Estoy probando hacer unos humildes podcast... disculpen mi torpeza.
Son balbuceos podcasteros, para el MOOC sobre Pedagogía Móvil que estoy siguiendo.
Aqui van:

La Manzana Este tipo es una mina! Podcast erotico...algo especial
Y un podcast que es un posteo, de mi propio blog (de mi propia producción, claro) leído.
Qué tal salió?
Una duda cruel: ¿Por qué sigo sumando seguidores, en un blog en el que NO escribo casi nunca?
No lo sé.
Entonces pregunto, y averiguo. Y el gran respondedor de estos tiempos se llama Google, y resulta que Google dice que hay un tráfico en mi blog generado porque la gente "PREGUNTA" y algunas de las respuestas apuntan aquí.
¿Cuáles preguntas? pienso
Y sobre todo...¿Cuáles respuestas? 
Nunca tuve la intención de escribir para dar respuestas a nadie...


Entonces sigo rebuscando y viendo, ya dándome por enterada: entra una buena cantidad de gente a mi blog por un post que se llama "se te ve la tanga" (y no, la verdad...no entrega lo que promete: no es porno, no es profusión de colas, no es sexy, no es provocador... es un triste relato pseudociencia sobre la ropa interior femenina: Mi Dios, y por ese equívoco siniestro mi blog con pretensiones literarias sigue vivo...! Me causa una ácida mixtura entre vergüenza, repulsión y dolor moral...)


Otro motivo de actividad en el blog: la frase "hacia el fuego, como la mariposa"
Que para mí no precisa explicación alguna. Cualquier intento de explicarla la descoyunta y expone su sedoso interior en carne viva. Es una brutalidad tener que explicar la poesía...


No obstante, las palabras ruedan por las redes y se portan como quieren. Se prestan a cualquier boca (a cualquier teclado) se travisten sin queja, pasan de mano en mano con una clara vocación de resignadas.


Así que mis palabras, aun las más absurdas, aun las que he destilado con mayor pesar (que son, sin duda alguna, las más literarias) pueden ser entendidas como meras explicaciones. Como mapas de ruta de los preguntones por pura holgazanería.
Mi intención de poetizar  una historia es interpretada como "una mejor respuesta" en el servicio de Yahoo. 
Una ociosa "Daiana" que dice tener muchas hipótesis pero preferir que le respondan otros.
Una gentil y bienintencionada "Melody" que le busca la respuesta usando a Mister Google. (Ella es también esquiva a producir, pero al menos aceptó el trabajo de buscar)


Y ahi va, mi lírica mirada de la terca y ardiente mariposa que se abrasa en el fuego de la lámpara porque le recuerda el calor amante del sol, convertida en "explicación"


Así nomás lo cuenta Melody:


"en esta pagina se da una explicacion muy buena de porque las mariposas vuelan hacia al fuego.
http://veramarina.blogspot.com/2007/02/v… "

¿Cómo haré para que entiendas esto, Daiana? 
Mi post no tiene NADA de científico. No quería explicarte (ni a vos, ni a nadie) la desmesura de una vida breve que se inmola, sin saberlo, en ese mismo fuego que la regocija... No sé por qué las mariposas van hacia el fuego...científicamente no lo sé.
Siento decirte que tampoco me importa...

Espero que no le hayas creído a Melody. Espero que Melody no le haya creído a Google.

No escribo para explicarle NADA a NADIE
Sólo escribo...porque soy mortal.

Pruebas al canto: fíjense aquí mismo.

...hablan los labios, dice la Biblia

Y  si en tu corazón abunda un profundo, un intensísimo y profundo silencio...¿Qué dirán en ese caso tus labios?
Y si en tu corazón abunda un sentimiento tan furiosamente mezclado y desconocido que no tiene palabras que lo describan...? 
Y si se cumplen con rigor de verdugo obsesivo los vaticinios de la soledad, el anticipo del frío, la modesta  necedad de la ignorancia del futuro?

Hace un largo tiempo... meses, días...años... me decía a mí misma que encontraba cursis mis escritos de los días felices. En cambio suelo ser más precisa, mas empática, más acertada en mi hurgueteo del alma humana cuando comparto un sentimiento azul de tristeza.
Cuando se es muy feliz, no se detiene tanto uno a analizar: es necesario todo el cuerpo, toda el alma, toda la energía vital para hacer nuestra frugal ofrenda al altar de la felicidad.
Pero los sentimientos penosos abren espacio para redactar el lamento. La letra escrita ha de ser hija directa de una pena demasiado grande para ser simplemente cantada al viento...o de un revoltijo interno de emociones, inasible por completo a las efímeras expresiones orales.

De manera que, aun usando esta impúdica costumbre de los tiempos, esta exposición deliberada y posiblemente estúpida, escribo, escribo, escribo...

Escribo porque necesito encontrar un manojito de palabras o letras que escupan en mi pantalla un significado para esta angustia milenaria. Porque tal vez así pueda empezar a entender y a caminar hacia alguna forma de la aceptación..
Escribo para ocupar la mente en esa tonta búsqueda de la frase redonda...que nunca llega
Escribo para autoengañarme, para imponerme tareas racionales asociadas con el escribir, tales como recordar contraseñas, actualizar perfiles, renegociar con el cadáver palpitante de mi blog, que estaba tan tranquilo, mientras yo me ocupaba de escribir en otros tonos y en otros continentes...

Escribo esto, hoy, ahora, 29 de enero de 2012, para dejar una muesca que me recuerde cuán profundo dolió escuchar esta noche unas palabras, cuán verdadero se hizo ese poético "sentimiento trágico de la vida".

De lo que abunda en el corazón hablan los labios...pero sólo lo hacen cuando la abundancia tiene contornos definidos. Cuando no, quedan pocos remedios.
Como, por ejemplo, buscar una canción, otra bellísima forma de la poesía, que atrape sutilmente, apenitas, en ese quebrarse de la voz, lo que se siente por verificar que lastimamos a quienes más amamos, que nos aferramos con porfía a lo que sabemos que deberíamos ayudar a volar...



Estoy escribiendo... hace mucho... sin final a la vista, sobre temas que me gustan y divierten.
Pero las urgencias del día a día me arrastran infinitamente a las orillas de un sueño corto y ligero, de una vigilia interminable, de un tecleo de palabras y signos que entretejen a mi alrededor redes, redes, más redes...
Ahi me mezco, me hago unas siestitas, saludo a los amigos, me entero de más cosas que me gustan y me divierten y me empujan a un tecleo de palabras y signos que entretejen a mi alrededor...

Y en ese mito del eterno retorno, canto y camino, recorto y pego, capturo imágenes, saludo, pienso...
Y nada de lo que quiero terminar de narrar a la vieja usanza lo termino...y allí van:
  • mi hipótesis de que los nativos digitales no saben lo que hacen, al más puro estilo bíblico
  • mi historia de un grupo de gente que hizo EDUCARE, un lugar donde la emoción se despierta por motivos muy diferentes al marketing
  • mi artículo sobre cómo creo que aprenden -aprendemos- los maestros en la mezcla de la Internet tan temida con la Internet tan buscada
  • ah cierto, lo de Walsh...
  • ah, y claro que sí, los videos con música de Pato
  • ah ah... y la compilación de poemas
  • y no era que ibas a terminar ese artículo?
  • y no era que lo del cuaderno rojo era el guión de aquel temido libro?
Solo anoto estas escuetas líneas, omitiendo a propósito las demás promesas procastinadas e incumplidas.
No sé, con la secreta esperanza de ir poniendo tildecitas de "hecho" algún día de estos....
(Inaugurando el tag "REFRITO" vuelvo a publicar, mayo de 2010, ante la inminencia de un festejo bicentenario que parece que se va a desayunar la 9 de julio con sus múltiples carriles, una vieja entrada. Sigue dedicada a Juan, mi amigo del alma, y a H.H., que ahora también es mi amigo)

Tremendo cartel, pasacalles, firuleteando al viento con un anuncio digno del hombre feliz: COMPRO FRACASOS, dice mi cerebro que se leía en el cartel.
A la pucha! -pensé- entonces existe un tipo suficientemente exitoso como para darse el lujo de andar por la vida comprando fracasos ajenos.
Acto seguido se formó una imagen en mi mente, que relato en primera persona:

-Hola buenas tardes...usted compra fracasos?
- Así es, mi amiga. ¿En qué le puedo servir?
-Bueno, vea, tengo una serie de fracasos sucesivos, a cual más portentoso, que quizás esté interesado en adquirir.
- ¿Son originales?
- pregunta el fulano, enarcando la ceja izquierda. (Ah, ladino, ya empezamos con las objeciones para el regateo)
- Mire, originales, lo que se dice originales...no son. Tengo un fracaso matrimonial importante, pero el resultado final yo diría que es aceptable. Un fracaso como tenista y dos como poeta. Y uno como bricoleur, pero con esas cajas del demonio que te venden en el Easy, diría que es casi un empate, más que un fracaso.
- Mmm...me temo que es usted la vendedora estándar...Clásica, típica... si fuese una vieja, estaría vendiendo sus oros en la calle Tucumán... ¿Y qué espera obtener de la venta, vamos a ver? ¿Qué tenía en mente?
- Upa!...Estemm......no lo sé. ¿Algo de dinero...? (Sonrojo evidente. Odio a los capilares sanguíneos y su vasodilatación involuntaria)
- ¡¿ALGO?! de! dinero!...? -exclama, pregunta, carraspea, no sé cómo hizo para conseguir ese tono extraño en tres palabras- ¿Cuatro fracasos por cien pesos dice usted? Un trueque relativamente mundano, si le estoy entendiendo bien? Ni siquiera se le pasó por la cabeza que un sujeto tan poderoso como para comprarle a usted un fracaso podría a cambio proporcionarle...digamos... un éxito? ¿Un éxito diminuto o modesto, cuando menos?
-Caramba, lo siento... no...no lo había pensado...
- ¡¡No lo había pensado!! ¡La respuesta típíca de los perdedores!
Empiezo a retroceder hasta la puerta, con un susto de padre y señor mío, cuando ésta se cierra con estrépito de película de Stephen King. Miro de reojo por detrás del mostrador, porque ahora supongo con horror que estoy en las puertas del Averno, una puerta ha de tener el averno en Monte Grande, y qué puntería la mía, me he metido por ella en busca de un negocio de lo más delirante e imposible. ¿Tendrá cola terminada en punta el supuesto exitoso? ¿Aliento de azufre?
- ¡Por Dios y la Virgen desatanudos! - brama el dueño de casa. Ah, no, entonces no es Lucifer, suspiro, no sé de qué me alivio, pero mi mente aturdida sólo alcanza a dicriminar que Satán no invocaría jamás a Dios.
- ¡Y la Virgen de Itatí y las llagas de San Roque! - sigue vociferando.
Ahora sí que estoy fregada: no sólo no era el Malo, sino que parece que es la competencia. Y con éste no hay mucho que negociar, te pesca en cualquier renuncio, te sabe los secretos, estoy perdida.
-Creo que me retiro, le pido disculpas por la confusión... -balbuceo con un hilito de voz tan fino que parece que se va a cortar como una hebra de seda añeja.
-¡Eso! ¡Confusión! ¡Ya es la quinta persona en la misma tarde que entra con ese discursito! ¡Qué país generoso! Pero me hacés el favor queriddda (dice apoyando la lengua contra los incisivos al mejor estilo H.H.) y lees BIEN el cartel de la entrada!!
Salgo. Retrocedo. Leo. O intento, porque el furibundo comprador me espeta, sin darme tiempo:
-FRASCOS es lo que compro, muchachita! ¡FRASCOS! Para fracaso ya tengo el de mi propia empresa de perfumes...¿te queda claro ahora?
Se veía pálido y despeinado, las dos cejas tan altas que parecían perdérsele en la frente magra. Me dio pena, a pesar de su arranque de ira injustificada.
-Si hubiera un tipo capaz de comprar fracasos, tenga por seguro que sería un flor de hijo de puta- aseveró, volviendo a tratarme de usted, retornando a su silla, a su mesita berreta, a su miserable búsqueda de envases originales donde capturar el tufillo del éxito que nunca fue.

Dedicado a Juan, que leyó en el cartel lo mismo que yo, y me inspiró esta delirante historia.

diseñarte

1:44 a. m. | 7 Comments


diseñarte, originalmente cargada por Wilson_Graphic ®.

eso...diseñarte


"Septiembre aúlla todavía su doble saldo escalofriante Todo sucede un mismo día gracias a un odio semejante. Y el mismo ángel que allá en Chile vio bombardear al presidente ve las dos torres con sus miles cayendo inolvidablemente"(*)

Inolvidablemente.
Es que así fue.Clavado en la memoria.
De esas efemérides que no necesitan preaviso, porque se han enraizado en la conciencia o porque todo alrededor habla de ello los días previos.

No sé cuántas personas estaban al tanto de que fue un 11 de septiembre el sangriento ataque que derribó en Chile al presidente Allende, para instalar un largo horror de persecución, tortura, silencio... una historia desgraciada que se narra una y otra vez en nuestra golpeada latinoamérica.
Pero sé que alrededor del mundo millones recuerdan que el 11 de septiembre "cayeron las torres".
Hemos desayunado la imagen del humo denso y blanco saliendo en atroces espumarajos de ira, borboteando locura desde esos edificios que deberían ser intocables.
Las vimos hasta el hartazgo, hasta la náusea. Se repitieron por horas, por días, por meses, se replicaron acompañando historias de abnegados bomberos de NY, relatos de sobrevivientes, neoleyendas de fotos halladas en las ruinas, discursos de líderes, de oportunistas, de mesías...todos congregados y aglutinados frente al estupor de la evidencia.
Hace poco hice un ejercicio, más bien un juego, con un grupo de profesores, mostrándoles una seguidilla de imágenes en un video de Linkin Park. Luego les pedía que anotasen todo lo que pudieran recordar de lo visto. El 90%, en la enumeración, puso "las torres gemelas", cuando en realidad lo que habían visto había sido la imagen de una demolición.
Es que ha sido tan persistente y tan intrusivo el mensaje, que hasta creemos verlas donde ni siquiera están.

Yo, lo admito, no me acuerdo la fecha en que USA bombardeaba Irak, con la complacencia y el silencio de muchos gobiernos, los mismos que se horrorizaron y solidarizaron durante la tragedia del 9-11. No tengo imágenes mentales del humo en Irak, de sus niños destrozados como juguetes sin valor, de sus mujeres sollozando con las frentes apoyadas sobre calcinadas paredes, de ese dolor de rotura irreparable. Eso "no pasó" en la TV, no hubo misas, ni minutos de silencio, ni póstumos monumentos de luz en los espacios vacíos.
Cuando los dos aviones -cargados de odio ciego, hay que decirlo- embistieron las torres... rompieron una burbuja, encendieron mucho más que un incendio asesino, dislocaron y pusieron patas arriba el propio sentido cristalizado en torno del número 9-11, el número salvador, el SOS de las series de policías buenos y diligentes y también ayudaron a construir un nuevo mito, una nueva bandera que agitar.Plantaron el andamiaje para nuevas excusas que justificarán quién sabe qué nuevas invasiones.

Y, de paso, se cargaron nuestro día del maestro.

¿Qué es el 11 de septiembre? "El día de las torres gemelas" dicen ocho de cada diez pibes (Quisiera preguntarles esto mismo a los jóvenes chilenos, sólo por curiosidad de saber cuántos, de cada diez, me dirán que el día que el golpe derrocó a Allende...)

Cierto, Sarmiento no es simpático ni marketinero. El día del maestro es una mezcla bizarra de grupetes de "seños" que 11 de septiembre abarrotan pizzerías y parrillas , con reclamos gremiales. Una mixtura de conceptos estelares (indiscutibles, etereos, fuera de toda confrontación) con cuestionamientos al rol, a la tarea, al título, al ejercicio...
El día del maestro no es una fiesta cívica. No es una alegría democrática ni una celebración de la palabra. (de la pluma, de la espada.)
De hecho seguimos separando, desde adentro de la profesión, higiénicamente, estúpidamente, el día del maestro del día del profesor.

Pero qué caray... yo quiero que el 11 de septiembre siga siendo el día del maestro, no el día de las torres!

Por supuesto, entiendo que mi deseo está condenado al fracaso más estrepitoso. Será que tengo vocación por ciertas propuestas que rozan la esterilidad.

Pero si es por deseos...también quiero que me dejen de contar las penas de los habitantes de Nueva York. Si vamos a llorar muertos injustos, llorésmolos a todos. A todos...a todos.
A los 3 mil de las torres, a los 35 mil criaturas, que ese mismo 9-11 murieron de hambre en el mundo, a los ¿cien mil? ¿seiscientos mil? ¿un millón? de muertos en Irak...(cuándo la cantidad será considerada suficiente?)
Ante semejantes cifras, confirmación y corolario de la estupidez humana, el debate de que en Argentina las fechas de celebración se eligen coincidentes con las muertes de los personajes recordados, (no con la vida) es prácticamente anecdótico.

Y ya en plan de pedir imposibles:

...quisiera que el 11 de septiembre le haya enseñado algo a Chile, y que no renuncie a ese aprendizaje, pues lo ha pagado muy caro

...que el 11 de septiembre le haya enseñado algo a los Estados Unidos, un golpe helado en el riñón de la ciudad mimada, que sirva para alertar y hermanar, y no para reforzar las cerraduras. De nada sirven más cerrojos cuando el ladrón está dentro de tu propia casa.

...que el 11 de septiembre, en Argentina, siga siendo recordado como el día del maestro, un día para la gratitud y la memoria.

(*) Fragmento de "Cita con ángeles" de Silvio Rodríguez
SI!!! lo consegui!!!
Lidié un poco... y aun está un poco chueca...pero ahi vamos con la nube movil.
Gracias a Webmaster Deluxe
Recuerdo vividamente mi sensación de desagrado y malestar mientras leía a Houellebecq en su mansa, exasperante, angustiante descripción de un futuro de clones humanos enchufados a sus terminales, solos en medio de una eterna y perpetua conexión, atados al horrible mandato de seguir siendo ellos mismos, a través de pantallas siempre disponibles, pero siempre, simétricamente solos.

Esto no puede ser una buena prospectiva, me decía. Este sombrío futuro de tecnología creando falsa compañía, no lo creo, no me lo venden, éste porque es un francés amargo…que se venga a Latinoamérica un poco, para que le re enseñemos las bondades de tocarse, de palmear la espalda, de abrazar, del amontonamiento humano, de la cancha, de la comunión espontánea de cada semana nuestra cuando nos quedamos varados como corderos en un vagón de tren.

Junto con este recuerdo futuro anudé la filípica de un cura mala onda, muy culto él, buena oratoria, vocabulario fluido (bueno, los curas tienen tiempo de ocio suficiente para leerse los libros que gusten, lo menos que pueden hacer es ser eruditos en algo).

El sermón venía a cuento del recrudecimiento del Sida en el mundo. Sida venía con mayúsculas, aun en el discurso. Como decir el Maligno o Lucifer o AlQaeda.

“¿Qué otra cosa es esto sino un castigo de Dios ante la promiscuidad y el desarreglo en las costumbres sexuales? Hoy en día nadie piensa en el matrimonio, en la fidelidad, en la pareja para toda la vida, no, viven así, en medio de un libertinaje permanente, amancebados como perros…”

A-man-cebados.
Amancebados!
Y : como perros.
Deshumanizados por el escándalo, castigados por insistir dándole mordiscos a la manzana. Perros. Éramos perros.

Mazazo en la cabeza, en el corazón, en la ilusión. Nosotros (éramos jóvenes entonces) ya no teníamos un horizonte de sensaciones gozosas, una promesa de risas, y cuerpos flexibles y besos y muchos amores. No: teníamos una condena previa, un futuro de enfermedad y de muerte.

Tanto esperar para disfrutar del sexo y aparece el sida…!
Al principio (al mejor estilo Niemoller) no importó porque era cosa de maricas, de subnormales, era la peste rosa. Entonces no había problema: en Argentina, éramos todos tan normalitos, tan comilfó diría Cortázar, tan prolijitos después de las patadas en la cabeza de la dictadura. ¿Cuantos homosexuales argentinos morirían de sida? Na, unos pocos.

Pero, horror de horrores la cosa siguió más allá.
El virus, retrovirus, el maldito mutante que ni siquiera se dignó venir del espacio (eso hubiera sido muy siglo XX, por lo menos) voraz y maleducado, burlón, desastroso, matador… se desparramó como toda una peste hecha y derecha.

Y así lo vivimos, como el destierro del amor libre, como el fusilamiento del flowerpower, un hachazo mortífero silenciando el contacto, generando su vómito negro de nuevos estigmatizados…
Hubo de pasar mucha palabrería, mucho AZT, mucho comercial bonito contra la discriminación, mucho genetista explicándonos con infografías y con frases de eslogan que esto contagia pero aquello no, que si-da, que no-da, que el amor desinteresado y gratuito puede que sea el mejor remedio, que ningún cóctel salva si no hay una mano que se apoye en el hombro del portador de la campanilla del sida.

Y entonces, cuando parecía que el cura de la frase condenatoria estaba irremisiblemente chiflado de dogmatismo, cuando los vaticinios retorcidos del franchute se empezaban a astillar tímidamente, y a cubrirse de esa capita de grasa traslúcida, esas pecas otoñales del olvido… entonces reapareció la peste de la gripe.

Que poco romántico. Qué falta de charme, morirse uno de gripe, soltar la vida en espumarajos de moco, tener una gripe cuyo nombre incluso mueve a risa, eso de gripe porcina, qué poco charme…qué poca dignidad…

Pero lo peor de esta peste reemergente no es tanto contraerla como las maniobras para no contraerla. Ridículo, absurdo, risible: nos dejamos de amancebar para no enfermar de sida, y terminamos contrayendo gripe porcina. Es un mal chiste, es como casarse con una bruja…

Para no caer en ese abismo, para que los gérmenes no se adueñen de nuestras tripas y de nuestros ululantes pulmones, nos atrincheramos en una intocabilidad antinatural. No se toquen. No se besen. No coman juntos. No tomen mate. No se reúnan, que no hay tanto de qué hablar. Circulen, señores, circulen.

Algo salió mal de nuevo y ahí marchamos, con nuestros libros de historia y nuestras crónicas de pestes, al nuevo exilio de las sensaciones amadas de la proximidad, evitándonos con recelo, mirándonos con desconfianza, cualquier humano puede ser un frasquito de veneno para otro humano, un portador de dolor, de fiebre, de inseguridad, de tos seca, de muerte.

Nos saludamos de lejos, y pronto dejaremos también de hacer eso, no sea cosa que el aire, que la energía en la mirada, que la atención en foco…

Creo que ni el mismo Maligno con mayúsculas hubiera urdido planes tan siniestros. Deshumanizarnos, volvernos perros, volvernos chanchos, volvernos seres miedosos unos de otros, incapaces de cuidarse, sin el menor sentido de la manada.

Tenemos de todo, pero las pestes corrompen y se desayunan nuestros tesoros más intangibles, porque son ni mas ni menos que eso: las pestes del desamor.

Me tienta mandar nuevamente a Homero al pasado con su tostadora-máquina del tiempo.
Eso es: que vaya y vuelva, dos, diez, cienmil veces más, hasta que amenezcamos en un mundo donde el amor no enferma, donde el contacto no te pone en peligro, donde volvamos a amontonarnos a la noche, olorosos y fraternalmente humanos, tiritando de emociones, alrededor de un fuego manso donde se cocina, lenta, lentamente, la sopita de la civilización.

Alejandro Filio, no sé dónde, en Barcelona, en algún sitio, cantando este tema que es precioso..

Yo tengo la versión en audio cantada con Silvio. Y entonces, ellos cada uno donde esté, y yo acá, tomando mis mates bien argentinos, y jugando con la compu un poco, hago este milagro, este chiste, esta licencia de la tecnología que ahora está a mi alcance a golpe de algunos clics:

Estimado y sufrido público, con ustedes, con solo dar el clic correcto, a tres voces, Silvio, Alejandro y VeRa, cantando el estribillo de Brazos de Sol...


EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR: este post NO ES una reseña más del libro de Piscitelli. Pienso que ya tiene demasiados comentadores, y del resto, que se encargue Amazon.com. Listo.

Mi método nocientifico de conocer

Mi método para degustar esos pedacitos de vida que me van seduciendo es una mezcla de Doña Petrona C. de Gandulfo y Dr. House, a saber: pruebo los ingredientes, desarmo la receta original, pellizco aquí y allá y veo como sale mi propia salsa. O bien: extraigo un fragmento vivo, lo analizo un poco, conjeturo, trato de imaginarme los antes y después, las tramas que cruzan...pero mientras tanto hago algo con eso. Biopsia condimentada a lo VeRa Rex. Ese es básicamente mi estilo de conocer.
En ese plan leo salteado materiales de lo más eclécticos y mezclo viejo y nuevo con despareja suerte, y encuentro a veces perlas, soluciones, nuevas preguntas, gente, voces, pasos adelante.


Receta- biopsia de "Nativos digitales....bla"

  • En la tapa: AULA XXI

Es lo primero que me causó sorpresa...que dijera AULA. Palabra asociada irremisiblemente a escuela, escolar, pupitre, tiza. No importa que diga después XXI... AULA tiene peso específico suficiente. Y si a alguien le quedan dudas todavía, que se las sacuda ni bien se tope con la tapita verde del libro. Estás por abrir la puerta de un AULA, querido lector, nada de clics por aquí y por allá, nada de dibujitos, nada de animaciones. No se me distraigan. Esto es un aula, señores. No metan bulla, sh. Ahí viene el profesor... (Ese de camperita verde es el profesor? el de los pelos simil Einstein? ah, pues vamos a ver...)


  • Frases de niños en los inicios de cada capítulo:
Frases que no tienen ninguna correlación con la vida digital, pero son simpáticas muestras de que son...frases de niños (y los chicos son ocurrentes y frescos, y usan las palabras como bloques de armar, ingenuidad pura, simplesentido siempre, for ever and ever)
Mi mamá dice que yo de peque pregunté por qué había que comer "a la hora del almuerzo" en lugar de comer "a la hora del hambre". Que a todos les pareció profunda mi cuestión. ¿Yo era genial o futura existencialista? Lo dudo. Era chica, nada más. Nativa de la inocencia, eso sí.
  • Gerundios por doquier
Mis profesores de literatura me decían que no se encabezaba un artículo (ni redacción, ni descripción, ni poema, ni frase de apertura, ni, ni, ni! ) con un gerundio.
Bueno "Nativos..." está lleno, plagado, atestado de inicios gerúndicos. A ver, piensa Doña Petrona House, piensa: ¿a qué se puede deber? Conclusión preliminar: a que hemos ido deslizando, en los últimos (y anteúltimos) tiempos hacia un presente expandido en el cual, todo el tiempo nos contamos unos a otros "que estás haciendo" o "qué estás pensando" o "qué estas procastinando" (ja)
Uno dice, en la red de conversaciones "gestionando nuevos cursos..." o "pasando a modo desconectado..." y los ojos -pantallas- que nos ven entienden perfectamente bien ese "estar siendo".
Yo le perdono los gerundios...y más (ver items siguientes)

  • La teoría del espejo retrovisor
Omnipresente Mc Luhan, reaparece en el libro con su teoría que reza "avanzamos hacia el futuro mirando hacia atrás" . Excelente analogía para los neomedios entrando al sistema educativo de la mano de la sociedad y el poder: una increíble inercia fuerza a los nuevos lenguajes y dispositivos a desempeñar el papel de los viejos. Me vino rápidamente, como en molde, a la memoria, el discurso de un vendedor de pizarras digitales interactivas que destacaba las bondades del artilugio frente a un grupo de directivos y docentes remarcando que esta tecnología "volvía a poner en el centro de la escena la voz del maestro" ¡Piel de gallina! Todos felices y contentos, se relamían fagocitándose de antemano el poder disruptor de la PDI.
  • Los docentes
Esos seres extraños y terribles, odiosos y dignos de amor, irreductibles y despedazables, los docentes y la seducción danzando en muchisisisisimas páginas del libro. Posibles actores de un cambio, cuñas endurecidas que lo obstaculizan y corroen, tibios, exigidos, disculpados, de todo, como en botica.
Los docentes aparecen interpelados en muchas esquinas de la lectura. Una de las llamadas que más me encantó fue la llamada a volverse expertos en competencia comunicacional, en inteligencia emocional, y en seducir con su discurso / valor / contenido.
Cuando este año iniciamos las clases en Educare, les pedí a los alumnos de 2do, 3ro, 4to año que pensaran una palabra para representar esta institución donde estudian, esta carrera que han elegido. Que mientras yo hablaba la mantuvieran "en memoria volátil" para decirla al final de mi charla. "No la cambien, no importa si se repite". Muchos dijeron "ideas", varios dijeron "familia", alguien dijo "oportunidad", un profe (el queridísimo "comandante") dijo "pasión". Nadie dijo lectura, ni estudio, ni ciencia, ni paradigma. Yo diría que estos docentes, y estos futuros docentes, van por la buena senda. Y entonces, si la tecnología acompaña, mejor.
  • Ex-plicar / Im-plicar[se]
Ex-plicar: estoy afuera. Im-plicar: tengo que estar, innegablemente, dentro.
Cito: "La mayoría de los docentes se consideran responsables exclusivamente de la explicación de los contenidos, no de la implicación de los alumnos"
Sentencia que me catapultó hacia atrás en varios años, al momento en que me topé en mi carrera con un raro librito cuyas letras (tipografías, uso de las negritas y destacados, mix de imágenes y fragmentos de textos) estaban muy por fuera de la lectura "clásica" universitaria. El libro se llama "Mutaciones en educación segun Marshall Mc Luhan" y es del año 1975 (!) El autor, un brasileño, de Oliveira Lima, sentenciaba parecido: "El docente es el único profesional que puede atribuir su fracaso a sus destinatarios. Si el profesor fracasa es porque el alumno no estudió, jamás es por su culpa" o "Las escuelas gastan cada vez más múltiples energías preparando a los alumnos para un mundo que ya no existe"
Este libro fue muy resistido entre mis compañeros, y al año siguiente se retiró como material de cátedra. Una pena.
Y pues, las preguntas son: ¿Son los docentes una caricatura exacerbada del maestro autoritario de The wall? ¿o una versión mal paga del profesor de literatura de la sociedad de los poetas muertos?
¿Solo explican porque no saben hacer más que eso? ¿O porque se espera de ellos eso, que mastiquen los contenidos académicos y se los metan en el buche predigeridos a los parvulitos?
Quizás las pistas andan cerca. Hay que afinar el oído dormido.
  • Neologismos/Lenguaviviente/ Versos Alejandrinos
Soy la menos indicada para decir esto, yo que me la paso pegándole golpes al sacrosanto idioma del Quijote. Pero una de las marcas en el orillo del libro de Alejandro es la variedad y profusión de palabras inéditas, no sé si aceptadas por la RAE, pero palabras contrahechas y repegadas, palabras gringas entreveradas con criollas, barbaridades, cóctel de idiomas. Mucho ensamble de palabras, mucho jugueteo con los paréntesis y los guiones (Repito...soy la menos indicada para sorprenderme con esto....)
Pero, ya está dicho: le perdono los gerundios, y tambien los versos alejandrinos. A mí no molestan, por el contrario, aligeran el ritmo al leerlo.


Fin de la receta

Posología y forma de administración: a piacere
Efectos colaterales: aún no estudiados ni previstos.
Diagnóstico preliminar: Sabroso.
Advertencia: No es un plato de digestión rápida.

Una frase (de muestra): "E la nave va"
Sé que mi blog está mudando (de piel, de tripas, de corazón)
Me dan ganas de hablar y contar otras cosas, menos literarias acaso, más mundanas, más trabajólicas.
Pero sigo acá en lugar de abrir otro blog donde me devore el vértigo parsimonioso de "estar al día", de actualizar, de visitar a otros para conseguir seguidores. Nunca quise eso, y sigo sin quererlo.

Este es un aviso, una horrible disculpa anticipada a algunos visitantes. Lo que seguirá es el estilo, la autoimpuesta condición de escribir sin edición (como cayó, quedó) que es al mismo tiempo regla de hierro y libertad de lengua (¿de tecla?)

Puede que todo lo demás se convierta en otra cosa.
Puede que no.

Metamorfosis iniciando...cuenta regresiva caníbal: 100, 50... 10, 9, 8... 5, 1...
No iba a iniciar esta miniserie de posts así, pero en fin.
Fiel a mi autoflagelación blogoliteraria, que consiste en NUNCA editar los posteos, escribir como sale, soltar lo espontáneo (porque para detenerme a redactar tengo otros tres trabajos) me siento por fin con este tema y sale así "no todos los Hugos son Pardos"
Una paráfrasis no autorizada de que de noche todos los gatos son pardos, supongo.

A Hugo Pardo lo conocí de nombre por su blog (lo tengo en mi recorrido, desde hace tiempo) y en persona hace poquitos días, después de una charla que dio en la baqueteada aula 108 de Comunicación, en la UBA.

Dijo dos o tres cosas que me dejaron ganas de seguir conversando, pero claro, se me iban ocurriendo mientras volvía para mi casa. Ese maldito delay de mi cerebro...que se pone a restallar la fusta sobre mis cansados axones cuando ya no estoy de cuerpo presente donde debería. Bueh.

En su perfil en la red Infonomía, a la pregunta "¿que puedes ofrecer?" Hugo responde:
"Serendipia reiterada y focalizada, es decir capacidad de invención/descubrimiento amplificada y energía para trabajar en un nuevo campo de investigación como los mobile devices y las aplicaciones Web 2.0" (¡fa!)
Y alguien que es capaz de garantizar serendipia merece unos momentos de análisis, calculo.
Aquí los tiene, de mi parte.

La charla pasó revista a los siete principios de la Web 2.0. Bueno, como es "casi" mi tema en una materia que dicto, me parecían superconocidos los siete. Me sé hasta el orden, por poco
Lo que miré en ese momento fue otra cosa: las caras de los alumnos. Atentos, quietos, sólo subían y bajaban las cabezas tomando furiosas notas (analógicas, salvo dos o tres).
Cada vez que en la conferencia aparecía la frase "bueno, ustedes ya saben esto" yo miré ese bosque de rostros. No asentían, no negaban. Trataban de mantenerse a salvo poniendo expresiones neutras (recurso por excelencia del estudiante universitario masivo, seguir siendo un punto, uno más, una gestalt de ojos-nariz-boca que toma apuntes...)

Pero cada vez que Hugo afirmó "ustedes esto YA lo saben" ví pasar, en un destello ínfimo, en un instante digno de la publicidad subliminal, una expresión de susto por el mar de caras.
Acaso fuera "bueno, si ya lo sabemos, a qué repetir?" O acaso "ah, si?"
Pero me pareció, más de una vez, que el fantasma que flasheaba decía "no, carajo, yo NO lo sabía".
Me hizo pensar en cuántas veces uno, en conferencias, para no ir a menos en la consideración del destinatario, procede asumiendo que todos saben lo que no todos saben.
Pensé también en cuántas veces hablamos de los principios de la web 2.0, quienes los conocemos al menos un poco, dando por sentado que a todos les parecen justos y ad hoc.

En algún momento de la charla, Hugo habló de que una de las "nociones críticas" sobre la web 2 es que -paradójicamente- no se aguanta la crítica. No se puede criticar a la web 2.
La web 2 es buena, es libre, es democrática, es divertida y es moderna. Y si no te gusta la web 2, te tenés que callar.
No es políticamente correcto criticar cualquier objeto, aplicación o dispositivo que lleve el sello de ser dospuntocero.
(Le doy la derecha: eso efectivamente sucede. A mí, aunque me seduce mucho el fenómeno, me causa escozor intelectual esta actitud de muchos nuevos gurúes...)

A causa de esta tolerancia cero a la crítica, me parece que muchos jóvenes -muy nativodigitales ellos, muy facebookeros, muy conectados- se suben a la moda de las tecnologías y se excusan de preguntarse qué harán con ellas.
A causa de ese temor de quedar afuera que sentimos los naturalizados (porque, vamos, ya nos colgó el sambenito el apreciado Marc Prensky, tenemos más de 30, no somos nativos por mucho que nos esforcemos en gestionar bien nuestra información vital) es que a veces nos enrolamos en esta misma complacencia de lo nuevo porque es nuevo, de lo 2.0 porque es 2.0...
Tenemos tanto miedo de que nos acusen de obsoletos o de resistentes a la innovación, que no osamos contradecir a nadie que proclame que si no estás en las redes sociales -digitales- no existís.
Ponemos la misma cara de terror imperceptible ante el tono asertivo del "esto ya lo saben" pero nuestro terror es equivalente a "Dios mío, con que venía por ahi la cosa?"
Ahora bien: dos asuntos (más) que sucedieron en la conferencia, que me gustaría entrelazar aquí.
Uno fue un consejo contundente, basado en uno de los famosos siete principios.

SIMPLICIDAD, chicos y chicas.
No se enrosquen en el diseño cargado, en el formato 100x100 pulido, en complicados y estériles métodos de protección. Comuniquen de la manera más simple posible cosas que valgan la pena.
Incluso volvió a dar ese consejo en la rueda de preguntas del final.
Mejor SIMPLE, ligero, despojado, pero con buen contenido. Sabor, significado, valor.

Otro fue también un consejo, pero no-contundente. Me supo más bien a confesión (con-fesión: dar fe, declarar aquello que uno cree) y a un impulso de decírselo a quienes, por lo que fuera, se granjearon en ese momento la confianza.

Esto fue más o menos así:
"Que este país funciona mal, o no funciona, eso lo vemos. Que estamos acostumbrados a quejarnos, bien" (si mal no recuerdo, dijo que los argentinos somos muy quejicas, una palabreja espantosa, merecedora de la boca de Ned Flanders.) "que está muy bien quejarse y no callarse pero que eso no nos libra de la responsabilidad de hacer algo en este sentido"

Y decirlo ahí, en ese espacio, y ante esa parva de gente que miraba y anotaba con ojitos golosos, me pareció un gol de media cancha.

Por ahora, sumo en este post estas cuatro puntas
  • La de "Ustedes ya lo saben" (no, no todos lo saben, a ver qué hacemos con esto, ni ser pedantes, ni enladrillar más alto el muro nativos/inmigrantes, ni dar por supuesto que el mundo es mi pequeño, pequeñísimo mundo)
  • La de apuntar a lo simple y ligero. Simple, simple, simple.
  • La de generar contenidos de valor. Simple y de valor, en lugar de retorcido y soso. "El arma competitiva más potente es el conocimiento"
  • La de asumir una responsabilidad en este escenario.

Ya saben: háganlo simple, transmitan algo con sentido, y sean responsables por las consecuencias.


¿Pensará más o menos así Hugo Pardo?

Vaya usted a saber...


Próxima entrega: reflexión pascual sobre los walled gardens y los jardines de la victoria. Lo voy pensando, prometo escribirlo cuando encuentre el punto.

El aprendiz

2:24 a. m. | 0 Comments

Esta es la historia de un joven que quería ser Zen y andaba por los caminos del reino en busca de un Maestro.... sin hallarlo...
Pero mientras lo buscaba, sin desalentarse nunca, soñaba : "voy a ser zen...a caminar por las nubes...a dominar el aire..."
Resulta que un buen día encontró en su camino a una mala mujer que acertó a escuchar sus cavilaciones. Era una joven amargada y ambiciosa, y de pocos escrúpulos, de manera que arteramente se presentó como alguien capaz de enseñarle a ser Zen y a caminar por las nubes, y a dominar el aire.
Claro que para transmitirle semejante secreto, exigía a cambio de 7 años de servicio.
El joven aceptó con mansedumbre y cuando se cumplieron los siete años, humildemente se acercó a la mujer y le pidió que le revelara el secreto.
Por cierto, ella no lo sabía en absoluto pero se había acostumbrado a tener un siervo tan callado y eficiente (él sólo pensaba en la perfección)
Para salir del paso, inventó la excusa de que aún no era tiempo, que su alma no se había purificado lo suficiente en el servicio...que si aún le interesaba ser zen, y caminar por las nubes, y dominar el aire...debía servirla por siete años más.
Así sucedió. También sucedió que la negación del secreto se repitió tres veces.
El joven se hizo viejo...ya no era tan buen servidor, a causa del desgaste sufrido.
Ya no era una ayuda, y pronto sería una carga.
Para el corazón negro y venenoso de la abusadora, el acuerdo llegaba a su fin.
Dispuesta a deshacerse de él sin la menor piedad, tras 21 años de esclavitud del aprendiz, no tuvo mejor idea que inventar un ritual. Le dijo que le sería revelado el secreto si era capaz de trepar, solo, a la copa del árbol más alto del parque.
El marido de la tramposa suplicó por la suerte del anciano esclavo, pero su clamor llegó tarde, grasiento de cobardía e inútil después de tantos años de crueldad.
También él, con la complicidad de su silencio, se había beneficiado de esa situación.
Pero el anhelo del aprendiz era indoblegable, y allá fue, tembloroso y pálido, trepando por las ramas con dificultad, como un pajarito demasiado cansado.
Cuando llegó a lo más alto....ahí donde el viento lo bamboleaba como a una hoja seca, miró hacia abajo buscando explicaciones.
-"Debes soltarte de las ramas!"-gritó la mujer
-"No quiero ver morir así a ese inocente"- gimió el esposo, cubriéndose la cara con las manos.
El aprendiz no lo pensó dos veces y separó sus manos nudosas y castigadas de las ramitas casi transparentes de las que se asía. Dudó sólo un instante, parpadeó... en ese momento descubrió con sorpresa que ya era capaz de caminar entre las nubes...y de dominar el aire...
Con perezosa alegría empezó a alejarse, rasgando suavemente el silencio de pánico que había atenazado las gargantas de sus dos carceleros.
Siguió por el cielo haciéndose más y más pequeño.
Antes de diluirse por completo entre nubes, dicen que se volvió y exclamó:
"Gracias a los dos...por esta maravillosa enseñanza"

Y he aquí el único secreto: que no existe magia, que no existe secreto, que la voluntad de aprender nos hace tomar lecciones de las situaciones más duras y ejemplo de las personas más execrables....
Como ya sabemos, allá en las lejanas arenas del tiempo mítico, los incansables ciudadanos griegos pasaban sus días poniéndose de acuerdo en las sucesivas versiones de los padres e hijos, amores, desventuras y pasiones de sus dioses y semidioses.

Los semidioses o héroes eran una especie curiosa de sujetos: hijos de la mezcla -frecuente- de dioses y mortales, venían a ser algo así como la certificación de que los Magnos del Olimpo se dignaban bajar a darse una vuelta por los bajos mundos cada tanto.

Estos semidioses se distinguían por un rasgo físico, o por portar un objeto. Su genealogía se atesoraba celosamente, y cada región tenía su héroe local, con el cual, gracias a los lazos de familia, todos tenían algún grado de parentesco. La teoría de los seis grados de separación (aún sin ese nombre) se cumplía a rajatabla, porque todos querían ser parientes del héroe, aunque fueran parientes lejanos o parientes pobres.

El resultado era un magnífico acuerdo de identidad o pertenencia: en este pueblo TODOS somos parientes de Hércules (o de Teseo, o de Psique, o de Aquiles) y sanseacabó.
Bastaba con pertenecer al pueblo o a la región para ser una hebra de aquella red.
No importaba tanto el "acerca de mí" como el "acerca de mi red de gente".

Pero vaya usted a saber, quién sabe si esos oscuros e ignorados habitantes del mundo normal y comuncito no soñaban también con tener sus 15 minutos de inmortalidad, su invitación a las bacanales del Olimpo, aunque más no fuera una sola vez...

Esta costumbre que tengo de anudar el pasado y el presente... me puse a pensar qué de esta costumbre aparece en las redes en las que me muevo.
En mi barrio: nada. Vivo más tiempo fuera de mi casa que dentro, no me sé los nombres de todos mis vecinos. Si alguno de ellos fuese un semidiós, yo, tan fresca.
Pero en los barrios de la Red...hum....veamos...

A la consabida y superanunciada muerte de los blogs se anticipó una movida de inflación de los egos bloggeros mediante cientos de artilugios para "captar" lectores (o "pasadores")
Fusilar los contenidos mediante repeticiones insulsas. No decir nada. Decir lo que otro dice añadiendole un simple "vía tal" ( y mucho mejor si "tal" es "famoso", o "conocido", un semidiós si se puede...)

En los blogs de la segunda o tercera vuelta empezó a ser más importante el "acerca de mí" que el contenido. Empezamos a disculparnos unos a otros por la falta de originalidad y nos convencimos mutuamente de que era igual de bueno "compartir" lo que se le ocurrió a otro blogger más inspirado, o con más tiempo libre para andar por la red pescando novedades, que pensar y difundir una idea propia.

En Facebook esa tendencia se acentuó: ¿quiénes son tus amigos? ¿tenés amigos conocidos? ¿a ver quién escribe en tu muro?
No importa que la celebridad haya aceptado tu solicitud junto con otras 27 el día de hoy (y 32 de ayer, y 45 de mañana...) "La mancha digital" como dice Alejandro Piscitelli, aparece como un zarpullido. Mi fotito de 55 pixeles, junto a otros 55 democráticos pixeles de...que se yo... Martín Varsavsky, por ejemplo.
¿Me ves ahí, ahí al lado?
Si me ven, existo. Es la modalidad que parece venir al galope en este nuevo mundo que se reinventa cada tantos días sin resuello.
Ya no necesito recordar mi pueblo, mi región, mis antepasados ilustres. No importa si no han bajado dioses a mi barrio a aparearse (qué cochinos) con efímeros mortales.
El barrio está en las nubes ahora. Qué bien dicho... computación en la nube, vamos hacia allá...
Ahora resulta que me valido si muchos me ven (o me leen, o me siguen)

La marca del semidiós te alcanza en forma de añadidura en el Facebook, de seguidor en el Twitter. La mancha que te toca y te trastoca puede ser una etiqueta que te catapulta a la derecha de una celebridad durante un día completo. Un suceso afortunado que dispara tu blog o tu perfil a la primera plana de un diario (eso equivale a miles de visitas, los anunciantes se relamen con golosa fruición).

El gran terror contemporáneo es el anonimato, dice William Deresiewicz en El fin de la soledad (yo lo lei en el blog de Dolors... es que leemos a los que leen los que nos leen...)
Pero ¿será tan nuevo ese terror?
¿No sentirían los humildes habitantes de la Grecia concreta el mismo sinsabor de pasar inadvertidos si no tenían alguna marca de celebridad, algún conocido ilustre de quién presumir?

Quién sabe si esas intrincadas catalogaciones de dioses, semidioses, héroes, ninfas, sátiros, musas....uffff.... no son el anticipo clásico de la folksonomía.

Y así la celebridad de los héroes cobraba pleno sentido en las múltiples maneras en que un mismo híbrido de dios y gente podía ser etiquetado.
Uno podía sentirse dichoso de tener algo que ver con Afrodita, o desdichado por lo mismo...
Mira, princesa Aracné, condenada por Afrodita, nunca serás semidiosa...pero no sabes de qué monstruosa red te has salvado, sigue tejiendo...date por satisfecha.
A mi me gustan algunas canciones que no le gustan a nadie. Entiendo que una de ellas es "Generaciones", un tema de mi querido Silvio. Especialmente me gusta la parte que cuenta:
El viejo es muy viejo, su barba es azul,
el niño es muy niño, su risa está intacta aún,
y juegan al mundo, a la historia, a la vida...común
....común.

Un viejo -un abuelo, claro- jugando con un niño, que no se me ocurre otro que su nieto, o mejor: bisnieto, jugando a la vida. Es una imagen evocadora, una imagen capaz de causar nostalgia hasta por lo que nunca tuvimos. Para jugar no necesitan casi nada, porque juegan al mundo, y el mundo está lleno de cosas, por dondequiera que mires. En un espacio-tiempo de ciertas libertades cumplidas, de ciertas condiciones mínimas aseguradas, jugar es el lenguaje por excelencia de la niñez, especialmente cuando la risa está intacta aún.

Mis recuerdos de jugar en la infancia vienen pegados a las voces de mis tres hermanos, a la cantidad indefinida de gatos, cobayos, hamsters, que hemos tenido, a las muchas alternativas que le encontrábamos al jardín de casa, a los árboles, al carrito de madera que tan pronto nos quedó chico, a algunos juguetes de plástico, tela, madera. Yo tenía una perrita preferida, pero la dejaba en la casa de la abuela Nené, una perrita de plástico duro imposible de acunar o cambiar de posición, pero que yo adoraba y llamaba Tatuna. Y nadie pregunte por qué era perrita y no perrito. Los juguetes tienen sus propios temperamentos, no crean...
Mis hijos nacieron en una época de esplendor de la juguetería, supongo. Los estantes de las grandes jugueterías tienen una variedad de ofertas que tan sólo entrar a ver es un paseo de media tarde.
Es cierto que hay objetos tontos y que "juegan solos" (como se queja, ante quien quiera oirlo, mi viejo) Pero también hay cosas maravilladoras, de materiales nobles, resistentes, brillantes, manipulables y que invitan a la imaginación.

Recuerdo como si fuese ayer (ay!) a Pato, con unos pocos meses, menos de un año, intentando hacer que un telefonito lleno de artilugios volviera a producir un sonido. Él jugaba con cosas que imitaban el mundo real: un mundo de teclas, luces, sonidos, botones, antenas... Jugaba también con palos, bichos, piedritas, cajas.
A los trece, se ha vuelto experto en algunos juegos de Playstation. Pato, como muchos otros chicos de su edad y su entorno, mantiene un incomprendido idilio con los videojuegos. Las madres normalmente tenemos una de estas dos reacciones ante los idilios de nuestros hijos: indiferencia o celos. Lo mío era la indiferencia.
En los primeros tiempos de furor, había tratado de "enganchar" con los videojuegos y me habían aburrido mortalmente. Entonces cuando Pato me cuenta que descubrió trucos o que tal amigo hizo tal récord, yo asiento con la cabeza tratando de poner cara de que entiendo, mientras delante de mis ojos veo una escena que merecería ser subtitulada (para que yo entienda!)
Bueno, pero uno de estos días me senté con él a ver un juego de construcción: los sims.
En un momento el juego se detuvo (Pato "perdió el mando del Sim") y se me ocurió sugerirle que activara el otro mando: resultó. Esa sugerencia me dio el password para entrar a su juego, y me hice cargo de uno de los dos "sims" (un chico, pelos despeinados, flaquito, que Pato había customizado un rato antes)

Bueno, la secuencia transcurrió así:
  • Primer momento: voy mirando desesperadamente cómo hace Pato para que SU sim camine, entre a la casa, dé un saltito. Imito todo lo que Pato hace y como resultado... los sims se besan!! Y son dos varones!!! Horrorizado por la avanzada gay de "mi" sim, Pato me da dos o tres consejos para que me vaya a otra parte de la casa y mantenga a mi peligroso besuqueador ocupado.
  • Segundo momento: El juego se complejiza, surgen más personajes que van reclamando atención. Yo me esfuerzo por mantener los valores de mi personaje en equilibrio: lo hago comer, dormir, bañarse, con precisión militar. Pato logra conectarse con los recién llegados, no s en qué anda...me he concentrado en el mío.
  • Tercer momento: Pato mira mis valores, está todo armónico y controlado, se preocupa repentinamente largando un "uh, el tuyo está mejor que el mío..." No puedo con su angustia ahora, estoy abrumada atendiendo a mi sim que come, duerme, hace caca, se baña, saca la basura, compra carne. UF!! Sólo sobrevive y me tiene ocupadísima! Abandono... me estresa! no me divierte esto!
  • Cuarto momento: Pato me dice algo acerca de la pantalla y recién reparo en que se ha dividido y cada uno tiene su mitad. (perdí de vista el resto del juego...!) El sim de Pato aparece con una guitarra eléctrica en la mano. Y me avisa, de paso, que se puso de novio con la chica de los jeans ajustados ( ¿y eso? ¿¿cuando pasó??) Le pregunto cómo lo logró, porque yo no pude más que cumplir lo mínimo, y me clavó un análisis que puedo regalárselo a cualquier terapeuta que haya querido entenderme en estos 45 años:
"Es que te esforzás demasiado por mantener todo en equilibrio"

Conque era eso: yo traté de mantener. Él, de cambiar.
Mi estilo funciona pero no da como resultado nada nuevo, y paradójicamente, cuanto más estable el personaje, más aburrido el juego. Pato pone en peligro a su sim, lo lleva al borde del insomnio, deja que se le llene de moscas por no bañarse... pero se gana una guitarra. El juego se enriquece.

Yo saqué esa lección de jugar a "la vida simple". Que finalmente, ni jugando es simple.
Pero como al final me aburrí, me busqué un libro de CF y me hice unos mates.
Pato, también se aburrió al rato. La diferencia es que cuando se aburrió de jugar, se fue.

A seguir jugando.

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