¿Por qué será que ciertas tardes, ciertos breves instantes, ciertos acordes en una guitarra lejana, algunas veces me arrasan el corazón con esta melancolía inexplicable?
No es el día gris: lo he sentido -intensamente- también en días plácidos y soleados.
No es la luna menguante, no es la marea baja. No es la bolsa de Tokio. No es el frío del otro lado de la almohada.

Es un toque en el alma. Un tizón en la memoria. Pasa como un destello. Como un escalofrío al levantarse.

Si si...es como lo está diciendo la canción liviana que se oye justo ahora en la radio "¿Cómo se entierran amores que no paran de respirar?"

Vaya descubrimiento...es nostalgia de amor...

Y si uno siente una brizana de piedad, la melancolía repentina volverá una y otra y otra vez...

Pasa flotando en el aire... caen tras de ella las estrellitas fugaces de sueños trizados en miles. Pasa y "acaricia finamente el corazón con su más delgado pétalo de hielo".

Él nunca lo sabrá. Cree que todo ha muerto, no ha mirado en lo profundo y quién sabe si alguna vez siente la curiosidad por averiguar...

Y quizás sí lo sabe. O lo siente. O recibe, también, a deshora y a contraviento conmigo, la visita persistente, incordiosa, pertinaz de la melancolía sin razón.

Oh melancolía, señora del tiempo, beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento, dime quién me puede amar.


(Gracias, Silvio, maldito amante volátil, has escrito tantas canciones para mí que no puedo creer que no seas mi mejor amigo...o mi peor enemigo)

Acá están los temas de ese disco: http://www.trovadores.net/ctr.exe?ND=181&FR=1

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