Decantación

11:37 p. m. | 4 Comments

"Él me quiso tanto...
Yo aún sigo enamorada
Juntos atravesamos
una puerta cerrada
Él...¿cómo os diría...?
era...toda mi ocupación
cuando en el aire ardían
bellas palabras de amor"

Recuerdo que hubo un amanecer con lluvia, borrosa, vagamente, pero en cambio recuerdo con claridad cierta noche despejada y pura, la brisa sabrosa, el cielo inmenso, las constelaciones dibujando magia sobre nuestras cabezas.
Sé que intercambiamos millones de palabras, millones de confesiones, millones de frases, muchas de ellas triviales y comunes. Pero de esa madeja de expresiones, puedo recitar de memoria algunos pasajes, los que me estremecieron de alegría, o me cargaron de consuelo, o me devolvieron la fe, o me pusieron en el pedestal de las bienamadas.
Ya me olvidé las fechas, pero recuerdo el verde de las hojas de ese árbol en especial, bajo el cual nos sentamos a terminar de leer un libro.
De todos los sabores que probamos, quedó en mi repertorio el dulce y picante del chicle de canela. Esperábamos un colectivo, y nos reíamos de nada y de todo, y la tarde caía calladamente, él aseguraba que cazaría para alimentarme, y empezó por cazar unos mosquitos gigantes, y más risas, y más promesas locas, mientras sonaba el "tchk-tchk" del chicle de canela...

La cronología capturada habla de claroscuros, o de grises. Sin embargo -qué piola es mi memoria, qué ocurrente- a mí me vienen en hilera, para la enumeración, tan sólo los instantes luminosos.
Creo que fue una época en la que sentía mi pecho lleno de devoción, en que sentía que todo tenía un destino y una secreta finalidad. Había futuro en las palabras, un bello y loco porvenir que me tomaba de postre cada noche, a grandes cucharadas.
Llené una infinidad de líneas lidiando con el IRCap, me aprendí rutinas intrincadas para lograr efectos apenas visibles.... de todo eso no me he quedado con casi nada, pero a cambio atesoro, en ascéticos archivos de texto, fragmentos atiborrados de alegrías, palabras que testimonian fugaces ratos de compañía, risa, plenitud.
Supongo que ha de ser un proceso natural, una decantación que el tiempo pule, la invisible reconstrucción de una historia de amor, esta historia de amor, que será un bellísimo relato para contar en el otoño de mis días.
Qué buena decantación quedó en mi alma, qué soplo de belleza energético, qué giro copernicano para mi vida. Benditos los que entiendan sin necesidad de la razón.

4 comentaron esto...:

La Pontiac dijo...

qué bella historia Verita y qué atesorada en ése lugar única cajita..de músicas y aromas.
Qué lindo.

VeRa dijo...

gracias mariposa

nosotras sabemos de esto...
:)

VeRa

Anónimo dijo...

Que bueno tener una historia de amor asi!

yo.yo.mismo dijo...

De veras que tiene razón el hermano del loquito: VOS sos la loca, nena, vos...
Linda la historia pero increible que lo sigas queriendo........

About