Recuerdo a mis cientos y acaso millares de lectores (jejeje) que estuve "re-estudiando" a Platón con Niko en las tórridas tardes de enero (encima! para que después la jodida de Filosofía se ensañara preguntando la definición estratosférica de la gnoseología cartesiana post socrática.... ya llegará tu hora, bruja!)
Que en ese proceso me volví a centrar en algunas ideas y las formas en que ellas se expresaban.
Por ejemplo: la enquistada seguridad de Platón para declarar verdades sin dubitar sobre esto y aquello y lo de más allá:
El alma se divide en tres partes. Los números son de un género más elevado que el color de las flores. La forma de conocer es recordar.
Qué tranquilo descanso deben gozar los que pontifican. Claro, si se las saben todas. Y quién se va a atrever a contradecirlos?
Como sea... tuve ocasión de releer esas teorías que afirmaban que el alma cultivaba tres virtudes. Cada una tenía incluso un "alojamiento" en el cuerpo:


  • La virtud del alma inteligible tenía su sitio en la cabeza. El trono de las ideas, el recipiento del intelecto. Al alma inteligible le correspondía la virtud de la Prudencia.
  • El alma irascible se acunaba, coherentemente, en el pecho. Donde late el corazón, claro. Cerca del estómago, órgano delator de nuestras iras más feroces. La virtud a cultivar por el alma irascible: la Fortaleza.

  • Por último, la zona de alojamiento de alma concupiscible no podía ser otra que el vientre. Allí donde las pulsiones nos llaman y nos retornan al mundo más precario del deseo de la carne. Si había de cultivar esa parte del alma una virtud, esta sería sin dudas la Templanza. Templa tu carácter! Resiste el canto de sirenas de la concupiscencia!

Para completar el grupo de las virtudes (vaya Ud a saber por qué) Platón solía citar a la Justicia como una virtud cardinal más, quizás la que englobaba a las demás.

Las virtudes: cardinales. Que vienen del corazón quiere decir.
En cambio los pecados... ay, mis queridos... los siete pecados nada de pasar por el corazón. Los pecados son capitales. De Cápita, de Cabeza.... para pecar parece que pensamos más (o mejor)

Los pecados capitales se ramifican, incluyen sub-pecados, variaciones. Uno no dice "Soberbia" y ahí se termina el asunto. No, no: dice "soberbia" y tiene que pensar también en vanagloria, jactancia, altanería, hipocresía, ambición... cheeeee!!!
Al capital "soberbia" le siguen, en desordenado montón, estos seis: avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. (Caramba...qué curioso...se me ocurren personas y personales que parece que se han esmerado en cultivarlos a todos)
Los pecados capitales te mandan de cabeza al fuego eterno, dicen los teólogos.
Si, pero Dios te los perdona todos si te arrepentís a tiempo, dicen los cristianos de base. Bolasos de los cardenales y sus bonetes púrpura, que se empeñan en discursear como si la humanidad no hubiera pasado la infancia medieval del espíritu.
Pecados capitales, grosos, importantes. Pecados que son magnos y considerables.Todos de acuerdo.

Pero el post es para los otros: los pecaditos que se miran con indulgencia, los que no le cuentan al monje los que -aún- se confiesan, que podrán avergonzarte un poco pero no convertirte en un indeseable. Pecados de segunda categoría, vamos. Pecados provinciales...

Voy a intentar "la gran Platón" y enumerarlos:

  1. Reírse de una leve desgracia ajena (el otro se tropieza y se cae, se le cae la baba mientras cuenta un chiste, se le ve el culo cuando sale de la pileta...)

  2. Cortar los tallarines con el cuchillo (y cuadricularlos!! y hacerlo al ritmo de la pobre excusa de "y bueno!! pero si son re largos!!" No, no, no, no... feo, feo...pecado provincial a full)

  3. Arreglarse bien porque están por sacar una foto, filmar un video, y no prevenir a las amigas presentes. Empeora si hubo tiempo para avisar y se prefirió no hacerlo.

  4. Contar anécdotas de cuando uno era pequeño a gente que no tiene el menor interés, necesidad, curiosidad, motivación por saberlo, pero que escuchan por una cuestión de asimetría en la autoridad (ejemplo: la inspectora me cuenta cómo era la imprenta de su padre en el año 20.... Pffffffffff!)

  5. Traer a tu familia, como recuerdo de un viaje (tanto exótico como común y silvestre) un esperpento estilo bola de cristal con nieve, artesanía hecha con caracoles, monigote de plástico, posavasos con malas palabras, o cualquier otra porquería que se consigue en los puestitos ambulantes de Retiro. Igualmente es pecado provincial hacerles eso a los amigos.

  6. Ponerle edulcorante al agua del mate. Ponerle edulcorante al mate. Ponerle azúcar hasta la náusea al mate. Violar el mate.

  7. El séptimo pecado provincial está en construcción. Hubo ofertas, ninguna me convenció. Que el MSN, que la burla a los defectos físicos,que el autoengaño, que la mentira piadosa. El séptimo pecado está en la mesa del remate. Pueden sugerir.

Este post me llevó más tiempo de lo usual. Hubo varios guardados como borrador antes de su publicación efectiva. Esto atenta contra mis propias leyes como blogger. Asi que se cierra aquí. Ahora. C´est fini.
Sugerencia gratis para soportar cualquier clase de pecado (capital, capitel, provincial, zonal, etc) :

Tiempo!

8:45 p. m. | 2 Comments

Lo quiero en mi mesa de luz...
El que me regaló Albert es funcional, pero no tan elegante...
Te preparo una taza cada mañana. Tres de azúcar. Sin galletitas: demasiado sueño para compatibilizar dos acciones nutritivas como sorber y masticar.
Y así, con esa escasa armadura de desayuno, te vas al encuentro de los triángulos escalenos, de los verbos en inglés, de los verdes y amarillos y naranjas de los mapas.
¿Quién podría sospechar que una taza común y corriente encierra cientos y miles de palabras que los labios no dicen?
Tomatelo calentito.
Dulce, bien dulce, si no enseguida se abre la oficina de reclamos con un "no tiene gusto...."
Algo que preparó mamá, en 5 minutos, pero con dedicación.
Simplemente eso: la tacita del café con leche cada mañana para que Pato se despabile un poco y arranque bien el día.
Es una receta super fácil:
  • Café.
  • Con leche
  • Con azúcar
  • Con amor

(Cliiiiiic!)

Dicen de los que se miran mucho al espejo que son egocéntricos u ególatras (no es lo mismo!)
Que vivimos en un mundo de individualistas, narcisistas, yoistas.
Y hay mucho de eso suelto. Pero también, sin caer en las sutiles bellezas de la grupalidad, uno siente que no es un sujeto aislado. Yo soy yo porque he podido ser parte de otras y otros. No podría construirme a mí misma sin el preciado insumo de los demás.
Soy así: soy yo y soy muchos. Un mosaico. (Lo pueden ver...?)

Pero no te confundas: no me pises.


La verdad, prefiero los gatos: más limpitos, más a su aire.
Pero creo que un aplastante 90% de los humanos occidentales y cristianos -y un nosecuánto porcentaje de los orientales no cristianos- prefieren la compañía de los perros.

Para ser franca -por segunda vez en el mismo post- nunca me interesó demasiado la técnica de adiestramiento de perros. Me da la sensación de que los sobreadaptan a una mentalidad que no les es natural, que los avasallan. Es una falsa educación: se cae a pedazos ante la menor irrupción del carácter "natural" del animal.

Leí por ahi que se llama doma al proceso por el cual se domina o doblega a UN individuo de una especie. Podría tratarse perfectamente de un caso aislado.
En cambio se habla de domesticación cuando esos procedimientos, esos acercamientos, esa nueva convivencia con humanos afecta a toos los organismos de una especie. Es entonces que la especie se vuelve doméstica.
Un conocido adiestrador de perros advierte, con sensatez, que en el libro que escribió sobre la educación de canes, podría perfectamente reemplazarse la palabra "perro" por la palabra "niño" y el texto se convertiría en una estupenda guía para padres.
Porque ...miren! las mascotas ideales deberían ser casi como los niños ideales: obedientes y que nos admiren, sumisos, pedidores de permisos, no ruidosos.
Es por eso que hay gente que infantiliza a sus perros con nombres de juguete y un trato a medio camino entre la tolerancia y la inmadurez.

Dice la Wikipedia que es posible que en lugar de que el hombre haya domesticado al perro, los perros se hayan domesticado espontáneamente, viviendo por su propia voluntad cerca de los humanos para aprovechar las sobras de las comidas...
Incluso ciertos mapeos genéticos parecen señalar que el perro cualunque, ese que vaga por las calles meneando la cola y olfatéandolo todo, no es mas que una subespecie del lobo gris.

Es probable también que, hace 14.000 años, cuando el hombre consiguió domesticar a ejemplares de lobos, haya tomado en cuenta algunas de las ventajas que esta compañía acarreaba: la ayuda durante la caza y la defensa del hombre y su espacio...

Caída la primera etapa en que la domesticación fue un proceso de mutuo acercamiento de especies, se inició el dominio. Entonces vino la servidumbre y el adiestramiento.

Marcha al lado. ¡Junto! No te escapes. Quieto en el lugar. Sentado. Acostado. Vení cuando te llamo. Silencio. No toques eso. No muerdas lo otro. No caves en la tierra. Quieto. ¡Muerto!

Ejercicios básicos y clásicos de disciplina. Disciplina que se aplica con persistencia para sofocar los instintos normales del perro: presa, agresión, evasión

Voy de nuevo con el libro que leo: estamos en el momento en que la chica Cromagnon intenta enseñarle al Lobo que viaja con ellos a NO ATACAR a un extraño si ella se lo pide.

Jondalar, su bello compañero pesimista, se pregunta si es posible enseñarle a un animal algo que vaya en contra de su esencia. Ayla dice que sí, que sólo se trata de encontrar el mecanismo adecuado y los estímulos o castigos que harán que Lobo "recuerde" esas enseñanzas.

Lobo quiere atacar: para defender, para marcar territorio, para ser el jefe.
Los humanos que lo han "adoptado" se empeñan en reprimirle esa parte de su ser.
En cambio, las escuelas de adiestramiento de perros hoy en día, se dedican a lo contrario: enseñan a tu perro a ser bravo y feroz, le enseñan "ataque", le enseñan a adoptar actitudes fieras, lomo arqueado, alto el hocico, dientes a la vista.
En síntesis: le enseñan lo que cualquier lobo haría sin más ni más.

Las "escuelas para perros" del siglo XXI nos cobran para enseñarles a los perros esclavos y aletargados por años de manoseo genético y degradación de la especie, aquellas cosas que sabrían hacer si vivieran en estado salvaje.

Ay, sí...los diminutos perritos de adorno que parecen peluches y que solo "sirven" para hacerle compañía a personas aisladas de las demás personas...son monstruosidades elegantes.


Y...
No quería imaginarme una escuela para niños
donde se les enseñe a jugar con otros niños,
a manipular objetos, a imitar gestos, a reir...
Pero, tarde: me la imaginé.
No queria imaginarme lo que sigue:
niños que ya no saben ser niños,
niños a los que se les arrebató la inocencia,
niños convertidos en esclavos de las necesidades,
de los placeres vanos, de las demandas atroces
de un gigantesco mercado donde una subespecie del homo sapiens
dice que gobierna.

Nunca forcejees con un cerdo.

Ambos se ensucian,

pero al cerdo le gusta.



Vía Una Ardilla

Ojala pudiese ayudarte a ver a traves de mis ojos los tuyos
y que pudieras verte donde estas y donde podrías,
si quisieras,
si te vieras.
Ojala pudiese darte una fe distinta a la falta de fe
distinta a la fe de todos,una fe que te haga reirte de vos misma y de mi.
Ojala tuvieras el coraje de lanzarte al vacio
que no es tal,antes que desangrarte en esta muerte lenta,
pendiente de no importarle a nadie,
pendiente de no ser nadie.
Ojala me escucharas y te perdonaras la vida
para quedar los dos equidistantes,
serenos,integros.
Ojala tu boca tuviera la dulzura silenciosa de tu vientre
que todo me lo da,y que no esta pendiente de nada mas que de mi
y de mi risa.
Ojala que te dieras menos tiempo y mas permiso
menos leyes y mas delitos,menos opresion y mas libertad,
y que nos hicieras valer la pena.
Ojala no portases esta tremenda necesidad de serme ajena
y que soñaras al menos un dia siguiente conmigo,
y que tuvieras las ganas de que sea tu milagro
y vos el mio.
Ojala me dejaras estrenarte
menos de punta en blancoy mas gastada,mas azotada por el viento,
menos destinada al fracaso,mas cerca de vencer que de estar vencida.
Ojala encontraras la necesidad de equivocarte irreparablemente
Sin vuelta atrás,
Y que la inacción que te miente el estar a salvo
Se vuelva tu enemiga.Ojala hoy te hayas despertado
Enojada con vos misma,
Porque nos están comiendo los años
Y las carencias,
Y que me dieras el beneficio de tu duda
Y de la mia.
Ojala que tengas mucho miedo
Y que se te de por mirar hacia atrás
Y hacia adelante,
Y que comprendas
Que cada vez tenemos mas pasado,
Y que cada vez tenemos menos futuro.
Ojala te despiertes con animo de lucha,
Contestataria, rebelde
Que despotriques contra todo
Y te aferres a una bandera
Que nos represente a los dos,
Y que sientas que en el fondo
Bien mirado,
Somos una causa justa,
Una que valga la pena.
Ojala que me despierte y te encuentre ahí
Agazapada
En los bordes de mi vida,
Prendida como una escarapela,
Que me sonrias,
Que me obligues a devolverte la sonrisa,
Que te hagas real,
Que no tenga que esperarte mas,
Que no tenga que buscarte mas,
Que lo bueno de compartir el mismo mundo
Empiece ahora,
Y si no es mucho pedir
Que empiece antes.
Ojala me dejaras hacerte bien,
Y que pudiese ayudarte a ver a traves de mis ojos los tuyos
y que pudieras verte donde estas y donde podrías,
aca,conmigo,
si quisieras,
si te vieras.

Un viejo poema, que no causó el efecto esperado. Me lo prestó el señor Daniel. Brigadao.
Musas, ráfagas divinas, alucinaciones, necesidades básicas insatisfechas...quién sabe qué extraña combinación de todas estas cosas se requieren para hallarse en el punto propicio para la inspiración.
Paso revista mentalmente a todos los temas que me incitan a escribir, y uno por uno los descarto: por repetido, por triste, por demasiado intimista, por críptico, porque me aburrirá en la primera línea....uf...


Renuncio también a declarar aquí un "pot pourri" de escenas cotidianas que componen, a modo de rompecabezas, los instantes fugaces de un día. Hice esto, fui para allá, volví, saludé a tal y cual. Horror. Ese tipo de enumeraciones banales nos termina pareciendo patético 24 horas más tarde. Y a quién le interesa si mi gata tiene las uñas largas o cortas, o si llueve sobre mojado en Monte Grande...


Heme aquí, entonces, a un lado del camino, no ando fumando el humo mientras todo pasa (a veces me lamento de no tener esos esmirriados vicios comunes y vulgares: un cigarrito....una copa de vino...qué desgracia: soy original hasta en lo que no quiero...)

Aquí me encuentro, en ninguna parte, esperando el convite de las ideas...

Acoplando mi voz cascada a la de Fito, para alegrarme por la opción de la inocencia... en estos tiempos de oferta y demanda, de feroces competencias signo pesos, me doy el estrafalario lujo de escoger SENTIR.

Luego se filtrará, dulce veneno, la inspiración hasta las letras mías. Ya escribiré algo como Dios manda. (y quién sabe si manda...a lo mejor apenas es una sugerencia...)

Sobrecarga

11:41 p. m. | 2 Comments

No sé, en serio, no me lo explico... Pero es como que siento un poco de peso extra. O estoy trabajando de más... o alguien se avivó de mi ingenuidad a prueba de balas y está aprovechando la situación. En cuanto me caiga la ficha de qué es lo que me agobia, le pondré solución. Denlo por hecho.

Leo sobre la prehistoria, en un libro de factura limpia y descriptiva. Leo acerca de cómo se supone que los grupos humanos fueron forjando esa bola de conductas que hoy es imposible desmadejar, y que llamamos "cultura". Leo con avidez y curiosidad, leo y dudo, leo y pongo a prueba mis supuestos, leo y consulto con otros humanos que comparten mi zona vital (ja ja) para chequear el nivel de acercamiento a la Verdad.

(Y cómo habrían ellos de saber qué es lo más cierto: se basan prácticamente en las mismas sombras que yo... lecturas, huellas, especulaciones acumuladas... )

Por otra parte, porque supongo que así es como estoy hecha, mi curiosidad me sigue llevando por senderos vírgenes, donde no hay (para mí) ribetes señalados, ni marcas que seguir, sólo -ocasionalmente- acompañantes que gracias al cielo sonríen cuando pasan a mi lado o andan un trecho conmigo.
Pruebo constantemente: enseñando, criando a mis hijos, organizando y llevando adelante a un grupo humano que deposita en mí ciertas confianzas, participando de otros grupos para funciones nuevas... Tengo algunas manías aprendidas que sigo utilizando porque me dan resultado. Pero me siento constantemente empujada a innovar. Avanzo o zigzagueo, sabiendo que voy estrenando emociones, ideas, proyectos que lenta y sustanciosamente cobran cuerpo.

En este proceso, miro mucho a los niños, a los más peques de los que me tocan en suerte en mi trabajo. Miro sus métodos y su estilo de compartir, aun cuando sé que a los cinco años ya han recibido suficiente adiestramiento cultural como para reaccionar según pautas (lástima!).

Algunos me soprenden, muchos me enseñan. Me enseñan sin egoísmos y sin reparos, me dicen lo que les viene a la mente con las palabras que pueden.
Yo: ¿Cómo te diste cuenta de que este juego se podía usar así?

Alfre: "Vas tocando de a una las "cosas de la pantalla", hacés siempre lo mismo pero probás de a uno lo distinto...si probás todas juntas no te das cuenta...y si hacés siempre cosas diferentes...tampoco te das cuenta! Después que me fijé así, si empiezo a hacerlo distinto...voy probando, viste?"

Sintetizo el "método Alfredo" en esta sugerencia: Establecer una acción estándar, variar uno de los componentes de la acción, obervar el resultado. Repetir variando otro componente. Después de haber visto los efectos de cada item sobre esa acción, probar con otra.
Dios! Se parece muchísimo a un algoritmo de programación recursiva...!

Algunos chicos y chicas empiezan su educación ofreciéndonos maravillosas muestras de talento creativo y un uso magistral de la imaginación para salvar problemas de lo más variados. He visto a mi hijo resolver situaciones matemáticas de las formas más inverosímiles, formas que me costaba a mí "seguir", quedarme fascinada ante esas soluciones absolutamente innovadoras. Hoy lo veo, penosamente, a los 11 años, luchando por memorizar la forma "en que la señorita quiere que lo hagamos". Aun cuando llega al resultado correcto por medio de sus estrategias mentales, le cuesta ajustarse a los modelos escolares, falla en reproducir las "formas aceptables" para el sistema. Me esfuerzo por convencerlo de que no importa el 4 en la prueba, importa que él realmente SABE matemática, mucho, pero mucho más que muchos de sus compañeros mejor adaptados. No sé si me sigue creyendo... (otra vez: lástima!)

Me repito: la escuela es una trituradora. Funciona igual que las modernas empresas que "Exigen emprendimiento y creatividad pero castigan los errores y limitan la autonomía de sus miembros. Hablan de trabajo en equipo y colaboración pero incentivan y premian resultados individuales y no a quien comparte su conocimiento." (Miren más
aqui)

Pero... como en todo! Existe el Yin y el Yang. No todo negro, no todo blanco. Existen maestras como Cristina. Existen niños como Santino.

Cris les habla a sus preciados cachorros explicándoles las cosas con respeto por su persona: como a niños, no como a subalternos, ni como a menos dotados. Les estimula la imaginación, los llama "mi cajita de bombones". Tiene una varita mágica con estrella y todo. Mira a cada uno y descubre sus talentos, no como alumnos, sino como personas capaces y llenas de potencias...

Santino es tímido y rehuye la compañía de los ruidosos. No se apasiona por la compu, como muchos de sus compañeros, excepto cuando la propuesta es totalmente constructiva. Tengo en mi panel de clase un dibujo hecho por él con un graficador al que llamamos "John Lennon" con la complacencia del autor y sus coquipers. Santino es creativo, es innovador, se hace preguntas...

En el recreo se pega a Cristina: un día le muestra la recreación de un cocodrilo hecho con el papel de un turrón con un extremo aserrado que remeda una hilera de filosos dientes; otro día produce una infinidad de sombras chinescas con la luz del sol. Son dos almas que se buscan y se reconocen, pienso yo.

Ayer hablabamos de eso con Cris, de la creatividad, de la innovación, de cómo la escuela (la empresa, la fábrica, la iglesia... uf...) opacan esa parte del alma para que todos "encajen". Hablábamos de Santino y su talento, y en eso lo vemos... apenas a unos metros. Yo se lo señalé: estaba usando sus manos como binoculares, mirándonos como si estuviéramos a una distancia enorme. De repente "suelta" uno de los binoculares y saluda con la mano en alto. "Enfocaba" de nuevo...y volvía a saludar.
¿Quién más veía la escena en ese tumulto de fin de recreo? Nadie más, supongo...
Cris también armó un largavistas con sus manos, y saludó a su vez "Chaaaaaaaau...hasta el próximo recreoooooooooo!"
Yo no sé...quizás Santino veía una espesura de selvas y de montes entre nosotras y él. Quizás estaba de pie sobre un glaciar, o en la cubierta de un barco, o sobre una dorada duna del Sahara, o en la orilla opuesta de un torrentoso caudal de agua...

Pensé en todas esas cosas, y pedí más Cristinas en nuestras aulas y patios. Pues niños así tenemos muchos, pero hay que dejarlos fluir. Y permitirles expresarse. Y alentarlos...


Santino es un hermoso río.
Se la agregué a la izquierda de "Esc". Sólo como recordatorio. ;-)

Algo en lo que había pensado como una originalidad y ahora me entero que no, que hasta tiene nombre y se llama "ejercicio de Von Oech ". Consiste en elegir una cualidad a buscar, por ejemplo: te piden que te predispongas a encontrar 5 objetos verdes en el ambiente que te rodea. En cuanto encontras esos cinco...verás otros más...

Algo similar pasa cuando estamos a punto de comprarnos algo (un auto, un par de botas, una mascota) y te parece que por todos lados ves ESO que andas buscando. O cuando aprendemos una palabra nueva, nos parece luego escucharla repetida en muchas otras circunstancias.

(A mí me sucedía especialmente con nombres de personas: el nombre de alguien que tomaba importancia en mi vida comenzaba a aparecer en libros, películas, etiquetas de ropa, personajes históricos, menciones de amigos...)

Y por qué sucede esto, voto a Von Oech? Dicen que porque la gente encuentra lo que está buscando. La predisposición mental hace que nos inclinemos hacia ello. Nuestra atención hace que se vuelvan más importantes. Les dedicamos nuestra energía, y crecen.

Somos una especie que curiosamente se inclina hacia los "malos humores" con mayor facilidad. Duilio, un blogger que me he topado por ahí, lo dice en estas palabras "estamos condenados por estúpidos" Podríamos ser completamente felices, pero no lo buscamos. Buscamos lo que duele, nos apegamos a la tristeza, perfeccionamos la nostalgia de lo terrible. Es curioso...ya hablé sobre esto...sobre el solaz del dolor propio. Algo asi como: "sé que me hace mal, pero no lo puedo evitar"
Entonces, sucedió.
Tal vez se acumularon muchos consejos de quienes me quieren bien. Quizás afloró, una vez más, esa suerte de instinto que conservamos, y me dijo que ya basta de prestar atención a los ornamentos del dolor, que hay dos cachorros que necesitan una madre entera.
Que basta de alimentar los monstruos de la memoria del abandono, de la memoria del amor roto, de la memoria del llanto oprimiendo el pecho y sosteniendo el insomnio.
Y estoicamente, disciplinadamente, empecé a poner en práctica una por una, algunas lecciones olvidadas. Lecciones sobre las propiedades curativas de la risa, por ejemplo.

Hasta los médicos más ortodoxos y galénicos sugieren esta terapia. Una buena sesión de carcajadas mejora la respiración, fortalece el corazón, facilita la digestión, hace vibrar el hígado, baja la hipertensión y se tonifican los músculos que hay en el rostro...
Les doy la razón: las noches que cenamos con carcajadas de postre con mis hijos, suelo dormir mejor o sentarme en la PC con una dosis extra de creatividad o apertura mental.

Empecé a tomarme en serio a la gente más optimista. Pongo a Petti a las seis de la mañana diciéndome que se puede ser feliz a esa hora, en una curiosa mezcla de clásica radio porteña con good morning vietnam. Pettinato clava una versión furiosa y dance de "Wadu wadu", se burla de un titular del día que habla de negociaciones "trabadas" con las prostitutas y travestis de alguna zona roja de la Capital, les dice a mis hijos que es hora de ir al Colegio, y que no importa si no aprenden nada, que vayan igual "a hacerse amigos"...
Repite su frase acerca de la risa, asegurandonos que es "la obra social más barata y efectiva del mundo" Y va sin bonos, sin firma, sin receta archivada.

Admiro a los veneradores del Buda sonriente.
Cambio mi nick en el MSN por otro que me obligue a tener una imagen esperanzada de mí misma, no una imagen derrotada y con sabor a fracaso.

Me miro en el espejo y me acepto con mis arrugas de haber vivido 43 pirulos en este planeta, con mis puntos fuertes y flojos; saco cuentas y me da bastante bien el saldo.

Ensayo unas sonrisas, varias, distintas, matices de la misma mueca estrictamente humana que estoy tomando como medicina.


"Está saliendo el sol..."

Nece(si)dad

12:26 a. m. | 9 Comments

Claro que algunos días los paso bien: tengo motivos.
Pero no siempre lo consigo, que alguien me crea...! Por Dios, entiendo todas las razones, pero basta una señal diminuta para que el torrente de la emoción baje arrastrando los palitos que sostienen los diques de mi llanto.
Son días que lloro y necesito llorar. Y es así, y no se puede hacer mucho.
No sirve que me me expliquen, no sirven los ejemplos, las líneas del tiempo, las ofertas de mandarinas. No me doy cuenta de qué es lo que sirve.
Escribo después de larguisimas jornadas de trabajo, porque necesito escribir y porque me ejercita en la aceptación. Quiero encontrar una única frase por día que sintetice la tormenta de mi alma, no la hallo. No logro escribir breve.
"Doy por buenos los días empleados en llorar." dice un
bloggero.

Autocompasión buchona: necesito que me abracen.


Canto para convencerme... Cito a Shakira...lo siento Edu.


Ya vas a ver…
como van sanando, poco a poco

tus heridas...



Poeta maldito

8:17 a. m. | 2 Comments

Y porque le reclamo que se hace el misterioso, manda una respuesta literaria digna de los malditos o miserables Baudelaire, Rimbaud, Verlaine o Mallarmé...

Los malditos:
Los que renegaron del romanticismo piadoso que expresaba sentimientos universales.

Los maditos:
Los que dejaron de hablar de las emociones de los seres humanos en general, y se concentraron en sus propias emociones y sentimientos particulares.

Los malditos:
Egoistas quizás, más sinceros, sin duda. Buscadores. No sé si encontradores...
Aunque Baudelaire sí declaró un hallazgo (y no menor): “Yo encontré la definición de lo bello, de mi belleza; es algo ardiente y triste , algo un poco vago, que aleja margen a la conjetura. Voy a aplicar mis ideas a un objeto sensible, por ejemplo el objeto más interesante de la sociedad, a un rostro de mujer...”

Y claro, típico hasta el hartazgo, clásico del poeta maldito... el hombre misterioso lanza desde las sombras electrónicas sus sentencias acerca de la calidad de mis retratos digitales.
Y no conforme con aplicar sus ideas a un objeto sensible como mi rostro ¡critica!

Se disculpa con la frase a medio camino entre la literatura de Poe y el humor de Fontanarrosa:

"Yo soy así. Un enigma...Una sombra...
Un suspiro en la medianoche...
Una cortina que se mece...
Un murciélago que se hace mierda contra un poste"


(Y una que creía que lo había leido casi todo...)

Me reencuentro con la voz de Charly en el teléfono, por causas y azares, porque el trabajo nos amontona como hojas secas en pálidas esquinas, porque el tiempo te lleva y te trae, porque sí.

Como dice Benedetti , que
la política conduce a la cultura...nos contamos brevemente y sin muchos artificios nuestras actualidades.
Yo sé que Charly se reía de su mala suerte porque parece más adaptado el que se ríe. Sentí las astillas en el filo ronco de su voz.
Yo también me reí un poco, como Pierrot, como enseñan algunos Maestros orientales... me reí sin ganas y como por obligación. Recité los cuatro o cinco sucesos importantes de mis últimos tiempos, despojándolos de adjetivos para que se parecieran más a las noticias.
Pero de improviso, en medio de la risa y la ironía, se coló la frase "Nos engañaron vilmente, Verita...los que nos hablaron de la experiencia... los que aseguraron que uno se endurece con el tiempo... los que dijeron que aprendés a manejarte con el amor"
Nos engañaron vilmente.
¡Nos engañaron!
(Como aqui mismo...ven un cuadrado uds?)
Analizo y desmenuzo, no sólo la charla, también lo que la charla puso en movimiento en mi interior. Sé que es cierto: que no sirve la experiencia previa. En mi caso, al menos, no sirven ni siquiera mis propias prevenciones, mis autopromesas.

Sólo una amarga confirmación: he aprendido a confiar menos. Sí: yo que era la reina de la credulidad, la que abría la puerta de par en par, la que dejaba su agenda despatarrada sobre la mesa, la que elegía siempre la versión más cercana a la inocencia.
Me da pena -por mí misma- comprobar que esta es la lección que me va quedando.
Desconfiar.

Hay quienes aseguran que esta sensación que me nubla seguido la vista se llama "madurar". O se llama "principio de realidad". Si esta es la madurez de los que "realmente aprenden", no la quiero. Si madurar equivale a una anestesia de los afectos, con la añadidura de la desconfianza, elijo otra vez el sambenito de la ingenua.
Charly, que tiene una gracia especial para narrar sus desventuras, remata la cadena de confidencias con una frase memorable: "A mí me miran el culo y YA me duele...será que recibí tantas patadas...?"

La verdad, me arranca unas cuantas carcajadas. Si no fuese por ese sentido estoico y buena leche, ciertos momentos de la vida tendrían un patetismo imposible de sobrellevar sin devenir en seres vengativos, o resentidos o crueles.
A los que dijeron que el tiempo te endurece, un aviso: sólo es una apariencia. No te endurece nada. Mejor dicho: nada que valga la pena.
Mejor así, supongo. El día que sienta de veras el corazón de piedra, prefiero que me llamen a "entregar el equipo".
Qué joder.

El joven Alejandro, el mismo niño inquieto que porfiaba contra Aristóteles cuando éste trataba de convencerlo de que las tierras del Oriente eran puras quimeras, aquí en el momento en que decide que un caballo será "su" caballo.
"¿No te gusta tu sombra?" pregunta Alejandro, al notar que era eso lo que ponía nervioso al bello animal.

Dice el joven conquistador que nuestra sombra es una suerte de espíritu maligno. Mi sombra: la que proyecta mi propia existencia. Caray, y yo que no soy un brioso corcel, también me asusto.

Tenés webcam?

12:43 a. m. | 3 Comments

Me regalaron
esta cámara web

Y sí: es linda...
es divertida

Pero también:
es agotador "verse" por demasiado rato
descubrirse los tics
encontrarse las manchitas
los des-peinados
las señales del tiempo
los gestos repetidos
los parecidos fatales

Por algo en el manual de usuario
se recomienda moderación.

Te extraño, mar

11:53 p. m. | 4 Comments

quiero ver el mar...
Nos criamos escuchando aquello de "El perro es el mejor amigo del hombre"
No importa cuántos niños han sido mordido injustificada y brutalmente por un perro doméstico, el refrán no se cuestiona. Pienso, por ignorancia.
Por falta de oportunidades que les hemos dado a otros compañeros del mundo animal que pueblan, como nosotros, tristes bípedos implumes, este globo azul.


Soy curiosoClaro, va de caballos el post.
Criaturas hermosas y tímidas, maravillosamente expresivos, los caballos que he visto y palpado me transmitieron siempre un mensaje parecido: mansedumbre y desconfianza, todo a la vez, revuelto y en natural confusión.
Leo por ahí que todo caballo viene equipado con un sistema de olfato que le permite discernir variaciones con precisión de perfumista. Que se espantan ante el olor de la muerte, y por eso cuando un caballo detecta el olor de un cadáver se detiene en seco y se niega a tomar ese mismo camino. Que la forma de presentarse entre ellos es la respiración y así se reconocen, exhalándose unos a otros a modo de presentación.
Estrella en la frente
Que el tacto es fundamental para los caballos, y desde muy jóvenes, buscan el contacto mutuo para relajarse y gozar. En alguna parte -ya no recuerdo dónde- también leí que algunos aborigenes los domesticaban metiéndose con ellos en un arroyo o laguna, donde por horas y horas se dedicaban a rascar y acariciar a su caballo a fin de "quitarle las cosquillas".
En muchos relatos de la tristemente célebre "conquista del desierto" se describe la relación del indio con su caballo como una suerte de simbiosis casi mágica. Los indios no usaban monturas ni arneses ni espuelas, y sin embargo sus caballos se mostraban fieles, atentos, entregados. Reaccionaban al movimiento del cuerpo de su jinete, anticipando de una forma que parecía sobrenatural, los deseos del humano...
Cambiaban "de aire" con gracia y sin necesidad de las brutales imposiciones de látigos ni aceradas púas en los ijares. Al paso...al trote...al galope...al galope largo...y adiós.


Siempre me sorprendió la inmensa cantidad de expresiones que puede manifestar un caballo, con su cara y gracioso cuello, y acompañando con todo el cuerpo. Algunas son fácilmente reconocibles, otras menos, y muchas serán imperceptibles para los legos (como yo)
Hay quienes recomiendan prestar atención a las orejas de un caballito: por ejemplo...una atrás y una adelante es una expresión de duda, algo asi como "¿qué dijiste? no te entiendo..."
A mí me sobrecoge la mirada de un caballo: profunda, dulce, inteligente...
Se cuentan cientos de historias de fidelidad de los caballos con sus dueños. Mi hipótesis es que el caballo no piensa en el humano como un dueño o patrón, sino que lo adopta como uno de su familia, o como un amigo querido al que todo se le perdona. Un caballo medianamente astuto es capaz de llevarte de regreso después de una borrachera. Se queda a tu lado si estás caído. Se arrima a mirar qué estás leyendo o qué comés, con un candor y un interés de niño que no pueden menos que provocarte un afecto puro.
Tengo miedo che
Parece que a lo largo de la historia, caballos y humanos han escrito en múltiples ocasiones, auténticas historias de comunicación, empatía, heroísmo. Shakespeare inmortalizó la frase del título, en boca del Rey Ricardo. Este ha caído del caballo que montaba, y enfrentado a una muerte segura, se bate desesperadamente a pie mientras pide a grito: “Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo!”.
Caballos famosos: Bucéfalo, el de Alejandro Magno, Rocinante, el de Don Quijote, Babieca, el del Mio Cid (pobrecito, qué nombre mas horrendo le fue a escoger,che), Marengo, el preferido de Napoleón Bonaparte. Y Mancha y Gato, vamos.
En cuanto al famoso "caballo blanco de San Martín"... sólo existió en los billetes. San Martín tenía dos caballos elegidos: un tordillo, y un alazán tostado. Mala suerte: en la primera batalla "oficial" en Argentina le reventaron a su amado caballito con una esquirla de bala de cañón (y casi le cuesta la vida....remember al Sargento Cabral y demás etcéteras cronológicas)

Mi caballito preferido sería seguramente uno muy temperamental y perceptivo. Lástima que no hay lugar en mi departamento para tan sensible y voluminosa mascota.
Amor de caballitosAdemás, cada vez que digo que el olor de los caballos después de un prolongado ejercicio de galope me fascina, me suelen mirar con expresiones condenatorias.
A falta de equinos verdaderos, tengo fotos, recuerdos, relatos...


Recuerdo ese tema de Serrat: la niña que abandona el hogar porque quiere vivir el mundo, que se va dejando su adiós de papel sobre la mesa. La madre que se pregunta qué falló, si le di mi juventud, un buen colegio, el platito de comida caliente, el cuento de las buenas noches.
Me causaba una sensación de áspera compasión.
Pero era solo una historia lejana.

Pero, sucede: una vuelve la vista hacia otras cosas, o se distrae de la maravilla que burbujea alrededor abrazándose a las horas y la niña de verdad está escribiendo su adiós en un papel.
Esa que en sala de tres recitaba un extensísimo poema de San Martín para estupor de sus maestras, esa que calzaba zapatitos blancos que cabían (juntos) en mi mano, esa que sólo quería vestir de rosa y que se negó, contundente y resuelta, a tomar mamadera...
Esa nenita que anteayer ponía los dientes de leche en la mesita de luz, y ayer (¿cierto que fue ayer, nomás?) inventaba nombres exóticos para sus muñecas, hoy, de golpe, como marcada por un rayo, sin avisar, sin anestesia, se me pone a sufrir las absurdas necedades del corazón.

Ahora sorprendo su reflejo en las vidrieras de los negocios, cuando camina a mi lado, sobresaliendo por encima de mi cabeza, fresca y completa, erguida y despeinada.
Vuelvo a casa y la encuentro escuchando música de Silvio Rodríguez, para flagelo doble de nuestras maltrechas emociones.
Ahora se ceba sus mates, administra sus ahorros con discreto y certero control, cambia de amigos sin avisar, suspira frente a un viejo y clásico poema de Neruda...

Y se va.
Se va...
Se empieza a ir de a poquito... algo en ella debe advertirle la cercanía del desgarrón....
Se va dejando, como las miguitas de Hansel y Gretel, adioses de papel aquí y allá...

Entonces siento esa punzada en mi pecho, esa pregunta sin respuesta posible: "Qué va a ser de tí lejos de casa? Nena...qué va a ser de tí?"

Desensillar

7:30 p. m. | 5 Comments

"Hay que desensillar hasta que aclare" suelen decir en campo, cuando la noche se vuelve peligrosa, el camino incierto, el clima imprevisible.

Y cuando se siente que no hay paso que nos lleve a buen destino, agrego.
Ni paso, ni trote, ni galope.
Las sendas se ven como las engañosas opciones de un laberinto cruel, donde la única promesa es un Minotauro sediento de sangre.
Las huellas de los otros no nos sirven: nos negamos a aceptar que este camino ya lo han recorrido otros, otras; queremos hacer nuestro propio itinerario, nuestros propios magullones, nuestras heridas lamidas por el agua del tiempo.
Las sombras son lo infalible, lo seguro. Las sombras se ciernen sobre nuestra cabalgadura, en la que no hay espacio para ningún jinete más. Estamos irremediablemente solos ante este presente. Ya hemos intentado cerrar los ojos y siguen allí.
Hemos tratado de encender débiles lumbres, quemando en ellas nuestro abrigo, nuestras provisiones, nuestro débil porvenir de bienestar. Fue un remedo de calor, nada del otro mundo. Estamos nuevamente avanzando a los tumbos, errando la ruta, eligiendo mal, provocando malas consecuencias, actuando sin mesura, despilfarrando la energía que luego nos hará falta para sobrevivir.Es el momento de volverse otra vez simples. De hacer caso de los proverbios más clásicos. Por algo dicen del Rey Salomón que era tan grande su sabiduría porque sabía un proverbio para cada ocasión.
Así que creo...voy a desensillar hasta que aclare. Tengo los ojos cegados por emociones, imposible dar un sólo paso más. Necesito claridad para pensar. Necesito claridad para ponerme en marcha otra vez, mirando el horizonte.
Me acurruco para dormir un poco (¿Dormiré mejor esta noche?¿Será más piadoso conmigo el insomnio?) Pronuncié las palabras que brillaron sobre mi cabeza como chispas vivientes. Quiero dormir...dormir...
Buenas noches amigos.
Y enemigos.

DragonFly me sigue convenciendo...

"y sin embargo cuando duermo sin tí, contigo sueño" (Fuck!)

(Escúchenlo...clic aquí)

Alquimia

12:48 a. m. | 0 Comments

Madrugamos -¡mucho! ¡es injusto!- y vamos hacia nuestras tareas en medio de una somnolencia atroz.


Entonces una vocecita en falsete, una voz que se pretende de niño, dice chistes en la radio. Los chistes son francamente malos, pero el conjunto de la voz nasal y acelerada, y la broma blanca hacen su efecto.

Un señor va con su perro a ver Harry Potter.
Cuando termina la peli, el perro aplaude y aplaude...Entonces el señor que está al lado le dice "Oiga, no lo sorprende que su perro aplauda?"
El amo responde "Claro que me sorprende, porque se la pasó diciendo que el libro no le había gustado!"

Nos reímos, primero con condescendencia.
Luego con entusiasmo.
Finalmente con una inexplicable alegría que hasta nos avergüenza.
El aire transmuta, el clima cambia, la risa me inyecta motivos para seguir estando aquí: por fin entiendo la alquimia sin subterfugios.



Bendigo al Espiritu de la Palabra, que convierte en acto la potencia, que lanza a la eternidad lo que antes era tan solo intención.



Qué bien me sienta que Silvio lo haya pensado también así...


Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Porque ha pasado que historia se convierte en palabras,
ha pasado que el mundo se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Algo anda MAL

10:58 p. m. | 3 Comments

Yo aflojo, tiro la toalla, lagrimeo, describo mi impotencia y algo que se parece a la decepción.
Ella, dieciséis añitos, ojos comprensivos también húmedos, pero mirada más serena, me abraza y me consuela.
Y dice "bueno: basta, basta..."

Algo anda MAL aquí.

Me siento difusamente ansiosa, quizás un poco melancólica, quizás una pizca de frustración, y la larva del dolor en el pecho... y el peso de la obligación en las espaldas...
Hago algunas cosas con desgano, mecánicamente, sin alegría.
El, once años, el de las frases graciosas, toma mi puesto en la tarea de poner la mesa, dice que el olor de la comida es maravilloso, hace una broma sobre el jugo de manzanas...
Y dice "Dale, má, no hables como si estuvieras enojada con nosotros"

Algo anda MUY MAL aquí.



Llego a mi trabajo de evaluadora irritable y sin ánimos.
Mi primer alumno me da las gracias por corregirlo, se confiesa poeta y describe, avergonzado, la necesidad de saber usar el procesador de textos en favor de la poesía. "Y, a los 60, todo cuesta más, sabe" se disculpa.
El segundo sonríe, pese a la espera. La tercera es una chica de Colombia que también me agradece por el modo en que le tomé la prueba. El trabajo se anuncia pesado y sin pausa, y entonces Leandrito trae este café, sin que se lo pida: cortado, dos de azúcar, en jarrito.
Un rato más tarde pasan preguntando qué queremos tomar, nos invita la Universidad.

Algo anda MUY, MUY MAL aquí.


O algo anda bien, y la rueda del Karma se empezó a poner en marcha nuevamente.
Salud!! Me quiero emborrachar por primera vez! Y no de besos esta vez. Y menos de vino o algo semejante.
Hoy quiero emborracharme de su inocencia recién llegada, del milagrito de sus latidos ligeros, de la pureza de su limpia existencia.
Quisiera librarme de todos los pesos y las telarañas que enturbian mi alma para abrazarla sin contaminarla. Quiero decirle sonriendo que la hemos estado esperando, y que mientras tanto construimos un mundo imperfecto pero lleno de cosas que valen la pena.
Julia... aquí estamos los que te queremos querer, para decirte que la amistad existe, que la belleza existe, que la bondad existe, que algunas veces nos alimentaremos más de las sonrisas que del pan con manteca, que seremos mejores porque todas las Julias (y las Chechus y Patos, y los Leandros y Priscilas, y los Guidos, Dimas, Paulis, Cielos, Valentines y Nikos) merecen oportunidades mejores.

Julia: no creas en los vaticinios del horror, porque aquí estamos los que edificaremos las casitas de los árboles donde no lleguen jamás las lluvias ácidas...
No creas en los que dicen que no hay futuro, vos sos futuro, todo futuro, 99% futuro... que Dios se atreva a decir que no estás incandescentemente aquí...
Mejor cree, desde hoy, desde ese rectángulo de sabanitas perfumadas, en la confianza, en la ternura, en el empeño, en el coraje de esta loca raza. Cree en los Reyes, en Papá Noel, en los unicornios azules, en el Ratón Perez, en la magia de las palomas con manos que tan bien le sale al mago Hernán...
Sé feliz porque has llegado a una parte del planeta donde los teléfonos se saturan pelotudamente el día del amigo, no cuando sube la bolsa en Tokio. Sé feliz porque aquí tenemos el dulce de leche y las canciones de María Elena Walsh. Porque tres pares de brazos por lo menos se turnarán para tus provechitos.

Brindemos, Julia, porque

La vida es bella, ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor.


Tu destino está en los demás, querida bebé, en todos nosotros, los que te recibimos con hurras, con globos, con estrellitas, con aplausos, con bendiciones.

HIJOS

3:12 p. m. | 1 Comments

Decía Gibrán:



"Tus hijos no son tus hijos

Son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma.

No vienen de tí, sino a través de tí

y aunque estén contigo, no te pertenecen"



Bueno, vamos a ver Vida querida, quién gana la pulseada. Yo soy de las que se levantan con la flecha atravesada y sigue. Y no es que esté provocando: también soy en extremo pacífica, ya me lo dijo el psicólogo que nunca me atendió: estoy "mal armada", me entristezco cuando debería enojarme.

Pero me planto y me rebelo y no me gusta nada eso de que no son mis hijos...

Que vienen "a través" eso sí... Somos vehículos para hacer llegar al mundo a personas que librarán el buen combate...

Pero te digo más, Vida, te digo más: no me pertenecen (la posesión envenena), pero están conmigo. Y algo mejor sucede: yo estoy en ellos, allí donde nadie puede arrebatarme nada.
El corazón no entiende de ADNs...




Como dicen mis chicos: ME LA BANCO. ME LA RE BANCO.
(Usted también: resista, no se me rinda, dé pelea. "Trémulo de pavor piénsate bravo y arremete feroz ya malherido")

Heridas

3:25 p. m. | 3 Comments

Otra carta de mi amigo "Chile". No es que va a ser mi coautor en el blog. Pero escribe lindo, hace bien al alma. Y como nunca se atreverá a publicar sus escritos, le hago trampa, publico yo, en el más puro estilo diálogo socrático. Por algo es profe de Filosofía.


“¿Puede alguien decirme: me voy a comer tu dolor?”
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota


No hay dolor más grande que tu herida,¿no, querida?, ya lo decía el sufriente Miguel aunque refiriéndose a la muerte, siempre injusta, siempre inoportuna, siempre demasiado pronto, de un amigo. Yo te comprendo, cariño, como hay varios otros que seguro te entienden y quisieran hoy repartirse en pedacitos tu dolor, para mitigarlo un poco, para hundirlo en el sano olvido, para matarlo junto con el amor ingrato.

Amigo: ahora entiendo, finalmente entiendo, o hago como que entiendo para poder dejar de ser la desdichada, para ponerme de pie...porque es lo justo, porque "soy merecedora", porque están aquí a mi lado, donde deben, donde los requiero, cuando los necesito, aquellos en quienes debo confiar.


Entiendo a los que me entienden, a los que se reparten mi agobio en pequeñas o magníficas tajadas, y aguantan, estoicamente, mi llovizna sobre sus hombros.
A los que sienten conmigo, aunque no sientan como yo...

Es cierto, bonita, nadie puede sentir por ti (hoy esa unicidad más parece una maldición que aquel misterio que nos hace tan preciosos).

Somos un mar de fueguitos, diría Galeano. Pero cada uno es por sí mismo, a solas, una fogata de labios anaranjados o una brasita languideciendo...
Estamos solos frente a los grandes misterios: la génesis de la vida, el placer, el amor y sus laberintos, el dolor...

Pero también es enteramente cierto que el dolor no puede soportarse solo. Necesitamos de esos brazos, de esos abrazos, de esos ojos que fielmente te amarán, de esos oídos que entienden lo dolorosamente absurdo o injusto que es el amor, de esos corazones que mueren contigo cuando tú mueres de desilusión; de esas palabras perfectamente inútiles y poco originales que se dicen en tales ocasiones y que tienen razón aunque no traen, como nada trae en ese momento, ni consolación ni alivio a la tristeza.

Ya se lo preguntaba Serrat en "Si la muerte pisa mi huerto": "¿Quién será ese buen amigo que morirá conmigo, aunque sea un tanto así?"
Cuando nos volvemos demasiado grises por el llanto o la autocompasión, cuando suspiramos más de tres veces por minuto, cuando no somos, definitivamente, una buena compañía...también empezamos a desconfiar: estarán allí esos brazos, esos oídos, esos mates o vasos de soda para compartir, esos sillones que invitan a quedarse, esas personas que hemos -quizás- dejado olvidadas en los momentos alegres?


Y tienen que estar, aunque no traigan ni consolación ni abrigo a la tristeza, para abrazar, para contemplar con amor, para oír entendiendo, para morir ese rato contigo, para decir esas palabras perfectamente inútiles y poco originales; para saber que tienes donde caerte dolorosamente viva, que puedes, querida, caerte y revolcarte en tu dolor porque aquí estamos quienes caeremos y nos revolcaremos junto a ti. Porque después, contigo, como aprendiendo a caminar otra vez, juntos, fielmente tuyos, maltrechos tal vez, lo único seguro es que nos levantaremos.

Juan Carlos


Mucho más alentador caerse viva, aun cuando sea "dolorosamente viva" que caerse muerta. O quizás, al decir de Osho: no "caigas" en el amor (fall in love), elévate en el amor.
Ayuda ver claridad en el horizonte. Se avanza con mejores pasos cuando se percibe que otros marchan al lado.
Maltrechos, tal vez, como me señalas, Juan (todos tenemos heridas de amor, todos los que nos arriesgamos a vivir...) Pero de pie, ensayando pasos...

Henry Drummond dijo una vez que, si acaso existe ese momento de prueba final en la vida, en ese instante "...No será tomado en cuenta lo que hicimos, en qué creímos, o lo que conseguimos. Nada de eso nos será reprochado, pero sí nuestra manera de amar al prójimo. Los errores que cometimos ni siquiera serán recordados. No seremos juzgados por el mal que hicimos, sino por el bien que dejamos de hacer."
Dijo también que no se nos preguntará como vivimos la vida, sino cómo amamos.

Y entonces, si en el atardecer de nuestras vidas se nos juzga por el amor, espero que haya en mi favor la benevolencia de haber amado mucho, en exceso, con desmadre, volcándome una y otra vez pese a las promesas de no repetir la entrega...
Que pongan también en mi cuenta el agradecimiento a las almas amigas, ya que la gratitud es la memoria del corazón...

Levantémonos, entonces, amigo Juan, amigo Chile. Vamonos nomás a escuchar jazz, no importa que el dulzor del ritmo arranque nuevas lágrimas de mis ojos. Pongamos parches en las heridas, hasta que se vuelvan cicatrices que sólo den una punzada los días de humedad.
Cantemos, para darnos ánimos, cantemos con voces quebradas y sombra en el iris de los ojos...
Hagamos caso de Vinicius, cuando afirma:

Y, no obstante, es preciso cantar
más que nunca es preciso cantar


Él siempre lo consigue: escribe algo que me conmueve
y me pone en marcha. Dice las cosas dificiles con frases
simples y las cosas simples con palabras impecables.
Llegó a mi correo, era un comment para el post de
Rubén Darío. Ese poema que Juan -Chile- recitaba de
memoria y con tono solemne, en una larga noche de
insomnio, previa a un parcial (¿o era un final?) Sé que no se
estila, pero aquí va el mensaje, posteado, lo comparto.
Gracias Chile, por estar ahí.


Querida Vera:
Como siempre llego tarde a todos los sucesos.
Demasiado chico para la revolución(cuando ella se mezclaba con mis juegos infantiles, cuando todo Santiago bullía de ganas de cambio, cuando la famosa lucha de clases distaba de ser una frase célebre), demasiado joven para el exilio( el exilio te lleva a envejecer demasiado rápido); así, cuando me conociste, tenía varios pelos más, pero era mucho más viejo de lo que nunca seré.
Hoy llego tarde a tu dolor, me aflige no haber estado allí para el instante exacto de tu estupor, para el instante certero en que tu corazón se sintió de piedra.
Solo te repito amiga porque sé, por experiencia, que lo que dices es verdad, pero sé también que mañana( qué tiempo enorme es mañana ¿no?) tu corazón volverá a ser tu corazón y no el de Darío, acobardado como todos por el dolor,por la pérdida de la juventud, por el miedo a la muerte pero, por sobre todo, por miedo al amor; el amor que congrega todas las dichas y todas las esperanzas pero que cuando muere ( más que cuando solo falta), congrega tras de sí todo el dolor y esas ganas absurdas pero verdaderas de preferir antes la muerte que ver a tu amor partir.
Ahora llego tarde a tu blog, porque tu viejo amigo siempre está con esa riña fascinada con la tecnología y sabe que este correo tiene más forma de respuesta a tu blog que otra cosa. Perdoname también esta tardanza, ya pronto me pondré al día con la tecnología pero sobre todo con estar allí al alcance del dolor de mi amiga.
Pensando en ti me puse a escuchar esos viejos temas del joven Silvio ( qué bien envejecen Óleo, Ojalá y otras tantas), qué bien dicen las cosas que a todos nos siguen pasando.

Un abrazo enorme querida.

Tu clásico, o simplemente antiguo, amigo Chile.

Juro que no es la cercanía de mis 43. Nunca me ha causado pena cumplir años y normalmente empiezo a declarar que tengo la edad que estoy por cumplir unos 2 o 3 meses antes.
Es más bien la instalación de una amarga certeza. Serena, pero intransigente.
La irrefutable verdad de que el tiempo transcurre y la vida es todo eso que va quedando en el anecdotario más o menos frondoso, ridículo o divertido con que podemos iniciar una charla con un desconocido. La verdad sin retorno de descubrirnos fuera de ciertas decisiones de nuestros hijos, esos mismos que insistimos en comparar recordando con ajustada precisión los kilos que pesaron al nacer.
En un
reportaje reciente (que terminó casi a las piñas) el "Negro" Dolina dice que el paso del tiempo le impide disfrutar de cada segundo de felicidad, porque empieza a notar ese discurrir como la germinación en la conciencia, de la sombra gris que llamamos el sentido trágico de la vida.

Porque es entonces cuando notamos lo que hemos perdido. Lo que no hemos hecho. Los maestros que ya no tendremos. Las oportunidades de amar que desechamos (estábamos tan ocupados en tantos otros menesteres...!) La gente que dejamos ir, que no nos arriesgamos a conocer. Los pecados que no nos atrevimos a gastar. Los sabores que definitivamente dejaron de existir...
Nos damos cuenta de que no hay gimnasio que valga, ni crema hidratante que humecte el rictus de los cuarenta y pico.
Padecemos nostalgias prematuras o nos comportamos de repente como adolescentes gigantes, complaciendo los cánones de una sociedad que nos grita en los oídos que lo único valioso que puede ostentar un hombre, una mujer, es su insolente juventud

Yo distingo el ataque del sentido trágico de la vida porque me asaltan súbitos arranques de curiosidad por los epitafios y testamentos. O porque me da por observar mi vida como en un libro de Historia: recapitulo...yo tenía

  • 4 años cuando los estudiantes de la Sorbona, en el Mayo Francés escribían "Debajo de los adoquines, la playa"
  • 6 años cuando mi viejo decía "no se duerman...miren...miren...que esto va a ser Historia...el primer hombre en la luna..."
  • 10 años cuando una multitud desfilaba incesante frente al ataúd de Perón
  • ¡Y -por Dios- cuando les cuento a mis peques que la tele era en blanco y negro! Me miran con una expresión que es dudosa mezcla de incredulidad y compasión. Me veo como una copia en sepia de mí misma...

    Yo calculé, como casi todos, mi edad para el 2000. Me imaginaba que el 2000 nunca llegaría, o que llegaría con soluciones y progreso. El 2000 era el año de los otros, no el mío. Tener más de treinta era un impensable, como bien lo versifica Benedetti en su poema "Pasatiempos" :

    Cuando éramos niños / los viejos tenían como treinta
    un charco era un océano / la muerte lisa y llana / no existía.
    Ya cuando nos casamos / los ancianos estaban en cincuenta
    un lago era un océano / la muerte era la muerte / de los otros.

    Cuando nos divorciamos -digo yo- el océano eran nuestras lágrimas, y nuestros padres ya eran solo "maduros" de edad indefinible. Y como estábamos plegando por la mitad nuestras vidas, la muerte no era ni siquiera una alternativa...

    Si no fuera porque soy abstemia, este sería el momento adecuado para irme de copas al Viejo Bar de los Fracasos. Allí donde me miraste apenas y lloré. Allí donde me di cuenta entonces que el Amor abre puertas que cerró el ayer...

    Allí, para que vea en el fondo del vaso,
    empañado por mi aliento,
    algún signo inequívoco que desdiga esta amarga certeza.
    Divertido y desacartonado, este caballero que se permite escribir "pedo" en un poema para niños (ganándose de inmediato la adhesión de tan dificil público) escribió una serie de post que se inician aquí acerca de la idealización en la pareja.
    Por ejemplo, dice cosas como:
    "Idealizar es ver a nuestra media naranja como si fuera el mercado de abasto. Es una especie de maquillaje global con el que le damos una mejoradita al postulante y lo ponemos más a tono con lo que andábamos buscando."
    Las "Leyes Pescetti" sobre la idealización: dolorosamente comprobables. Ay, Dios.
    ¿Será tanto así, atormentado Rubén Darío? ¿Será más dichoso el árbol, más dichosa la piedra, menos apesadumbrados quienes no se sienten vivos? ¿Será que estar vivo conlleva sufrir? Yo no quiero más de esto...
    Dice mi hija -que es una niña sabia- que debería probar alguna emoción fuerte, para que se me quite el sabor amargo, aunque sea por un rato. ¿Y qué podrá ser? Tendré que detenerme a pensar...

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