(No aumentada)

En su afán por darle algo ( bueno ) a quien quería y respetaba, se acercó a él y
empezó a regalarle lo que sabía: unos
malabares, con las emociones que llevaba en los bolsillos de la cobertura de su
alma...

Sentía sobre sí la mirada reprobatoria de los otros, pero movida
sólo por una energía de amor, se arriesgó al
regaño
.

Quien no se arriesga por lo que ama:
¿cómo podrá saborear alguna vez
el bouquet de la paz que da el amor verdadero?

3 comentaron esto...:

Anónimo dijo...

Estuve aqui.
Besos.
H.H.

VeRa dijo...

Bienvenido
Entre cuando guste
Sientase en su casa
O casi...
Siempre lo espero

(se entendió?)

Una Ardilla dijo...

No tengo mucho que agregar a éste ni a tus dos anteriores posteos, salvo decirte que comulgo con tus sentimientos. Como sabés, los chicos y los ancianos desvalidos me producen desesperación y siempre surge la pregunta: ¿éste es el "progreso" que nos habían vendido? En la antigüedad, en el medioevo, en tribus y aldeas perdidas e "incivilizadas" había (¡y hay!) mucha más humanidad que en este aquí y ahora...

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