentas y me da bastante bien el saldo.

Ensayo unas sonrisas, varias, distintas, matices de la misma mueca estrictamente humana que estoy tomando como medicina.


"Está saliendo el sol..."

Nece(si)dad

12:26 a. m. | 9 Comments

Claro que algunos días los paso bien: tengo motivos.
Pero no siempre lo consigo, que alguien me crea...! Por Dios, entiendo todas las razones, pero basta una señal diminuta para que el torrente de la emoción baje arrastrando los palitos que sostienen los diques de mi llanto.
Son días que lloro y necesito llorar. Y es así, y no se puede hacer mucho.
No sirve que me me expliquen, no sirven los ejemplos, las líneas del tiempo, las ofertas de mandarinas. No me doy cuenta de qué es lo que sirve.
Escribo después de larguisimas jornadas de trabajo, porque necesito escribir y porque me ejercita en la aceptación. Quiero encontrar una única frase por día que sintetice la tormenta de mi alma, no la hallo. No logro escribir breve.
"Doy por buenos los días empleados en llorar." dice un
bloggero.

Autocompasión buchona: necesito que me abracen.


Canto para convencerme... Cito a Shakira...lo siento Edu.


Ya vas a ver…
como van sanando, poco a poco

tus heridas...



Poeta maldito

8:17 a. m. | 2 Comments

Y porque le reclamo que se hace el misterioso, manda una respuesta literaria digna de los malditos o miserables Baudelaire, Rimbaud, Verlaine o Mallarmé...

Los malditos:
Los que renegaron del romanticismo piadoso que expresaba sentimientos universales.

Los maditos:
Los que dejaron de hablar de las emociones de los seres humanos en general, y se concentraron en sus propias emociones y sentimientos particulares.

Los malditos:
Egoistas quizás, más sinceros, sin duda. Buscadores. No sé si encontradores...
Aunque Baudelaire sí declaró un hallazgo (y no menor): “Yo encontré la definición de lo bello, de mi belleza; es algo ardiente y triste , algo un poco vago, que aleja margen a la conjetura. Voy a aplicar mis ideas a un objeto sensible, por ejemplo el objeto más interesante de la sociedad, a un rostro de mujer...”

Y claro, típico hasta el hartazgo, clásico del poeta maldito... el hombre misterioso lanza desde las sombras electrónicas sus sentencias acerca de la calidad de mis retratos digitales.
Y no conforme con aplicar sus ideas a un objeto sensible como mi rostro ¡critica!

Se disculpa con la frase a medio camino entre la literatura de Poe y el humor de Fontanarrosa:

"Yo soy así. Un enigma...Una sombra...
Un suspiro en la medianoche...
Una cortina que se mece...
Un murciélago que se hace mierda contra un poste"


(Y una que creía que lo había leido casi todo...)

Me reencuentro con la voz de Charly en el teléfono, por causas y azares, porque el trabajo nos amontona como hojas secas en pálidas esquinas, porque el tiempo te lleva y te trae, porque sí.

Como dice Benedetti , que
la política conduce a la cultura...nos contamos brevemente y sin muchos artificios nuestras actualidades.
Yo sé que Charly se reía de su mala suerte porque parece más adaptado el que se ríe. Sentí las astillas en el filo ronco de su voz.
Yo también me reí un poco, como Pierrot, como enseñan algunos Maestros orientales... me reí sin ganas y como por obligación. Recité los cuatro o cinco sucesos importantes de mis últimos tiempos, despojándolos de adjetivos para que se parecieran más a las noticias.
Pero de improviso, en medio de la risa y la ironía, se coló la frase "Nos engañaron vilmente, Verita...los que nos hablaron de la experiencia... los que aseguraron que uno se endurece con el tiempo... los que dijeron que aprendés a manejarte con el amor"
Nos engañaron vilmente.
¡Nos engañaron!
(Como aqui mismo...ven un cuadrado uds?)
Analizo y desmenuzo, no sólo la charla, también lo que la charla puso en movimiento en mi interior. Sé que es cierto: que no sirve la experiencia previa. En mi caso, al menos, no sirven ni siquiera mis propias prevenciones, mis autopromesas.

Sólo una amarga confirmación: he aprendido a confiar menos. Sí: yo que era la reina de la credulidad, la que abría la puerta de par en par, la que dejaba su agenda despatarrada sobre la mesa, la que elegía siempre la versión más cercana a la inocencia.
Me da pena -por mí misma- comprobar que esta es la lección que me va quedando.
Desconfiar.

Hay quienes aseguran que esta sensación que me nubla seguido la vista se llama "madurar". O se llama "principio de realidad". Si esta es la madurez de los que "realmente aprenden", no la quiero. Si madurar equivale a una anestesia de los afectos, con la añadidura de la desconfianza, elijo otra vez el sambenito de la ingenua.
Charly, que tiene una gracia especial para narrar sus desventuras, remata la cadena de confidencias con una frase memorable: "A mí me miran el culo y YA me duele...será que recibí tantas patadas...?"

La verdad, me arranca unas cuantas carcajadas. Si no fuese por ese sentido estoico y buena leche, ciertos momentos de la vida tendrían un patetismo imposible de sobrellevar sin devenir en seres vengativos, o resentidos o crueles.
A los que dijeron que el tiempo te endurece, un aviso: sólo es una apariencia. No te endurece nada. Mejor dicho: nada que valga la pena.
Mejor así, supongo. El día que sienta de veras el corazón de piedra, prefiero que me llamen a "entregar el equipo".
Qué joder.

El joven Alejandro, el mismo niño inquieto que porfiaba contra Aristóteles cuando éste trataba de convencerlo de que las tierras del Oriente eran puras quimeras, aquí en el momento en que decide que un caballo será "su" caballo.
"¿No te gusta tu sombra?" pregunta Alejandro, al notar que era eso lo que ponía nervioso al bello animal.

Dice el joven conquistador que nuestra sombra es una suerte de espíritu maligno. Mi sombra: la que proyecta mi propia existencia. Caray, y yo que no soy un brioso corcel, también me asusto.

Tenés webcam?

12:43 a. m. | 3 Comments

Me regalaron
esta cámara web

Y sí: es linda...
es divertida

Pero también:
es agotador "verse" por demasiado rato
descubrirse los tics
encontrarse las manchitas
los des-peinados
las señales del tiempo
los gestos repetidos
los parecidos fatales

Por algo en el manual de usuario
se recomienda moderación.

Te extraño, mar

11:53 p. m. | 4 Comments

quiero ver el mar...
Nos criamos escuchando aquello de "El perro es el mejor amigo del hombre"
No importa cuántos niños han sido mordido injustificada y brutalmente por un perro doméstico, el refrán no se cuestiona. Pienso, por ignorancia.
Por falta de oportunidades que les hemos dado a otros compañeros del mundo animal que pueblan, como nosotros, tristes bípedos implumes, este globo azul.


Soy curiosoClaro, va de caballos el post.
Criaturas hermosas y tímidas, maravillosamente expresivos, los caballos que he visto y palpado me transmitieron siempre un mensaje parecido: mansedumbre y desconfianza, todo a la vez, revuelto y en natural confusión.
Leo por ahí que todo caballo viene equipado con un sistema de olfato que le permite discernir variaciones con precisión de perfumista. Que se espantan ante el olor de la muerte, y por eso cuando un caballo detecta el olor de un cadáver se detiene en seco y se niega a tomar ese mismo camino. Que la forma de presentarse entre ellos es la respiración y así se reconocen, exhalándose unos a otros a modo de presentación.
Estrella en la frente
Que el tacto es fundamental para los caballos, y desde muy jóvenes, buscan el contacto mutuo para relajarse y gozar. En alguna parte -ya no recuerdo dónde- también leí que algunos aborigenes los domesticaban metiéndose con ellos en un arroyo o laguna, donde por horas y horas se dedicaban a rascar y acariciar a su caballo a fin de "quitarle las cosquillas".
En muchos relatos de la tristemente célebre "conquista del desierto" se describe la relación del indio con su caballo como una suerte de simbiosis casi mágica. Los indios no usaban monturas ni arneses ni espuelas, y sin embargo sus caballos se mostraban fieles, atentos, entregados. Reaccionaban al movimiento del cuerpo de su jinete, anticipando de una forma que parecía sobrenatural, los deseos del humano...
Cambiaban "de aire" con gracia y sin necesidad de las brutales imposiciones de látigos ni aceradas púas en los ijares. Al paso...al trote...al galope...al galope largo...y adiós.


Siempre me sorprendió la inmensa cantidad de expresiones que puede manifestar un caballo, con su cara y gracioso cuello, y acompañando con todo el cuerpo. Algunas son fácilmente reconocibles, otras menos, y muchas serán imperceptibles para los legos (como yo)
Hay quienes recomiendan prestar atención a las orejas de un caballito: por ejemplo...una atrás y una adelante es una expresión de duda, algo asi como "¿qué dijiste? no te entiendo..."
A mí me sobrecoge la mirada de un caballo: profunda, dulce, inteligente...
Se cuentan cientos de historias de fidelidad de los caballos con sus dueños. Mi hipótesis es que el caballo no piensa en el humano como un dueño o patrón, sino que lo adopta como uno de su familia, o como un amigo querido al que todo se le perdona. Un caballo medianamente astuto es capaz de llevarte de regreso después de una borrachera. Se queda a tu lado si estás caído. Se arrima a mirar qué estás leyendo o qué comés, con un candor y un interés de niño que no pueden menos que provocarte un afecto puro.
Tengo miedo che
Parece que a lo largo de la historia, caballos y humanos han escrito en múltiples ocasiones, auténticas historias de comunicación, empatía, heroísmo. Shakespeare inmortalizó la frase del título, en boca del Rey Ricardo. Este ha caído del caballo que montaba, y enfrentado a una muerte segura, se bate desesperadamente a pie mientras pide a grito: “Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo!”.
Caballos famosos: Bucéfalo, el de Alejandro Magno, Rocinante, el de Don Quijote, Babieca, el del Mio Cid (pobrecito, qué nombre mas horrendo le fue a escoger,che), Marengo, el preferido de Napoleón Bonaparte. Y Mancha y Gato, vamos.
En cuanto al famoso "caballo blanco de San Martín"... sólo existió en los billetes. San Martín tenía dos caballos elegidos: un tordillo, y un alazán tostado. Mala suerte: en la primera batalla "oficial" en Argentina le reventaron a su amado caballito con una esquirla de bala de cañón (y casi le cuesta la vida....remember al Sargento Cabral y demás etcéteras cronológicas)

Mi caballito preferido sería seguramente uno muy temperamental y perceptivo. Lástima que no hay lugar en mi departamento para tan sensible y voluminosa mascota.
Amor de caballitosAdemás, cada vez que digo que el olor de los caballos después de un prolongado ejercicio de galope me fascina, me suelen mirar con expresiones condenatorias.
A falta de equinos verdaderos, tengo fotos, recuerdos, relatos...


Recuerdo ese tema de Serrat: la niña que abandona el hogar porque quiere vivir el mundo, que se va dejando su adiós de papel sobre la mesa. La madre que se pregunta qué falló, si le di mi juventud, un buen colegio, el platito de comida caliente, el cuento de las buenas noches.
Me causaba una sensación de áspera compasión.
Pero era solo una historia lejana.

Pero, sucede: una vuelve la vista hacia otras cosas, o se distrae de la maravilla que burbujea alrededor abrazándose a las horas y la niña de verdad está escribiendo su adiós en un papel.
Esa que en sala de tres recitaba un extensísimo poema de San Martín para estupor de sus maestras, esa que calzaba zapatitos blancos que cabían (juntos) en mi mano, esa que sólo quería vestir de rosa y que se negó, contundente y resuelta, a tomar mamadera...
Esa nenita que anteayer ponía los dientes de leche en la mesita de luz, y ayer (¿cierto que fue ayer, nomás?) inventaba nombres exóticos para sus muñecas, hoy, de golpe, como marcada por un rayo, sin avisar, sin anestesia, se me pone a sufrir las absurdas necedades del corazón.

Ahora sorprendo su reflejo en las vidrieras de los negocios, cuando camina a mi lado, sobresaliendo por encima de mi cabeza, fresca y completa, erguida y despeinada.
Vuelvo a casa y la encuentro escuchando música de Silvio Rodríguez, para flagelo doble de nuestras maltrechas emociones.
Ahora se ceba sus mates, administra sus ahorros con discreto y certero control, cambia de amigos sin avisar, suspira frente a un viejo y clásico poema de Neruda...

Y se va.
Se va...
Se empieza a ir de a poquito... algo en ella debe advertirle la cercanía del desgarrón....
Se va dejando, como las miguitas de Hansel y Gretel, adioses de papel aquí y allá...

Entonces siento esa punzada en mi pecho, esa pregunta sin respuesta posible: "Qué va a ser de tí lejos de casa? Nena...qué va a ser de tí?"

Desensillar

7:30 p. m. | 5 Comments

"Hay que desensillar hasta que aclare" suelen decir en campo, cuando la noche se vuelve peligrosa, el camino incierto, el clima imprevisible.

Y cuando se siente que no hay paso que nos lleve a buen destino, agrego.
Ni paso, ni trote, ni galope.
Las sendas se ven como las engañosas opciones de un laberinto cruel, donde la única promesa es un Minotauro sediento de sangre.
Las huellas de los otros no nos sirven: nos negamos a aceptar que este camino ya lo han recorrido otros, otras; queremos hacer nuestro propio itinerario, nuestros propios magullones, nuestras heridas lamidas por el agua del tiempo.
Las sombras son lo infalible, lo seguro. Las sombras se ciernen sobre nuestra cabalgadura, en la que no hay espacio para ningún jinete más. Estamos irremediablemente solos ante este presente. Ya hemos intentado cerrar los ojos y siguen allí.
Hemos tratado de encender débiles lumbres, quemando en ellas nuestro abrigo, nuestras provisiones, nuestro débil porvenir de bienestar. Fue un remedo de calor, nada del otro mundo. Estamos nuevamente avanzando a los tumbos, errando la ruta, eligiendo mal, provocando malas consecuencias, actuando sin mesura, despilfarrando la energía que luego nos hará falta para sobrevivir.Es el momento de volverse otra vez simples. De hacer caso de los proverbios más clásicos. Por algo dicen del Rey Salomón que era tan grande su sabiduría porque sabía un proverbio para cada ocasión.
Así que creo...voy a desensillar hasta que aclare. Tengo los ojos cegados por emociones, imposible dar un sólo paso más. Necesito claridad para pensar. Necesito claridad para ponerme en marcha otra vez, mirando el horizonte.
Me acurruco para dormir un poco (¿Dormiré mejor esta noche?¿Será más piadoso conmigo el insomnio?) Pronuncié las palabras que brillaron sobre mi cabeza como chispas vivientes. Quiero dormir...dormir...
Buenas noches amigos.
Y enemigos.

DragonFly me sigue convenciendo...

"y sin embargo cuando duermo sin tí, contigo sueño" (Fuck!)

(Escúchenlo...clic aquí)

Alquimia

12:48 a. m. | 0 Comments

Madrugamos -¡mucho! ¡es injusto!- y vamos hacia nuestras tareas en medio de una somnolencia atroz.


Entonces una vocecita en falsete, una voz que se pretende de niño, dice chistes en la radio. Los chistes son francamente malos, pero el conjunto de la voz nasal y acelerada, y la broma blanca hacen su efecto.

Un señor va con su perro a ver Harry Potter.
Cuando termina la peli, el perro aplaude y aplaude...Entonces el señor que está al lado le dice "Oiga, no lo sorprende que su perro aplauda?"
El amo responde "Claro que me sorprende, porque se la pasó diciendo que el libro no le había gustado!"

Nos reímos, primero con condescendencia.
Luego con entusiasmo.
Finalmente con una inexplicable alegría que hasta nos avergüenza.
El aire transmuta, el clima cambia, la risa me inyecta motivos para seguir estando aquí: por fin entiendo la alquimia sin subterfugios.



Bendigo al Espiritu de la Palabra, que convierte en acto la potencia, que lanza a la eternidad lo que antes era tan solo intención.



Qué bien me sienta que Silvio lo haya pensado también así...


Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Porque ha pasado que historia se convierte en palabras,
ha pasado que el mundo se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Algo anda MAL

10:58 p. m. | 3 Comments

Yo aflojo, tiro la toalla, lagrimeo, describo mi impotencia y algo que se parece a la decepción.
Ella, dieciséis añitos, ojos comprensivos también húmedos, pero mirada más serena, me abraza y me consuela.
Y dice "bueno: basta, basta..."

Algo anda MAL aquí.

Me siento difusamente ansiosa, quizás un poco melancólica, quizás una pizca de frustración, y la larva del dolor en el pecho... y el peso de la obligación en las espaldas...
Hago algunas cosas con desgano, mecánicamente, sin alegría.
El, once años, el de las frases graciosas, toma mi puesto en la tarea de poner la mesa, dice que el olor de la comida es maravilloso, hace una broma sobre el jugo de manzanas...
Y dice "Dale, má, no hables como si estuvieras enojada con nosotros"

Algo anda MUY MAL aquí.



Llego a mi trabajo de evaluadora irritable y sin ánimos.
Mi primer alumno me da las gracias por corregirlo, se confiesa poeta y describe, avergonzado, la necesidad de saber usar el procesador de textos en favor de la poesía. "Y, a los 60, todo cuesta más, sabe" se disculpa.
El segundo sonríe, pese a la espera. La tercera es una chica de Colombia que también me agradece por el modo en que le tomé la prueba. El trabajo se anuncia pesado y sin pausa, y entonces Leandrito trae este café, sin que se lo pida: cortado, dos de azúcar, en jarrito.
Un rato más tarde pasan preguntando qué queremos tomar, nos invita la Universidad.

Algo anda MUY, MUY MAL aquí.


O algo anda bien, y la rueda del Karma se empezó a poner en marcha nuevamente.
Salud!! Me quiero emborrachar por primera vez! Y no de besos esta vez. Y menos de vino o algo semejante.
Hoy quiero emborracharme de su inocencia recién llegada, del milagrito de sus latidos ligeros, de la pureza de su limpia existencia.
Quisiera librarme de todos los pesos y las telarañas que enturbian mi alma para abrazarla sin contaminarla. Quiero decirle sonriendo que la hemos estado esperando, y que mientras tanto construimos un mundo imperfecto pero lleno de cosas que valen la pena.
Julia... aquí estamos los que te queremos querer, para decirte que la amistad existe, que la belleza existe, que la bondad existe, que algunas veces nos alimentaremos más de las sonrisas que del pan con manteca, que seremos mejores porque todas las Julias (y las Chechus y Patos, y los Leandros y Priscilas, y los Guidos, Dimas, Paulis, Cielos, Valentines y Nikos) merecen oportunidades mejores.

Julia: no creas en los vaticinios del horror, porque aquí estamos los que edificaremos las casitas de los árboles donde no lleguen jamás las lluvias ácidas...
No creas en los que dicen que no hay futuro, vos sos futuro, todo futuro, 99% futuro... que Dios se atreva a decir que no estás incandescentemente aquí...
Mejor cree, desde hoy, desde ese rectángulo de sabanitas perfumadas, en la confianza, en la ternura, en el empeño, en el coraje de esta loca raza. Cree en los Reyes, en Papá Noel, en los unicornios azules, en el Ratón Perez, en la magia de las palomas con manos que tan bien le sale al mago Hernán...
Sé feliz porque has llegado a una parte del planeta donde los teléfonos se saturan pelotudamente el día del amigo, no cuando sube la bolsa en Tokio. Sé feliz porque aquí tenemos el dulce de leche y las canciones de María Elena Walsh. Porque tres pares de brazos por lo menos se turnarán para tus provechitos.

Brindemos, Julia, porque

La vida es bella, ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor.


Tu destino está en los demás, querida bebé, en todos nosotros, los que te recibimos con hurras, con globos, con estrellitas, con aplausos, con bendiciones.

HIJOS

3:12 p. m. | 1 Comments

Decía Gibrán:



"Tus hijos no son tus hijos

Son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma.

No vienen de tí, sino a través de tí

y aunque estén contigo, no te pertenecen"



Bueno, vamos a ver Vida querida, quién gana la pulseada. Yo soy de las que se levantan con la flecha atravesada y sigue. Y no es que esté provocando: también soy en extremo pacífica, ya me lo dijo el psicólogo que nunca me atendió: estoy "mal armada", me entristezco cuando debería enojarme.

Pero me planto y me rebelo y no me gusta nada eso de que no son mis hijos...

Que vienen "a través" eso sí... Somos vehículos para hacer llegar al mundo a personas que librarán el buen combate...

Pero te digo más, Vida, te digo más: no me pertenecen (la posesión envenena), pero están conmigo. Y algo mejor sucede: yo estoy en ellos, allí donde nadie puede arrebatarme nada.
El corazón no entiende de ADNs...




Como dicen mis chicos: ME LA BANCO. ME LA RE BANCO.
(Usted también: resista, no se me rinda, dé pelea. "Trémulo de pavor piénsate bravo y arremete feroz ya malherido")

Heridas

3:25 p. m. | 3 Comments

Otra carta de mi amigo "Chile". No es que va a ser mi coautor en el blog. Pero escribe lindo, hace bien al alma. Y como nunca se atreverá a publicar sus escritos, le hago trampa, publico yo, en el más puro estilo diálogo socrático. Por algo es profe de Filosofía.


“¿Puede alguien decirme: me voy a comer tu dolor?”
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota


No hay dolor más grande que tu herida,¿no, querida?, ya lo decía el sufriente Miguel aunque refiriéndose a la muerte, siempre injusta, siempre inoportuna, siempre demasiado pronto, de un amigo. Yo te comprendo, cariño, como hay varios otros que seguro te entienden y quisieran hoy repartirse en pedacitos tu dolor, para mitigarlo un poco, para hundirlo en el sano olvido, para matarlo junto con el amor ingrato.

Amigo: ahora entiendo, finalmente entiendo, o hago como que entiendo para poder dejar de ser la desdichada, para ponerme de pie...porque es lo justo, porque "soy merecedora", porque están aquí a mi lado, donde deben, donde los requiero, cuando los necesito, aquellos en quienes debo confiar.


Entiendo a los que me entienden, a los que se reparten mi agobio en pequeñas o magníficas tajadas, y aguantan, estoicamente, mi llovizna sobre sus hombros.
A los que sienten conmigo, aunque no sientan como yo...

Es cierto, bonita, nadie puede sentir por ti (hoy esa unicidad más parece una maldición que aquel misterio que nos hace tan preciosos).

Somos un mar de fueguitos, diría Galeano. Pero cada uno es por sí mismo, a solas, una fogata de labios anaranjados o una brasita languideciendo...
Estamos solos frente a los grandes misterios: la génesis de la vida, el placer, el amor y sus laberintos, el dolor...

Pero también es enteramente cierto que el dolor no puede soportarse solo. Necesitamos de esos brazos, de esos abrazos, de esos ojos que fielmente te amarán, de esos oídos que entienden lo dolorosamente absurdo o injusto que es el amor, de esos corazones que mueren contigo cuando tú mueres de desilusión; de esas palabras perfectamente inútiles y poco originales que se dicen en tales ocasiones y que tienen razón aunque no traen, como nada trae en ese momento, ni consolación ni alivio a la tristeza.

Ya se lo preguntaba Serrat en "Si la muerte pisa mi huerto": "¿Quién será ese buen amigo que morirá conmigo, aunque sea un tanto así?"
Cuando nos volvemos demasiado grises por el llanto o la autocompasión, cuando suspiramos más de tres veces por minuto, cuando no somos, definitivamente, una buena compañía...también empezamos a desconfiar: estarán allí esos brazos, esos oídos, esos mates o vasos de soda para compartir, esos sillones que invitan a quedarse, esas personas que hemos -quizás- dejado olvidadas en los momentos alegres?


Y tienen que estar, aunque no traigan ni consolación ni abrigo a la tristeza, para abrazar, para contemplar con amor, para oír entendiendo, para morir ese rato contigo, para decir esas palabras perfectamente inútiles y poco originales; para saber que tienes donde caerte dolorosamente viva, que puedes, querida, caerte y revolcarte en tu dolor porque aquí estamos quienes caeremos y nos revolcaremos junto a ti. Porque después, contigo, como aprendiendo a caminar otra vez, juntos, fielmente tuyos, maltrechos tal vez, lo único seguro es que nos levantaremos.

Juan Carlos


Mucho más alentador caerse viva, aun cuando sea "dolorosamente viva" que caerse muerta. O quizás, al decir de Osho: no "caigas" en el amor (fall in love), elévate en el amor.
Ayuda ver claridad en el horizonte. Se avanza con mejores pasos cuando se percibe que otros marchan al lado.
Maltrechos, tal vez, como me señalas, Juan (todos tenemos heridas de amor, todos los que nos arriesgamos a vivir...) Pero de pie, ensayando pasos...

Henry Drummond dijo una vez que, si acaso existe ese momento de prueba final en la vida, en ese instante "...No será tomado en cuenta lo que hicimos, en qué creímos, o lo que conseguimos. Nada de eso nos será reprochado, pero sí nuestra manera de amar al prójimo. Los errores que cometimos ni siquiera serán recordados. No seremos juzgados por el mal que hicimos, sino por el bien que dejamos de hacer."
Dijo también que no se nos preguntará como vivimos la vida, sino cómo amamos.

Y entonces, si en el atardecer de nuestras vidas se nos juzga por el amor, espero que haya en mi favor la benevolencia de haber amado mucho, en exceso, con desmadre, volcándome una y otra vez pese a las promesas de no repetir la entrega...
Que pongan también en mi cuenta el agradecimiento a las almas amigas, ya que la gratitud es la memoria del corazón...

Levantémonos, entonces, amigo Juan, amigo Chile. Vamonos nomás a escuchar jazz, no importa que el dulzor del ritmo arranque nuevas lágrimas de mis ojos. Pongamos parches en las heridas, hasta que se vuelvan cicatrices que sólo den una punzada los días de humedad.
Cantemos, para darnos ánimos, cantemos con voces quebradas y sombra en el iris de los ojos...
Hagamos caso de Vinicius, cuando afirma:

Y, no obstante, es preciso cantar
más que nunca es preciso cantar


Él siempre lo consigue: escribe algo que me conmueve
y me pone en marcha. Dice las cosas dificiles con frases
simples y las cosas simples con palabras impecables.
Llegó a mi correo, era un comment para el post de
Rubén Darío. Ese poema que Juan -Chile- recitaba de
memoria y con tono solemne, en una larga noche de
insomnio, previa a un parcial (¿o era un final?) Sé que no se
estila, pero aquí va el mensaje, posteado, lo comparto.
Gracias Chile, por estar ahí.


Querida Vera:
Como siempre llego tarde a todos los sucesos.
Demasiado chico para la revolución(cuando ella se mezclaba con mis juegos infantiles, cuando todo Santiago bullía de ganas de cambio, cuando la famosa lucha de clases distaba de ser una frase célebre), demasiado joven para el exilio( el exilio te lleva a envejecer demasiado rápido); así, cuando me conociste, tenía varios pelos más, pero era mucho más viejo de lo que nunca seré.
Hoy llego tarde a tu dolor, me aflige no haber estado allí para el instante exacto de tu estupor, para el instante certero en que tu corazón se sintió de piedra.
Solo te repito amiga porque sé, por experiencia, que lo que dices es verdad, pero sé también que mañana( qué tiempo enorme es mañana ¿no?) tu corazón volverá a ser tu corazón y no el de Darío, acobardado como todos por el dolor,por la pérdida de la juventud, por el miedo a la muerte pero, por sobre todo, por miedo al amor; el amor que congrega todas las dichas y todas las esperanzas pero que cuando muere ( más que cuando solo falta), congrega tras de sí todo el dolor y esas ganas absurdas pero verdaderas de preferir antes la muerte que ver a tu amor partir.
Ahora llego tarde a tu blog, porque tu viejo amigo siempre está con esa riña fascinada con la tecnología y sabe que este correo tiene más forma de respuesta a tu blog que otra cosa. Perdoname también esta tardanza, ya pronto me pondré al día con la tecnología pero sobre todo con estar allí al alcance del dolor de mi amiga.
Pensando en ti me puse a escuchar esos viejos temas del joven Silvio ( qué bien envejecen Óleo, Ojalá y otras tantas), qué bien dicen las cosas que a todos nos siguen pasando.

Un abrazo enorme querida.

Tu clásico, o simplemente antiguo, amigo Chile.

Juro que no es la cercanía de mis 43. Nunca me ha causado pena cumplir años y normalmente empiezo a declarar que tengo la edad que estoy por cumplir unos 2 o 3 meses antes.
Es más bien la instalación de una amarga certeza. Serena, pero intransigente.
La irrefutable verdad de que el tiempo transcurre y la vida es todo eso que va quedando en el anecdotario más o menos frondoso, ridículo o divertido con que podemos iniciar una charla con un desconocido. La verdad sin retorno de descubrirnos fuera de ciertas decisiones de nuestros hijos, esos mismos que insistimos en comparar recordando con ajustada precisión los kilos que pesaron al nacer.
En un
reportaje reciente (que terminó casi a las piñas) el "Negro" Dolina dice que el paso del tiempo le impide disfrutar de cada segundo de felicidad, porque empieza a notar ese discurrir como la germinación en la conciencia, de la sombra gris que llamamos el sentido trágico de la vida.

Porque es entonces cuando notamos lo que hemos perdido. Lo que no hemos hecho. Los maestros que ya no tendremos. Las oportunidades de amar que desechamos (estábamos tan ocupados en tantos otros menesteres...!) La gente que dejamos ir, que no nos arriesgamos a conocer. Los pecados que no nos atrevimos a gastar. Los sabores que definitivamente dejaron de existir...
Nos damos cuenta de que no hay gimnasio que valga, ni crema hidratante que humecte el rictus de los cuarenta y pico.
Padecemos nostalgias prematuras o nos comportamos de repente como adolescentes gigantes, complaciendo los cánones de una sociedad que nos grita en los oídos que lo único valioso que puede ostentar un hombre, una mujer, es su insolente juventud

Yo distingo el ataque del sentido trágico de la vida porque me asaltan súbitos arranques de curiosidad por los epitafios y testamentos. O porque me da por observar mi vida como en un libro de Historia: recapitulo...yo tenía

  • 4 años cuando los estudiantes de la Sorbona, en el Mayo Francés escribían "Debajo de los adoquines, la playa"
  • 6 años cuando mi viejo decía "no se duerman...miren...miren...que esto va a ser Historia...el primer hombre en la luna..."
  • 10 años cuando una multitud desfilaba incesante frente al ataúd de Perón
  • ¡Y -por Dios- cuando les cuento a mis peques que la tele era en blanco y negro! Me miran con una expresión que es dudosa mezcla de incredulidad y compasión. Me veo como una copia en sepia de mí misma...

    Yo calculé, como casi todos, mi edad para el 2000. Me imaginaba que el 2000 nunca llegaría, o que llegaría con soluciones y progreso. El 2000 era el año de los otros, no el mío. Tener más de treinta era un impensable, como bien lo versifica Benedetti en su poema "Pasatiempos" :

    Cuando éramos niños / los viejos tenían como treinta
    un charco era un océano / la muerte lisa y llana / no existía.
    Ya cuando nos casamos / los ancianos estaban en cincuenta
    un lago era un océano / la muerte era la muerte / de los otros.

    Cuando nos divorciamos -digo yo- el océano eran nuestras lágrimas, y nuestros padres ya eran solo "maduros" de edad indefinible. Y como estábamos plegando por la mitad nuestras vidas, la muerte no era ni siquiera una alternativa...

    Si no fuera porque soy abstemia, este sería el momento adecuado para irme de copas al Viejo Bar de los Fracasos. Allí donde me miraste apenas y lloré. Allí donde me di cuenta entonces que el Amor abre puertas que cerró el ayer...

    Allí, para que vea en el fondo del vaso,
    empañado por mi aliento,
    algún signo inequívoco que desdiga esta amarga certeza.
    Divertido y desacartonado, este caballero que se permite escribir "pedo" en un poema para niños (ganándose de inmediato la adhesión de tan dificil público) escribió una serie de post que se inician aquí acerca de la idealización en la pareja.
    Por ejemplo, dice cosas como:
    "Idealizar es ver a nuestra media naranja como si fuera el mercado de abasto. Es una especie de maquillaje global con el que le damos una mejoradita al postulante y lo ponemos más a tono con lo que andábamos buscando."
    Las "Leyes Pescetti" sobre la idealización: dolorosamente comprobables. Ay, Dios.
    ¿Será tanto así, atormentado Rubén Darío? ¿Será más dichoso el árbol, más dichosa la piedra, menos apesadumbrados quienes no se sienten vivos? ¿Será que estar vivo conlleva sufrir? Yo no quiero más de esto...
    Dice mi hija -que es una niña sabia- que debería probar alguna emoción fuerte, para que se me quite el sabor amargo, aunque sea por un rato. ¿Y qué podrá ser? Tendré que detenerme a pensar...

    In memorian

    11:23 p. m. | 1 Comments

    Dicen que allá por el 420 AC murió en Lampsaca un anciano sabio muy querido por su gente, Anaxágoras.
    Se había pasado gran parte de la vida observando las estrellas y planetas, y había llegado a ciertas conclusiones sobre el Sol, que le valieron la pena de muerte, de la cual pudo salvarlo a duras penas su discípulo, Pericles, quien luego pasó a la historia con más renombre que su maestro (bueno, uds saben... son cosas que suelen suceder en el mundo...)
    Cuando Anaxágoras estaba a punto de morir, la gente de su pueblo fue a pedirle consejo, ya que no se ponían de acuerdo en la forma en que podrían honrarlo una vez que hubiese partido hacia la morada de los espíritus.
    Entonces el sabio les pidió que lo recordasen con un gesto totalmente insólito: solicitó que cada año, durante el mes de su muerte, se permitiera jugar libremente a los chicos de Lampsaca. Nada de escuelas, nada de regaños: un mes, en su memoria, de alegría y retozo.
    Al contrario de nuestro prócer sanjuanino, que abogaba por aquello de "La letra con sangre entra", Anaxágoras eligió ser recordado por los más pequeños, dejándoles hacer aquello para lo que están más capacitados: jugar.
    Que los cielos nos dejen ver tan claro como a él. Que los soles no nos cieguen del todo.

    Al buscador de la sabiduría, Anaxágoras: mis respetos.
    Suena música en la radio. Mi cabeza dice "Qué buen tema".
    A continuación, otro. De nuevo "Qué buen tema" Y otro, y otro más. Todos me parecen buenos, aún hoy, aun en esta tristeza de domingo.
    Entonces, habla el locutor. Dice con voz falsamente alegre la frase impía:
    "Y esto fue....música RRRRRRetro!!! Para vos!"

    No terminé de adaptarme a la Web metida en todos los asuntos importantes de mi vida que me salieron con que ya existía la Web 2.0. Otro estilo, otra generación, otras herramientas, sí. Perfecto, me lanzo a nadar en la Web 2.0 y me tiran por la cabeza que se viene, ineludible, imparable, no te resistas... la Web 3.0!! Y como si fuera poco le ponen como apodo "la web semántica". Tengo en mi mano derecha la varita de dar significados, y voy por la mitad de las cosas que conozco (y algunas, malditas sean! se des-semantizan permanentemente...!)

    Sí, todo muy lindo pero falta ALGO.
    Veo, miro, me hipnotizo, alimento mi insomnio, me río, compro, pago, escucho música indebida.
    Y digo... falta ALGO, falta ALGO... qué es eso que siento que FALTA...?

    Y bueno, esta tarde me di cuenta: falta el perfume. No puedo terminar de disfrutar de las imágenes de jazmines sin su aroma, ni de los videos de lloviznas detrás de los cristales, sobre el campo en flor sin ese relente de la tierra sedienta que te entra por la nariz y te cala el corazón.
    No hay perfume en la Red...


    Muchachos a ver cuándo me solucionan el petit probleme. Por favor.



    Ustedes sabían que el señor Issey Miyake nació en Hiroshima? Yo, no.
    Dicen que en los largos días de verano, algunas mariposas tropicales nacen cuando el sol despeina sus rojos cabellos mordiendo el horizonte.
    Despliegan sus alas y se lanzan al aire, gustándolo todo con fruición y deleite.
    Salen de su capullo enamoradas ya y ardiendo de ganas, despilfarran olores y escalas cromáticas en busca de su pareja, con furiosa alegría, con inocente y salvaje desparpajo.
    Nada les importa que su vuelo nupcial atraiga a los temibles predadores, que no dudan en aprovechar la torpeza típica de los enamorados para darse un festín entomológico.
    Estas mariposas nacen con la urgencia del amor, porque la Naturaleza las llama a dejar descendencia ese mismo y único día. Vuelan incansablemente durante las horas que se les permite la vida. Besan a las flores, firuletean con el viento. Se burlan de los pájaros (si pueden). Se buscan, se encuentran, se seducen, se aparean, desovan con gracioso donaire.
    Después, agotadas y pletóricas de sensaciones, se buscan un sitio desde donde contemplar nuevamente -y por última vez- el esplendor y la calidez del sol que se oculta.
    Yo me pregunto, también, como Camila : esa mariposa "¿Cómo podría entender el significado de la palabra"noche"?"
    Su vida es de una intensa luminosidad, de un vértigo absoluto. Fantaseo, con el bobo romanticismo que me caracteriza, con la idea de que esta mariposa de un día pasa sus breves horas a las risas y evitando sermones, haciéndose la desentendida cuando la alertan sobre los riesgos y peligros que la circundan.
    Ocasionalmente, alguna de ellas escapa a su destino y sobrevive durante la aterradora y negra noche. Entonces la pobre busca su sol, busca su luz. Caramba! No se imaginaba que ese bello ardor que la mantenía vital pudiese desaparecer así como así...
    Se ha vuelto sorda en su desesperación. No oye las voces de aviso. No oye las buenas intenciones de quienes le aseguran que la noche terminará y otro solo rojo aparecerá por el Este.
    Y entonces, sucede.
    Encuentra un fuego. Una lamparita, una vela, un leño ardiendo, lo que sea. Encuentra el sol. Se acerca y revolotea, gozosa y entregada. Algunos siguen diciendo "qué tonta es, no se da cuenta de que cerca de la luz, morirá"
    Y así, en esa danza de alegría y reencuentro, en esa cercanía limpia, en ese calor palpitante, la mariposa de un día abraza la existencia.

    Los que nunca han vivido en la luz...¿cómo podrían entender el significado de esta mística?
    Claro, viste cómo es.
    Uno cree que está a punto de cruzar al otro lado y resulta que no era ventana, era espejo.

    Y también lo contrario...
    Apoyamos confiadamente la mano en un escalón y nos acercamos para ver el progreso de nuestro granito número un millón cuatrocientos mil once.... y...epa!! no hay imagen reflejada, hay un hueco chismoso desde el cual se ve a la vecina de al lado cortándose las uñas de los pies.

    Y -tercera opción- la imagen puede ser ventana o espejo según el estado de ánimo.
    Algunos días me hace mirar hacia afuera. Otros, hacia adentro.






    La foto es parte de la galeria de Chema Madoz. La vi en Microsiervos.



    Él me quiso tanto...Yo aún sigo enamorada.
    Juntos atravesamos una puerta cerrada.
    Él, cómo os diría...era toda mi ocupación,
    cuando en la lumbre ardían sólo palabras de amor...

    Palabras de amor sencillas y tiernas que echamos al vuelo por primera vez,
    apenas tuvimos tiempo de aprenderlas, recién despertábamos de la niñez.
    Nos bastaban esas tres frases hechas que entonaba un trasnochado galán,
    de historias de amor, sueños de poetas,a los quince años no se saben más...

    Ella, dónde andará,tal vez aún me recuerda.
    Un día se marchó y jamás volví a verla.
    Pero, cuando oscurece,lejos, se escucha una canción,
    vieja música que acuna,viejas palabras de amor…

    Palabras de amor sencillas y tiernas que echamos al vuelo por primera vez,
    apenas tuvimos tiempo de aprenderlas, recién despertábamos de la niñez.
    Nos bastaban esas tres frases hechas que entonaba un trasnochado galán,
    de historias de amor, sueños de poetas,a los quince años no se saben más...

    (En catalán también es tierna.)


    Cierto es que la frase "Sólo sé que no sé nada" se la atribuyen a Sócrates y no a su famoso discípulo. Pero Sócrates jamás escribió una línea, tan confiado estaba de la pequeñez de su preciado mundo y de la energía de sus palabras clavadas como ascuas vivientes en la mente de sus jóvenes seguidores.
    En cambio Platón sí se dedicó a consignar con exquisitez y pulido lenguaje las enseñanzas de su Maestro. Ejercitó bien la memoria. Me lo imagino a Sócrates como un anciano de mirada profunda, recorriendo las calles de Atenas con un enjambre de adolescentes alrededor, quejándose de la política y de la religión, de las opiniones de sus padres y de la moda de la sandalia con túnica.

    A Platón en cambio, lo imagino como un filósofo jovial y un poco cobarde, hay que decirlo. Sus biógrafos hablan de la profunda impresión que le causó el juicio y la condena de su Maestro. Pero bueno, por las dudas, rajó de Atenas. Así que mi imagen mental de él es más bien un muchacho ruludo, bien educado y bien servido, contando las anécdotas de sus viajes por Siracusa y por Egipto.
    Y es que no es poca cosa caer de invitado en la casa de Euclides o de Dionisio.

    Yo, como mucho, tengo el recuerdo de haber ido a La Rioja a visitar al exótico de la familia, el tío Pepe. Tengo bien presente la sensación de irrealidad que me produjo el entrar a su "estudio".
    Este hombre de brazos huesudos e ideas de ultra derecha, que vivía en un ranchito sin luz eléctrica, sin gas, sin agua corriente al pie del Famatina tenía, no obstante, un precioso estudio construido integramente en piedra. Allí había anaqueles, una mesa inclinada de redacción, un taburete, libros prolijamente ordenados, y una ventana formada por cuatro placas de vidrio biseladas a través de la cual entraba, como una bendición de Dios, la miel de la luz de la tarde.
    Allí, desde ese sitio, él se sentaba y garrapateaba sus artículos para "La Prensa", que despertaban la intriga y la empatía de unos cuantos lectores. Creo, nadie sabía la vida de ermitaño que él llevaba allí: sus notas hablaban sobre la convivencia, el futbol, las costumbres de la ciudad, la floración del algarrobo...
    Algo no encajaba! (pero quizás era, nuevamente, yo...)

    Mi tío abuelo, sospecho, ejercía la misma ignorancia modesta y despreocupada que Platón: no sabía nada. Pero simplemente, no le importaba.
    Para mí.... este señor Platón obraba tal como hago yo con este blog: mezclaba datos de su vida cotidiana (que habrá sido más variada que la mía), hacía memoria de algún diálogo divertido o irónico, nutría sus Obras con saberes de otros colegas, cuidaba su lenguaje, balanceaba con mayéutica proporción las preguntas y respuestas de sus escritos, buscaba un poco de belleza usando les mots qui van tres bien ensamble...y de vez en cuando supongo que también se sentaría a escribir bajo los efectos de alguna abundante bebida fermentada...

    Vivió en un buen momento, en el que la mayoría de las grandes ideas estaban vírgenes . No existían los críticos literarios, ni las nominaciones para el Nobel, ni los ingenieros civiles ni los refutadores de leyendas. Se podía dar el lujo de torturarnos con la alegoría de la caverna.

    Y todo esto lo digo para explicarle a Niko que no se trata de que la Filosofía es compleja ni dificil.
    Yo puedo filosofar también en mi blog. Mi tío Pepe filosofaba en su desierto de piedra. La protagonista prehistorica de
    la novela que estoy leyendo, también filosofaba ( y cómo!)
    No es que Platón lo hacía sin errores. Es que tenía muchas y buenas fuentes para el delirio.

    No es que sea MENOS importante una charla sobre el amor o la lealtad.

    Es algo mucho más simple, Niko: Platón no sabía nada.
    Yo creía que no creía en las supersticiones.
    Me jactaba de acariciar gatos negros (desconocidos) y de pasar por debajo de las escaleras (mirando previamente hacia arriba...racionalista sí, boba no).
    Las cartas, los "trabajos", las adivinaciones basadas en la borra del café o en la disposición de unas piedritas sobre una mesa, me tenían bien sin cuidado.

    Pero no me he burlado jamás. Creo que el Mal tiene caminos igual de insondables que los del Señor de Arriba. Mis respetos. Ah, si.

    Métodos de adivinación, de predicción, de anticipo del mañana, se cuentan por cientos. Pero siempre queda alguno más por descubrir. Pues bueno, miren: no sé si es el insomnio que estoy padeciendo desde hace diez días, o el estado de irrealidad que me juega mi mente de a ratos...no sé si se abrió mi entendimiento o se me agudizó la percepción...
    Esto empezó como un juego, para atraer el sueño.
    Entro en la página para generar anagramas: pruebo con frases breves (se pueden poner hasta 8 palabras, creo) Por ejemplo "quiero jugar". Sale una lista de posibles combinaciones. Elijo solo las que podrian significar algo y las leo con entonación: "quiero jugar" es "Qué guijarro!" o "jura que giro" por ejemplo.

    Pruebo con nombres: los de mis hijos. Patricio Javier larga una catarata de anagramas, a cual más gracioso. Por ejemplo "reactivar pioji" o "evitar orca jipi"
    María Cecilia da resultados mas extraños, pero me gustó (con acento paraguayo) "¿Mili é rica acá?" (Mili...es nuestra gata!)
    Empiezo a buscar... en las cadenas de posibilidades -algunas son varias pantallas, otras solo una- algunos detalles.
    Pruebo con nombres de gente que he conocido:
    Francisco Javier : "Sacrificar joven" (escalofrío... hay toda una historia de dolor detrás de ese nombre...)
    Sergio Daniel: "Engreido, isla" (jeje...me río...hasta el programa de anagramas te conoce, mi querido)
    Juan Alberto: "Bajar tu león" (bueh...)
    Sigo...sigo...nombres queridos y detestables, nombres de niños y de muertos, nombres, nombres... Después de un buen rato...empiezo a mirar solo en superficie...busco regularidades, patrones (¿estaré enloqueciendo? -pienso- ¿como el tipo de la peli "una mente brillante"?)
    Pero no. Hay nombres cuyas letras contienen palabras, en su mayoría, agradables.
    Hay nombres que cuando se desguazan y reconstruyen, largan un rosario de palabras que espantan.
    Después de "comprobar" con montones de nombres mi supersticiosa hipótesis, me alegré de que los resultados de mis hijos,(y el mío propio) hubieran arrojado un "saldo positivo".
    La impronta de las "palabras dentro de palabras" que podría llegar a significar mi hallazgo, haría que algunas madres desistieran de ciertas combinaciones frente al señor del Registro Civil.
    No sé...quizás lo proponga como método alternativo de predicción barata: "señorita...dígame su nombre...ahá... y el del hombre que ud quiere conquistar? hum...veamos..."
    Si tuviera un poquito más de ganas, hasta idearía un servicio como este, pero que prediga el comportamiento o la buena fortuna de la gente en base a las palabras-ideas que sus nombres transportan como valioso secreto.

    Una curiosidad: el nombre de mi hermano (Juan Hernán) NO TIENE anagrama.

    Cierro: (no tengo sueño... pero voy a darle tregua mi cerebro y a mi PC)
    A ver si descubren los nombres en estos anagramas (todos son DOS nombres propios, a cada cambio de color, cambio de nombre. Tres de varón, dos de chicas.)

    JURA CON SAL SU TROTE GAUCHO CONTROLA SU IRA LA CRIA ADAN TIRANICA POCIMA

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