De buenos amigos

12:37 p. m. | 2 Comments

Escuché por ahi que un buen amigo es el que te critica en presencia, pero habla bien de vos cuando no estás.
Confieso que me cuesta digerir las críticas.
No porque sea yo una persona que hace todas las cosas bien (sería aburridisimo, supongo) sino porque está en mi naturaleza ser autoexigente en algunos aspectos y autocondescendiente en otros.
En fin, que tengo una valoración extraña y ambigua de mí misma. Entonces quizás lo que para algunos es intrascendente, para mí es una herida narcisística irremediable.
Mi tío Jorge siempre decía esta frasecita, de la sabiduría popular "Lo que para uno es trapo, para otro es bandera"

Ahora, justo ahora, hace minutos, me encuentro en internet con un amigo al que le reclamo que no lee este blog. Dice que no lo hace porque es buen amigo: "Soy muy crítico" remata.

Y entonces pensé esto...
Y digo: si no puedo soportar las críticas de mis amigos... no puedo soportar nada.
Y añado: si solo escucho a los que me endulzan el oído, terminaré con sordera en el corazón.
(Este post va dedicado a Dianita ...ella sabe por qué)

Algunas veces uno necesita que le digan lo que ya sabe, pero parece que ha olvidado.
Que se lo repitan. Que usen la técnica del mantra milenario.
Necesitamos "vaciarnos" de todo lo que aparentemente ya tenemos claro y aceptar nuevas comprensiones.
Necesitamos leer de nuevo el mismo poema, oír la misma frase, ver en los ojos de alguien -nuevamente, milagrosamente- el mismo brillo que ya vimos anteriormente.... sólo para saber que aún existe... sólo para saber que ya existió...
Estamos de pie sobre el borde filoso de nuestra endeble cordura y sentimos la tentación de dejarnos ir. Y la tentación es sabrosa. Endemoniadamente sabrosa.
Nos negamos a entender que la felicidad es nuestro destino. Preferimos autocompadecernos porque el mundo externo se nos ha vuelto hostil o peligroso. Ponemos allí las frustraciones y las broncas. Todo afuera, todo en los otros.
Dejamos de ver -nos cegamos, propiamente- qué tan profundo tenemos inscriptas esas sabidurías que en otros casos han transfigurado una experiencia dolorosa en otra de crecimiento y autoafirmación, sea propia o ajena.
Los monjes budistas dicen que si la mente consigue dominar la experiencia, que si la mente consigue, mediante sucesivas inscripciones de las experiencias, volver positivos los saldos, orientar los esfuerzos hacia lo que realmente buscamos, entonces la vida no podría hacerte tanto daño.
Y : ¿qué buscamos?
A juzgar por la constante insatisfacción: no es la moneda, ni la casa, ni la silueta perfecta, ni el pasaje de avión, ni siquiera el plato de comida. Es mas contundente y mas brutal, es más básico. Es AMOR. Un destello de amor, un impulso de amor, un deseo de amor.

Entonces, como hay que repetir, repito:

Tú eres el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino.





Mi cabeza no descansa.
Ni siquiera en sueños.
Teje redes, inventa historias, anuda pareceres, imagina soluciones.
Visita mundos y sigue preguntando. Mi mente es incansable.
Ah...pero el cuerpo... el cuerpo pide por favor un sueño despejado de labores.
Sueño que sueño... y en el sueño sigo revolucionando los átomos de la vida.
No es que hablo dormida: es que mi espíritu no duerme, ni aun en sueños.
Cuenta una leyenda china que un potrillo blanco, todavía inexperto, todavía temeroso del mundo, estaba en la orilla del río tratando de decidir cómo o por donde cruzar... o decidiendo si debía cruzar.
Estaba tan angustiado por no tomar la decisión que un caballo de la manada (o quizás...por qué no? una yegua!) se le acercó y le preguntó por qué dudaba tanto.
Él respondió: "El buey me dijo que el río es semejante a un charco...que apenas si toca el agua su panza. La ardilla, en cambio, dijo que el río era un sitio peligroso y profundo, con correntadas que podrían arrastrarte hasta el fondo..."

"El buey?" preguntó su asesor. "Es mucho más alto que vos... y la ardilla...es evidentemente mas pequeña. Ambos sólo pueden decirte lo que les pasa a ellos con el río."
"Entonces?"
suplica el potrillo
"Entonces... para saber cómo te va a ir con algún asunto, no queda más remedio que involucrarse con él"

Y, dando un leve toquecito de ánimo, le indicó la orilla.

involucrate con el asunto...Así que, claro, como era de esperar: ni el río era un simple charco ni se trataba de una barrera infranqueable.
De a ratos caminó tranquilo, otras veces vadeó haciendo un notable esfuerzo...
Llegó del otro lado y ahora que volvió a mirar, ya no le parecía una cuestión por la cual preocuparse.

Entonces: aquí estamos.
De este lado de la orilla. No soy buey, no soy ardilla, no soy siquiera un potrillo que tiene el amparo de su inexperiencia.
Me estoy arremangando los pantalones, dejo el reloj (no es resistente) en una ramita aquí, para cuando regrese. Me froto las manos, me dan ganas de estar ya del otro lado: vamos a ver qué me pasa a mí con el río.
Curiosidades de la blogósfera: alguien se puso a pensar y medir cuando se considera a un blog "legalmente muerto".
A raíz de ese dato -muy "geek" por cierto- se me disparó una secuencia de suposiciones acerca de estas declaraciones de estado de las personas, las instituciones, las páginas, las emociones...

¿Cuándo un blog está verdaderamente "muerto"? ¿Cuando nadie postea o cuando nadie lee?
¿Cuándo se ha muerto un sentimiento?
¿Cuándo se ha muerto una ilusión?
¿Cuándo es "razonable" decir que está legalmente muerto un volcán apagado, un sistema político olvidado, un ser querido conectado a aparatos que lo hacen latir lastimosamente?

¿Cuándo está legalmente muerto un amor?
Y viceversa: ¿qué cualidades, qué síntomas específicos, qué bullir de endorfinas debería prevenirnos que ese amor no ha muerto del todo?

Y todavía más importante: ¿cuándo estamos legalmente seguros de que un amor HA NACIDO?

Acepto sugerencias, escucho ofertas.
"Quise convertir una habitación de casa en un jardín zen, ya sabéis, arena, algunas rocas y un rastrillo para arar formas mientras meditas. Yo opinaba que quedaría muy bonito y que relajaría mucho entrar allí, con olor a incienso, esas cosas. Mi mujer, sin embargo, consideraba que haría un montón de polvo, y que pronto tendríamos el pasillo lleno de arena, y que se nos iría metiendo por los zapatos, y que, además, aquello sería un perfecto nicho ecológico para todo tipo de bichos. Y es que es lo que tiene el zen, que no se puede practicar en casa."

Este es uno de los cuentos de cien palabras, llamado Jardín zen, que publica Jordi Cebrián en su blog. Hay muchos bonitos y ocurrentes. Otros, apenas se sostienen por su peculiaridad de estar escritos en cien palabras. Ni una mas, ni una menos (o eso dice Jordi)

Helo aquí. El que siempre sabe ver la parte buena de toda situación.
¿Parece serio? Es simplemente reflexivo. Simplemente positivo.
Anoche soñé con la abuela Ester. Ibamos a su casa: yo con... quién? Hernán? No lo sé.
La mesa del comedor diario estaba tendida, con cuatro, cinco platos en los que alguien, alguna vez, comió. Pan rancio, botellas vacías.
En el otro comedor estaba tendido el mantel, con migas. Había botellas en el piso. Ropa en las sillas. Yo empiezo a ordenarlo todo, recargándome las manos. Tocan el timbre.
Digo "no abras, abuela" porque veo que ella iba directamente a hacerlo, sin precacución alguna. Por la ventana veo que se trata de unos pendejitos que se ríen. Quieren molestar, pienso. No debe ser la primera vez, pienso.
Yo quiero limpiar, limpiar, ordenar. La sombra que está conmigo dice "siempre está hecho un asco esto". Reacciono: "Abuela, vos deberías estar en el cielo, vos estás muerta, qué es toda esta historia? Qué locura..."
Ella farfulla. Dice que los que se acuerdan de ella seguramente lo hacen por la herencia.
Qué herencia, pienso, si se la patinaron toda tus hijos...
De pronto me asalta el miedo de estar pensando en la muerte de mi propia madre. A mí no me preocupa ninguna herencia. No soy codiciosa, es una suerte, creo. No acierto a recordar cuando ni como se estableció así, pero mi mente opera con la idea de que vivo con lo que tengo y si acaso recibo algo más, será un extra, por el cual no debo litigar con nadie.
La semana pasada, no en una sino en DOS oportunidades, la presona que me precedía en el cajero electrónico del banco se dejó allí, a la mano, su tarjeta insertada y su sesión abierta con la pregunta "Quiere realizar alguna otra operación? SI/NO "
Las dos veces hubiera sido simple escribir "SI...extracción..." y solucionar un par de cuotas de las muchas que pago. Pero no. "Ni ganas" (diría mi hija) Y no me siento especialmente buena por ello. Es lo que me sale, así nomás.

Recordé una charla de meses atrás. Hablaban de testamentos, de artículos de leyes, de heredar casas y cosas. Me cruzó por la cabeza el "consejo familiar" de ir a visitar a mi madrina, con la intención de que escriba algo en el testamento a mi favor.
Me corrió frío por la espalda. Me pareció abusivo.
Durante años no supimos nada una de la otra. Ahora que ella está vieja y enferma, aparecer de visita me recuerda el vuelo de los buitres. Aborrezco esa actitud. La he visto brillar, como velada pátina de ambición, en los ojos de todos los que participaban de la charla.

En fin, ojalá no sea Coca la anciana sumida en la suciedad y el desorden.
Ojalá no se sienten a su mesa los devoradores de sueños dejando sus impúdicos platos vacíos, sus botellas tiradas, sus panes secos generando moho.

Que Dios conserve mi estúpida ingenuidad, para que yo me crea buena gente.
....en fin, [lo que quiero hacer es] una gran boludez, como dice en la peli "el abuelo":" los viejos somos niños encerrados en estos cuerpos desgastados" ... decime cuándo
Hernán

....me encanta lo que me decis y con respecto a lo de ponerte vieja te digo los jóvenes tambien maduran, y vos seguís madurando, porque sos joven todavía, besos
Gusti


Seguir creciendo es intenso. Es mucho más reconfortante que sentir que tan sólo envejecemos.
Cuando me dicen que tengo cosas de niña, siempre prefiero sentirme piropeada.
Lo lindo es tener consciencia de que uno puede seguir jugando... puede reírse en la cena con los hijos hasta que te salga el jugo de manzana por la nariz y se manche el mantel recien lavado... puede tener "permisos" juguetones en todos los ambientes y tiempos que componen tu vida y que te hacen mas llevaderos los otros instantes (los serios, los amargos, los dolorosos...)

Los que saben jugar y no se arrepienten de soltar la carcajada... viven mejores vidas, creo yo.
Los que se exponen al ridículo para vergüenza ajena de sus colegas, coequipers, parientes y subalternos, pero disfrutan y no lastiman a nadie... a esos dicen que Dios los mira con alegría.
Los que nunca se relajan y siempre hacen lo correcto..se quedan con las ganas.
Y yo no recuerdo lo que decía Freud sobre los deseos no realizados, pero mi mamá siempre largaba su frase lapidaria, en estos términos "el que no galopa de joven, trota de viejo" (nunca dije que iba a ser una frase erudita, el que avisa no es traidor)

Hace -relativamente- poco tiempo, en un pico de meditación y quiebre de mi vida, me crucé con un maestro que me puso a reflexionar y me dio como tarea definir un poco qué quería ser en esta vida.
BuceÉ mucho en mi cabeza taladrada...demasiado bollo de palabras y de mandatos...demasiada filosofia barata y zapatos de goma... costó mucho elegir (y por suerte, me convencí de que puedo cambiar de opinión sin ser condenada) pero en algún momento del desmadejamiento de elecciones, me dije que lo que quería era ser sabia. Y sabia significaba: alguien que SABE lo que realmente vale la pena.
No, no, no... mejor así: sabia y alegre... alguien que SABE lo que realmente vale la ALEGRÍA.
Dice Bob
(no en su blog, sino en algún comment;)

epa! era esto?Se podría decir que una teoría falsa pero atractiva es mejor que una verdadera pero aburrida [sería algo así como la dimensión estética de la verdad, perdida la posibilidad de conocer cómo son las cosas, uno debe quedarse con la más apasionante]

200% de acuerdo con Mr Bob Chow si se pudiera!
Ante la posibilidad aplastantemente cierta de no tener respuesta a 8 de cada 10 cuestiones clásicas y fundamentales, me inclino por adherir a alguna teoría que resulte novedosa, que me cierre por algún costado, que a defecto de teoremas demostrados me seduzca con algún aspecto que cosquillea mi curiosidad o mi fantasía.

Miren, por ejemplo "la verdad de la milanesa" de la estatua posteada hace un par de días.
Mucho mejor la hipótesis de la caricia helada!!!

Hay ciertas verdades que transgreden tanto la estética y el buen gusto que sería preferible no conocerlas jamás.

Saliva amarga

11:24 p. m. | 6 Comments

Trago, sintiendo esa leve carraspera que se aloja en mi garganta hace unos añitos ya.

Los ojos arden. No quieren seguir leyendo. Ni escribiendo. Ni buscando en las sombras.

Los recuerdos y las noticias, entrelazados, tejen telarañas.

Vuelven los sabores amargos, vuelven las lágrimas calientes, vuelven los condenados fantasmas del malquerer.

El espejo dice que me vaya a dormir, que estoy impresentable hasta para un desfile de espectros.

Tengo el pecho lleno a rabiar de sentimientos que disputan la corona de mi atención: un poco de ira, una melancolía usada, indignación (a mares), algo de viejas tristezas rejuvenecidas, la tozudez que me marca el paso incansablemente. Y la ternura furiosa que se aferra a mi centro y no cede, no cede... Y el amor nuevo que esquiva la pelea de todos los demás porque quiere respirar limpio cuando todo se apacigüe (mi amor nuevo es sereno y es alegre, es urgente y es perseverante, es temerario, es terco...)

Trago, de nuevo. Me sale, como una manifestación del inconsciente, el gesto de sostenerme la garganta que empieza a doler. La saliva es amarga.

Silvio canta:

Quien ayer me daba un beso
ahora me trata de usted.
Yo no quiero aprender eso
Yo no quiero aprender eso
ni al derecho ni al revés.

Yo tampoco quiero. Que vengan al ruedo la tozudez y el amor: traguemos juntos hasta que la saliva tenga el sabor del día en que los besos fueron plato principal.

La mano de piedra dura, la mano de mármol, se hunde blandamente en el muslo blanco como nieve.
La cintura de piedra dura, la cintura de mármol, describe una torsión que imprime un giro a los dedos, también hundidos con falsa suavidad.
Los dedos de los pies se están por separar, pareciera, de un momento a otro...
Está el tiempo detenido en ese instante, donde la caricia se ha vuelto helada...

Sé de un niño asombrado que le preguntó a un escultor famoso (creo...no quiero errar...que a Miguel Angel) al ver la transformación de un enorme bloque de piedra, cómo era que él sabía que había un caballo adentro.

Pienso igual que el pequeño: algo, un don, un talento, un toque de dios... concede a algunos pocos humanos la capacidad para transformar la roca monolítica en estas fuentes de inspiración para los sentidos...

Que les den larga vida y escasos temblores.
Un hombre citadino, un hombre común, un hombre igual a cientos de miles de hombres en grandes ciudades del planeta descubre un buen día que tiene un problema.
Vulgar, yo diría.
No grave ni desesperante, diría mi hermano.
Se aburre, se siente vacío repitiendo los rituales de la urbanidad, ve pasar los días sabiendo con certeza que no es dueño de una gran felicidad ni una gran pena. Es un hombre adormilado por el veneno letárgico de la posmodernidad.
Necesita quitarse de encima ese sentimiento pegajoso de malestar. Quizás se llame molicie o quizás aburguesamiento, y hasta (voto a Julián) quizás sea su famosa sensación de "acedia".
Este sujeto gris necesita una excusa para llorar. O para reír. (Da igual)

Entonces deambula.... se busca a sí mismo en el dolor y la piedad.
Y se encuentra...curiosamente...se encuentra en el otro lado de esos valores "políticamente correctos".
Se encuentra en la violencia y la descarga de golpes. Se encuentra en la ácida venganza de una escupida en la sopa. En una película ATP adulterada gruesamente con la inserción de una imagen obscena, casi invisible al ojo.

Una lógica ardiente e implacable lo mete de cabeza en el club de la pelea. Haciendo equilibrio entre la ira y la lógica, entre la satisfacción y el escándalo, el hombre se disocia en sus mitades furiosa y civilizada. Hay unas pocas reglas que señalan la cancha. Son reglas para vivir en las ciudades enormes, llenas de soledad. Reglas de sobrevivientes.

Estas rezan:


Regla Numero 1
No hablar del Club de la Pelea
Regla Numero 2
No hablar del Club de la Pelea

......no hay secreto mejor guardado que el que nadie quiere creer. Viceversa: censura la información y ésta fluirá con una fuerza brutal.

Regla Numero 3
Cuando alguien dice "stop" o se debilita, la pelea se termina.
......tensa todo lo que puedas, pero no quiebres lo vital.
Regla Numero 4
La pelea es sólo de a dos
......si, de a dos y sus fantasmas. Es que uno va seleccionando su oponente principal en cada momento y escenario de la vida. Si todos "valen" lo mismo, ahí tenemos un problema...
Regla Numero 5
De a una pelea
......Se desprende de la regla 4!
Regla Numero 6
Sin zapatos ni remera
......ni nada que te incomode al asestar golpes. Esto lo interpreto como "vayan ligeros de equipaje", en todo sentido.
Regla Numero 7
Las peleas duran tanto como tengan que durar
......claro, no es que cuando uno empieza a hartarse de ciertos detractores, de ciertas técnicas de golpe y magullón, de ciertas estrategias del mal...las pelean cesan. No,no: Duran! Se mantienen!
Regla Numero 8
Si es la primera vez que asistís al Club de la Pelea tenés que pelear esa primera noche.
......el día que alguien vislumbra que puede liberarse de su vacío y displacer mediante una pelea, una contienda cualquiera, una lucha, del calibre que sea...hay que intentar.

Y ahora, un petit secret: no me agradan las reglas del club de la pelea. No creo en ellas. No me gusta, tampoco, para nada, sentir que son una descripción de la ferocidad de la convivencia humana . Mejor, a continuación de estas, unas bienaventuranzas.
Salut.

30 años

9:26 p. m. | 4 Comments

Cita de autoridad
Dice John Guare, un dramaturgo inglés:
"En este planeta sólo seis individuos me separan de cualquier otro individuo, ya sea el presidente de los Estados Unidos o un gondolero de Venecia. Estas seis personas me separan no sólo de los personajes famosos, sino de cualquier persona: un indígena de la selva tropical, un habitante de la Tierra del Fuego, un esquimal. Estoy vinculado a todos los otros seres humanos del mundo por un camino que pasa por seis personas."

Problema:
En 1967, (yo era una nena de sólo tres añitos) un psicólogo americano, Stanley Milgram, llevó a cabo un experimento muy interesante para demostrar que las personas (sobre todo si comparten una cierta cercanía geográfica, agrego) aún aquellas que jamás se vieron o tuvieron contacto, pueden encontrar, si se reúnen y conversan, algún punto que las relacione. Que ese punto es alguna persona que conocen en común. Que fueron alumnos del mismo profesor, o tienen una cuñada en común, o fueron al mismo club o los bautizó el mismo cura, o un amigo del amigo conoce al primo de...

La experiencia
Milgram envió más de 150 cartas a personas de la Zona Central de Estados Unidos, al azar.
Les pidió que trataran de hacer llegar esa carta a dos personas de Boston, sin darles precisiones. Ni direccion ni telefono...solo sabian que eran un agente de bolsa y la esposa de un teólogo.
Tenían que hacerles llegar la carta por intermedio de otras personas, personas que pensarn que de algún modo tenían más que ver con los destinatarios.
Además, por cada carta enviada, enviaban una copia a Milgram, para que éste pudiera seguir el
viaje de las comunicaciones.
Sorprendentemente, al cabo de pocos días los destinatarios de Boston empezaron a recibir las primeras cartas, que habían pasado por un solo intermediario.
Cuando el experimento acabó, más de la mitad de las cartas habían llegado: ninguna había pasado por más de doce manos, y, en promedio, los grados de separación fueron seis.

Justificación del título del post:
A este número de escalones mínimo que separan a un ser humano de otro se lo llama el número de Paul Erdos (es un matemático, que se yo... me dio fiaca averiguar qué pintaba en toda esta historia, pero intuyo que como buen chico de las ciencias duras habrá modelizado el experimento de Milgram)

Y digo yo...
Entonces, vamos a ver: esto indiscutiblemente concuerda con la frase de origen popular que reza "el mundo es un pañuelo". Es totalmente funcional con la sensación de agrado que nos causa estar en una fiesta en la que "aparentemente" no conocemos a nadie pero al iniciar una conversación con un sujeto cualquiera, no tarda en aparecer algún ser humano en común.

Me dieron muchísimas ganas de hacer mi propio experimento Milgram, pero no con cartas sino con encuestas personales o con eventos sociales de gran escala (si! lo sé! requeriría de varios cientos de miles de $$$ para semejantes veleidades... pero no importa mientras permanece en el ámbito del deseo incumplido...)

Imagínense una fiesta de mil invitados que no tienen relacion aparente entre sí, en la que la consigna es simplemente "elija una persona al azar y conversen hasta encontrar una tercera, o cuarta o quinta persona que los relacione"

A ver...una propuesta mas simple sería... qué seis personas me separan de una persona que elijo al azar de la guía telefónica, de una lista de usuarios en una lista de internet, de un individuo al que me cruzo casualmente en las vacaciones, de un actor famoso, de un criminal de alto voltaje?

Y digo más:
¿Cuántos grados me separan de Jesús?
¿Cuántos de un torturador?

Conclusión (para nada científica)
Eva... qué simpática tu tentación de la manzana...nos has desparramado a todos como negras y flacas semillitas, y la evolución misma nos empuja a vernos nuevamente como una sarta de hermanos diversos que siguen creciendo entrelazados sobre la maraña de un pequeño planeta azul...
que añorar lo que nunca jamás sucedió" dice un tema de Sabina.

Yo no lo creo del todo.
¿Añoramos lo que no tuvimos nunca? Quizás no lo añoramos sino que sufrimos su ausencia por el acicate del deseo.
heme aki añorando algo...Pero sí que conozco bien la sensación que describe...quién? cuando dice:
quiero volver a desvelarme con tus ronquidos y a poner mi mano en tu muslo mientras conduces.

Curioso espíritu humano, capaz de prescindir de lo básico, pero que se desangra en millares de imperceptibles gotitas de dolor cuando añora los detalles que pueblan de sentido nuestras vidas.

Algunas noches, algunas siestas, en ese territorio nimbado de la luz del inconsciente, mi mano izquierda reproduce el gesto de acariciar su cabello suavemente, mis labios buscan el beso sencillo y limpio del encuentro...

Lo confirmo: mi cuerpo recuerda mucho más que mi cabeza, y casi tanto como mi desarreglado corazón.

Confía

3:03 a. m. | 2 Comments

Believe!

Porque cree en milagros, los milagros empiezan a suceder.
Porque está seguro de que su pensamiento puede cambiar su vida, su vida empieza a cambiar.
Porque está convencido de que encontrará el amor, este amor aparece.

(El guerrero de la luz confía)
Autohumillación:
Cuando jugábamos a Astroboy de chiquitas, éramos cuatro nenas. Mi hermana Patricia y yo, y Alejandra y Claudia, vecinas de enfrente de mi abuela Nené.
Había tres personajes queribles en ese dibujito, a saber: Astroboy, Astrita y Estrellita.
Qué macana, nunca me tocaba ninguno de ellos en el reparto, entonces elegía "ser algo"para participar del juego. Adoraba los animales, y en función de eso mi papel era -ridículo, grotesco, a todas luces fuera de contexto- el de una oveja.
¿Una oveja? ¿En una nave espacial? Sí, señor, una oveja. Un corderito, imaginaba yo.
No me dí cuenta de lo estúpida que era la situación hasta que muchos años más tarde, al referirla en alguna sobremesa familiar, causó esas seguidillas de carcajadas que lastiman.

Autorrecuperación:
Los estertores de la última dictadura sangrienta sacudían las calles, las aulas, las plazas. Yo iba a las marchas de Madres, leía autores condenados, me identificaba con todas las luchas contra la injusticia. Me sentía "parte" de lo que estaba pasando.
Mi viejo destilaba su rabia y su descontento porque mi actitud daba un giro que indicaba inexorablemente que no lo obedecería nunca más. Ensayaba con amenazas, con ironías, con ataques verbales lisos y llanos. Me había convertido en la oveja negra de la familia, hecha y derecha. Sin matices, para confirmar el sambenito que se me había colgado desde la infancia.
Él vociferaba "¡cerebro lavado!" y yo "¡gorila!"
Él "¡idiota útil!" y yo "¡facho de mierda!"
Ah, la bella desmesura de la juventud, la omnipotencia en bruto de la juventud!

En esos luminosos días, abrí las puertitas de mis recuerdos, dejé pasar a la nena que jugaba a ser la oveja de Astroboy, le convidé galletitas, le enderecé los moños azules del cabello. La perdoné por haber sido estúpida y también escuché sus argumentos (¿quién se atreve a juzgarla por haber querido ser parte?)
Ese blanco corderito inocente había mutado en astuta y saltarina oveja negra.
Bueno, no tan saltarina.
Y bueno, tampoco tan astuta.

Aquí estoy con algunas sombras coloridas de mis amigos y amores, celebrando este nueve de marzo. Gracias mamá, por parirme valiente y hacerme sensible. Aquí, hoy, me celebro así:

SONG OF MYSELF
I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

toy con mis amigos y amores

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.


(Traducción del caballero Borges. Es la que más me gusta)

Pues sí: soy ególatra y heme aquí regresando del territorio hostil de la fealdad. Con mis mandatos de ser buena y humilde, incumplidos a medias, y mis ganas de ser buena y de ser humildemente sabia, humildemente alegre, humildemente generosa.

Soy cumplidora: CUMPLO 42. Me tomó 42 años llegar aquí. No disfrutarlo sería un agravio al tiempo transcurrido. Brinda conmigo: Chin chin.

tómame como me doy
No escojas sólo una parte,
tómame como me doy,
entera y tal como soy,
no vayas a equivocarte
.

Pero uno ¿es realmente una persona "entera" para todos?
¿O es una parte para cada entorno, para cada situación?
Digo, sin embargo: no quieras de mí sólo la parte que te complace, la parte en la que se reflejan tus ideas o tus preferencias como en un espejo bruñido. No elijas la porción de mí que más te gusta, desdeñando el resto, pues soy lo que te satisface y soy eso que te incomoda, a un tiempo.
No creas que siempre podrás mirar mi cara amable, o mi cara amadora. No soy la luna: todas mis caras se muestran, a su debido tiempo.

En ese sentido, sí,me siento "una". Me siento entera. Me siento de una única manera. Y así, como me sale de las tripas, es como me doy a quienes creo que me debo.


Pero, eso sí. Existe una condición, una única condición:


No escojas sólo una parte,

tómame como me doy,

entera y tal como soy,

no vayas a equivocarte.

no me rompas en partecitas...soy así

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