Nece(si)dad

12:26 a. m. | 9 Comments

Claro que algunos días los paso bien: tengo motivos.
Pero no siempre lo consigo, que alguien me crea...! Por Dios, entiendo todas las razones, pero basta una señal diminuta para que el torrente de la emoción baje arrastrando los palitos que sostienen los diques de mi llanto.
Son días que lloro y necesito llorar. Y es así, y no se puede hacer mucho.
No sirve que me me expliquen, no sirven los ejemplos, las líneas del tiempo, las ofertas de mandarinas. No me doy cuenta de qué es lo que sirve.
Escribo después de larguisimas jornadas de trabajo, porque necesito escribir y porque me ejercita en la aceptación. Quiero encontrar una única frase por día que sintetice la tormenta de mi alma, no la hallo. No logro escribir breve.
"Doy por buenos los días empleados en llorar." dice un
bloggero.

Autocompasión buchona: necesito que me abracen.


Canto para convencerme... Cito a Shakira...lo siento Edu.


Ya vas a ver…
como van sanando, poco a poco

tus heridas...



Poeta maldito

8:17 a. m. | 2 Comments

Y porque le reclamo que se hace el misterioso, manda una respuesta literaria digna de los malditos o miserables Baudelaire, Rimbaud, Verlaine o Mallarmé...

Los malditos:
Los que renegaron del romanticismo piadoso que expresaba sentimientos universales.

Los maditos:
Los que dejaron de hablar de las emociones de los seres humanos en general, y se concentraron en sus propias emociones y sentimientos particulares.

Los malditos:
Egoistas quizás, más sinceros, sin duda. Buscadores. No sé si encontradores...
Aunque Baudelaire sí declaró un hallazgo (y no menor): “Yo encontré la definición de lo bello, de mi belleza; es algo ardiente y triste , algo un poco vago, que aleja margen a la conjetura. Voy a aplicar mis ideas a un objeto sensible, por ejemplo el objeto más interesante de la sociedad, a un rostro de mujer...”

Y claro, típico hasta el hartazgo, clásico del poeta maldito... el hombre misterioso lanza desde las sombras electrónicas sus sentencias acerca de la calidad de mis retratos digitales.
Y no conforme con aplicar sus ideas a un objeto sensible como mi rostro ¡critica!

Se disculpa con la frase a medio camino entre la literatura de Poe y el humor de Fontanarrosa:

"Yo soy así. Un enigma...Una sombra...
Un suspiro en la medianoche...
Una cortina que se mece...
Un murciélago que se hace mierda contra un poste"


(Y una que creía que lo había leido casi todo...)

Me reencuentro con la voz de Charly en el teléfono, por causas y azares, porque el trabajo nos amontona como hojas secas en pálidas esquinas, porque el tiempo te lleva y te trae, porque sí.

Como dice Benedetti , que
la política conduce a la cultura...nos contamos brevemente y sin muchos artificios nuestras actualidades.
Yo sé que Charly se reía de su mala suerte porque parece más adaptado el que se ríe. Sentí las astillas en el filo ronco de su voz.
Yo también me reí un poco, como Pierrot, como enseñan algunos Maestros orientales... me reí sin ganas y como por obligación. Recité los cuatro o cinco sucesos importantes de mis últimos tiempos, despojándolos de adjetivos para que se parecieran más a las noticias.
Pero de improviso, en medio de la risa y la ironía, se coló la frase "Nos engañaron vilmente, Verita...los que nos hablaron de la experiencia... los que aseguraron que uno se endurece con el tiempo... los que dijeron que aprendés a manejarte con el amor"
Nos engañaron vilmente.
¡Nos engañaron!
(Como aqui mismo...ven un cuadrado uds?)
Analizo y desmenuzo, no sólo la charla, también lo que la charla puso en movimiento en mi interior. Sé que es cierto: que no sirve la experiencia previa. En mi caso, al menos, no sirven ni siquiera mis propias prevenciones, mis autopromesas.

Sólo una amarga confirmación: he aprendido a confiar menos. Sí: yo que era la reina de la credulidad, la que abría la puerta de par en par, la que dejaba su agenda despatarrada sobre la mesa, la que elegía siempre la versión más cercana a la inocencia.
Me da pena -por mí misma- comprobar que esta es la lección que me va quedando.
Desconfiar.

Hay quienes aseguran que esta sensación que me nubla seguido la vista se llama "madurar". O se llama "principio de realidad". Si esta es la madurez de los que "realmente aprenden", no la quiero. Si madurar equivale a una anestesia de los afectos, con la añadidura de la desconfianza, elijo otra vez el sambenito de la ingenua.
Charly, que tiene una gracia especial para narrar sus desventuras, remata la cadena de confidencias con una frase memorable: "A mí me miran el culo y YA me duele...será que recibí tantas patadas...?"

La verdad, me arranca unas cuantas carcajadas. Si no fuese por ese sentido estoico y buena leche, ciertos momentos de la vida tendrían un patetismo imposible de sobrellevar sin devenir en seres vengativos, o resentidos o crueles.
A los que dijeron que el tiempo te endurece, un aviso: sólo es una apariencia. No te endurece nada. Mejor dicho: nada que valga la pena.
Mejor así, supongo. El día que sienta de veras el corazón de piedra, prefiero que me llamen a "entregar el equipo".
Qué joder.

El joven Alejandro, el mismo niño inquieto que porfiaba contra Aristóteles cuando éste trataba de convencerlo de que las tierras del Oriente eran puras quimeras, aquí en el momento en que decide que un caballo será "su" caballo.
"¿No te gusta tu sombra?" pregunta Alejandro, al notar que era eso lo que ponía nervioso al bello animal.

Dice el joven conquistador que nuestra sombra es una suerte de espíritu maligno. Mi sombra: la que proyecta mi propia existencia. Caray, y yo que no soy un brioso corcel, también me asusto.

Tenés webcam?

12:43 a. m. | 3 Comments

Me regalaron
esta cámara web

Y sí: es linda...
es divertida

Pero también:
es agotador "verse" por demasiado rato
descubrirse los tics
encontrarse las manchitas
los des-peinados
las señales del tiempo
los gestos repetidos
los parecidos fatales

Por algo en el manual de usuario
se recomienda moderación.

Te extraño, mar

11:53 p. m. | 4 Comments

quiero ver el mar...
Nos criamos escuchando aquello de "El perro es el mejor amigo del hombre"
No importa cuántos niños han sido mordido injustificada y brutalmente por un perro doméstico, el refrán no se cuestiona. Pienso, por ignorancia.
Por falta de oportunidades que les hemos dado a otros compañeros del mundo animal que pueblan, como nosotros, tristes bípedos implumes, este globo azul.


Soy curiosoClaro, va de caballos el post.
Criaturas hermosas y tímidas, maravillosamente expresivos, los caballos que he visto y palpado me transmitieron siempre un mensaje parecido: mansedumbre y desconfianza, todo a la vez, revuelto y en natural confusión.
Leo por ahí que todo caballo viene equipado con un sistema de olfato que le permite discernir variaciones con precisión de perfumista. Que se espantan ante el olor de la muerte, y por eso cuando un caballo detecta el olor de un cadáver se detiene en seco y se niega a tomar ese mismo camino. Que la forma de presentarse entre ellos es la respiración y así se reconocen, exhalándose unos a otros a modo de presentación.
Estrella en la frente
Que el tacto es fundamental para los caballos, y desde muy jóvenes, buscan el contacto mutuo para relajarse y gozar. En alguna parte -ya no recuerdo dónde- también leí que algunos aborigenes los domesticaban metiéndose con ellos en un arroyo o laguna, donde por horas y horas se dedicaban a rascar y acariciar a su caballo a fin de "quitarle las cosquillas".
En muchos relatos de la tristemente célebre "conquista del desierto" se describe la relación del indio con su caballo como una suerte de simbiosis casi mágica. Los indios no usaban monturas ni arneses ni espuelas, y sin embargo sus caballos se mostraban fieles, atentos, entregados. Reaccionaban al movimiento del cuerpo de su jinete, anticipando de una forma que parecía sobrenatural, los deseos del humano...
Cambiaban "de aire" con gracia y sin necesidad de las brutales imposiciones de látigos ni aceradas púas en los ijares. Al paso...al trote...al galope...al galope largo...y adiós.


Siempre me sorprendió la inmensa cantidad de expresiones que puede manifestar un caballo, con su cara y gracioso cuello, y acompañando con todo el cuerpo. Algunas son fácilmente reconocibles, otras menos, y muchas serán imperceptibles para los legos (como yo)
Hay quienes recomiendan prestar atención a las orejas de un caballito: por ejemplo...una atrás y una adelante es una expresión de duda, algo asi como "¿qué dijiste? no te entiendo..."
A mí me sobrecoge la mirada de un caballo: profunda, dulce, inteligente...
Se cuentan cientos de historias de fidelidad de los caballos con sus dueños. Mi hipótesis es que el caballo no piensa en el humano como un dueño o patrón, sino que lo adopta como uno de su familia, o como un amigo querido al que todo se le perdona. Un caballo medianamente astuto es capaz de llevarte de regreso después de una borrachera. Se queda a tu lado si estás caído. Se arrima a mirar qué estás leyendo o qué comés, con un candor y un interés de niño que no pueden menos que provocarte un afecto puro.
Tengo miedo che
Parece que a lo largo de la historia, caballos y humanos han escrito en múltiples ocasiones, auténticas historias de comunicación, empatía, heroísmo. Shakespeare inmortalizó la frase del título, en boca del Rey Ricardo. Este ha caído del caballo que montaba, y enfrentado a una muerte segura, se bate desesperadamente a pie mientras pide a grito: “Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo!”.
Caballos famosos: Bucéfalo, el de Alejandro Magno, Rocinante, el de Don Quijote, Babieca, el del Mio Cid (pobrecito, qué nombre mas horrendo le fue a escoger,che), Marengo, el preferido de Napoleón Bonaparte. Y Mancha y Gato, vamos.
En cuanto al famoso "caballo blanco de San Martín"... sólo existió en los billetes. San Martín tenía dos caballos elegidos: un tordillo, y un alazán tostado. Mala suerte: en la primera batalla "oficial" en Argentina le reventaron a su amado caballito con una esquirla de bala de cañón (y casi le cuesta la vida....remember al Sargento Cabral y demás etcéteras cronológicas)

Mi caballito preferido sería seguramente uno muy temperamental y perceptivo. Lástima que no hay lugar en mi departamento para tan sensible y voluminosa mascota.
Amor de caballitosAdemás, cada vez que digo que el olor de los caballos después de un prolongado ejercicio de galope me fascina, me suelen mirar con expresiones condenatorias.
A falta de equinos verdaderos, tengo fotos, recuerdos, relatos...


Recuerdo ese tema de Serrat: la niña que abandona el hogar porque quiere vivir el mundo, que se va dejando su adiós de papel sobre la mesa. La madre que se pregunta qué falló, si le di mi juventud, un buen colegio, el platito de comida caliente, el cuento de las buenas noches.
Me causaba una sensación de áspera compasión.
Pero era solo una historia lejana.

Pero, sucede: una vuelve la vista hacia otras cosas, o se distrae de la maravilla que burbujea alrededor abrazándose a las horas y la niña de verdad está escribiendo su adiós en un papel.
Esa que en sala de tres recitaba un extensísimo poema de San Martín para estupor de sus maestras, esa que calzaba zapatitos blancos que cabían (juntos) en mi mano, esa que sólo quería vestir de rosa y que se negó, contundente y resuelta, a tomar mamadera...
Esa nenita que anteayer ponía los dientes de leche en la mesita de luz, y ayer (¿cierto que fue ayer, nomás?) inventaba nombres exóticos para sus muñecas, hoy, de golpe, como marcada por un rayo, sin avisar, sin anestesia, se me pone a sufrir las absurdas necedades del corazón.

Ahora sorprendo su reflejo en las vidrieras de los negocios, cuando camina a mi lado, sobresaliendo por encima de mi cabeza, fresca y completa, erguida y despeinada.
Vuelvo a casa y la encuentro escuchando música de Silvio Rodríguez, para flagelo doble de nuestras maltrechas emociones.
Ahora se ceba sus mates, administra sus ahorros con discreto y certero control, cambia de amigos sin avisar, suspira frente a un viejo y clásico poema de Neruda...

Y se va.
Se va...
Se empieza a ir de a poquito... algo en ella debe advertirle la cercanía del desgarrón....
Se va dejando, como las miguitas de Hansel y Gretel, adioses de papel aquí y allá...

Entonces siento esa punzada en mi pecho, esa pregunta sin respuesta posible: "Qué va a ser de tí lejos de casa? Nena...qué va a ser de tí?"

Desensillar

7:30 p. m. | 5 Comments

"Hay que desensillar hasta que aclare" suelen decir en campo, cuando la noche se vuelve peligrosa, el camino incierto, el clima imprevisible.

Y cuando se siente que no hay paso que nos lleve a buen destino, agrego.
Ni paso, ni trote, ni galope.
Las sendas se ven como las engañosas opciones de un laberinto cruel, donde la única promesa es un Minotauro sediento de sangre.
Las huellas de los otros no nos sirven: nos negamos a aceptar que este camino ya lo han recorrido otros, otras; queremos hacer nuestro propio itinerario, nuestros propios magullones, nuestras heridas lamidas por el agua del tiempo.
Las sombras son lo infalible, lo seguro. Las sombras se ciernen sobre nuestra cabalgadura, en la que no hay espacio para ningún jinete más. Estamos irremediablemente solos ante este presente. Ya hemos intentado cerrar los ojos y siguen allí.
Hemos tratado de encender débiles lumbres, quemando en ellas nuestro abrigo, nuestras provisiones, nuestro débil porvenir de bienestar. Fue un remedo de calor, nada del otro mundo. Estamos nuevamente avanzando a los tumbos, errando la ruta, eligiendo mal, provocando malas consecuencias, actuando sin mesura, despilfarrando la energía que luego nos hará falta para sobrevivir.Es el momento de volverse otra vez simples. De hacer caso de los proverbios más clásicos. Por algo dicen del Rey Salomón que era tan grande su sabiduría porque sabía un proverbio para cada ocasión.
Así que creo...voy a desensillar hasta que aclare. Tengo los ojos cegados por emociones, imposible dar un sólo paso más. Necesito claridad para pensar. Necesito claridad para ponerme en marcha otra vez, mirando el horizonte.
Me acurruco para dormir un poco (¿Dormiré mejor esta noche?¿Será más piadoso conmigo el insomnio?) Pronuncié las palabras que brillaron sobre mi cabeza como chispas vivientes. Quiero dormir...dormir...
Buenas noches amigos.
Y enemigos.

DragonFly me sigue convenciendo...

"y sin embargo cuando duermo sin tí, contigo sueño" (Fuck!)

(Escúchenlo...clic aquí)

Alquimia

12:48 a. m. | 0 Comments

Madrugamos -¡mucho! ¡es injusto!- y vamos hacia nuestras tareas en medio de una somnolencia atroz.


Entonces una vocecita en falsete, una voz que se pretende de niño, dice chistes en la radio. Los chistes son francamente malos, pero el conjunto de la voz nasal y acelerada, y la broma blanca hacen su efecto.

Un señor va con su perro a ver Harry Potter.
Cuando termina la peli, el perro aplaude y aplaude...Entonces el señor que está al lado le dice "Oiga, no lo sorprende que su perro aplauda?"
El amo responde "Claro que me sorprende, porque se la pasó diciendo que el libro no le había gustado!"

Nos reímos, primero con condescendencia.
Luego con entusiasmo.
Finalmente con una inexplicable alegría que hasta nos avergüenza.
El aire transmuta, el clima cambia, la risa me inyecta motivos para seguir estando aquí: por fin entiendo la alquimia sin subterfugios.



Bendigo al Espiritu de la Palabra, que convierte en acto la potencia, que lanza a la eternidad lo que antes era tan solo intención.



Qué bien me sienta que Silvio lo haya pensado también así...


Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Porque ha pasado que historia se convierte en palabras,
ha pasado que el mundo se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Algo anda MAL

10:58 p. m. | 3 Comments

Yo aflojo, tiro la toalla, lagrimeo, describo mi impotencia y algo que se parece a la decepción.
Ella, dieciséis añitos, ojos comprensivos también húmedos, pero mirada más serena, me abraza y me consuela.
Y dice "bueno: basta, basta..."

Algo anda MAL aquí.

Me siento difusamente ansiosa, quizás un poco melancólica, quizás una pizca de frustración, y la larva del dolor en el pecho... y el peso de la obligación en las espaldas...
Hago algunas cosas con desgano, mecánicamente, sin alegría.
El, once años, el de las frases graciosas, toma mi puesto en la tarea de poner la mesa, dice que el olor de la comida es maravilloso, hace una broma sobre el jugo de manzanas...
Y dice "Dale, má, no hables como si estuvieras enojada con nosotros"

Algo anda MUY MAL aquí.



Llego a mi trabajo de evaluadora irritable y sin ánimos.
Mi primer alumno me da las gracias por corregirlo, se confiesa poeta y describe, avergonzado, la necesidad de saber usar el procesador de textos en favor de la poesía. "Y, a los 60, todo cuesta más, sabe" se disculpa.
El segundo sonríe, pese a la espera. La tercera es una chica de Colombia que también me agradece por el modo en que le tomé la prueba. El trabajo se anuncia pesado y sin pausa, y entonces Leandrito trae este café, sin que se lo pida: cortado, dos de azúcar, en jarrito.
Un rato más tarde pasan preguntando qué queremos tomar, nos invita la Universidad.

Algo anda MUY, MUY MAL aquí.


O algo anda bien, y la rueda del Karma se empezó a poner en marcha nuevamente.
Salud!! Me quiero emborrachar por primera vez! Y no de besos esta vez. Y menos de vino o algo semejante.
Hoy quiero emborracharme de su inocencia recién llegada, del milagrito de sus latidos ligeros, de la pureza de su limpia existencia.
Quisiera librarme de todos los pesos y las telarañas que enturbian mi alma para abrazarla sin contaminarla. Quiero decirle sonriendo que la hemos estado esperando, y que mientras tanto construimos un mundo imperfecto pero lleno de cosas que valen la pena.
Julia... aquí estamos los que te queremos querer, para decirte que la amistad existe, que la belleza existe, que la bondad existe, que algunas veces nos alimentaremos más de las sonrisas que del pan con manteca, que seremos mejores porque todas las Julias (y las Chechus y Patos, y los Leandros y Priscilas, y los Guidos, Dimas, Paulis, Cielos, Valentines y Nikos) merecen oportunidades mejores.

Julia: no creas en los vaticinios del horror, porque aquí estamos los que edificaremos las casitas de los árboles donde no lleguen jamás las lluvias ácidas...
No creas en los que dicen que no hay futuro, vos sos futuro, todo futuro, 99% futuro... que Dios se atreva a decir que no estás incandescentemente aquí...
Mejor cree, desde hoy, desde ese rectángulo de sabanitas perfumadas, en la confianza, en la ternura, en el empeño, en el coraje de esta loca raza. Cree en los Reyes, en Papá Noel, en los unicornios azules, en el Ratón Perez, en la magia de las palomas con manos que tan bien le sale al mago Hernán...
Sé feliz porque has llegado a una parte del planeta donde los teléfonos se saturan pelotudamente el día del amigo, no cuando sube la bolsa en Tokio. Sé feliz porque aquí tenemos el dulce de leche y las canciones de María Elena Walsh. Porque tres pares de brazos por lo menos se turnarán para tus provechitos.

Brindemos, Julia, porque

La vida es bella, ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor.


Tu destino está en los demás, querida bebé, en todos nosotros, los que te recibimos con hurras, con globos, con estrellitas, con aplausos, con bendiciones.

HIJOS

3:12 p. m. | 1 Comments

Decía Gibrán:



"Tus hijos no son tus hijos

Son hijos e hijas de la Vida, deseosa de sí misma.

No vienen de tí, sino a través de tí

y aunque estén contigo, no te pertenecen"



Bueno, vamos a ver Vida querida, quién gana la pulseada. Yo soy de las que se levantan con la flecha atravesada y sigue. Y no es que esté provocando: también soy en extremo pacífica, ya me lo dijo el psicólogo que nunca me atendió: estoy "mal armada", me entristezco cuando debería enojarme.

Pero me planto y me rebelo y no me gusta nada eso de que no son mis hijos...

Que vienen "a través" eso sí... Somos vehículos para hacer llegar al mundo a personas que librarán el buen combate...

Pero te digo más, Vida, te digo más: no me pertenecen (la posesión envenena), pero están conmigo. Y algo mejor sucede: yo estoy en ellos, allí donde nadie puede arrebatarme nada.
El corazón no entiende de ADNs...




Como dicen mis chicos: ME LA BANCO. ME LA RE BANCO.
(Usted también: resista, no se me rinda, dé pelea. "Trémulo de pavor piénsate bravo y arremete feroz ya malherido")

Heridas

3:25 p. m. | 3 Comments

Otra carta de mi amigo "Chile". No es que va a ser mi coautor en el blog. Pero escribe lindo, hace bien al alma. Y como nunca se atreverá a publicar sus escritos, le hago trampa, publico yo, en el más puro estilo diálogo socrático. Por algo es profe de Filosofía.


“¿Puede alguien decirme: me voy a comer tu dolor?”
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota


No hay dolor más grande que tu herida,¿no, querida?, ya lo decía el sufriente Miguel aunque refiriéndose a la muerte, siempre injusta, siempre inoportuna, siempre demasiado pronto, de un amigo. Yo te comprendo, cariño, como hay varios otros que seguro te entienden y quisieran hoy repartirse en pedacitos tu dolor, para mitigarlo un poco, para hundirlo en el sano olvido, para matarlo junto con el amor ingrato.

Amigo: ahora entiendo, finalmente entiendo, o hago como que entiendo para poder dejar de ser la desdichada, para ponerme de pie...porque es lo justo, porque "soy merecedora", porque están aquí a mi lado, donde deben, donde los requiero, cuando los necesito, aquellos en quienes debo confiar.


Entiendo a los que me entienden, a los que se reparten mi agobio en pequeñas o magníficas tajadas, y aguantan, estoicamente, mi llovizna sobre sus hombros.
A los que sienten conmigo, aunque no sientan como yo...

Es cierto, bonita, nadie puede sentir por ti (hoy esa unicidad más parece una maldición que aquel misterio que nos hace tan preciosos).

Somos un mar de fueguitos, diría Galeano. Pero cada uno es por sí mismo, a solas, una fogata de labios anaranjados o una brasita languideciendo...
Estamos solos frente a los grandes misterios: la génesis de la vida, el placer, el amor y sus laberintos, el dolor...

Pero también es enteramente cierto que el dolor no puede soportarse solo. Necesitamos de esos brazos, de esos abrazos, de esos ojos que fielmente te amarán, de esos oídos que entienden lo dolorosamente absurdo o injusto que es el amor, de esos corazones que mueren contigo cuando tú mueres de desilusión; de esas palabras perfectamente inútiles y poco originales que se dicen en tales ocasiones y que tienen razón aunque no traen, como nada trae en ese momento, ni consolación ni alivio a la tristeza.

Ya se lo preguntaba Serrat en "Si la muerte pisa mi huerto": "¿Quién será ese buen amigo que morirá conmigo, aunque sea un tanto así?"
Cuando nos volvemos demasiado grises por el llanto o la autocompasión, cuando suspiramos más de tres veces por minuto, cuando no somos, definitivamente, una buena compañía...también empezamos a desconfiar: estarán allí esos brazos, esos oídos, esos mates o vasos de soda para compartir, esos sillones que invitan a quedarse, esas personas que hemos -quizás- dejado olvidadas en los momentos alegres?


Y tienen que estar, aunque no traigan ni consolación ni abrigo a la tristeza, para abrazar, para contemplar con amor, para oír entendiendo, para morir ese rato contigo, para decir esas palabras perfectamente inútiles y poco originales; para saber que tienes donde caerte dolorosamente viva, que puedes, querida, caerte y revolcarte en tu dolor porque aquí estamos quienes caeremos y nos revolcaremos junto a ti. Porque después, contigo, como aprendiendo a caminar otra vez, juntos, fielmente tuyos, maltrechos tal vez, lo único seguro es que nos levantaremos.

Juan Carlos


Mucho más alentador caerse viva, aun cuando sea "dolorosamente viva" que caerse muerta. O quizás, al decir de Osho: no "caigas" en el amor (fall in love), elévate en el amor.
Ayuda ver claridad en el horizonte. Se avanza con mejores pasos cuando se percibe que otros marchan al lado.
Maltrechos, tal vez, como me señalas, Juan (todos tenemos heridas de amor, todos los que nos arriesgamos a vivir...) Pero de pie, ensayando pasos...

Henry Drummond dijo una vez que, si acaso existe ese momento de prueba final en la vida, en ese instante "...No será tomado en cuenta lo que hicimos, en qué creímos, o lo que conseguimos. Nada de eso nos será reprochado, pero sí nuestra manera de amar al prójimo. Los errores que cometimos ni siquiera serán recordados. No seremos juzgados por el mal que hicimos, sino por el bien que dejamos de hacer."
Dijo también que no se nos preguntará como vivimos la vida, sino cómo amamos.

Y entonces, si en el atardecer de nuestras vidas se nos juzga por el amor, espero que haya en mi favor la benevolencia de haber amado mucho, en exceso, con desmadre, volcándome una y otra vez pese a las promesas de no repetir la entrega...
Que pongan también en mi cuenta el agradecimiento a las almas amigas, ya que la gratitud es la memoria del corazón...

Levantémonos, entonces, amigo Juan, amigo Chile. Vamonos nomás a escuchar jazz, no importa que el dulzor del ritmo arranque nuevas lágrimas de mis ojos. Pongamos parches en las heridas, hasta que se vuelvan cicatrices que sólo den una punzada los días de humedad.
Cantemos, para darnos ánimos, cantemos con voces quebradas y sombra en el iris de los ojos...
Hagamos caso de Vinicius, cuando afirma:

Y, no obstante, es preciso cantar
más que nunca es preciso cantar


Él siempre lo consigue: escribe algo que me conmueve
y me pone en marcha. Dice las cosas dificiles con frases
simples y las cosas simples con palabras impecables.
Llegó a mi correo, era un comment para el post de
Rubén Darío. Ese poema que Juan -Chile- recitaba de
memoria y con tono solemne, en una larga noche de
insomnio, previa a un parcial (¿o era un final?) Sé que no se
estila, pero aquí va el mensaje, posteado, lo comparto.
Gracias Chile, por estar ahí.


Querida Vera:
Como siempre llego tarde a todos los sucesos.
Demasiado chico para la revolución(cuando ella se mezclaba con mis juegos infantiles, cuando todo Santiago bullía de ganas de cambio, cuando la famosa lucha de clases distaba de ser una frase célebre), demasiado joven para el exilio( el exilio te lleva a envejecer demasiado rápido); así, cuando me conociste, tenía varios pelos más, pero era mucho más viejo de lo que nunca seré.
Hoy llego tarde a tu dolor, me aflige no haber estado allí para el instante exacto de tu estupor, para el instante certero en que tu corazón se sintió de piedra.
Solo te repito amiga porque sé, por experiencia, que lo que dices es verdad, pero sé también que mañana( qué tiempo enorme es mañana ¿no?) tu corazón volverá a ser tu corazón y no el de Darío, acobardado como todos por el dolor,por la pérdida de la juventud, por el miedo a la muerte pero, por sobre todo, por miedo al amor; el amor que congrega todas las dichas y todas las esperanzas pero que cuando muere ( más que cuando solo falta), congrega tras de sí todo el dolor y esas ganas absurdas pero verdaderas de preferir antes la muerte que ver a tu amor partir.
Ahora llego tarde a tu blog, porque tu viejo amigo siempre está con esa riña fascinada con la tecnología y sabe que este correo tiene más forma de respuesta a tu blog que otra cosa. Perdoname también esta tardanza, ya pronto me pondré al día con la tecnología pero sobre todo con estar allí al alcance del dolor de mi amiga.
Pensando en ti me puse a escuchar esos viejos temas del joven Silvio ( qué bien envejecen Óleo, Ojalá y otras tantas), qué bien dicen las cosas que a todos nos siguen pasando.

Un abrazo enorme querida.

Tu clásico, o simplemente antiguo, amigo Chile.

Juro que no es la cercanía de mis 43. Nunca me ha causado pena cumplir años y normalmente empiezo a declarar que tengo la edad que estoy por cumplir unos 2 o 3 meses antes.
Es más bien la instalación de una amarga certeza. Serena, pero intransigente.
La irrefutable verdad de que el tiempo transcurre y la vida es todo eso que va quedando en el anecdotario más o menos frondoso, ridículo o divertido con que podemos iniciar una charla con un desconocido. La verdad sin retorno de descubrirnos fuera de ciertas decisiones de nuestros hijos, esos mismos que insistimos en comparar recordando con ajustada precisión los kilos que pesaron al nacer.
En un
reportaje reciente (que terminó casi a las piñas) el "Negro" Dolina dice que el paso del tiempo le impide disfrutar de cada segundo de felicidad, porque empieza a notar ese discurrir como la germinación en la conciencia, de la sombra gris que llamamos el sentido trágico de la vida.

Porque es entonces cuando notamos lo que hemos perdido. Lo que no hemos hecho. Los maestros que ya no tendremos. Las oportunidades de amar que desechamos (estábamos tan ocupados en tantos otros menesteres...!) La gente que dejamos ir, que no nos arriesgamos a conocer. Los pecados que no nos atrevimos a gastar. Los sabores que definitivamente dejaron de existir...
Nos damos cuenta de que no hay gimnasio que valga, ni crema hidratante que humecte el rictus de los cuarenta y pico.
Padecemos nostalgias prematuras o nos comportamos de repente como adolescentes gigantes, complaciendo los cánones de una sociedad que nos grita en los oídos que lo único valioso que puede ostentar un hombre, una mujer, es su insolente juventud

Yo distingo el ataque del sentido trágico de la vida porque me asaltan súbitos arranques de curiosidad por los epitafios y testamentos. O porque me da por observar mi vida como en un libro de Historia: recapitulo...yo tenía

  • 4 años cuando los estudiantes de la Sorbona, en el Mayo Francés escribían "Debajo de los adoquines, la playa"
  • 6 años cuando mi viejo decía "no se duerman...miren...miren...que esto va a ser Historia...el primer hombre en la luna..."
  • 10 años cuando una multitud desfilaba incesante frente al ataúd de Perón
  • ¡Y -por Dios- cuando les cuento a mis peques que la tele era en blanco y negro! Me miran con una expresión que es dudosa mezcla de incredulidad y compasión. Me veo como una copia en sepia de mí misma...

    Yo calculé, como casi todos, mi edad para el 2000. Me imaginaba que el 2000 nunca llegaría, o que llegaría con soluciones y progreso. El 2000 era el año de los otros, no el mío. Tener más de treinta era un impensable, como bien lo versifica Benedetti en su poema "Pasatiempos" :

    Cuando éramos niños / los viejos tenían como treinta
    un charco era un océano / la muerte lisa y llana / no existía.
    Ya cuando nos casamos / los ancianos estaban en cincuenta
    un lago era un océano / la muerte era la muerte / de los otros.

    Cuando nos divorciamos -digo yo- el océano eran nuestras lágrimas, y nuestros padres ya eran solo "maduros" de edad indefinible. Y como estábamos plegando por la mitad nuestras vidas, la muerte no era ni siquiera una alternativa...

    Si no fuera porque soy abstemia, este sería el momento adecuado para irme de copas al Viejo Bar de los Fracasos. Allí donde me miraste apenas y lloré. Allí donde me di cuenta entonces que el Amor abre puertas que cerró el ayer...

    Allí, para que vea en el fondo del vaso,
    empañado por mi aliento,
    algún signo inequívoco que desdiga esta amarga certeza.
    Divertido y desacartonado, este caballero que se permite escribir "pedo" en un poema para niños (ganándose de inmediato la adhesión de tan dificil público) escribió una serie de post que se inician aquí acerca de la idealización en la pareja.
    Por ejemplo, dice cosas como:
    "Idealizar es ver a nuestra media naranja como si fuera el mercado de abasto. Es una especie de maquillaje global con el que le damos una mejoradita al postulante y lo ponemos más a tono con lo que andábamos buscando."
    Las "Leyes Pescetti" sobre la idealización: dolorosamente comprobables. Ay, Dios.
    ¿Será tanto así, atormentado Rubén Darío? ¿Será más dichoso el árbol, más dichosa la piedra, menos apesadumbrados quienes no se sienten vivos? ¿Será que estar vivo conlleva sufrir? Yo no quiero más de esto...
    Dice mi hija -que es una niña sabia- que debería probar alguna emoción fuerte, para que se me quite el sabor amargo, aunque sea por un rato. ¿Y qué podrá ser? Tendré que detenerme a pensar...

    In memorian

    11:23 p. m. | 1 Comments

    Dicen que allá por el 420 AC murió en Lampsaca un anciano sabio muy querido por su gente, Anaxágoras.
    Se había pasado gran parte de la vida observando las estrellas y planetas, y había llegado a ciertas conclusiones sobre el Sol, que le valieron la pena de muerte, de la cual pudo salvarlo a duras penas su discípulo, Pericles, quien luego pasó a la historia con más renombre que su maestro (bueno, uds saben... son cosas que suelen suceder en el mundo...)
    Cuando Anaxágoras estaba a punto de morir, la gente de su pueblo fue a pedirle consejo, ya que no se ponían de acuerdo en la forma en que podrían honrarlo una vez que hubiese partido hacia la morada de los espíritus.
    Entonces el sabio les pidió que lo recordasen con un gesto totalmente insólito: solicitó que cada año, durante el mes de su muerte, se permitiera jugar libremente a los chicos de Lampsaca. Nada de escuelas, nada de regaños: un mes, en su memoria, de alegría y retozo.
    Al contrario de nuestro prócer sanjuanino, que abogaba por aquello de "La letra con sangre entra", Anaxágoras eligió ser recordado por los más pequeños, dejándoles hacer aquello para lo que están más capacitados: jugar.
    Que los cielos nos dejen ver tan claro como a él. Que los soles no nos cieguen del todo.

    Al buscador de la sabiduría, Anaxágoras: mis respetos.

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