El aprendiz
2:24 a. m. | 0 Comments
Importancia y folksonomía de los héroes
2:18 a. m. | 0 Comments
Los semidioses o héroes eran una especie curiosa de sujetos: hijos de la mezcla -frecuente- de dioses y mortales, venían a ser algo así como la certificación de que los Magnos del Olimpo se dignaban bajar a darse una vuelta por los bajos mundos cada tanto.
la vida simple no es simple
9:54 p. m. | 4 Comments
El viejo es muy viejo, su barba es azul,
el niño es muy niño, su risa está intacta aún,
y juegan al mundo, a la historia, a la vida...común
....común.
Un viejo -un abuelo, claro- jugando con un niño, que no se me ocurre otro que su nieto, o mejor: bisnieto, jugando a la vida. Es una imagen evocadora, una imagen capaz de causar nostalgia hasta por lo que nunca tuvimos. Para jugar no necesitan casi nada, porque juegan al mundo, y el mundo está lleno de cosas, por dondequiera que mires. En un espacio-tiempo de ciertas libertades cumplidas, de ciertas condiciones mínimas aseguradas, jugar es el lenguaje por excelencia de la niñez, especialmente cuando la risa está intacta aún.
Mis recuerdos de jugar en la infancia vienen pegados a las voces de mis tres hermanos, a la cantidad indefinida de gatos, cobayos, hamsters, que hemos tenido, a las muchas alternativas que le encontrábamos al jardín de casa, a los árboles, al carrito de madera que tan pronto nos quedó chico, a algunos juguetes de plástico, tela, madera. Yo tenía una perrita preferida, pero la dejaba en la casa de la abuela Nené, una perrita de plástico duro imposible de acunar o cambiar de posición, pero que yo adoraba y llamaba Tatuna. Y nadie pregunte por qué era perrita y no perrito. Los juguetes tienen sus propios temperamentos, no crean...

Mis hijos nacieron en una época de esplendor de la juguetería, supongo. Los estantes de las grandes jugueterías tienen una variedad de ofertas que tan sólo entrar a ver es un paseo de media tarde.
Es cierto que hay objetos tontos y que "juegan solos" (como se queja, ante quien quiera oirlo, mi viejo) Pero también hay cosas maravilladoras, de materiales nobles, resistentes, brillantes, manipulables y que invitan a la imaginación.
Recuerdo como si fuese ayer (ay!) a Pato, con unos pocos meses, menos de un año, intentando hacer que un telefonito lleno de artilugios volviera a producir un sonido. Él jugaba con cosas que imitaban el mundo real: un mundo de teclas, luces, sonidos, botones, antenas... Jugaba también con palos, bichos, piedritas, cajas.
A los trece, se ha vuelto experto en algunos juegos de Playstation. Pato, como muchos otros chicos de su edad y su entorno, mantiene un incomprendido idilio con los videojuegos. Las madres normalmente tenemos una de estas dos reacciones ante los idilios de nuestros hijos: indiferencia o celos. Lo mío era la indiferencia.
En los primeros tiempos de furor, había tratado de "enganchar" con los videojuegos y me habían aburrido mortalmente. Entonces cuando
Bueno, pero uno de estos días me senté con él a ver un juego de construcción: los sims.
En un momento el juego se detuvo (Pato "perdió el mando del Sim") y se me ocurió sugerirle que activara el otro mando: resultó. Esa sugerencia me dio el password para entrar a su juego, y me hice cargo de uno de los dos "sims" (un chico, pelos despeinados, flaquito, que Pato había customizado un rato antes)
Bueno, la secuencia transcurrió así:
- Primer momento: voy mirando desesperadamente cómo hace Pato para que SU sim camine, entre a la casa, dé un saltito. Imito todo lo que Pato hace y como resultado... los sims se besan!! Y son dos varones!!! Horrorizado por la avanzada gay de "mi" sim, Pato me da dos o tres consejos para que me vaya a otra parte de la casa y mantenga a mi peligroso besuqueador ocupado.
- Segundo momento: El juego se complejiza, surgen más personajes que van reclamando atención. Yo me esfuerzo por mantener los valores de mi personaje en equilibrio: lo hago comer, dormir, bañarse, con precisión militar. Pato logra conectarse con los recién llegados, no s en qué anda...me he concentrado en el mío.
- Tercer momento: Pato mira mis valores, está todo armónico y controlado, se preocupa repentinamente largando un "uh, el tuyo está mejor que el mío..." No puedo con su angustia ahora, estoy abrumada atendiendo a mi sim que come, duerme, hace caca, se baña, saca la basura, compra carne. UF!! Sólo sobrevive y me tiene ocupadísima! Abandono... me estresa! no me divierte esto!
- Cuarto momento: Pato me dice algo acerca de la pantalla y recién reparo en que se ha dividido y cada uno tiene su mitad. (perdí de vista el resto del juego...!) El sim de Pato aparece con una guitarra eléctrica en la mano. Y me avisa, de paso, que se puso de novio con la chica de los jeans ajustados ( ¿y eso? ¿¿cuando pasó??) Le pregunto cómo lo logró, porque yo no pude más que cumplir lo mínimo, y me clavó un análisis que puedo regalárselo a cualquier terapeuta que haya querido entenderme en estos 45 años:
Conque era eso: yo traté de mantener. Él, de cambiar.
Mi estilo funciona pero no da como resultado nada nuevo, y paradójicamente, cuanto más estable el personaje, más aburrido el juego. Pato pone en peligro a su sim, lo lleva al borde del insomnio, deja que se le llene de moscas por no bañarse... pero se gana una guitarra. El juego se enriquece.
Yo saqué esa lección de jugar a "la vida simple". Que finalmente, ni jugando es simple.
Pero como al final me aburrí, me busqué un libro de CF y me hice unos mates.
Pato, también se aburrió al rato. La diferencia es que cuando se aburrió de jugar, se fue.
A seguir jugando.
estoy en las nubes
10:04 p. m. | 0 Comments
Las nubes de tags nos revelan, a golpe de ojo, de qué va la cosa apenas entramos a un sitio o a un blog, de puro curiosos. A mí me han ahorrado tiempos enormes: miro la nube de tags y veo un enorme palabrón que destaca por ejemplo Conferencias... huyo velozmente y sin culpa ni pudor. Un sitio que tiene la palabra arte o diversión en su nube, me llama a permanecer. Y así...
- Uso un formulario en googledocs para hacer las preguntas que originarán la nube
- Reúno todas las palabras recogidas en el docs, las ordeno (casi siempre con alguna herramienta tipo office, bueno, cualquiera que tenga una funcion "ordenar") y si algunas se pueden agrupar, las agrupo. Por ejemplo si aparecen las palabras: feliz felices felizmente pongo "felicidad" tres veces y ya. Ok, es un poco de canibalismo, pero así funciona mejor
- Vuelco todas las palabras en la web de TagCrowd y dejo que se forme la nube de etiquetas.
- Por último la capturo, a veces la coloreo (a veces no...) y la expongo donde se la pueda ver/admirar/apreciar/servir de puntapie inicial.
vacíos
1:25 a. m. | 2 Comments
Las dos sillas están vacías.Una, porque él no ha llegado.
Otra, porque ella se fue.
Entonces las tardes grises son más grises: porque él, que no llegó, no llega nunca, porque no trae su dulce carga de abrazos, su aroma de pan tostado, sus ojos de estrellas atardecidas.
Y porque ella no regresa multiplicada en oportunidades de volver a estallar de júbilo, porque ella no se repite en otras, porque ella se ha convertido en una mala sombra que engendra rencores rancios y empaña hasta la felicidad pasada.
Sobre el doble dolor se teje, con agujas de letras, un delgado hilo de comprensión.
Son almas las que hablan y sueñan, y comparan heridas, y suspiran su paralela soledad. Sus vacíos simétricos y opuestos se sientan largamente en las sillas heladas, y desayunan penas en una peligrosa rutina de simulación.
Ella que dice ya no te espero, pero miente y espera, mordiéndose los labios para evitar el derrame tóxico de su amor .
Él que se mortifica porque el amor no le sale ni juntando fuerzas para imitarlo. No miente, no hace falta: una afilada espina púrpura clavada hasta los huesos es el recordatorio.
Entre los espacios en blanco, caracoleando, se cuela un viento sucio y tibio. Trae más nostalgia, más ansias. No parece haber consuelo por aquí.
Se sufre por amar demasiado, se sufre por no lograr amar... Las sillas impecables siguen vacías, un eterno día en greyscale se abate sobre las almas.
Cerca -tan cerca- el rocío está besando con delectación de amante unas hojas tiernas.
Bastaría levantarse de la silla y estirar los dedos, sólo eso, ese breve gesto, y la primavera volvería a comenzar.
La diosa tecnología no habla español
8:29 p. m. | 27 Comments
Chagrin d´ecole
8:29 p. m. | 8 Comments
Lo compré porque era de Pennac, no porque hablase de escuelas (al mismo tiempo compré otros tres de la más diversa calaña...para compensar...jaja)
Chagrin d´ecole no sé si es exactamente "mal de escuela". Chagrin se parece más a "malestar" o "disconformidad" o "disgusto"
Un libro dedicado a los alumnos que la escuela considera un fracaso: los malos alumnos, los que no entienden nada, los que repiten de año, los que están sentados en la clase pero nunca "están" allí.
Daniel Pennac habla en primera persona, mezclando su exquisito manejo de la gramática (francesa!) con las anécdotas familiares totalmente creíbles o los minúsculos microcapítulos del libro (de menos de una carilla) donde se permite agregar una simple aclaración.
El señor Pennac era un mal alumno, un adoquín, un zoquete (como traducen al español su francesísimo "cancre") y nos cuenta su dolor y el padecimiento del mal alumno en el engranaje impoluto de un sistema planificado sólo para el éxito.
En su libro habla de su pasado de "cancre", de la desesperación familiar por su ineptitud, de los cuatro profesores que "le salvaron la vida" (¡qué inspiradores esos cuatro colegas!) del amor que lo lanzó hacia la posibilidad de la confianza y el éxito, de su preocupación luego, como profe, por esos alumnos "especiales", "duros", "zoquetes".
Habla con fe de sus métodos eclécticamente no convencionales, de los alumnos que lo reconocen por la calle, en bares, en aeropuertos, en librerías... Es vivificante leer su metamorfosis.
Habla, en cambio, con cinismo o tristeza confesa, de la Escuela de la República. Esa escuela pública, gratuita, académicamente rica y democratizadora que Francia levantaba como estandarte en Mayo de 1968.
Al respecto, Pennac dice:
"Mayo del 68 era un movimiento anticonsumista, pero cuando sus efectos fueron desvaneciéndose y la sociedad francesa adoptó formas más liberales, entonces irrumpió el consumo de masas también en la escuela. Los niños y los padres pasaron a ser clientes y consumidores. Y la escuela no tiene nada que vender. Imparte saber, transmite conocimiento, algo que es necesario pero que raramente se desea. Hoy muchos chicos parecen un escaparate al servicio de diversas marcas. Los que tienen libertad de espíritu respecto a esa clientelización de la enseñanza son los que saben resistir mejor los espejismos del consumo".
En el libro dedica un capítulo entero a hablar del discurso del marketing que travestido de nuevos lenguajes empuja, impregna, provoca y juega sucio para colonizar sin objeciones los -magros- tiempos de la escuela. "La escuela tiene que abrirse a la publicidad, pues esta terminará siendo un tipo de información, materia prima de la instrucción" Pennac escucha esa frase en un programa radial que aboga por liberar a los niños del "guetto escolar" (qué amables, qué modernos, qué buena suerte que están los marketineros para decirnos a los maestros que somos unos parias del sistema...)
Y no se trata del lamento borincano de un viejo profesor despotricando por lo mal que hablan los chicos, producto de escribir sms en código, o porque se han perdido las buenas costumbres de los viejos tiempos... diría que Pennac está justo en la vereda de enfrente de ese modelo. Bueno, yo también. No me espantan los adolescentes vagos para leer y diestros en los videojuegos, pero tampoco creo que son el prototipo de una nueva inteligencia.
Son, por el contrario, víctimas del chagrin d´ecole. Resignados o peleadores, son los pibes que bostezan con descaro o te miran con unos ojos que no dejan resquicio de duda: no te miran, no te oyen, no entienden un pepino de lo que estás hablando, "te dejan la cara y se van". Se aburren, se vacían, sufren el mal de escuela, pero sus profes también lo sufren.
Lo malo es que los profes se han olvidado
Se han olvidado de que un día ellos tampoco sabían.
No sabían cómo se reconoce un objeto indirecto, no sabían en qué año nació Kepler, no sabían qué función tenían los estrógenos (no, profes de ciencias, en serio, hubo un tiempo en que NO lo sabían!) y así...hasta el infinito.
El mal alumno, o el que está en la luna, o el que no avanza, o aquel que manifiesta o silentemente expresa que nuestra materia o especialidad le importa un rábano porque no tiene nada que aportar a su vida.... ese debería ser nuestro alumno ideal.
Así lo entiende también Daniel Pennac, que se queja de que los profesores han perdido el sentido de la ignorancia.
Me hizo acordar a un brillante consejo de Seymour Papert, que aconsejaba a quien enseñara a usar la computadora a otro ponerse en cuclillas a su lado. A su altura, mirando juntos la pantalla. No tomes el teclado por él, no le quites el mouse y lo hagas: sólo baja desde tu altura (en mi caso, el pedido es casi chistoso) y ubicate a la par. Y mientras lo haces, mira el problema cómo lo hubieras mirado cuando aún no sabías.
En síntesis, a medida que iba leyendo la transformación del "zoquete" Daniel Pennachioni en el profesor y literato Daniel Pennac, se me fueron apareciendo en frescas hileras de recuerdos algunos profesores y maestros que servirían de ejemplo para ambos extremos del péndulo. Tuve suerte: me acordé antes de los buenos que de los malos.
También el recuerdo de compañeras y compañeros de estudio estigmatizados como "malos alumnos". Me pregunto qué será de ellos hoy (mmm... deberé bucear en Facebook...jaja)
Un gusto precioso este libro. No le doy 5 estrellas porque sería un insulto al mal alumno que lo ha escrito. Le doy 4, pero las cuatro mejores, las cuatro que quiera, las cuatro que le marquen el norte dondequiera que esté.
Y unos links:
Aquí, una entrevista a Daniel Pennac acerca de este libro.
Una carta de Rimbaud a su maestro Izambard, devenido pronto en su mentor literario.
Otra entrevista, a Jacques Ranciere, filósofo marxista que rescató la figura de Jacotot, en su libro "El maestro ignorante"
El experimento
12:56 a. m. | 5 Comments
El experimento de enredarse en una red en la que todos los peces quieren ser capturados resulta, como poco, inquietante. A mí me ha reavivado atávicos miedos y curiosidades que creía sepultadas por la evolución...
Facebook me parece un monstruo a medio camino entre lo humano y lo tecnológico, tiene algo fascinante y aterrador la mezcla. Me siento un poco el doctor Frankenstein, un poco, no mucho, ya que la criatura muta a los saltos, día tras día, se devora lo nuevo y lo vomita convertido en muy otra cosa, naturaliza las declaraciones más humillantes como "tal y y tal han dejado en claro en Facebook que estan comprometidos" (y con un icono mínimo de corazoncito -el summun plus de la cursilería- Facebook declara que esa persona está casada aquí, porque aquí lo dice, y basta con eso, la palabra del usuario tiene categoría de ley....tiemblan las filosofías clásicas, mientras los lacanianos se regodean con las punzantes cadenas de significantes caídos....)
Braceo con dificultad por el mar atestado de nombres y de caras y de tests que no me interesan y de personas a las que no les importo pero "que quizás conozca". Me ahogo de a ratos, volviendo estúpida y porfiadamente a la orilla, prendida de un ancla que dice "inicio" y que me engaña con ilusión de libro del Génesis universal que lo explique todo. Trago saliva, trago letras, trago botones y clics, interminables, enrollados, sucesivos, solidarios con el nuevo tic que ostenta mi dedo índice. Me enfado, me fastidio, me divierto, me sorprendo, intento -sin el menor éxito- reducir mi tiempo en este sitio que no es ni siquiera un sólo sitio, sino una telaraña pegajosa y tentadora de nuevas puertas que abrir...
La mejor parte es que las neuronas se me desentumecen y se frotan, impúdicas y móviles, axón-dendrita, dendrita-axón, rociándose unas otras con delgadísimos puentes nuevos, casi que las siento crepitar y contarse micronovedades.... Piensa, piensa, conecta, teje ideas, veramarina, no es tiempo perdido...es puro goce y comunicación. Usar es comunicar, dice Alejandro, y la forma de uso es la poética de esta red...
Dice un antiquísimo proverbio que lo último que los peces investigarían sería el agua.
Y bien, bocones anaranjados koi, estamos un paso adelante de ustedes, pues. Nadando, flotando, mirando con deleite y susto, totalmente sumergidos en el experimento facebook.
Noticias de ayer
12:52 a. m. | 2 Comments
No copio y pego nada, hay que leerlo. Vale la pena.
A golpe de clic.
los muertos que vos matáis
5:36 p. m. | 8 Comments
Así dice la famosa frase. Así lo he asumido en esta bella y soleada tarde.
La verdad, mi intención fue entrar a Blogger, colgar un cartelito simpático aqui que diga "BLOG LEGALMENTE ABANDONADO"
Me convencí de que los ciclos, y las rutinas de pleamar, bajamar...y que los procesos que se inician y se terminan...y de cuánta razon tienen los estudiantes de educación física cuando repiten ese latiguillo de "matar el juego antes de que muera"
Asi que: entré a darle muerte al blog.
Fría y siniestramente, ungida de todas las razones de la razón, que, lógicamente, el corazón no comprende.
Me sacudí de los dedos, con breves, precisos, estudiados, discretos movimientos ondulatorios, los polvillos de los posteos intimistas que me asaltan a veces, en sitios y momentos absolutamente no propicios.
¿A quién le importa si lo escribo o no? Son puras tonterías. Observaciones nimias. Conclusiones para una sociología de lo inútil.
Cuchillo-mouse en mano, silenciador en la boca de la pistola de teclas, entré de costadito por la puerta del fondo, pensando en ultimarlo de dormido, así, cobardemente, encogiéndome de hombros por las dudas, colgándome de los labios la expresión de "lo maté porque era mío"
Pero estaba despierto.
Y soñando.
Como un perrito faldero incapaz de traicionar, casi saltó de alegría al verme entrar. Ladino sentimentalismo, me hizo recular.
Entonces tomé los pinceles y las escobas, le pegué una barrida, le acomodé los colores, levanté las sillas caidas, hice cálculos sobre mi tiempo libre... de cambiar un poco, de qué se yo qué sarta de menudencias escritas.
Parece que el blog se ha portado como un buen amigo que olvida las pequeñeces y los rencores, y entonces la tarea me dio placer, relax, iniciativa.
No prometo mucho.
No prometo nada, mejor.
Pero dejaré abierta esta ventanita de mi mundo, por donde me entra aire fresco cuando necesito ventilar el espíritu.
Se te ve la tanga
9:23 a. m. | 5 Comments
Ahora la ropa interior tiene una producción y una parafernalia de variaciones que elegir un conjunto de bombacha y corpiño te puede llevar una tarde entera.
Y digo yo, no es que dimos la vuelta completa, pero me gusta pensar que a la larga les ganamos la pulseada a los puritanos que obligaron a las bellas y frescas hembras guaraníes a esconder la tanga debajo de un vestido, dentro del cual, casi seguro pobrecitas, se morían de calor y sudor.Ctrl + Z
2:43 p. m. | 2 Comments
Tal vez nunca nació. Tal vez siguió el consejo de su pragmática madre y estudió finanzas, y se olvidó de la lírica.
Puede que haya tenido un pequeño tropiezo en sus inicios, -digamos, una crítica inmerecidamente ácida- y haya desistido sin más.
Tantas fatalidades pudieron haber sucedido para que no se conozca a un poeta que estremece de emoción a los hombres simples y arranca suspiros de melancolía a las mujeres que sueñan amores verdeazules...
-II-
Ella estaba a punto de doblar en la esquina. En ese caso, él hubiera cruzado con ella una mirada oscuramente dulce, nocturna, espesa como miel silvestre. Ella, deshecha en susto y amarga premonición, hubiera escapado lejos, muy lejos, se hubiera hasta mudado de país por causa de los presagios de esos ojos lechuzos de quien un tiempo después fuese su inquisidor y su verdugo.
Pero siguió de largo. No sucedió ese instante que hubiera salvado su vida, y la de sus cinco o seis hijos soñados.
-III-
Al maestro se le ha metido la duda en las entrañas, ese tembleque de la incertidumbre, la fea sensación de estar cometiendo una injusticia al imponer un castigo al estudiante cabizbajo, de dedos entintados y mechones castaños en agitado desorden. Vacila sintiendo el peso de una culpa que –sabe bien- sobrevendrá. Y cuando está por despegarse el labio blanco, para dispensar la salvedad, escucha claramente, con masticada sordina, que el despeinado repite la frase prohibida con fastidio, con ira, con desparpajo, con provocativa torpeza.
-IV-
El grillo saltó hacia el pasto un minimicroinstante después de lo debido: las garras del gato lo capturaron con golosa maldad, para juguete del ocio de esa siesta.
-V-
Una gota de más en la mezcla, y el tono de la tela viró a un magenta brillante, sin vuelta atrás.
-VI-
Dije que sí, que lo haría, y ahora el arrepentimiento me da tres vueltas al cuello y se ajusta con firmeza de constrictor.
Dije que no, que no lo haría. Y ahora cómo regreso a este territorio de lo posible para intentarlo.
Sugiero al dios detrás de dios que mueve las piezas,
que considere la utilidad de un menú Deshacer
La trampa del buen Blogger
11:32 a. m. | 6 Comments
Mentimos mentiras blancas, mentimos con audacia o con discreción. Mentimos con inocencia. Con incomodidad. Con alevosía.
Decimos, por ejemplo, que no importa si leen el blog tres mil personas o tres, que escribimos por otras motivaciones.Que la ceguera de correr detrás de unas estadísticas se la dejamos a los papanatas de la televisión.
Bla.
Blabla...
Consuelo de escritor aficionado: autoconvencerse de las propias mentiras.
“Digo la verdad en forma compulsiva”
Esto también es cierto de mí misma. Pero no por moral, sino porque no puedo evitarlo (siguiendo ese mismo patrón es que no fumo, es que no bebo: no es fruto de ninguna virtud, es que lisa y llanamente no me dan ganas de hacerlo…)
Digo la verdad en forma compulsiva, y de pronto la verdad es que me odio por descubrir que he dicho varias mentiras. Que las dije con tanta vehemencia que fui la primera en créermelas. Que no es cierto que no me importa si me leen o no: ¡claro que me importa! Y algunos lectores duelen en su ausencia más que otros. Y extraño hasta a los desconocidos. Y deploro que mi cansancio físico me arroje lejos de estos caminitos de letras.
Tengo la alegre desgracia de trabajar muchas horas en proyectos que me gustan casi tanto como si fueran recompensas en sí mismos. Trabajo y me divierto, trabajo: invento mundos. Trabajo y se me ocurren más motivos para seguir. Escribo cada día millones de noticias, redacto, ilustro, fusiono imágenes músicas, objetos, tenso hilos por donde las palabras echan a correr como locas filas de hormigas atareadas.
Transida de un cansancio sin resuello, me duermo –tarde, tarde, horrendamente tarde- cada día, y dos minutos antes del sopor del primer sueño, siento en los huesos la sabrosa marca de extenuación eufórica del día.
Entonces, algunas noches o madrugadas, con un vaho de culposa necedad, pienso en mi blog semiabandonado. Mi recreíto mental, mi gimnasio de neuronas, mi ventilación del intelecto educativo. Están creciendo yuyos en las esquinas del blog, y nadie viene a ver, y nadie asoma… y el que asoma ve que nada ha cambiado en semanas…
Los cibernautas son malos amantes (regalo esta sentencia, libre de impuestos, a la primera mujer recién llegada a la Red que lea esta página naranja) Malos amantes que no se aguantan la espera, que enderezan la proa hacia otros mares, que te mienten con infantil descaro, que te dicen que siempre te leen…
Me niego a fidelizar lectores con artilugios de marketing berreta (ah, pero si alguien lo hiciera por mí…) Nunca quise poner un contador de visitas (ahora que sé que me he mentido, entiendo que no lo hice para evitarle a veramarina una decepción…)
Pero como también caí en la cuenta de que todos los que blogueamos, mentimos….bueno, es que me sigo sintiendo entre colegas. Mudos, paseantes, envidiosos, anónimos, exiliados de sus microtiempos, cada cual en su cuadradito, párpados cenicientos que barren ojos enrojecidos, fugaces, veloces, sombras cibernéticas, pasan y no vuelven, jugando ese juego absurdo y cruel de nuestra infancia.
La mala sangre se espesa cuando, por el motivo que sea, doy con un blog que me parece francamente soso, o quemado de obviedades, cuando aterrizo en melosos hellokittysitios, rebosantes de poemas vulgares o en bitácoras tautológicas y replicadas, refritos en los cuales es imposible distinguir una idea original… y compruebo que tiene un tránsito de mensajes apabullante.
Claro, claro que me importa. Claro que me pone molesta, cómo no.
Por eso me puse a ver donde está la trampa. Porque un blog maravilloso y bien servido (como el del prrofesor Potachov, por decir uno) que reciba montones de visitas, excelente. Pero los otros, los demás millones de clones…. Debe ser un truco, eso dice mi intuición!
Bueno: que no es tanto una trampa, como una distribución sin equidad. Los bloggers más comentados son personas con muchísimo tiempo libre. ¿Y qué hacen, estos publicadores inquietos? Pues visitan otros blogs. Con devoción pueril, con un cuidado minucioso, visitan y firman, firman y visitan. Dan una ronda cada día más amplia. Esparcen la semillita de su nombre y no se sientan a esperar; siguen esparciendo. Después la recogen: una permuta in eternum va ligando los espacios de los visitadores-visitados.
Qué decir, es bastante interesante la trampa del buen Blogger. “Saluden a los vecinos” diría mi vieja, allá lejos y hace qué se yo cuantos años “porque es buena educación y porque nunca se sabe si un día los vas a necesitar”
La trampa del buen Blogger había sido pura reciprocidad, como en los viejos tiempos.
Más arte
10:12 p. m. | 0 Comments

Todo es arte
3:39 a. m. | 0 Comments
Este es uno de los tantos e-toys que pululan en la Web2. No es lo que se dice un Picasso, pero me pareció divertido hacerlo. Mis "arigatós" al joven japonés que se dedica a hacer bailar papelitos pintados en la red.
Apenas son instantes
12:06 a. m. | 0 Comments
Basta que se froten un poquitín las cuerdas de la memoria con el arco adecuado, y la música guardada, increíblemente, estupendamente, graciosamente, empieza a asomársenos por los labios y de pronto, sin pensar, nos encontramos jugando karaoke con los acordes guardados.
De pronto una frase sale de un tirón, fresca como el rocío, sorprendiéndonos hasta a nosotros, porque no teníamos registro de sabérnosla...
Y enganchada a la canción, al ritmo, al fraseo cadencioso, hacen su aparición en escena otros recuerdos: dónde la escuchábamos, quién nos la cantaba, qué color de ropa se usaba cuando ese tema saturaba la radio, qué sabores, qué fragancias, qué emociones tienen de fondo esa misma tonada.
Sospecho que cuando somos chicos gozamos de la impunidad de declarar gustos musicales ordinarios o mixturados. No nos juzgan, nos "disculpan" la falta de buen criterio, que ya tendremos tiempo de crecer y declarar gustos culturales políticamente correctos. En esa licencia para el eclecticismo una se aprendía las canciones de Rubén Matos y las de Mercedes Sosa con entusiasmo parejo. Los cantitos cuajados de trivialidad que nos enseñaban en la escuela y los discos que tenían mis viejos, los remixados de clásica de Waldo de los Ríos, las canciones chillonas de radio colonia a las 3 de la tarde...
Me gusta la música para cantarla casi tanto como para bailarla. Estuve confirmando la teoría de mi querido amigo, y, al menos en mi caso, es tremendamente certera: la canción empieza y me encuentra cantándola, aunque falten fragmentos, aunque por momentos baje el volumen y el hilo parezca que se corta.
Por ejemplo esta zambita:
Estuve esperando unos días para poder cantarla con mi propia voz, y grabarla aquí. Pero me tiene a maltraer la tos... y como las versiones que encontré por ahí no son como ya la recuerdo...he de esperar a que la tos me abandone (si estuviese en el tiempo histórico propicio hablaría de una posesión....!)y me daré el gusto de cantarla, tal como me la dicta la memoria.
Por ahora, escribo una partecita:
"Déjame soñar contigo en esta noche
quiero yo encender luceros en el cielo
para grabar tu nombre en cada estrella
para gritar lo mucho que te quiero
Cuando llegue el día hallarte aquí a mi lado...
Déjame soñar ¡yo sé que esto no es cierto!
Porque lo cierto apenas son instantes...
vivir de sueños es lo verdadero"
La canto de nuevo, con mi voz ahora ronca y bien bajita, me veo como en una película berreta, sentada a la sombra del roble de la casa vecina, escribiendo en mi cuaderno Arte, o garabateando dibujitos, soñando dulces futuros. El recuerdo irrumpe con un borboteo de anzuelos desafilados, que arrastran hacia la superficie flecos aleteantes de vida, torsión de un hilo que tensa las paredes rojas y obedientes de mi corazón...
La extraña memoria que reflotó esa zamba me quiere convencer de que lo cierto apenas son instantes, vivir de sueños es lo verdadero
Presente de um beija flor
12:52 a. m. | 2 Comments
Esta canción la escuché en las vacaciones. Creo, se le escuché cantar a Zanelli, en el hostel.
Sólo alcancé a quedarme con un pedacito de letra en la memoria... el inicio del estribillo.
"Presente de um beija flor" se traduce como "Regalo de un colibrí". Hoy la cantó en mis auriculares, con voz suave y cariñosa, Paulo.
Paulo, el viajero de los cielos. Paulo que se improvisa a sí mismo como resignado corrector de mi portugués apestado de argentinidad. Me hizo este regalo, y el de su compañía a través del hilo de su voz, luego de sus consejos sintetizados en breves sentencias de chat.
Pensándolo bien, la conversación que me espantó fantasmas fue mi regalo, mi presente. Paulo lo depositó en mi bandeja de entrada. Esta noche le ha tocado pilotear un colibrí.
Intermitencias
7:18 p. m. | 0 Comments
Ranas que cantan a fragmentos, atragantadas de la propia humedad que celebran.
Tamborileos de dedos afiebrados que pierden el ritmo. Y lo retoman. Y lo pierden. Y lo retoman. Intermitentemente. A los saltos.
Puedo.
No puedo.
Puedo.
No quiero.
Quiero.
No puedo.
Ando intermitente, como poniendo luz de giro todo el tiempo, en una curva infinita que se enrosca sobre sí misma, en una loca espiral.
Ahora me tocaron tres días de cama, gripe, ensoñación, dulce confusión de los sueños con la realidad, eso de despertarte y mirate las manos para ver si siguen iguales, porque en el sueño aparecían marcadas con raros signos...eso de abrir los ojos en la oscuridad y que te tome varios minutos reconocer tu cama, esta cama, esta casa, porque venía de un estado onírico en el que mi cuerpo se columpiaba en una hamaca tendida al sol, quién sabe dónde... ese fundido tiempoespacio que amasa nuestra mente entre la fiebre y los recuerdos...
Levanto la vista entre brumas de congestión: llueve.
La tarde (¿o la mañana?) se ve a través de mi cortina blanca como un tul raído, perforado de gotas que porfían, se aglomeran....caen... pluc...pluc... intermitentes también, en el vidrio benefactor que me separa del frío.
Llueve. Maldita tristeza de lluvia, además.
"Siempre que te echan de tu casa, llueve" dice Galeano, que dicen los pibes sin techo.
Pero en honor del interruptus/proseguiptus (naaa....no sé latín,estoy inventando) tengo una esperanza sin fundamentos de que mañana salga esplendoroso el sol.
Que tenga tiempo para bloggear a gusto.
Que me enamore del tipo correcto (correcto para mi corazón, no para mi economía, ni para la desprestigiada opinión pública de la familia)
Que me salgan las cuentas.
Que las luces sin pestañas, no pestañeen.
Que no me sienta fuera de mi ambiente, en ningún ambiente.
Que no me ganen la pulseada los fantasmas.
Que sea un día de amorosa pre primavera.
O que llueva, pero que no me echen de mi casa.
Está llegando un día de sol
4:29 a. m. | 3 Comments
Se viene Septiembre... Septiembre mon amour.
(Invierno no te aguanto maaaasssss)