Llegó la Prrrrrrrrrrrrrimavera again!
Qué callada quietud...qué sublime emociónnnn!!
(la primavera me calienta la sangre...pero me pone cursi...jajajaja!!)


"Antes de la victoria llega la tentación" dice Sai Roland.
Tentación, tentáculo, tentempié. La TENTACIÓN en rojo y con mayúsculas. Una figura que nos subyuga mezclando a partes iguales lascivia y placer prometido.

No nos dejes caer en la tentación, decimos en el ruego del padrenuestro. Claro, porque si caemos, no venceremos. Si caemos, será en extremo difícil plantar hortalizas en nuestros quedos jardines de la victoria.(*)
Repaso rápidamente cuatro o cinco momentos que podría calificar como "previos a la victoria" y, en efecto, reconozco en todos ellos la hendedura del diente amargo y seductor de la tentación.
Lo estás por lograr, estás a un centímetro de lograrlo, a un día, a un puñado de palabras pronunciadas como un sombrío epitafio de lograrlo. Es entonces cuando sobreviene la tentación.
Irreconocible, porque se camufla de excusa casi siempre. Porque la tentación nos sirve para explicar por qué no alcanzamos la victoria, y descargamos en ella el peso de nuestra desidia o cobardía.
Iba a poner aquí varios ejemplos. Algunos, autorreferentes. Otros, observados en vidas ajenas.
A cambio de los ejemplos, las preguntas: ¿estuviste rozando los bordes de la victoria y apareció la tentación, disfrazada de sentido común, de miedo, de pereza, de obsecuencia, de comodidad, de morbo, de ganancia fácil, de estúpido preconcepto?
No digo que sea insuperable. Pues, en ocasiones, la tentación llega y el interpelado la supera o le mata el punto. (Sí, a veces yo también la derroté, qué diablos...)

Lo malo es que seamos tan sorprendentemente predecibles. Tanto como para caber en una frase bienaventurada. 
Hace pocos días un lector camaleónico, me decía en un comentario que por favor guardase estas cosas que escribo, últimamente con menos fortuna y más cansancio del que elegiría.
Yo, como siempre, desafiando al Destino, dije que bueno, y que no me importa tanto y que todo viene y va.
Entonces hoy, así, sin previo aviso, sin anestesia, sin toquecito en el hombro, así, en seco y a tración, parece que todos los blogs que nos habíamos resistido a la renovación de las plantillas "beta" sufrimos un despiadado desmembramiento.
Chau fotito, chau fondo bonito, el blog quedó consumido y reducido a un escrachante montón de palabras en negro y azul. Sentí que el oscuro vaticinio de "esto puede desaparecer en cualquier momento" se cumplía con siniestra precisión. Primero lo atribuí a un error momentáneo. Después me dije que demasiada compenetración con las tramas empapadas de conspiración de Stephen King me estaban jugando una mala pasada: dios, me estoy imaginando extrañas conexiones con energías de otro(s) mundo(s)...

Y bueno, no se perdió tanto...algunos esfuerzos, algunos "widgets", un link que otro...
De paso me puse a editar y saqué, anticipadamente, la actualización de la primavera.
Que tengan largos días y placenteras noches.

Fallido

8:02 p. m. | 11 Comments

Escribiendo una presentación para un grupo de alumnos de un posgrado, digo de mí misma:


"Me he desempañado en todos los niveles
del sistema educativo argentino"

Y sí. Algo de eso hay. Mientras cientos y miles de enseñantes se aletargan, se les agria la boca, se vuelven mezquinos juntapapeles o simples víctimas de una maquinaria que te tritura las ganas, yo pude (supe, me ayudaron) transitar por todos las franjas de aprendices haciendo casi siempre una labor que me gustó.

La escuela, un vidrio empañado de polvo, de bruma, de escarcha.
No me volví polvorienta ni opaca. Yo me des-empañé. :)
¿Ustedes recuerdan que en la escuela primaria nos enseñaban que el hombre era "un animal racional"? Eso le daba cierta supremacía indiscutible sobre, digamos, los perros, los atunes o los zorros. Estos podían pensarse desde la óptica humana como guardianes, como comida, como abrigo o símbolo de estatus. Y punto.
Allá por la adolescencia leí un osado periodista que argumentaba que esa distinción entre un ser capaz de razonar y otro que no, era una falacia, ya que lo único que no era (¡aún!) técnicamente posible era demostrar que los animales, algunos más que otros, realizaban verdaderas proezas racionales. Creo que decía algo como "he visto más a un gato razonar que sentir. Y si bien podría sostenerse que los sentimientos van "por dentro" y las razones se exteriorizan, es igual de probable que "por dentro" un cangrejo sea capaz de resolver ecuaciones de segundo grado". Gracioso.
Como sea, la espina estaba puesta en que no servía como línea divisoria la racionalidad (de hecho, el ser humano, con tenaz y corrosiva perseverancia, se empeña en dar muestras de lo contrario) y que entonces la diferencia entre el homo sapiens y el resto de la animalada variopinta que nos acompaña en la navecita Tierra tiene que pasar por otro tamiz. Yo diría, por muchos otros. Por muchísimos otros.

Pato escribiaToda la introducción viene a cuento de cómo me he sentido estos últimos días, acechada sin tregua por las emociones. A toda hora, en sueños, despierta, haciendo las cosas más intrascendentes, como bajar una escalera en el subte, o disolver un caldito en una taza. Haciendo cosas que considero importantes, como rajar temprano del trabajo y salir a almorzar con mis cachorros, con la punzada de la gripe implacable en la garganta, pero feliz de tener ese rato extra con ellos, escuchando sus deliciosos sinsentidos.

Todo el tiempo, sin paz, sin interrupción, esa sensación de vulnerabilidad ante las emociones.
Todo el tiempo sintiendóme conmover por casi todo. También sintiéndome absurdamente culpable...
No obstante, no dejo de ejercitar mi parte intelectual, mi parte hiper racional, mi mente tejedora que se siente tan a sus anchas en Internet. Busco más, leo más, me voy por pasillos de palabras y de gentes y de mundos. Me percato de que usé la palabra conmover.
Y conmover es "mover con": mover con fuerza, mover con intención, mover para provocar ternura, para provocar inquietud.
Vienen la gripe, la fiebre por las noches, los sueños densos, este ganglio que duele, por dios, y cómo duele, qué molesto, esta piel que no se cura, qué incordiosa, qué injusta, este trabajo que me gusta pero me exige demasiado, este fatal cansancio del cuerpo, esta sensación de "me ahogo" unida a la certeza de "pero puedo seguir".

me refugio en los miosY más allá de todo eso, el zumbido de la emoción siempre dispuesta, tensa y alerta, metida a traición en el tembleque de la voz, en el lagrimal que se contiene poco y nada, en el latido que se acelera tontamente. Y en ese frío extraño...más extraño con estos días de inusitado calor en Buenos Aires.
En un sabio mensaje que me llegó desde Rincón del Sauce, don Explicatodo me dice que lo que yo tengo es tos, pero en el alma. Que pruebe el jarabe con el que se curó del mismo padecimiento, que se llama "me refugio en los míos". Mire que tienen nombres estrafalarios los jarabes, eh.
Lo loco de esta sensibilidad exacerbada es que me hace vibrar en tonos infrarrojos y ultravioletas, podría decirse: en toda la gama de lo que puede captarse siendo esto que somos, un animal emocional. Me alegro con euforia inocente, o experimento una nostalgia que con pasmosa velocidad muta en desasosiego.

Roland, la rosa, la TorrePongámosle, por caso: a mí que nunca me gustó esa flor, resulta que leo una historia de tanta pasión en torno a una rosa en La Torre Oscura, que termino por sentirme aturdida de pena y de gozo ante el aroma de un jardín de rosas rojas, o me detengo abrumada a ver de cerca el rocío en la corola de un pimpollo.
Hoy me veo desvalida o exótica, tratando de mantener el equilibrio en un mundo que se ha movido, que se sigue moviendo. Quise acorazarme para no llegar a este momento, pero por no aprender de la naturaleza causé un daño mayor: cuanto más duro es el caparazón, más blando e indefenso es lo que recubre. En cuanto se agrieta un poco esa armadura, lo que penetra lo hace de un modo devastador...

Así que me descubro agitando la bandera blanca de mis torpes y netas emociones. No hay trucos, no hay capacidad de negociación. Bandera blanca. Paren un poco, che.

.:.

1:01 a. m. | 6 Comments

MAGIAPALABRA
Un tipo se dirige a otro llamándolo "juntaletras" para insultarlo.
"Aprende a escribir bien, juntaletras" le espeta, con desprecio y superioridad.
Parece que el insultado ha profanado algo misterioso, delicado, valiosísimo: las palabras.
Esas unidades de sentido que nos nombran, nos inventan, nos señalan. Que nos permiten capturar un momento, empezar la historia, recordar más allá de nuestras endebles pláticas.
Siento un enorme respeto por las palabras. Sé que algunas de ellas pueden salvarnos.
Sé que existen palabras capaces de provocar la cura o la redención. El velo de mi paladar conoce el sabor de la palabra que no he pronunciado a tiempo. La fina percepción de mis oídos sabe de sobra cómo es de hondo el silencio de las palabras que no escuché.
Hay mucho de magia en el lenguaje humano. Quién sabe, como dice Yourcenar en Opus Nigrum, hay magia en todo. O la había:

"En cierto sentido, todo era magia: magia la ciencia de las hierbas y de los metales, que permiten al médico influir sobre la enfermedad y el enfermo; magia la misma enfermedad; magia el poder de los sonidos agudos y graves, que inquietan al alma o la sosiegan; magia sobre todo el virulento poder de las palabras, casi siempre más fuerte que las cosas y que explica los asertos del Sepher Yetsira, por no decir del Evangelio según San Juan. El prestigio que rodea a los príncipes es magia y magia los negros cadalsos y los lúgubres tambores. Mágicos son por fin el amor y el odio, que imprimen en nuestros cerebros la imagen de un ser por el que consentimos dejarnos hechizar."

Todo es magia: dejarnos hechizar por el amor, dejarnos arrasar por el odio. Hay magia en los asertos del Sepher Yetsirah...el libro sagrado donde Abraham monologa, el tratado poético, matemático, combinatorio, que se considera el inicio de la doctrina de la Kabbalah (hoy de moda gracias a la contribución de la pop star, Maddonna...pobres estudiosos de la kabbalah, tener que bancarse por semejante puerta de entrada a la oleada de nuevos aprendices por esnobismo...)
Una de las preocupaciones claves de la Kabbalah es la búsqueda del nombre de Dios. No se ponen de acuerdo los místicos acerca del número...unos dicen que son 72 , otras culturas hablan de 99, otros de unos mil (cuyo conocimiento estaría repartido equitativamente entre los grandes profetas y sabios) y don Arthur Clarke se aventura con un número más ampuloso. Él habla de los 9 mil millones de nombres de Dios y se lanza a imaginar una comunidad de monjes tibetanos abocados a combinar pacientemente a través de los siglos todas las opciones posibles para escribir ese Nombre. La palabra entre las palabras.
La tecnología mete su cola, acelerando la producción de combinaciones, según ciertas reglas , y... Bueno lean el cuento si aún no lo hicieron. Es breve.
Me he preguntado si también a alguien se la ocurrió ya la idea de entrenar a una máquina inteligente para leer los libros sagrados al estilo que plantea la kabbalah: tomando en cuenta las letras escritas pero también los espacios en blanco. Me imagino que aún no existe semejante monstruosidad metiéndose con la sagrada magiapalabra del misticismo...
Después de todo, no nos sentimos tan terrenales, tan hiperconscientes de la materialidad de la existencia como para permitirnos de veras desconfiar del valor mágico de ciertas palabras. Dios es grandeAlbergamos la misma esperanza mansa y reconfortante que en otros tiempos nuestros antepasados depositaron en sus brujos, chamanes, machis o curanderos. Sólo que cambiamos de destinatarios. Tenemos a la medicina, a la ciencia, a la publicidad, a la política.
Esperamos que sus palabras nos resuelvan cosas, nos curen, nos aumenten el sueldo, nos borren las arrugas,nos perdonen, nos quieran. Les tenemos fe. O seguimos sintiendo, secretamente, su magia.
Abracadabra, magia palabra.

Dejate llevar

8:02 p. m. | 2 Comments

Vi las dos escenas con diferencia de dos cuadras, y de unos pocos minutos.
Una era una nena como de unos seis años. Pálida, cabello largo, medias can-can rosas y botitas cortas. Iba de la mano, en medio de mamá y papá. Ellos iban atentos a su charla, medio metro más arriba.
La niña caminaba con los ojos deliberadamente cerrados. Lo hacía como un juego: lo supe por la sonrisa complacida en sus labios, por la forma en que sostenía las pestañas unidas, por la manera de adelantar un pie y luego el otro, disfrutando de esa sensación de estar a salvo, de andar por plena calle Corrientes con los ojos cerrados y saber que todo está bien. (He visto chicos que hacen algo parecido, caminando hacia atrás...)

Cruzando dos esquinas, también un grupo de tres personas: ella y él en los laterales, charlando en lo alto, y en medio un anciano tomado de sus manos, con paso endurecido y frágil, que avanzaba alternando el peso entre ella y él. Se detuvieron a mirar algo, un detalle, un sitio que significaba algo (yo solo vi un estacionamiento de autos en proceso de demolición, pero vaya a saber qué vio la memoria del viejo en ese mismo punto) Los dos escoltas miraron, asintieron, reanudaron la lenta caminata.

No sé qué conclusión sacar. No sé por qué mi mente unió las dos escenas. Si alguien tiene alguna sugerencia, que pase por caja.
adivina adivinadorrrrr
Podría estar tomando mate.
Tocando la flauta.
Fumando algo.
Haciendo burbujas.
¿Quién lo sabe? Lo sabe el que la pintó. Y también el que se fija y pesca algún detalle que le sirva para emparentarlo con el cuadro completo.
Esta es otra adivinanza para pocos del blog de veramarina.
¿Qué cuadro es? ¿De quién? y especialmente...¿qué rayos está haciendo la morocha del fragmento?
Usen el google, pónganse a prueba, un cacho de cultura, lará lará lará.
"Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo" Grande Flacus que se tomó el trabajo!! Idolo! Dioso!! jajajaja...! y todas sus previsiones fueron acertadas.
To be continued...
¿Tienen ganas de jugar un poco? De resolver esta "veringrilla"? (jaja...suena horrible...!)
Es que si no voy buscando cada tanto un poco de variedad, de diversidad...si no me diversifico, no me divierto...y si no me divierto casi siempre termino de mal humor.
Bueno, es fácil, es una grilla, la pueden imprimir y llenar (ahí les dejé un lapicito azul) y mañana vienen los resultados. Hay un premio en efectivo para el feliz ganador. Si alguien prefiere llenarla sobre excel, da igual, pueden descargar de aquí la planilla.
Y ahora las Referencias:
  1. Un trébol de un pétalo es un ....
  2. El amigo del Principito (No Saint Exupery, el otro)
  3. Hace un hueco
  4. De donde son los lobos, según Stephen King. También es sinónimo de "hacé silencio"
  5. Dícese de un tipo que eligió una profesión por la cual lo odiarán los veterinarios
  6. Ley universal de la causa y el efecto
  7. Complemento lastimador de las rosas
  8. Cariñosos
  9. Lo que se me corre cuando lloro (lleva dos M)
  10. Dame dos, si sos francés
  11. La hora, si no es PM es...
Bueno...a trabajar!!! Es fácil, se van llenando los casilleros y luego, leyendo en las dos columnas marcadas con flechas deberá formarse una frase. Es la parte final de un refrán atribuido a Albert Einstein, en el que afirmaba "Si buscas resultados distintos..." (un poco de suspense...)
Milonga pa´recordarte
Milonga sentimental
Otros se quejan llorando,
yo canto por no llorar.

Sí, señores y señoras: tal como lo oyen y lo ven, finalmente juntamos coraje, juntamos ánimo, juntamos las monedas para el subte y allá nos fuimos, Vainilla y yo, a tomar nuestra clase de tango en "La Catedral".
Lo hicimos con regocijo y con un difuso sentido del honor, porque a las dos se nos había metido bajo la piel la idea de la milonga como un homenaje a Ana, su mamá, mi tía, la "Abu Ana" para mi hija.
Ana María amaba el tango, el 2 x 4. Para ser justos, hay que decir que amaba toda la música y amaba bailar, y entonces todos los ritmos ponían en movimiento sus patas flacas, sin excepción.
Es difícil escribir sobre alguien muy querido que se fue, uno siempre toca esa fibra que no debe, termina causando nuevas lágrimas... Y esto es un homenaje, no un epitafio.
Ya lo dice Homero Manzi en esta misma milonga:
Es fácil pegar un tajo / pa' cobrar una traición,
o jugar en una daga / la suerte de una pasión.
Pero no es fácil cortarse / los tientos de un metejón,
cuando están bien amarrados / al palo del corazón.
Vamos a ver, el saldo es como sigue:
Nos enseñaron "el básico" que después todos llamaban "el rombo" y hubo que desayunarse que era lo mismo, así, a los porrazos.
Nos dieron 4 o 5 indicaciones y largaron el lapidario "¡en parejas!" sin darnos tiempo siquiera de protestar.
Supongo que nos tocaron compañeros de pista condescendientes y buena onda (excepto uno! *) porque después de una hora de darle vueltas a la pista hasta daba la impresión de que teníamos cierta soltura.
En un golpe de ojo la veo a Vainilla muy piripipí haciendo unos ochos para atrás como la que más. Tomá. Mi compañero ocasional de brazos tatuados, con el que saltamos del tango clásico al ritmo más alegre y saltarín de la milonga, en medio de mis prevenciones y de sus palabras para dar coraje, dijo al final de la vuelta "Bien, eh? En serio es tu primera clase?" frase con la cual el género masculino en su totalidad recuperó un punto en mi marcador personal.
Vainilla y mi amigo Gus tomaron unos vinos, que debe ser el complemento ideal para una actividad tan porteña (y bueno...ya sé...me lo pierdo, soy abstemia por gusto, qué se le va a hacer...)
Nos fuimos a las 4 y pico, salimos de "La Catedral" a un cielo gris oscuro que lloraba su preludio de un húmedo domingo de invierno en Buenos Aires.
Bueno, qué más da...un domingo gris para pasarlo en casa...hacer panqueques...mirar tele... escribir un post sobre el tango...ensayar "el rombo" con un imaginario acompañante, para ganarme de forma bien habida los aplausos y carcajadas de mis hijos.

Mnemos

4:40 p. m. | 9 Comments

Alvy (uno de los chicos que hacen Microsiervos, uno simpático, hay que decirlo) escribió una entrada titulada "Por qué la vida se acelera a medida que nos hacemos mayores", que es, a su vez, título de un libro sobre la memoria y la percepción del tiempo.

Me atrajo el comentario acerca de un suceso curiosamente universal: no recordamos prácticamente nada de lo que nos pasó desde el nacimiento hasta los 3 o 4 años. Incluso, a veces, lo que decimos recordar no es un recuerdo propio en sentido estricto, sino una recreación mental de lo que tantas veces escuchamos referir a nuestra familias.

Así que eso de que la memoria es la guardiana del tiempo pasado, tanto sea escrita como narrada, está por verse. (o tal vez...ya se vio?)

Mi recuerdo propio más alejado en el tiempo es el de un accidente que tuve en el patio delantero de la casa de mi abuela, a los tres años y medio. Sólo recuerdo el final...lo otro me lo contaron y de eso no tengo imágenes propioceptivas, por eso sé que aunque me lo imagino, no lo recuerdo.

De alguna manera había levantado una figura de cemento, de esas que supuestamente adornaban los jardines, de un gallito. Me dí vueltas con el gallo de cemento a upa...hasta que perdí el equlibrio y me caí, y vaya a saber cómo, me di la frente contra una saliencia de la figura.
Mi recuerdo es tan sólo...que me caí, muy mareada. Que escuchaba a mi mamá gritando, a mi tía gritando, que me alzaron entre las dos y decían algo como "llevala, llevala a...." (no sé a dónde)

Yo no sentía dolor eh? Eso no lo recuerdo...solo el mareo...y que cuando mi vieja me levantaba y no se decidían quién de las dos me iba a sostener, se me empezó a salir la botita derecha. Yo estiraba el pie...se me sale..ay...se me sale la bota...mamá, la bota, la bota...

Mi mamá dice que no recuerda eso, sólo que me veían manar sangre, como un río que me bajaba por la cara. La cicatriz quedó nomás, se ve que pusieron un par de puntos pero cosieron como pudieron...no existía aún la idea de la estética posterior, así que por eso no me puedo peinar con raya al medio...se ve la medialunita blanca y levemente tensada de esa piel donde no crece el cabello.
Pero bueno: de todo lo que vino después -el hospital, la anestesia, la curación, el cuidado- de eso no tengo el menor registro. Incluso siempre cuentan en la familia que no en una sino en DOS oportunidades me trepé de un mueblecito algo inestable, y me lo tiré encima con todo el platerío incluido. De eso, ni rastros.
Quizás el tiempo transcurría en esa suculenta sucesión de novedades que hace que estemos intensa y dedicadamente puestos a vivir, a aprender a vivir: hasta dónde llega mi casa, a quién le puedo pedir puré y a quién no, cómo se corre, cómo se hace avanzar el puto triciclo, cómo se complace a papá para que no te rete, con qué botón se enciende la tele y dónde se esconden los caramelos en el modular. Y día a día hay novedades: de pronto mamá afirma que dentro de esa panza redonda está "el hermanito" y por eso no te puede alzar...maldito "hermanito", y ...¿quién lo metió ahí? Ahora tengo que empeñarme en aprender doscientas cosas más con esta impactante noticia...

Y así el tiempo de la primera infancia está saturado de experiencias nuevas a cada minuto. Tiempo vivo. Tiempo a manos llenas. Invierto todo el tiempo posible en vivir, no me preocupo de memorizar ni de retener. Otros se encargan.
Ya llegará la palabra escrita y con ella la posibilidad de dejar huellas.

Miguel Angel Axtle dice que cada sociedad tiene una percepción diferente del tiempo, según su modo de vida y de organización. Nos habla de dos tipologías de percepción, según las culturas: llama monocrónica a una y policrónica a la otra. Las que hacen las cosas de una en una (¿quedan así?) y las que superponen diversas acciones en el mismo tiempo.

También se dice que en tiempos de pocas precisiones de relojería, el tiempo en general se medía de maneras menos precisas: por el santo, por el clima, por la celebración con que la iglesia impregnaba la vida de la gente: que el adviento, que los carnavales, que las pascuas, que la navidad.

Mucho de eso pervive en nosotros, pero asociado a esta clara distorsión que acompaña a nuestro propio tanscurrir del tiempo y a nuestra propia memoria de los sucesos. Decimos "¿ya es navidad otra vez?!" con una mezcla de alarma y aceptación. Los más peques preguntan "Falta mucho para Papá Noel?" Y siempre, a menos que sea 20 de diciembre, el tiempo que falta les parece mucho.
Yo no recuerdo las 43 navidades que me vieron. Apenas, y haciendo un esfuerzo, recordaré 5, 6 y por algo en especial que las señaló.

Me despertó la curiosidad:
¿Qué recuerdo es el primero que consideran propio?
Lo más antiguo que se acuerdan: ¿Me cuentan? ¿Por fa?

Soliloquio

11:25 p. m. | 9 Comments

Con el ritmo y hasta el suave tono de voz con que lo canturrea Serrat, me anda rondando el poema "Retrato" de Antonio Machado. En especial la estrofa que dice:

"Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía"

Curioso que un poema escrito por el 1910 (años más, años menos) se vuelva fuertemente actual. Sí, habrá quienes afirmen que siempre hubo locos -lindos y feos- que andaban por la vida hablando consigo mismos. No todos esperando hablar a Dios un día, pero sí haciendo ese incomodante papel del desquiciado, el que murmura o parlotea sin tener a mano quién le responda. Linyeras, ancianos, dementes, drogados, ebrios, desesperados: en alguno de esos encajaba el perfil del que habla solo en público.

Encajaba: ya no.

A ver si alguien pasó ultimamente por esta experiencia , o una similar (Gabi y yo sí)

Estoy por cruzar la calle, Diagonal Norte a escasos metros del obelisco, donde infaltablemente hay turistas sacándose una horrible foto. El semáforo está a punto de cambiar, y de golpe, sin previo aviso, el sujeto que está a mi derecha estalla en voz alta "QUÉ HACES MI QUERIDO, PERO COMO TE VA?"

Miro desconcertada. ¿Me habla a mí? Las otras dos o tres personas que lo rodeamos cruzamos miradas: ¿es a mí? ¿a vos? Desconcierto. Expectación. El soliloqueador arremete: "SI, BARBARO, LO MAS BIEN CHE!!! ACA...ESTOY EN EL CENTRO... COMO VA LA COSA?"

Cambia el semáforo. Cruzamos despavoridos, alejándonos del hablador, que sigue, impertérrito, su diálogo a los gritos: habla de su operación de vesícula la semana que viene, de las entradas al cine, se ríe, avanza a pasos gigantes, me importa un bledo la humanidad, voy hablando, che, sólo existo yo.

El susto de Gabi fue similar al mío: sentada en el colectivo al lado de una mujer, que de buenas a primeras empezó un diálogo a una sola voz, en tono más bien monocorde y cansino: "pero mami...escuchame, mami... hacé una cosa, mami...no, no, eso no... prestame atención que te digo, mami..." Dice Gabi que la primera reacción fue de sobresalto, la segunda de mirarle las manos a ver si estaba sosteniendo un teléfono, pero no: ambas sobre la falda, o bien hurgando la cartera, distraidamente, mientras la charla, que aparentemente se producía en su cabeza y se volcaba al exterior por su voz, seguía implacablemente adelante.

En el momento en que la cosa se empezaba a volver digna de Alfred Hitchcock la susodicha se despidió de "mami", acercó su mano a la oreja y con un sonoro clic cortó la comunicación. Alabado sea el dios del microchip: se trataba de un teléfono celular manos libres de dimensiones minúsculas, oculto bajo el cabello.

Claro, el tipo del obeslisco era sin dudas un caso parecido.

La pregunta es: ¿estos habladores han perdido en alguna parte la reserva de su vida privada, la virtud conocida como discreción? Normalmente hablan como si estuvieran a solas en el living de su casa, nos hacen partícipes involuntarios de las amargas desventuras de sus días de oficina, nos enteramos sin quererlo ni pedirlo del nombre de la ginecóloga de su amante, soportamos con estoicismo el relato de su última sesión de pilates o asistimos impotentes a la enumeración insípida de los expedientes que hay que revisar mañana en Tribunales...el dialogo y el entendimiento

Para mí, la ventaja del celular de mantenerte "ubicable" todo el tiempo debería sazonarse con la salsita del sentido común. No diré nada de aquella gente que interrumpe la charla real para atender el irracional zumbido o estridencia de su móvil y te deja de seña, con el fastidio añadido de estar ahí en medio de la nada, como un torpe convidado de piedra. No, de eso ya se dijo mucho.

Pero vamos...! Bien se podría el ser humano clase-media-comunicado darse por enterado de que al resto de los pasajeros de la combi nos importan tres velines si su socio ganó el partido de tenis en el tie break. Que los detalles de la compra de esta mañana no son de interés público ni ponen en peligro la seguridad nacional. Que las conversaciones con un ausente son diálogos, por Dios, diálogos y no exposiciones civiles en voz alta!

¿Es tan dificil comprender esta simple norma de urbanidad? ¿O será que el avance torrentoso del egocentrismo como un valor que no se discute terminará por poner a estos cultores del soliloquio a la altura del tranquilo lector del diario en la plaza del barrio?

Por algo tiene tanto éxito en las computadoras personales la acción inconducente de jugar al solitario, digo yo.

Por eso ganan espacio en la publicidad esos mensajes que alientan francamente el egoísmo "no compartas, es sólo para vos" "demasiado rico para compartir con otros" y cosas del estilo.

La publicidad de capuccino La Virginia -aunque en tono jocoso y haciendo quedar al protagonista como un bobo sin porvenir- hace uso de esa idea: compartir es lindo, pero igual llevate la mejor parte vos. Lo remata -sí, eso hace lo re-mata- con la pregunta retórica "¿Y que querés?"

Y.

Qué quiero.

Sabés qué quiero.

Quiero que haya más par a par y menos soliloquio.

O a lo sumo, no sé, renovemos los votos, seamos todos locos. Hagamos un múltiple-loquio.

Creo, recuerdo...se llamaba a esta práctica conversar...

Cuidate

11:31 p. m. | 12 Comments

-Chau, hasta mañana
-Chau...cuidate

-Bueno, nos vemos más tarde, cuidate
-Vos también

Cuidate. Cuidate. Cuidate.
El mundo es un peligroso no-lugar: cuidate.
Las fieras acechan: cuidate.
No te distraigas: cuidate.

¿De dónde habrá salido esta tendencia generalizada de clausurar un diálogo cualquiera con esa sentencia que alerta y protege? Yo me acuerdo de alguien que usaba esa palabra, hace mucho -casi una eternidad- y era novedoso en ese entonces.

Teníamos diecinueve...¿de qué nos teníamos que cuidar? Nadie decía "cuidate" al final de una charla (salvo él, que yo recuerde, el chico que arriesgaba el pellejo sobre una moto toda plásticos y piecitas que saltaban como rastis cuando había un porrazo feo. Qué curioso, el único que decía "cuidate" no se cuidaba ni un poco...)

Hoy es vox populi, y hasta queda levemente posmo. Todos somos guardianes solidarios de la ternura, del consejo sensato. Lástima que ya pronunciamos tanto la palabra que la hemos vaciado de sentido, le hemos quitado el sabor y la seguimos mascando con hastío, como a un viejo chicle que uno no sabe donde escupir.

La sugerencia reaparece, asociada a campañas contra el SIDA, a protectores solares, a lucha contra el cáncer, contra la obesidad, contra el infarto. Cuidate porque estás rodeado de hostilidades, parece ser el mensaje.

Y es un poco así.
Se siente la desprotección en la piel, en las células enloquecidas que de repente se activan como monstruos escondidos en nuestras propias maquinarias. Se siente es desguarecimiento ante el transcurrir de los tiempos, la ambigua nostalgia de una niñez que salía a jugar a la vereda o se daba la vuelta a manzana sin temer casi nada.

No quiero, me resisto, me niego a asumir ese pensamiento manriquista que reza que el pasado era mejor. Sé que es el primer síntoma de estar envejeciendo...es como la primer cana del alma.

También eso de "cuidate" me cae un poco duro en el estómago, -acabo de reparar en ello- porque es la palabra típica que les decimos a nuestros viejos cuando empiezan a fallar...primero en casi imperceptibles errores... más adelante en terquedades pueriles...y por último en casi todo. Esos "cuidate" son la antesala del espanto.
Aunque...
también...
claro está!

Uds dirán que cuando cierran la charla con su consabido "cuidate" lo que expresan es contención, deseos de dar amparo. Conozco bien ese cosquilleo de ver que un ser querido se aleja y no estaremos allí para preservar, para velar. No nos queda más talismán que la palabra, entonces le infundimos sustancia, la aderezamos con cuantificadores poderosos: "por favor, cuidate mucho"
Concedido: ahí si. Ahi tiene fuerza propia, tiene pleno alcance, suena macizo, contundente, amoroso, deleitable. Que para liviandades, tenemos la tele, gracias a Dios.
Chau, te dejo, hasta la próxima.
Cuidate.

Streap Tease

10:58 p. m. | 9 Comments

ESO ERA AMOR...
Le comenté: - Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes, respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.


Y si me pongo surrealista y sigo...
A tientas di vueltas en círculo y volví sobre mis pasos.
Entonces dijo: "Tus labios son tan gráciles..." No se produjo más solicitud que esa, y ahí los tenía, palpitantes sobre la mesa, mis labios, mis besos y mi voz.
Un poco después, elogió los dedos de mi mano izquierda, qué dedos más menudos, qué adorables...Y uno por uno, como quien va quitándose el abrigo, los fui desprendiendo para dárselos.
Le dejé mi sombra, doblada en cuatro pliegues.
Le dejé el recuerdo de todos mis perfumes.
No llegó a pedírmelo, pero el temblor de mariposas de mi vientre, me pareció un tributo merecido: lo asumí sin más razones, creo que cayó en el precioso platito donde instantes atrás habíamos iniciado el despojo.
El problema se presentó junto con el halago a a sincronía con que parecía latir mi corazón. ¡Qué radiante armonía! ¡Qué acompasado susurro! ¡Y qué esto! ¡Y qué lo de más allá!
Con la mano buena que me quedaba, hurgué en el pecho, tantée, allí estaba. Lo sumé a la ofrenda y cual no sería mi sorpresa al constatar, tan sólo minutos más tarde, que la desnudez empalidecía de respeto ante mi sacrificio. Él emprendió su marcha a doble latido.
Me habían quedado intactas las orejas, pero el silencio del descorazonamiento me dejó sorda.
"...cada palabra que escribo me aleja un poco más de lo que yo quisiera expresar; esto prueba únicamente que me falta valor. También me falta sencillez..."
"...los instintos que nos enorgullecen y aquellos que no queremos confesar tienen, en el fondo, un origen común. No podríamos suprimir ni uno de ellos sin modificar todos los demás. Las palabras sirven a tanta gente, que ya no convienen a nadie; ¿cómo podría un término científico explicar una vida?"(*)

Ni uno científico, ni uno poético, ni una suma de lenguajes y humildes argumentos. Pues la vida no es verbo, sino sentimiento en el tiempo. La vida es el tiempo que nos pasa...
Hoy pretendo llanamente vivir; no caer en la cárcel de las palabras. Pues hoy me siento como el personaje de Yourcenar, deseante y presa de una sensibilidad rídicula, de una efervescencia de las emociones, tan próxima a la humillación, que te hace llorar por nimiedades, y luego te hace sentir vergüenza de tus lágrimas.
Shhh... no más letras. Ella lo ha dicho más claro de lo que yo lo hubiera expresado jamás.

(*) "Alexis" de Marguerite Yourcenar
Hay una técnica bastante conocida en el mundo del arte, por medio de la cual se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes y a su resultado se lo llama "cadáver exquisito". La idea es que cada participante retome el hilo donde el anterior lo dejó, pero a ciegas, ya que cada uno sólo ve el final del anterior, lo último que hizo.
Desde allí, locamente, continúa. Los surrealistas que popularizaron el juego hicieron famosa la primera frase obtenida con esta técnica, que contenía las palabras que luego servirían para designar al juego.
La idea de ir componiendo un cadáver, así, de a pedacitos tomados fuera de contexto, de finales (que no de principios), de fragmentos psicóticos... es espiritualmente inquietante. ¿Divertida? Seguramente. Pero... la sombra de la creación de un monstruo se proyecta sobre esa diversión.
Dicen que el poeta Huidobro llamaba 'quebrantahuesos' a los poemas así construidos.
Cuánto más aterradora resulta entonces una red, una malla entretejida en la cual cada punto de conexión se engarza sobre el final absurdo del nudo anterior, y se dedica con ensimismamiento y sordera, a construir cadáveres, quebrantando literalmente los huesos.
la tarada de Jolie y su tatuaje autodestructivoHay -eso dicen, porque solo me he asomado a la mirilla del espanto- cientos de redes como esta. Redes de enfermos que se alientan mutuamente para seguir creciendo. Hieden a muerte, casi todas. Pero se perfuman de amistad, se decoran con iconitos animados, se camuflan de falsa cooperación, de falsa contención.
Yo tropecé con una sórdida cooperativa constructora de muertos en XANGA. Es una red de fotologs, blogs y espacios personales, popular entre cierto sector de jóvenes, que se llaman a sí mismos "xangan" (así como los que blogueamos con algo de espíritu de cuerpo, nos solemos llamar "bloggers"). Xanga aloja unos 27 millones de blogs, dice por ahi.
No todos son del estilo...pero sí es cierto que una vez que entrás a un punto de la red de cadáveres, los enlaces te llevan, sacudida entre el horror y la incredulidad, a un mundo subterráneo de miserias y devastación. A un mundo que borbotea aquí nomás, bajo la cáscara del progreso y la salud.
Apenas entrar, y darse de narices con colecciones de tips y sugerencias demenciales: como bajar 10 kilos en 3 días, como engañar a los padres y médicos, como provocarse el vómito y luego evitar el mal aliento... Lo curiosamente horrible es que casi todos los nodos de esta red hablan de belleza y de perfección.

Una niña publica, día a día (como muchísimas otras!!) lo que en la manada de anoréxicas llaman "su intake": las migajas recortadas e insípidas que se proponen comer en el día. Suma las calorías minuciosamente y llega a 127. Los que comentan dicen "¡qué bien! ¡lo estás logrando, princesa!" "Ojalá pudiera hacer eso...yo soy una vaca de 49 kilos"

Nadie me convencerá de ke es bonita asi!Los "intake" de algunos de estos cuerpos torturados replican hasta la náusea la palabra "nada": desayuno=nada, almuerzo=nada... Cada vez que eso sucede, llueven los aplausos en forma de comentarios de otros cuerpos en proceso de frankesteinización.

El pie de página de una página personal bastante trabajada, reza:
¿HAS SOÑADO SER UNA PRINCESA? Pues DESPIERTA, que sólo era un sueño, si quieres ver lo que en verdad eres asomate al puto espejo. Y no llores, ni te atraques a comida y pienses lo desgraciada que eres mientras lo vomitas TODO. Hasta tus penas,tu vida, tus pulmones y tus ojos, un ajimoji de visceras en el water...

Una criatura que pide a gritos en un foro "pro-ana":
"chicas nesesito ayuda ya no aguanto tanto asco y no puedo vomitar diganme formas de autoagresion porfavor!... "

Otra asegura que se pone en manos "de sus nuevas amigas pro-ana" para que le digan -le ordenen- qué hacer. Firma con un tajante "ANTES MUERTA QUE GORDA"
La que se cree princesa y confiesa que "se ha vuelto a cortar" porque no puede dejar de hacerlo.
La que come una manzana y un yogurt descremado al día y se llama a sí misma "Cerdicienta".
La que se califica como un pedazo de basurita y se representa con la foto de una boca cosida y sangrante...
Una galería de dolores, de egoísmo, de vanidades, de imágenes lastimosas, de agresiones... un cementerio en movimiento, un cementerio delirante, un cementerio de quiméricas princesas que se dejan morir como perfectas idiotas...
Chicas (y chicos) que despedazan su vida tomando el punto final, la palabra final, la frase inconclusa del anterior...y diciéndose a partir de esos mutilados pedazos, mutuamente, que están eligiendo, que eso les gusta, o los libera, o les organiza la vida... Son víctimas y asesinos, lo malo es que pasan inadvertidos hasta que es demasiado tarde (la delgadez es un valor en alza).
Chicas y chicos pescados como renacuajos por una red urdida bajo la presión de una sociedad de ególatras que le dice a su juventud que se asome al espejo, en lugar de asomarse a la ventana.

No se me ocurren frases elocuentes para intentar convencer a los cadáveres de esas redes del demonio de que vuelvan la mirada hacia los demás, que elijan vivir. No hay palabras sensatas que alcancen. Por eso lanzo un pedido que es insensato:

Señores ángeles, ayúdenme: esta noche tengo que abrazar muchas almas lastimadas.







*

12:46 a. m. | 0 Comments


Be simple

8:08 p. m. | 5 Comments

Los miro con admiración casi siempre. Me siguen sorprendiendo. Me sorprende incluso la ampliación de mi margen de aprender de ellos realmente.

Los pibes, los pendex, los adolescentes, los chicos. No los más pequeños, que a esos les basta el candor y la pureza de sus ojos que todo lo bautizan.
Digo: los que casi todos temen y veneran, los que se vuelven insoportables y se encierran en su mundo de palabras truncadas y de sinsentidos. Tienen 14, 15, 17. Algunos, unos pocos, tienen un poco más.
Se burlan y se vuelven crueles en un minuto, y al siguiente se muestran compasivos, maduros, confiables. Y dales un minuto más para escucharlos retornar a la complicidad gastada de la burla, la ironía gruesa, la palabrota. Son egocéntricos y no les importa, les ha calado mucho menos la culpa que a nosotros, sus padres, que probablemente crecimos bajo la sombra de que ser joven era casi delito, y había que disimular, crecer pronto, comportarse...

La mayoría de los adolescentes que trato sabe por lo menos dos o tres poses para sacarse una foto sin ayuda externa. Se codean con la tecnología sin hacerse demasiados dramas, y no es que saben mucho, ni que saben más (en general, por el contrario, saben menos) pero tienen una actitud preciosa que he visto brillar en sus ojos cuando se apiñan de a tres, de a cuatro, frente a una pantalla, a un equipito de botones microscópicos o un surtido de cables y pitutos de los que, momentos después, brota la música como si hubiera nacido allí mismo, esa mañana.

De eso quería hablar hoy.
De esa premisa que los guía sin que lo noten:

Se toman la vida SIMPLE.
Si tienen ganas de reirse, se ríen.
Si se sienten desdichados, lloran.
Si el corazón les revienta de amor, se dicen "te amo" (y el te amo vale para cualquier sexo, para mascotas, para toda clase de seres vivientes)
Si están enojados, putean y fabrican efímeros proyectos de venganza.
Si no saben algo, dicen "uy, no sé"
Si el del al lado lo sabe, es bastante probable que diga "vení, te enseño como es"
Si tienen hambre, te saquean la heladera, como si no hubiera un mañana.
Si sufren por un desengaño o una escoriación en la autoestima, moquean como marranos y se saltean las comidas sin detenerse a pestañear.

Ellos son complejos y fascinantes, tan pronto se internan en mundos interiores inaccesibles. como se vuelven lisos y brillantes, límpidos, transparentes, ves a través de sus sentimientos como en un cielo de primavera. Esta dualidad desconcierta. Causa atracción, y causa estragos: es como estar tomando sol apaciblemente y que de improviso caiga sobre tu cabeza no una llovizna ni una lluvia, sino una catarata helada, que te deja fuera de combate.
Entonces lo más fácil que puede hacer un adulto, lo más aceptable y entendible, es menear la cabeza y apelar a algún cliché, a alguna frase hecha sobre la juventud y demás malsanas actividades. Quién no ha escapado de la furiosa magia de su influjo con esas viles artimañas. Confieso que hay momentos en que me hacen pensar que Herodes no estaba tan loco como lo han pintado. Jaja...
No obstante...tantas veces, infatigablemente, me sorprendo a mí misma tomando esas cápsulas de áspera sabiduría que siento emanar de estos cachorros que vienen tras nuestros pasos, tantas veces que, en fin, me detengo a intentar atraparlas en palabras. Sé que ellos lo dirían mas breve, con menos letras, seguramente, con más gestos, más dibujitos, más abrazos y besos, más de esos empujones que de lejos parecen manotazos de borrachos -pero son la forma en que sus brazos, aún torpes, circulan la energía en mágicas calesitas de aire-.
Me gana la veta curioseadora, y los pongo a prueba, los contrasto secretamente con algunos adultos a los que -también, a mi modo- admiro. Nadie sospecha los resultados de mis ultraclasificadas investigaciones.¡Y a nadie le importarían!
Por ejemplo, les hago a los adultos una pregunta rara, exótica, que suena a cita de un libro, supongamos, y enseguida repreguntan "¿pero qué me estás queriendo decir con eso?" o "¿para qué querés saber tal cosa?"
Los chicos sencillamente, la responden.

  • Pregunta: "Sueñan los androides con ovejas eléctricas?"
  • Adulto: "¿Eh? ¿Y eso? ¿Qué es, una adivinanza? ¿Quién lo dijo?"
  • Adolescente: "No, no sueñan. Las cuentan para dormirse"
  • Pregunta: "¿Cómo se dice "simple" en inglés?"
  • Adulto: ¿Pero en qué contexto querés decir "simple"? ¿Simple o sencillo? ¿Que buscás: un sinónimo?
  • Adolescente: "Igual"

Igual. ¿Entendiste? Sé simple. Be simple.
A gozar, divino tesoro.
Yo digo que no hay quien crezca
más allá de lo que vale
y el tonto que no lo sabe
es el que en zancos se arresta;
y digo que el que se presta
para peón del veneno
es doble tonto y no quiero
ser bailarín de su fiesta.


Ok: Puedo ser tonta, la más tonta, sublimemente tonta, o ingenua, o crédula. Suelo serlo con las gentes equivocadas y en las circunstancias que menos me convienen.
Ah... pero... qué agrio el sabor de sentirse cómplice de una maldad, qué ingrato el lugar en el podio de los peones del veneno...
Porque una cosa es mentir con conocimiento -y la mentira puede ser mediana, o diminuta o gigantesca, puede ser blanca o piadosa, puede ser la mentira que más quieras- y otra es venir a enterarse que estás en la lista de los que forman la red de un engaño urdido con alevosía. Que estás en la lista sin haberlo pedido. Que estás en la lista porque has "colaborado" haciendo oportuno silencio.
Bueno, resulta que sin ánimo de postularme al Oscar de la Moral y las Buenas Costumbres (se ha declarado desierto, los últimos... 50 años) y sin ser un dechado de valentía, hoy, recién, hace un poco, me terminé de decidir y elegí una hebra del enmarañado ovillo para empezar a desandar. Y ha de ser poderosa, y bien compenetrada, y bien elegida, porque tiro de esa hebra tan fina y todo el bollo de la mentira empieza a apretujarse y a dar toses de ahogo.
El filamento que me sujeta y me nombra: la Verdad.
Que no hace falta pintarse un cartel en la espalda, ni publicarlo en Clarín página central. Ni andar a los gritos, despanzurrando con impudicia lo que sabemos de otros, de otras. Es sólo escoger de qué lado se quiere estar parada.
Así es que decidí que del lado de la verdad. Si hay un engaño, que se sepa que no comulgo con eso, que no voy a hacer como que no lo veo, no lo escucho, no me entero. Leí que "callar en el dolor es heroísmo", bien, pero callarse delante del altar de la mentira, especialmente si puede salir lesionada la inocencia, es una buena descripción de la cobardía.
Lo dicho: puedo ser tonta, pero no puedo hacerme la tonta.
Mucho menos, doble tonta. Paso: sólo bailo en las fiestas donde me siento a gusto con el anfitrión.

About