"El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal."

Como suele suceder -al menos, a mí me pasa- cuando uno busca una cosa en la Red acaba encontrando otras. Parecidas, emparentadas, diametralmente opuestas, qué se yo.
El caso es que me topé con el decálogo de los derechos del lector de Daniel Pennac. Luego con fragmentos de su libro "Como una novela". Lindos fragmentos.

Me detuve a pensar en las emociones que a veces me suscita una buena lectura, ese momento de acomodar las almohadas, la luz brillante, el libro abierto en la página marcada, el reencuentro con la historia, con los personajes, con la trama que quedó suspendida...
Hace unos días hablando con Chechu, no se de dónde, llegamos al punto en que ella me decía que en la prehistoria las imágenes no se usaban en el mismo sentido de la escritura, que fue mucho después, que marcó esa tendencia que señala Pennac, la certeza de saberse mortal,y por tanto, la necesidad de dejar un testimonio de uno mismo. Las imágenes de las cavernas, esas conmovedoras pinturas de cacerías, de rituales, esos retazos atrapados de vida cotidiana de esos remotos tiempos de sobrevivir para contarlo al día siguiente...fueron desesperados intentos, creo yo, de capturar lo sagrado, de plasmar lo efímero de la vida humana, su precariedad, su peligroso destino...

Un individuo sometido a la presión de tener que sobrevivir a un mundo efectivamente hostil me imagino que no encontraba tiempo concreto para inventar tan siquiera la escritura.

Daniel lo describe bellamente cuando aclara:

"El tiempo de leer, como el tiempo de amar, expanden el tiempo de vivir.
Si tuviésemos que enfrentar el amor desde el punto de vista de nuestra agenda, ¿quién se arriesgaría a ello? ¿Quién tiene tiempo para estar enamorado? Y sin embargo, ¿alguien ha visto alguna vez a un enamorado que no se tome el tiempo de amar?
Yo nunca he tenido tiempo para leer, pero nada, jamás, ha podido impedirme terminar una novela que amara."

Aunque contradice mi hipótesis cuando nos previene:

"La lectura no tiene que ver con la organización social del tiempo; es una manera de ser, como el amor."

También sé que hay quienes afirman que uno escribe porque ha leido, tal como afirmó el mismo Jorge Luis: "Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído".
No me considero una buena lectora, me he salteado los clásicos más hiperclásicos con total desparpajo, y en cambio, cuando sopló el viento, me puse a leer cualquier papel que cayó en mis manos (o en mi escritorio...cualquiera de los dos...).

Me reconcilia con la literatura el decálogo del Sr Pennac (el comandante Torta Frita argumentaría que porque soy irremediablemente afrancesada) y me excusa de no haber leido a Tolstoi y de no haber disfrutado al Mio Cid.

Me dio un nuevo sentido para seguir, tozudamente, tercamente, con este modesto blog.
Escribo porque soy mortal.
Cuando yo ya no esté, en el cyberespacio estarán algunas de mis torpes huellas, en una mesa lejana, una hoja con mis letras impresas, en la etiqueta de un regalo, una combinación de frases que tipeé desde este mismo teclado, con estos dedos que tiemblan, con este corazón que desborda.

2 comentaron esto...:

Carlos Paredes Leví dijo...

Yo creo que uno escribe por la necesidad de expresarse y de trascendencia, dejar una huella de nuestro paso por el mundo. A fin de cuentas, toda vida no es más que la constatación, en mayor o menor medida, de un fracaso.
Un saludo.

VeRa dijo...

Siempre de un fracaso, che?

Y que hay de nuestros breves y fulgurantes éxitos?

Carlos váyase mas atras en mi blog, busque el post sobre Diogenes el Cinico...

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