
Froté mis manos, dentro de mis guantes, dentro de mis bolsillos, mientras dejaba escapar una bocanada de aliento tibio, que la mañana contorneó de blanco.
Millones de mosaicos de hielo, un campito brillante e inmaculado de escarcha, se quebraba en bajo mis pasos, con un ruido a caramelo de confitura. La parte linda.
Después, a poco de andar, ví también bajo la copa de un árbol casi sin hojas, a un mendigo tratando de calentarse las manos en un fueguito de nada. Se frotaba, se cruzaba de brazos, se ponía en cuclilllas, se volvía a frotar. "Encima cayó helada" repetía.
La parte que dolió.
Con un mundo tan grande, tan variado, tan abundante... es inconcebible, irracional, suicida que haya seres humanos que padezcan algo tan evitable como la falta de abrigo.
2 comentaron esto...:
Nunca hela más frio que adentro de uno.
Te lo digo, a pesar de viajar con aire acondicionado en este lado del mundo.
Bellas palabras
A.-
muy muy cierto, querido Andy
Y cuando cae la helada del lado de adentro... es dificil que se derrita, aunque salga a tope el sol.
(y su perfil? para cuando?)
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