Hoy alguien que quiero mucho (y, para mi mal galardón, seguramente quiero mal) me largó la palabra "ninguneado".

¡Golpe bajo! Las letras hicieron un agujero en mi memoria reciente, un agujero del tamaño de un puño izquierdo, o de un corazón en el mediastino, un hueco, vamos a decir, suficiente para agacharse a espiar.
Como están siempre a mano los pasillos que conducen a mis suculentas galerías de emociones, eché un vistazo.
Nada de lo que vi al pasar se parecía al "ninguneo"! Y miren que había emociones de todos los talantes y brillos:

* micronostalgias, fugacísimas, etéreas, casi bellas, casi suspiros de ángeles tristes
* fuegos cruzados, ciclotimias de risas y llantos
* sentimientos de paz
* sentimientos de olvido
* cansancios...todos...que ya no soy una niña, señor Cronos
* autocompasiones por comparación (me doy permiso de llamarlo autocompasión, soy indulgente conmigo misma, otros lo pondrían en el estante de las envidias)
* impaciencias...demasiadas... comezón del alma que grita que no puede esperar más... (qué carga para los que me aman, mi impaciencia...)
* y amor, amor, amor, por todos lados, bien y mal entendido, y regular también, amor que me salva y amor que me lastima con saña, amor robusto y plantado y amor pegado de unos hilitos aleteantes, que ni mirarlos mucho se puede, por miedo a que se desprendan y salga ese amorcito volando para siempre.

Sobreabunda el amor en estos locos pasillos . Y eso que lo reparto, y a veces sin mirar demasiado, como una golosina demasiado sabrosa para no compartirla...


Muchas de mis emociones tenían puesto todavía el ropaje del deseo. Ataviadas con el atributo de querer ser, todavía en stand by, meneando una patita al descuido, mirando de reojo, indecisas ante la posibilidad de ponerse el sayo de la concreción.

En fin: que nada de lo que examiné se parecía a esa palabra que cayó en mi ventana como una pedrada certera, más certera porque no me la esperaba.

Me disparó la alarma y enseguida me acordé de Galeano y su ¿poema? "Los Nadies"
Me puse a imaginar el sentimiento (usted me conoce bien, sabía que esto pasaría) y acá, mediando pocas horas, el resultado científico publicado en forma de prolijo post. Jeje

Algo seguro: no hubo malquerer, no se envenene con esas suposiciones.

En ocasiones el tiempo transcurre más de prisa, uno está mirando otras ventanas, o leyendo otras páginas, sentado en el fresco banco de la plaza, en la seguridad de hallar, con sólo levantar la vista, con sólo pronunciar una invitación al diálogo, al interlocutor de siempre, sentado cerca y en acogedor silencio.
Y resulta que no: que cayó la tarde, que cambió el viento, que las campanillas azules se cerraron, que estábamos solos hace rato en el banco, enfrascados en nuestra propia marea...

Pero -lo diré aunque suene meloso y cursi- yo sólo sé que aquellos que te amaron de verdad, nunca te abandonan del todo, jamás se van enteramente de tu vida.
Quizás hay que aguzar la vista y el oído, quizás hay que aprender nuevas maneras de sentarse juntos en el banco del diálogo.


Yo sigo por ahí, probando suerte, tratando de hacer las cosas bien...¿Me ve?

2 comentaron esto...:

Stuqi dijo...

Nena
NO SE TE VE EN LA FOTO
NO jodas
No insistas
NO SE VE!!!

despues qe me lo dijiste....a duras penas....por ahi vie el reflejo de tus ojos

si qerés qe alguien mas lo vea, tenés qe cambiar la foto

*St*

VeRa dijo...

No te preocupes Stu.
Si me veo o no...es cuestion de las transparencias.

él no me vio, de todos modos

Y quién sabe si me sigue leyendo...

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