Alguien que no me conoce me dijo algo parecido, pero de otra manera. Estábamos sentados conversando y él había abierto una ventana para ahuyentar no sé qué olores. Yo me moría de frío pero, estoica y obediente, estuve tolerándolo todo el tiempo. En un momento pregunté si podía entornar la ventana abierta, agregando como justificación "soy muy friolenta".
"Por supuesto". No sólo la entornó, la cerró por completo. Hizo un silencio incómodo.
Agregó: "Pero uno no debe aguantarse lo que no le gusta"

Caramba, sumo (o ligo, o voy uniendo pedacitos) y me da la rara sensación de que estoy en los umbrales de un -nuevo- cambio necesario. Le hablo a la parte de VeRa que me escucha y razona; en el soliloquio reaparecen fantasmas y seguridades, reaparecen las cosas que creo haber aprendido, mostrando el brillo de su poco uso, llamando la atención, prestándose a aparecer...
Bueno, basta de aguantar sin ganas. Basta de moderarse tanto. Basta de temer que el otro se enoje, se vaya, se aburra. No se puede complacer al mundo entero, che.
Llegó la hora de reaccionar.
1 comentaron esto...:
Yo no tengo rosas Desve.
Pero sé ke lo suyo es un sacerdocio...
Gracias por leerme. Se lo recuerda, eh?
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