-I-

Una canción de cuna, que me devuelve a un olor tibio y azul del alcohol de quemar, a unas noches íntimas y borrosas. Mi vieja me cantaba, con una voz muy joven. "Duerme, duerme, negrito....que tu máma está en campo, negrito"
Era hermosa y triste, una mamá luchadora, y trabajadora y joven, una mamá que era en casi todo igual a la mía, terca y agotada, dándome palmaditas desde el borde de la cuna. Ella no cantaba bonito, pero yo me quería dormir porque era lo mínimo que podía ofrecerle. Mi mamá me acunaba y se dormía ella...estaba tan cansada...
Las canciones de cuna eran eso, siguieron siendo eso: pedidos amorosos de descanso.

-II-

Chechu escucha todo el día a Serrat, un poco de Sabina, un poco de Sui Géneris. Estamos como invertidas, yo soy la que pone algo de música electrónica, una pizca de Estelares, algo más digerible para el alma.
No entiendo de dónde le viene a mi hijita ese gusto en estilo boomerang. Juro que no hago nada en ese sentido.
Entonces suena "Para la libertad" y ella pregunta, no sé, que por qué habla de los hospitales, qué cuál es el sentido, qué quiso decir Serrat... yo respondo vagamente que Serrat nada, que es un poema de Miguel Hernández, ese pastor de cabras que se enseñó solo, que se volvió librepensador y por eso fue encarcelado por el franquismo. Que escribió ese poema en la cárcel, asegurando que para la libertad era que se mantenía vivo. Ella abrió los ojos como soles.
A todos los adolescentes les simpatizan los héroes libertarios.
- Y qué más escribió?
- Bueno..."Las nanas de la cebolla" no lo escuchaste...? (canto un pedacito, ese que dice que al octavo mes ríe con cinco azahares, con cinco diminutas ferocidades)
Abre más los ojos. Se sienta en la PC, tac, tac, tac a las teclas y al rato suenan los acordes de las nanas. La lee completa en voz alta. "Es hermosa,... y es triste..." dice, como decía -como pensaba- yo, cuando mamá me acunaba.

-III-

-El jueves la tía Lala va al recital de Serrat y Sabina- les cuento.
Va sola, y dice que mejor así, porque se va a emocionar mucho y eso...es incordioso de explicar en medio de un recital. Se va a emocionar por qué. Porque las canciones de Serrat le van a recordar a su mamá, la "Abu Ana", que ya no está. Ah. Claro. A Abu Ana le gustaba Serrat. Sí. Mucho. Mirá vos.

Flashback: ¿Fue Ana la que me contó a mí la historia de Hernández y las nanas de la cebolla? Sí, seguro que sí. Creo que cuando supe a qué venía eso de amamantarse con sangre de cebolla, la canción me sonó más dulcemente bella, más trágicamente amante.
De pronto y sin necesidad de simplificarlo más, el nudo del tejido cerró su borla alrededor de la cáscara blandita de mi corazón: pegó un tirón, enlazó con un doble bucle y siguió tejiendo...la vida...la vida... sigue urdiendo la trama, y en ella las hebras, las lanitas, los flecos, nos vamos acomodando lo mejor que podemos a los vaivenes de las agujas que nos entrelazan.

-IV-

Aquí un Joan Manuel inmaduro y rebelde, pelilargo y tierno, les canta, cómo no, con todo gusto... "Las nanas de la cebolla"


Miguel Hernández, poeta español, 1910, 1942. Escribió "Las nanas de la cebolla" tras recibir una carta de su mujer, en la que ésta la contaba la extrema pobreza en que se hallaba junto a su segundo hijo (el primero había fallecido el año anterior). Miguel le dice a su esposa en una carta, con fecha septiembre de 1939: "Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche." Ese sufrimiento interior se transformó en una poesía de una ternura y melancolía magníficas. Miguel murió en la enfermería de la cárcel, a los 31 años, tres años después.

2 comentaron esto...:

La Pontiac dijo...

Verita:
ay la Nanita de la cebolla..y las capitas de dolor que arranca.
En algo más nos reunimos Sra.
beso

VeRa dijo...

Snif...
sniff...

duermete, pontiac, duermete ya...

(SI! nos vemos prontttto!)

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