Un hombre citadino, un hombre común, un hombre igual a cientos de miles de hombres en grandes ciudades del planeta descubre un buen día que tiene un problema.
Vulgar, yo diría.
No grave ni desesperante, diría mi hermano.
Se aburre, se siente vacío repitiendo los rituales de la urbanidad, ve pasar los días sabiendo con certeza que no es dueño de una gran felicidad ni una gran pena. Es un hombre adormilado por el veneno letárgico de la posmodernidad.
Necesita quitarse de encima ese sentimiento pegajoso de malestar. Quizás se llame molicie o quizás aburguesamiento, y hasta (voto a Julián) quizás sea su famosa sensación de "acedia".
Este sujeto gris necesita una excusa para llorar. O para reír. (Da igual)

Entonces deambula.... se busca a sí mismo en el dolor y la piedad.
Y se encuentra...curiosamente...se encuentra en el otro lado de esos valores "políticamente correctos".
Se encuentra en la violencia y la descarga de golpes. Se encuentra en la ácida venganza de una escupida en la sopa. En una película ATP adulterada gruesamente con la inserción de una imagen obscena, casi invisible al ojo.

Una lógica ardiente e implacable lo mete de cabeza en el club de la pelea. Haciendo equilibrio entre la ira y la lógica, entre la satisfacción y el escándalo, el hombre se disocia en sus mitades furiosa y civilizada. Hay unas pocas reglas que señalan la cancha. Son reglas para vivir en las ciudades enormes, llenas de soledad. Reglas de sobrevivientes.

Estas rezan:


Regla Numero 1
No hablar del Club de la Pelea
Regla Numero 2
No hablar del Club de la Pelea

......no hay secreto mejor guardado que el que nadie quiere creer. Viceversa: censura la información y ésta fluirá con una fuerza brutal.

Regla Numero 3
Cuando alguien dice "stop" o se debilita, la pelea se termina.
......tensa todo lo que puedas, pero no quiebres lo vital.
Regla Numero 4
La pelea es sólo de a dos
......si, de a dos y sus fantasmas. Es que uno va seleccionando su oponente principal en cada momento y escenario de la vida. Si todos "valen" lo mismo, ahí tenemos un problema...
Regla Numero 5
De a una pelea
......Se desprende de la regla 4!
Regla Numero 6
Sin zapatos ni remera
......ni nada que te incomode al asestar golpes. Esto lo interpreto como "vayan ligeros de equipaje", en todo sentido.
Regla Numero 7
Las peleas duran tanto como tengan que durar
......claro, no es que cuando uno empieza a hartarse de ciertos detractores, de ciertas técnicas de golpe y magullón, de ciertas estrategias del mal...las pelean cesan. No,no: Duran! Se mantienen!
Regla Numero 8
Si es la primera vez que asistís al Club de la Pelea tenés que pelear esa primera noche.
......el día que alguien vislumbra que puede liberarse de su vacío y displacer mediante una pelea, una contienda cualquiera, una lucha, del calibre que sea...hay que intentar.

Y ahora, un petit secret: no me agradan las reglas del club de la pelea. No creo en ellas. No me gusta, tampoco, para nada, sentir que son una descripción de la ferocidad de la convivencia humana . Mejor, a continuación de estas, unas bienaventuranzas.
Salut.

30 años

9:26 p. m. | 4 Comments

Cita de autoridad
Dice John Guare, un dramaturgo inglés:
"En este planeta sólo seis individuos me separan de cualquier otro individuo, ya sea el presidente de los Estados Unidos o un gondolero de Venecia. Estas seis personas me separan no sólo de los personajes famosos, sino de cualquier persona: un indígena de la selva tropical, un habitante de la Tierra del Fuego, un esquimal. Estoy vinculado a todos los otros seres humanos del mundo por un camino que pasa por seis personas."

Problema:
En 1967, (yo era una nena de sólo tres añitos) un psicólogo americano, Stanley Milgram, llevó a cabo un experimento muy interesante para demostrar que las personas (sobre todo si comparten una cierta cercanía geográfica, agrego) aún aquellas que jamás se vieron o tuvieron contacto, pueden encontrar, si se reúnen y conversan, algún punto que las relacione. Que ese punto es alguna persona que conocen en común. Que fueron alumnos del mismo profesor, o tienen una cuñada en común, o fueron al mismo club o los bautizó el mismo cura, o un amigo del amigo conoce al primo de...

La experiencia
Milgram envió más de 150 cartas a personas de la Zona Central de Estados Unidos, al azar.
Les pidió que trataran de hacer llegar esa carta a dos personas de Boston, sin darles precisiones. Ni direccion ni telefono...solo sabian que eran un agente de bolsa y la esposa de un teólogo.
Tenían que hacerles llegar la carta por intermedio de otras personas, personas que pensarn que de algún modo tenían más que ver con los destinatarios.
Además, por cada carta enviada, enviaban una copia a Milgram, para que éste pudiera seguir el
viaje de las comunicaciones.
Sorprendentemente, al cabo de pocos días los destinatarios de Boston empezaron a recibir las primeras cartas, que habían pasado por un solo intermediario.
Cuando el experimento acabó, más de la mitad de las cartas habían llegado: ninguna había pasado por más de doce manos, y, en promedio, los grados de separación fueron seis.

Justificación del título del post:
A este número de escalones mínimo que separan a un ser humano de otro se lo llama el número de Paul Erdos (es un matemático, que se yo... me dio fiaca averiguar qué pintaba en toda esta historia, pero intuyo que como buen chico de las ciencias duras habrá modelizado el experimento de Milgram)

Y digo yo...
Entonces, vamos a ver: esto indiscutiblemente concuerda con la frase de origen popular que reza "el mundo es un pañuelo". Es totalmente funcional con la sensación de agrado que nos causa estar en una fiesta en la que "aparentemente" no conocemos a nadie pero al iniciar una conversación con un sujeto cualquiera, no tarda en aparecer algún ser humano en común.

Me dieron muchísimas ganas de hacer mi propio experimento Milgram, pero no con cartas sino con encuestas personales o con eventos sociales de gran escala (si! lo sé! requeriría de varios cientos de miles de $$$ para semejantes veleidades... pero no importa mientras permanece en el ámbito del deseo incumplido...)

Imagínense una fiesta de mil invitados que no tienen relacion aparente entre sí, en la que la consigna es simplemente "elija una persona al azar y conversen hasta encontrar una tercera, o cuarta o quinta persona que los relacione"

A ver...una propuesta mas simple sería... qué seis personas me separan de una persona que elijo al azar de la guía telefónica, de una lista de usuarios en una lista de internet, de un individuo al que me cruzo casualmente en las vacaciones, de un actor famoso, de un criminal de alto voltaje?

Y digo más:
¿Cuántos grados me separan de Jesús?
¿Cuántos de un torturador?

Conclusión (para nada científica)
Eva... qué simpática tu tentación de la manzana...nos has desparramado a todos como negras y flacas semillitas, y la evolución misma nos empuja a vernos nuevamente como una sarta de hermanos diversos que siguen creciendo entrelazados sobre la maraña de un pequeño planeta azul...
que añorar lo que nunca jamás sucedió" dice un tema de Sabina.

Yo no lo creo del todo.
¿Añoramos lo que no tuvimos nunca? Quizás no lo añoramos sino que sufrimos su ausencia por el acicate del deseo.
heme aki añorando algo...Pero sí que conozco bien la sensación que describe...quién? cuando dice:
quiero volver a desvelarme con tus ronquidos y a poner mi mano en tu muslo mientras conduces.

Curioso espíritu humano, capaz de prescindir de lo básico, pero que se desangra en millares de imperceptibles gotitas de dolor cuando añora los detalles que pueblan de sentido nuestras vidas.

Algunas noches, algunas siestas, en ese territorio nimbado de la luz del inconsciente, mi mano izquierda reproduce el gesto de acariciar su cabello suavemente, mis labios buscan el beso sencillo y limpio del encuentro...

Lo confirmo: mi cuerpo recuerda mucho más que mi cabeza, y casi tanto como mi desarreglado corazón.

Confía

3:03 a. m. | 2 Comments

Believe!

Porque cree en milagros, los milagros empiezan a suceder.
Porque está seguro de que su pensamiento puede cambiar su vida, su vida empieza a cambiar.
Porque está convencido de que encontrará el amor, este amor aparece.

(El guerrero de la luz confía)
Autohumillación:
Cuando jugábamos a Astroboy de chiquitas, éramos cuatro nenas. Mi hermana Patricia y yo, y Alejandra y Claudia, vecinas de enfrente de mi abuela Nené.
Había tres personajes queribles en ese dibujito, a saber: Astroboy, Astrita y Estrellita.
Qué macana, nunca me tocaba ninguno de ellos en el reparto, entonces elegía "ser algo"para participar del juego. Adoraba los animales, y en función de eso mi papel era -ridículo, grotesco, a todas luces fuera de contexto- el de una oveja.
¿Una oveja? ¿En una nave espacial? Sí, señor, una oveja. Un corderito, imaginaba yo.
No me dí cuenta de lo estúpida que era la situación hasta que muchos años más tarde, al referirla en alguna sobremesa familiar, causó esas seguidillas de carcajadas que lastiman.

Autorrecuperación:
Los estertores de la última dictadura sangrienta sacudían las calles, las aulas, las plazas. Yo iba a las marchas de Madres, leía autores condenados, me identificaba con todas las luchas contra la injusticia. Me sentía "parte" de lo que estaba pasando.
Mi viejo destilaba su rabia y su descontento porque mi actitud daba un giro que indicaba inexorablemente que no lo obedecería nunca más. Ensayaba con amenazas, con ironías, con ataques verbales lisos y llanos. Me había convertido en la oveja negra de la familia, hecha y derecha. Sin matices, para confirmar el sambenito que se me había colgado desde la infancia.
Él vociferaba "¡cerebro lavado!" y yo "¡gorila!"
Él "¡idiota útil!" y yo "¡facho de mierda!"
Ah, la bella desmesura de la juventud, la omnipotencia en bruto de la juventud!

En esos luminosos días, abrí las puertitas de mis recuerdos, dejé pasar a la nena que jugaba a ser la oveja de Astroboy, le convidé galletitas, le enderecé los moños azules del cabello. La perdoné por haber sido estúpida y también escuché sus argumentos (¿quién se atreve a juzgarla por haber querido ser parte?)
Ese blanco corderito inocente había mutado en astuta y saltarina oveja negra.
Bueno, no tan saltarina.
Y bueno, tampoco tan astuta.

Aquí estoy con algunas sombras coloridas de mis amigos y amores, celebrando este nueve de marzo. Gracias mamá, por parirme valiente y hacerme sensible. Aquí, hoy, me celebro así:

SONG OF MYSELF
I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

toy con mis amigos y amores

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.


(Traducción del caballero Borges. Es la que más me gusta)

Pues sí: soy ególatra y heme aquí regresando del territorio hostil de la fealdad. Con mis mandatos de ser buena y humilde, incumplidos a medias, y mis ganas de ser buena y de ser humildemente sabia, humildemente alegre, humildemente generosa.

Soy cumplidora: CUMPLO 42. Me tomó 42 años llegar aquí. No disfrutarlo sería un agravio al tiempo transcurrido. Brinda conmigo: Chin chin.

tómame como me doy
No escojas sólo una parte,
tómame como me doy,
entera y tal como soy,
no vayas a equivocarte
.

Pero uno ¿es realmente una persona "entera" para todos?
¿O es una parte para cada entorno, para cada situación?
Digo, sin embargo: no quieras de mí sólo la parte que te complace, la parte en la que se reflejan tus ideas o tus preferencias como en un espejo bruñido. No elijas la porción de mí que más te gusta, desdeñando el resto, pues soy lo que te satisface y soy eso que te incomoda, a un tiempo.
No creas que siempre podrás mirar mi cara amable, o mi cara amadora. No soy la luna: todas mis caras se muestran, a su debido tiempo.

En ese sentido, sí,me siento "una". Me siento entera. Me siento de una única manera. Y así, como me sale de las tripas, es como me doy a quienes creo que me debo.


Pero, eso sí. Existe una condición, una única condición:


No escojas sólo una parte,

tómame como me doy,

entera y tal como soy,

no vayas a equivocarte.

no me rompas en partecitas...soy así

Mal Trato

11:23 p. m. | 3 Comments

no lo maltrates mas

Maltrato.
Mal trato: mal negocio, mal acuerdo.
Mal trato: Recibo menos de lo que merezco.
Mal trato: Doy mi parte y rapiñan la parte que me queda.
No hace falta el cachetazo para sentir el dolor.
Algunas palabras arteras pegan más fuerte.
No hace falta que arranquen los cabellos.
Basta con que arranquen del alma unas pocas certezas construidas con sacrificio. Y dejen ahí, sangrantes y abiertas, las heridas de la duda y la humillación.
Maltrata la burla y el grito.
Maltrata el insulto, maltrata el desprecio, maltrata el rechazo abierto y también la indiferencia.
Maltratan las amenazas, aún las más inverosímiles y disparatadas.Pues quien maltrata no sabe cuándo detenerse. La hostilidad se transforma en medio de expresión.
Privar al otro de algo bueno, omitir el cuidado, abandonar... es ejercer maltrato también.
Y es un "mal trato" no querer bien a los que te manifiestan su amor y su capacidad de escucha.
Peor que eso: dejarse amar por alguien y no devolver amor a cambio, es una traición.
Todos tenemos un rey o un mendigo agazapado en el interior.
¿Quién elegiría ser mendigo, pudiendo ser rey?

Hay cosas mas dificiles de sacar que una espada de una piedraNo me pregunten cómo lo sé, porque no puedo revelarlo.

Pero yo sé cómo se comportaba
el Rey Arturo antes, mucho antes de saber que estaba destinado a sacar la espada de la piedra y a convocar a los caballeros que fundarían la famosa orden de la mesa redonda, antes de pasar a la historia como un conquistador de tierras y de corazones.

El Rey Arturo tenía un humor muy variable: se levantaba enfurruñado y protestaba contra el mundo, contra las tostaditas del abuelo, contra el padre que insistía (aliteración mediante) que tenía que estudiar más y divertirse menos. Protestaba, estornudaba y fruncía la nariz.
Al rato se le pasaba, claro, y entonces saludaba con buenos modales y empezaba a contagiar su energía a todos con una sonrisa que se podría calificar -por lo menos- de encantadora.

El joven Rey Arturo sufría mucho por los devaneos del corazón: amaba a las chicas equivocadas y se empecinaba en historias de conquistas verdaderamente difíciles. (Arturo no sabía aún que esos tempranos desengaños lo convertirían en un experto amigo y un confidente perfecto, y que esa iba a ser, a fin de cuentas, una fortaleza en su futuro amoroso) a caballo Arturo

Variaba también, a veces en el curso del mismo día, su confianza en sí mismo. Pasaba de autocalificarse como “el mejor entre los mejores” a “nunca lo voy a conseguir”.
Según mis registros, se dice que hacia los 15 años de edad Arturo empezó a darse cuenta de que era mas lo que SI podía que lo que NO. Que a partir de esa edad desarrolló la famosa entereza del alma que lo llevó a ser verdaderamente grande.
Quizás él mismo no lo haya recordado luego, pues el proceso empezó con pequeños desafíos, como superar a su prima en una competencia en el agua, o tomar decisiones con los adultos que lo rodeaban, algunas veces más maduras que las de aquellos.

En esos lejanos momentos, King Arthur no usaba corona, sino una gorra azul que le había regalado (con bastante esfuerzo) su padre. No entrenaba con caballos acorazados, sino con paletas de paddle. No recitaba poemas épicos, sino la penosa conjugación de los verbos irregulares.

Libraba, eso sí, importantes batallas contra su propio espíritu.
Y las iba ganando. Una por una. Una por una.
Cuando era un chico de 15 años, el Rey Arturo se parecía muchísimo a Nikito.

Aceptación

11:42 a. m. | 3 Comments


Hablando de esperar o no esperar los buenos tratos de los demás...
Hablando de merecer la bondad o la compasión, o merecer el ninguneo y la mala leche...
Hablando -otra vez, qué persistencia tienen ciertos espíritus intranquilos- de los fantasmas del malquerer...Maritxé me dijo en un comment:

Tampoco te olvides de las palabras de Ardilla (uno de los personajes de El caballero de la armadura oxidada) que le enseñó al caballero que uno no tiene que "esperar", sino "aceptar".Así no se llevaría decepciones, todo sería aceptación del mundo que lo rodea y las criaturas que habitan en él.

Y bueno, habrá que probar...
En Catalunya se celebra Sant Jordi.
No el 14 de febrero, claro, sino el 23 de Abril.
Pero así soy: contracorriente.

(Acepto rosas, o libros, o libros sobre rosas o rosas en cuyos pétalos se pueda leer como en los libros)
¿Quién sabe qué tan lejos irán las palabras que decimos? ¿Cuántas horas o días o décadas seguirán haciendo su trabajo?
¿Quién puede menospreciar una herramienta que trabaja por sí sola, suavemente, perseverantemente, incansablemente?
Así como hubo palabras que laceraron mi corazón -y persisten, en la memoria, en ese presente sinfín-he tenido otras que salvaron, una y otra, y otra, y otra vez mi vida.
(porque la vida, bah! la vida! no es un espamentoso sonar de clarines...sino esos minutos que se enlazan uno a otro hasta ser "tu tiempo")

Palabras que alguna vez me salvaron la vida:

Una pregunta, una afirmación contundente, un piropo, un mensajito de alarma, una sola vocal acompañada de una expresión insondable en los ojos, mi nombre pronunciado con una carga de esperanza gigante, una risa inesperada y refrescante, un reconocimiento no demasiado tardío, un pedido que era un ruego y a la vez la respuesta a ese ruego, una conversación que se fue apagando hasta ser sólo un sollozo... Paraules d´amor

La confirmación de un milagro.
La confesión alegre de un pecado, que me liberó para siempre.
Las palabras que bastardearon en nombre del amor, pero que son bienvenidas porque el bálsamo de la ternura no tiene por ahora contrincantes...
Los millones de puntitos suspensivos... se me han pegado como tics, acuden a mis frases escritas con voracidad, han adquirido ya entidad de palabra.

Palabras de esperanza, palabras de futuro, bellas palabras de amor.
Y bueno: encontré (de nuevo) unos poemas de Oliverio Girondo. Hay de todas las clases, y muchos son más lindos y más elaborados que éste. Pero me enamoré de este, no de los otros.
Me imagino, -me parezco a John Lennon- un mundo humano basado en el presupuesto del amor. Loco y errante, curativo, gustoso.
Al que le guste más Girondo, clic por aqui.

Los amantes- de Rodin¡Todo era amor... amor!

No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue, cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.

ké ganas de abrazarte...
Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto. Amor, incandescente —y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es, simplemente, amor.

Amor y amor... ¡y nada más que amor!


Namasté!!!!!!

5:27 p. m. | 4 Comments

La turca dice que anda queriendo algo y no sabe qué. Yo aventuro: "será un amor, nena?"
Ella postea a diario, con dedicación y constancia admirables.
Hoy que ando con los angelitos lejanos, entro a su blog y veo que ha escrito sobre el signifiacdo del vocablo NAMASTE.
Namasté!!! Así nos saludamos con Lala3K... con Hari...con Pan...con gente medio loca y llena de energías buenas...
Namasté!!!Me levantó el animo..!

Voy a brindar con mate con mis niños. Con ustedes. Con todos. Namasté.

el mate es mi debilidad
Miedo, maldito miedo…
Miedo a sufrir. A ser despreciados. A que nos digan lo que no queremos saber, porque intuimos que después de las palabras indeseables sobreviene el dolor. tiene miedoooo
Miedo a ir más allá…miedo a permanecer aquí por siempre…
Miedo a las personas que desconocemos. Miedo a las personas en que se ha transformado los que creíamos conocer. Miedo de nuestra propia historia, enésima autobiografía de un fracaso”.

¿Cómo se reemplaza el miedo por un sentimiento menos paralizante?
No pido sentir euforia y despreocupación… pero cómo me desprendo esta sombra que da frío en mi alma…que vuelve estúpidos mis consejos… que se contagia a los que amo a través de una tenue vibración de mi garganta?
Ando buscando una cura contra el miedo.
Hubo un maestro que me enseñó esta frase (creo que ya la repetí aquí mismo…) “El miedo es nuestro peor enemigo”
¡Y por Dios! Que hubo un tiempo en que sostuve casi con dignidad esa lucha. ¡Creí que había ganado para siempre! (es el defecto que tenemos los soñadores, la ingenuidad)
Hoy ando de nuevo por esos caminitos torturados que estimaba haber abandonado de por vida, mirando a los costados, buscando blancas luces encendidas, ejercitando con tozudez las lecciones que consideraba superadas.
Ando tratando de subir la guardia. Yo sé que el miedo crece cuando le prestás atención. Así que hay que estar haciendo cosas, para que no queden muchos resquicios.
Cosas buenas, mejor. Ayudar, contener, comprender, gozar lo simple, lo cotidiano, lo que tenés.
Arboles en verde suave: relax
Miedo, maldito miedo: no te acerques al filo de mi Amor.
Voy a cortarte en veinte pedazos. O en treinta. O en mil. Fuera de aquí.

Me lo repito, como un mantra, como un rap alocado, como una retahíla de brujas:
~ fuera de aquí, fuera de aquí, fuera de aquí…~
"Las ideas poderosas también necesitan amor."
Lo dice Alan Kay en este artículo que por suerte Daniel se tomó la molestia de traducir.
Cómo aprendemos, como nos movemos entre televisiones y máquinas y personas, cómo confrontamos nuestras lábiles teorías acerca del mundo con las verdades que la Ciencia se empeña en enseñarnos con perseverancia de escriba...
Si pasas por este blog, visita la nota de Alan Kay.
Es agradable para mí comprobar que un intelectual reconocido piensa igual que pensé yo (sin publicarlo jamás)

(Perdones, anda mal mi conexión, debo negociar con la tecnología para seguir apareciendo por aquí...)
Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero.
El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro.
"Ahí está", le dijo al viejo, "¡a ver si puedes igualar eso!".
Inmutable, el maestro no desenfundó su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña.
Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco.
Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo.
"Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme.
Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro.
"Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".

Les conté ya que quiero aprender a tirar con arco y flecha?
Veleidades que tiene una...
Se me terminan del todo las vacaciones. Habrá que empezar a pensar en retomar ritmo para un año desmesuradamente largo... Y bueh...

Post Script, para que los buenos espíritus tomen nota de mi gratitud:
Agradezco al Universo porque las dos últimas semanas ...han sido pura belleza.
No sueño con castillos, ni con viajes exóticos, ni siquiera con autos de levantavidrios eléctricos.
No es que no me gusten los castillos, o las casas bellas.
No es que deplore o me sean indiferentes los viajes. De hecho me encanta viajar. Viajando más seguido o más lejos, tal vez me volviese más “encantadora” ;-)
Y no es que me tengo por una asceta que anda a pie para evitar la contaminación ambiental por hidrocarburos. No tengo auto -¡por ahora!- así que simplemente lo asumo. No es grave ni desesperante (diría mi hermano)

El caso es que tengo fantasías románticas.
Ah, sí.
Netas y despojadas fantasías.
Algunas las visualizo como en una duermevela de domingo de lluvia: imágenes borrosas, sensaciones huidizas, alegorías inconclusas del corazón.
Otras son vívidas pretensiones.

He descubierto que, no por ser modestas, no por ser claras de comunicar, mis fantasías son fáciles para cumplir. Debe ser que requieren componentes que no se obtienen en el mercado.

Dicen, lo he leído en alguna parte, que algunos deseos es mejor no cumplirlos nunca, dejarlos en el eterno horizonte de lo posible. Que una vez cumplidos, todos los caminos que nos llevaron allí dejan de tener el sabor que solían…

Una vez, por sugerencia de un maestro, hice una lista de deseos para mi vida.
Bueno! Suena ampuloso, pero estaba redactado en un plano factible. Enfocado.
Un amigo que leyó la lista (por error) me hizo notar que mis deseos eran aparentemente viables pero profundamente complejos. Que además, tenían pocos componentes “materiales” y era eso justamente lo que los volvía arduos.
¿Fue una crítica? ¿O un halago? ¿O una observación neutral?
No lo sé. Sé que revisé y le di la razón: muchos deseos en el plano de lo emocional y lo afectivo. Aunque creo que el 90% de la gente haría algo parecido a mi discreta listita.
Y habrá de igual forma quienes centren sus fantasías en "cosas" y "bienes".
Pienso: ¡Pobres de los que tan sólo desean tener un auto nuevo! ¡Pobres, los que sueñan con joyas, con ropas caras, con cubiertos de plata, con objetos y artefactos que no harán otra cosa que apresarlos cual feroz constrictora! Pobres…los que sueñan con cosas alcanzables y tangibles… porque si las consiguen se sentirán vacíos y si no las consiguen se sentirán inútiles.

Yo sueño con un trigal… un trigal maduro…
No puedo ponerme a explicar esta modesta fantasía.

Los que se contentan con menos, no entenderían.

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