"Septiembre aúlla todavía su doble saldo escalofriante Todo sucede un mismo día gracias a un odio semejante. Y el mismo ángel que allá en Chile vio bombardear al presidente ve las dos torres con sus miles cayendo inolvidablemente"(*)

Inolvidablemente.
Es que así fue.Clavado en la memoria.
De esas efemérides que no necesitan preaviso, porque se han enraizado en la conciencia o porque todo alrededor habla de ello los días previos.

No sé cuántas personas estaban al tanto de que fue un 11 de septiembre el sangriento ataque que derribó en Chile al presidente Allende, para instalar un largo horror de persecución, tortura, silencio... una historia desgraciada que se narra una y otra vez en nuestra golpeada latinoamérica.
Pero sé que alrededor del mundo millones recuerdan que el 11 de septiembre "cayeron las torres".
Hemos desayunado la imagen del humo denso y blanco saliendo en atroces espumarajos de ira, borboteando locura desde esos edificios que deberían ser intocables.
Las vimos hasta el hartazgo, hasta la náusea. Se repitieron por horas, por días, por meses, se replicaron acompañando historias de abnegados bomberos de NY, relatos de sobrevivientes, neoleyendas de fotos halladas en las ruinas, discursos de líderes, de oportunistas, de mesías...todos congregados y aglutinados frente al estupor de la evidencia.
Hace poco hice un ejercicio, más bien un juego, con un grupo de profesores, mostrándoles una seguidilla de imágenes en un video de Linkin Park. Luego les pedía que anotasen todo lo que pudieran recordar de lo visto. El 90%, en la enumeración, puso "las torres gemelas", cuando en realidad lo que habían visto había sido la imagen de una demolición.
Es que ha sido tan persistente y tan intrusivo el mensaje, que hasta creemos verlas donde ni siquiera están.

Yo, lo admito, no me acuerdo la fecha en que USA bombardeaba Irak, con la complacencia y el silencio de muchos gobiernos, los mismos que se horrorizaron y solidarizaron durante la tragedia del 9-11. No tengo imágenes mentales del humo en Irak, de sus niños destrozados como juguetes sin valor, de sus mujeres sollozando con las frentes apoyadas sobre calcinadas paredes, de ese dolor de rotura irreparable. Eso "no pasó" en la TV, no hubo misas, ni minutos de silencio, ni póstumos monumentos de luz en los espacios vacíos.
Cuando los dos aviones -cargados de odio ciego, hay que decirlo- embistieron las torres... rompieron una burbuja, encendieron mucho más que un incendio asesino, dislocaron y pusieron patas arriba el propio sentido cristalizado en torno del número 9-11, el número salvador, el SOS de las series de policías buenos y diligentes y también ayudaron a construir un nuevo mito, una nueva bandera que agitar.Plantaron el andamiaje para nuevas excusas que justificarán quién sabe qué nuevas invasiones.

Y, de paso, se cargaron nuestro día del maestro.

¿Qué es el 11 de septiembre? "El día de las torres gemelas" dicen ocho de cada diez pibes (Quisiera preguntarles esto mismo a los jóvenes chilenos, sólo por curiosidad de saber cuántos, de cada diez, me dirán que el día que el golpe derrocó a Allende...)

Cierto, Sarmiento no es simpático ni marketinero. El día del maestro es una mezcla bizarra de grupetes de "seños" que 11 de septiembre abarrotan pizzerías y parrillas , con reclamos gremiales. Una mixtura de conceptos estelares (indiscutibles, etereos, fuera de toda confrontación) con cuestionamientos al rol, a la tarea, al título, al ejercicio...
El día del maestro no es una fiesta cívica. No es una alegría democrática ni una celebración de la palabra. (de la pluma, de la espada.)
De hecho seguimos separando, desde adentro de la profesión, higiénicamente, estúpidamente, el día del maestro del día del profesor.

Pero qué caray... yo quiero que el 11 de septiembre siga siendo el día del maestro, no el día de las torres!

Por supuesto, entiendo que mi deseo está condenado al fracaso más estrepitoso. Será que tengo vocación por ciertas propuestas que rozan la esterilidad.

Pero si es por deseos...también quiero que me dejen de contar las penas de los habitantes de Nueva York. Si vamos a llorar muertos injustos, llorésmolos a todos. A todos...a todos.
A los 3 mil de las torres, a los 35 mil criaturas, que ese mismo 9-11 murieron de hambre en el mundo, a los ¿cien mil? ¿seiscientos mil? ¿un millón? de muertos en Irak...(cuándo la cantidad será considerada suficiente?)
Ante semejantes cifras, confirmación y corolario de la estupidez humana, el debate de que en Argentina las fechas de celebración se eligen coincidentes con las muertes de los personajes recordados, (no con la vida) es prácticamente anecdótico.

Y ya en plan de pedir imposibles:

...quisiera que el 11 de septiembre le haya enseñado algo a Chile, y que no renuncie a ese aprendizaje, pues lo ha pagado muy caro

...que el 11 de septiembre le haya enseñado algo a los Estados Unidos, un golpe helado en el riñón de la ciudad mimada, que sirva para alertar y hermanar, y no para reforzar las cerraduras. De nada sirven más cerrojos cuando el ladrón está dentro de tu propia casa.

...que el 11 de septiembre, en Argentina, siga siendo recordado como el día del maestro, un día para la gratitud y la memoria.

(*) Fragmento de "Cita con ángeles" de Silvio Rodríguez

2 comentaron esto...:

Silvana dijo...

excelsa la manera de tu relato y que lleno de razón, como deberas nos han taladrado la cabeza para incustrarnos ahi lo que "ellos" quieren que pensemos o recordemos, de pronto olvidamos que todas nuestras acciones tienen consecuencias incluso laas buenas acciones, nada viene por casualidad ni de la nada, todo es una reacción en cadena y esa fue solo un eslabon de una de ellas.

VeRa dijo...

Gracias por el comentario, Silvana
Tambien pienso asi...todo se encadena...

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