In memorian

11:23 p. m. | 1 Comments

Dicen que allá por el 420 AC murió en Lampsaca un anciano sabio muy querido por su gente, Anaxágoras.
Se había pasado gran parte de la vida observando las estrellas y planetas, y había llegado a ciertas conclusiones sobre el Sol, que le valieron la pena de muerte, de la cual pudo salvarlo a duras penas su discípulo, Pericles, quien luego pasó a la historia con más renombre que su maestro (bueno, uds saben... son cosas que suelen suceder en el mundo...)
Cuando Anaxágoras estaba a punto de morir, la gente de su pueblo fue a pedirle consejo, ya que no se ponían de acuerdo en la forma en que podrían honrarlo una vez que hubiese partido hacia la morada de los espíritus.
Entonces el sabio les pidió que lo recordasen con un gesto totalmente insólito: solicitó que cada año, durante el mes de su muerte, se permitiera jugar libremente a los chicos de Lampsaca. Nada de escuelas, nada de regaños: un mes, en su memoria, de alegría y retozo.
Al contrario de nuestro prócer sanjuanino, que abogaba por aquello de "La letra con sangre entra", Anaxágoras eligió ser recordado por los más pequeños, dejándoles hacer aquello para lo que están más capacitados: jugar.
Que los cielos nos dejen ver tan claro como a él. Que los soles no nos cieguen del todo.

Al buscador de la sabiduría, Anaxágoras: mis respetos.

1 comentaron esto...:

Anónimo dijo...

Qué bonitooooooooooooooooo

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